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Investigadora Argentina demostró que hay plantas transgénicas naturales

Posted on 22 enero 2014 by hj

Virginia Sánchez Puerta (37) trabaja en Mendoza y es la única argentina de un equipo de científicos de EEUU que logró este descubrimiento sobre transferencia de genes. El trabajo fue publicado en la revista Science

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Investigadora local demostró que hay plantas transgénicas naturales La investigadora, nacida en Bahía Blanca, vive en Mendoza hace 5 años. Aquí, en su lugar de trabajo en la facultad de Ciencias Agrarias. (José Gutiérrez / Los Andes)
Una investigadora de la UNCuyo y el Conicet de Mendoza logró no sólo un gran hallazgo científico sino además que fuese publicado en la revista de ciencia más reconocida del mundo: Science.

Se trata de Virginia Sánchez Puerta (37), doctora en Biología celular y Genética molecular. Fue la única argentina de un equipo de investigadores de la Universidad de Indiana (EEUU) que logró demostrar fehacientemente que las plantas pueden hacer una transferencia horizontal de genes con alguna otra que no sea de su especie.

«Uno está acostumbrado a pensar que los genes se transfieren por herencia de los padres, en animales y plantas se creía que era la única manera posible. Lo que se descubre es que en las plantas hay transferencia horizontal, es decir de quienes no son sus padres», explicó la joven que es profesora adjunta del Instituto de Ciencias Básicas y de la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNCuyo e investigadora adjunta del Instituto de Biología Agrícola de Mendoza (IBAM) del Conicet.

Para quienes se desempeñan en su área investigativa, el descubrimiento era una certeza que no tenía el aval de los científicos ajenos a la especialidad. Por eso el avance que hicieron es considerado un verdadero batacazo, ya que ahora no hay dudas.

Se trata de una «transgénesis natural» que puede ocurrir entre especies de linaje verde, entre ellas plantas, musgos, algas, pinos y helechos. Lo destacado del hallazgo es no sólo la masividad de la evidencia sino que además es la primera vez que se demuestra este fenómeno en musgos y algas.

Sánchez es oriunda de Bahía Blanca pero luego de realizar sus estudios de posgrado en Estados Unidos decidió radicarse en Mendoza, donde conoció a su esposo y por lo cual hace ya 5 años que vive aquí.

Gracias a los contactos que hizo en el país del norte es que conformó este grupo y asegura que es muy enriquecedor trabajar de esta manera.

La publicación en Science es también un logro, ya que -según destacó Virginia. que se trata de una de las revistas más prestigiosas. «Lo importante es que el mundo se entera inmediatamente de lo que uno está haciendo y ese mismo día se publica en los diarios, esto es algo que no ocurre con las otras publicaciones», explicó la científica.

Para ser parte de las páginas de Science se requiere proponer una investigación novedosa y que produzca un cambio de paradigma. Luego de esa difusión el trabajo puede pasar a figurar en libros de textos.

La investigación

La transgénesis comprobada se produce por contacto directo, es decir entre plantas que se encuentran cerca.

La planta estudiada por Sánchez y su equipo fue la Amborella trichopoda, un arbusto endémico de Nueva Caledonia, Oceanía, y elegido por ser considerado el único sobreviviente de uno de los dos linajes más antiguos de las plantas con flor. Los investigadores aseguran que este intercambio de genes se realizó hace millones de años. Además, sostienen que el aporte no ha tenido ningún beneficio para la planta pero que sin embargo ésta lo ha mantenido en lugar de eliminarlo, como es esperable.

Ejemplares de este arbusto han sido trasladados para su conservación a diferentes jardines botánicos del mundo, uno de ellos el de la universidad donde se hizo el estudio.

Si bien en Mendoza no se encuentra la planta, Sánchez dijo que en la provincia se observa este fenómeno entre la flor de piedra y el algarrobo. «Dentro de la célula está el núcleo con parte del ADN y además se encuentra la mitocondria -que provee la energía para el funcionamiento- que se puede fusionar con otras», explicó. Es justamente la fusión entre mitocondrias lo que se ha demostrado.

Aunque no está confirmado, también se sospecha que este proceso puede realizarse mediante vectores que lo lleven de una a otra panta, algo similar a lo que ocurre con la polinización. Esto ocurriría por ejemplo a través de un insecto que debería succionar de una especie e inyectar lo obtenido en otra. «El efecto es que da variabilidad», dijo la investigadora, y aunque no es visible para el ojo común, sí lo es en laboratorio.

En cuanto a su aplicación, el descubrimiento servirá con fines agronómicos para mejorar un cultivo. «Una de las utilidades que tendría es que hasta el momento se creía que si se hacía una planta transgénica no pasaría a otra. Vemos a partir de esto que puede trasladarse el transgénico de la planta cultivada», especificó Sánchez.

«Ahora queremos saber qué incidencia hay en otras plantas, qué tan frecuente es, por eso hay diferentes grupos en el mundo abocados a esto. Queremos saber cómo se adquiere y cómo permanece, por eso ahora estoy trabajando en cómo es la integración a nivel molecular en laboratorio», detalló. El objetivo final es conocer cómo agregar genes foráneos a una planta.

Fuente: Los Andes

http://www.losandes.com.ar/notas/2014/1/22/investigadora-local-demostro-plantas-transgenicas-naturales-762933.asp

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Investigadores Argentinos diseñaron un reactor continuo para que las bacterias autóctonas se den «festines» con la contaminación ambiental

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Investigadores Argentinos diseñaron un reactor continuo para que las bacterias autóctonas se den «festines» con la contaminación ambiental

Posted on 20 enero 2014 by hj

Investigadores de la Universidad de Buenos Aires diseñaron un reactor continuo y de lecho fijo donde “invitan a comer” a microorganismos que se dan panzadas con desechos tóxicos, medicamentos y metales pesados

Cultivos de Pseudomonas putida.

Cultivos de Pseudomonas putida.

Los compuestos orgánicos vertidos a los ecosistemas desde fuentes industriales, urbanas o agrícolas ocasionan serios riesgos ambientales. A fin de disminuir las causas que provocan contaminación, expertos en Higiene y Sanidad de la Universidad de Buenos Aires desarrollan estrategias de bajo costo y alta eficacia que podrían ser aplicadas, en un futuro próximo, al pretratamiento de efluentes contaminados, antes de ser vertidos a los cursos de agua.

Por varias décadas, los expertos mundiales en control de la contaminación ambiental se concentraron en estudiar y buscar estrategias de detoxificación y de biorremediación de los contaminantes químicos más “pesados”, como los contaminantes apolares, tóxicos, persistentes (COPs) y bioacumulables, por ejemplo, los hidrocarburos aromáticos policíclicos, los policlorobifenilos (PCBs) o las dioxinas.

Sin embargo, en el último decenio, gracias al desarrollo de nuevos métodos de análisis, que son notablemente más sensibles, se ha podido detectar la presencia de otros contaminantes, potencialmente peligrosos, que se conocen como emergentes, y de los que aún se sabe poco y nada. Así, por ejemplo, algunos desinfectantes y medicamentos de amplio uso.

Investigadores de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la Universidad de Buenos Aires estudian bacterias aisladas en aguas de ríos altamente contaminados de Buenos Aires, capaces de degradar y detoxificar cloruro de benzalconio y medicamentos de uso masivo, contaminantes que se conocen actualmente como “emergentes”; y también capaces de transformar metales pesados, tal el cromo. Como parte de los desarrrollos, generaron un reactor económico y de diseño sencillo.

El cloruro de benzalconio, un detergente tensioactivo de uso cotidiano, se analiza especialmente por su capacidad de generar, junto a los antibióticos, resistencia en cepas antes sensibles.

Un segundo tema de estudio de los investigadores de la UBA, y que consiste actualmente en una preocupación mundial, es la contaminación emergente por descarte de fármacos encontrados en aguas superficiales. Realizan ensayos de biodegradabilidad sobre un grupo de cinco medicamentos de uso frecuente con efectos analgésicos, como el ibuprofeno, el diclofenac y el naproxeno; anticonvulsivantes, como la carbamacepina; y un hipolipemiante, como el clofibrato.

El estudio de estos contaminantes está entre las líneas de investigación prioritarias de los principales organismos dedicados a la protección de la salud pública y medioambiental, tales como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Agencia para la Protección del Medio Ambiente (EPA) de los EE.UU., entre otras instituciones.

Recientemente, L. Damiá Barceló y María José López de Alda, del Instituto de Investigaciones Químicas y Ambientales (CSIC-Barcelona) advirtieron que los fármacos detectados en el medio ambiente acuático, ya sea directamente o sus metabolitos, son varios. “Pero lo que ha despertado una mayor preocupación –enfatizaron– ha sido el hallazgo de algunos de ellos, como el ibuprofeno, el diclofenac, la carbamacepina, o el ácido clofífrico, en aguas potables. En muchos casos, las consecuencias de su presencia no están aún claras, pero en otros el riesgo parece evidente y alarmante”.

Una tercera línea de estudio de los investigadores argentinos está abocada a realizar ensayos con bacterias resistentes a los metales pesados, en este caso el cromo, y que además son capaces de alimentarse exclusivamente con ese metal, que es un contaminante de alta peligrosidad.

En este informe de divulgación se reseñan los resultados más relevantes de esas tres líneas de investigación de los expertos de la UBA.

Las líneas de investigación sobre descarte de desechos industriales o domiciliarios que pueden tener compuestos persistentes tóxicos, se basan en la conveniencia de separarlos del efluente, ya que su presencia cuando son vertidos “en crudo” a los cursos de agua puede afectar a las personas y al ambiente.

En la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA los ensayos de degradación de compuestos orgánicos tóxicos y persistentes fueron iniciados hace más de 25 años por la directora del proyecto, doctora Sonia Korol, cuya tesis doctoral versó sobre detoxificación de fenoles, compuestos que se encuentran con frecuencia en los efluentes de industrias como las papeleras y las textiles.

Posteriomente, los estudios de degradación de clorofenoles constituyeron la materia de análisis de la tesis doctoral de Alfredo Gallego, actualmente codirector del proyecto. Ahora el interés de los investigadores se concentra en otros compuestos tóxicos, como los nitrofenoles y los herbicidas.

“Pero también, recientemente, hemos sumado nuevas líneas que acometen el estudio de otras causas de contaminación, como la denominada contaminación emergente, que por su masividad son difíciles de tratar; tal el descarte de medicamentos de uso frecuente, de los que aún se desconoce su impacto en el medio ambiente y los seres humanos”, explica la doctora Sonia Koorol, profesora asociada de la Cátedra de Higiene y Sanidad.

Los contaminantes emergentes son compuestos de distinto origen y naturaleza química cuya presencia en el medio ambiente, o sus posibles consecuencias, han pasado en gran parte inadvertidas. Es decir que se sabe relativamente poco o nada acerca de su presencia e impacto en el ambiente y en el hombre y que, por tanto, requieren de investigación.

“En muchos casos, las consecuencias de su presencia en el medio ambiente no están aún claras, pero en otros, el riesgo parece evidente y alarmante. Así por ejemplo el diclofenac, aparte de afectar los riñones en los mamíferos, se ha asociado –como consecuencia de su uso en veterinaria— con la desaparición de los buitres blancos en la India y en Pakistán, lo que ha supuesto (según el autor de este estudio, el investigador K. Fent, 2006) un desastre ecológico comparable al acontecido en el pasado con el DDT”, advirtieron los expertos catalanes L. Damiá Barceló y María José López de Alda, del Instituto de Investigaciones Químicas y Ambientales, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) de España, con sede en Barcelona.

“Como resultado de las investigaciones llevadas a cabo hasta ahora, algunos fármacos están siendo considerados por la United State Enviromental Protection Agency (US EPA) “como posibles candidatos a ser incluidos en una lsita de contaminantes orgánicos prioritarios en el agua potable, tal el caso del diclofenac, la carbamacepina y el cloranfenicol (que es un antibiótico). En la Unión Europea, por el momento, no se han fijado límites máximos en el agua potable, (…) pero lo más probable es que un futuro próximo sean regulados”, señalaron Damiá Barceló y López de Alda, en el Panel Científico de Seguimiento de la Política de Aguas, realizado bajo un convenio entre la Universidad de Sevilla y el Ministerio de Medio Ambiente español.

Cómo trabajan los investigadores de la UBA

En los estudios de campo, los investigadores de Facultad de Farmacia y Bioquímica “rastrean” y “capturan”, a cielo abierto, bacterias que hayan logrado adaptarse y sobrevivir a un ambiente hostil, altamente contaminado. Una vez en el laboratorio, las identifican y las cultivan durante un mes.

Luego, mediante bioensayos determinan su capacidad de biodegradar un tóxico determinado, no solo “in vitro”, es decir en condiciones normales de laboratorio, sino en circunstancias lo más semejantes posible a la situación de descarte industrial. Para ello, generan variadas situaciones e, incluso las intensifican para simular la vida en escenarios de suma hostilidad. Hasta lograr, por fin, esa especie de sucursal del infierno, como puede ser desarrollarse en cursos ultracontaminados, así el Riachuelo, uno de los 10 cursos de agua más contaminados del mundo.

La cuenca Matanza-Riachuelo, llamado Riachuelo en su desembocadura y río Matanza en la mayor parte de su desarrollo, es un curso de agua de 64 km, que nace en la provincia de Buenos Aires, constituye el límite Sur de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y desemboca en el Río de la Plata. Un relevamiento realizado por el Instituto Blacksmith y la Cruz Verde Suiza, que se publicó a principios de noviembre de 2013, presentó la nueva lista de los diez sitios de mayor contaminación del mundo sobre la base de 2.000 riesgos estimados en sitios contaminados de 49 países. Sobre la cuenca Matanza-Riachuelo, que atraviesa 14 municipios bonaerenses, el informe señala que unas «15.000 industrias lanzan efluentes en el río y que los fabricantes de químicos son responsables de más de un tercio de la contaminación». En 2008, el suelo en las orillas del río contenía niveles de zinc, plomo, cobre, níquel y cromo por encima de los niveles recomendados.

“Así, luego de cuatro meses de cultivo, logramos identificar por secuenciación parcial del gen del rRNA 16S, una cepa de Pseudomonas putida, capaz de degradar ácido 3-clorobenzoico (3CB) incluso en presencia de otras sustancias tóxicas”, señala, por su parte, Alfredo Gallego, docente de la Cátedra de Higiene y Sanidad de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA. En este caso, los científicos obtienen como resultado la eliminación casi completa del compuesto tóxico. Es decir que las bacterias, puestas a comer esos “manjares”, no dejan casi nada en el plato.

En cambio, con los nitrofenoles, que como ya se dijo son compuestos persistentes, la experiencia final difiere, ya que las bacterias al degradar compuestos nitrogenados, generan otra molécula nitrogenada, como amoníaco o nitrito, que también es tóxica. Entonces, liberar este nuevo compuesto dañino al ambiente constituye un nuevo problema, más que una solución. Esto obliga a los investigadores a pensar en cómo tratar esos remanentes.

El reactor que diseñaron

El doctor Alfredo Gallego desarrolló un reactor continuo y de lecho fijo, en el que, en pasos sucesivos, se enriquecen e incuban muestras de agua contaminada en un soporte de material plástico de relleno, donde posteriormente se evalúan el desarrollo microbiano y la degradación de los contaminantes (Ver figuras al final del texto).

Algo equivalente a construir un confortable edificio en torre para alojar bacterias, que además de ofrecerles cómodas habitaciones, cuenta entre sus “amenities” con un “restarurante” que les prepara sus manjares predilectos. Nada que envidiar a un “all inclusive”.

Las bacterias se alimentan continuamente. Pero, con el fin de mejorar todavía más su “voracidad”, es decir su capacidad de biodegradación, y analizar sus posibilidades de aplicación real, se comienza el proceso creándoles un ambiente “agradable”. “Porque, ya sabemos que la bacteria “come” un tóxico, pero hay que ver si deja de comer eso y pasa a consumir preferencialmente otro alimento. Es decir, si en las condiciones cambiantes de la vida real, que van a ser por ejemplo los efluentes que deberán detoxificar, continúan degradando el tóxico”, grafica Gallego. Así es que se las expone a condiciones variables de pH, temperatura, presencia de colorantes, de otros contaminantes, de flora acompañante, entre otros. También se las tienta con algo “rico”, por ejemplo glucosa, que vendría a ser como un exquisito tiramisú para las bacterias. Es para comprobar si resisten a la tentación.

Cloruro de benzalconio

Podría preguntarse cuál es el interés de investigar el efecto de descarte de desinfectantes poco contaminantes como el cloruro de benzalconio; es decir, poco contaminante si se lo compara con otros tóxicos más potentes. Pero, ocurre que, en el largo plazo, pueden generar cepas de bacterias que, habiendo logrado sobrevivir en su presencia, al igual que ocurre en presencia de antibióticos, se adaptan mutando en microorganismos resistentes a los tratamientos médicos convencionales. Se las suele llamar vulgarmente “superbacterias” y originan, cada vez más, serios problemas de salud pública.

El cloruro de benzalconio tiene efecto detergente tensioactivo, es germicida e inhibidor de la corrosión. Se lo usa cotidianamente en ámbitos domésticos y hospitalarios, agrícolas e industriales. Por ejemplo, es el aditivo de elección para las piscinas por su efecto alguicida.

“Un modo de evaluar si el cloruro de benzalconio se degradó totalmente consiste en medir la toxicidad en un bioensayo realizado con algas. Inicialmente, expuestas a elevadas concentraciones de cloruro de benzalconio, las algas son incapaces de sobrevivir”, explica Gallego. Y agrega: “Pero, al final del recorrido del reactor, se encuentra que las algas sí pueden crecer, debido a que las bacterias que habitan en él se encargan de limpiar el agua del contaminante, dejando niveles muy bajos del tóxico”.

Medicamentos de uso frecuente

Otro problema de creciente preocupación mundial –continúa Gallego– es la contaminación difusa en la que incurren tanto los productores, en la industria farmacéutica, como, pasivamente, los consumidores de medicamentos a través de sus excretas.

Si bien nuestro organismo y el de las bacterias pueden degradar remedios, sus moléculas están diseñadas para hacerlo luego de un complejo proceso que permite su correcta absorción y disolución para alcanzar el efecto deseado, luego del cual, son eliminados por la orina y la materia fecal, llegando a las cloacas y a las plantas de tratamiento, sin ser previamente degradados.

Así, los medicamentos que más se toman son, en consecuencia, los que más aparecen en las aguas: por ejemplo, el ibuprofeno, las hormonas y los antibióticos son los que se hallan con mayor frecuencia.
Los investigadores de la FFyB estudian la biodegradabilidad en un grupo de cinco medicamentos de uso frecuente: ibuprofeno, diclofenac y naproxeno, carbamacepina y clofibrato. De ellos, el ibuprofeno es el que resulta más degradable.

Por otra parte, cabe destacar con respecto de la eliminación de anticonceptivos orales en las aguas, que su peligrosidad reside en generar igual efecto en el hombre como en los peces, lo cual produce la feminización de estos últimos y podría afectar su supervivencia.

Metales pesados

Al extenso menú de nutrientes tóxicos, el equipo de investigadores suman ensayos que amplíen la “carta” con metales pesados, como el cromo, esperando que sea del gusto de estas bacterias sobrevivientes de ríos ultracontaminados para que, entonces, sean ellas mismas quienes se encarguen del proceso de detoxificación.

En ese sentido, respecto al cromo, que es comúnmente utilizado en procesos químicos de curtiembres y la industria del cromado, los expertos de Higiene y Sanidad han logrado identificar una bacteria que modifica la molécula de cromo. Es decir, la transforma de cromo seis (Cr6) a cromo tres (Cr3), al modificar la valencia de este elemento químico. El Cr3 es una variable no soluble en agua, que sedimenta, esto hace posible que pueda separárselo del efluente, y luego pueda depositárselo en sitios de resguardo.

Fuente: Alicia Elizabeth Dalterio/UBA/

http://www.dicyt.com/noticias/bacterias-autoctonas-se-dan-festines-contra-la-contaminacion-ambiental

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Cientificos Argentinos identifican los genes que “resetean” el reloj biológico de las plantas

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Cientificos Argentinos identifican los genes que “resetean” el reloj biológico de las plantas

Posted on 18 enero 2014 by hj

Como los humanos cuando sufren el jet lag después de un vuelo, las plantas “resetean” sus relojes biológicos para ajustarlos a los cambios de luz del día o de las estaciones. Ahora, investigadores de la FIL ( Fundación Instituto Leloir ) identificaron genes en una planta modelo cuya actividad es clave en ese mecanismo. Los resultados fueron publicados en la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences.

El Dr. Marcelo Yanovsky y su equipo.

El Dr. Marcelo Yanovsky y su equipo.

“Nuestros experimentos mostraron que el grupo de genes, denominado LNK, fabrican proteínas cuya actividad regula el reloj biológico de Arabidopsis thaliana de acuerdo a los cambios en las señales ambientales”, explicó el Dr. Marcelo Yanovsky, investigador del CONICET y Jefe del Laboratorio de Genómica Vegetal de la FIL.
Se supone que los mismos genes están presentes y actúan de modo similar en cultivos de interés agronómico, como la soja y el maíz.
Poder ajustar el momento de la floración de las plantas cultivadas en función del clima de las distintas regiones geográficas es clave para maximizar el rendimiento de los cultivos.
En el estudio también participaron científicos del Instituto Max Planck de Alemania y del Centro de Investigación en Agrigenómica de España.

Fuente: Fundación Instituto Leloir

http://www.leloir.org.ar/blog/genes-que-resetean-el-reloj-biologico-de-plantas/

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Cientificos Argentinos descubren gen bacteriano que beneficia a las plantas

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Cientificos Argentinos descubren gen bacteriano que beneficia a las plantas

Posted on 17 enero 2014 by hj

Científicos de la FIL (Fundacion Instituto Leloir)  identificaron un nuevo camino molecular de simbiosis entre bacterias y las plantas de arveja. El estudio, que puede ser útil para mejorar cultivos, fue tapa de la revista científica Journal of Bacteriology

La Dra. Zorreguieta (izq.), el Dr. Bonomi, La Lic. Serer y el Dr. Goldbaum.
La Dra. Zorreguieta (izq.), el Dr. Bonomi, La Lic. Serer y el Dr. Goldbaum.

“Descubrimos un gen nuevo que hace efectiva la infección simbiótica beneficiosa entre la bacteria Rhizobium leguminosarum y la arveja. Una vez dentro de la planta el microorganismo fija biológicamente el nitrógeno atmosférico beneficiando a su desarrollo”, explicó el Dr. Fernando Goldbaum del Laboratorio de Inmunología y Microbiología Molecular de la FIL.
“En el estudio determinamos que el transporte de la riboflavina o vitamina B2 está involucrado en la simbiosis entre la bacteria y la planta” indicó la Dra. Ángeles Zorreguieta del Laboratorio de Microbiología Molecular y Celular de la FIL.
“Entender el fenómeno de transporte de riboflavina en bacterias simbiontes de plantas podría servirnos para desarrollar cepas capaces de mejorar el rendimiento de diferentes cultivos agrarios”, afirmó el Dr. Hernán R. Bonomi, uno de los principales autores del estudio.
En el trabajo también participaron otros investigadores del CONICET como Víctor García Angulo y María Inés Serer (FIL). Además colaboraron Diana Posadas de Northwestern University y Alfredo Torres del Centro Médico de la Universidad de Texas en Galveston, Texas, Estados Unidos.

Fuente; Agencia CyTA-Instituto Leloir

http://www.leloir.org.ar/blog/descubren-gen-bacteriano-que-beneficia-a-las-plantas/

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Cientificos Argentinos y extranjeros descubren regeneración de miembros amputados

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Cientificos Argentinos y extranjeros descubren regeneración de miembros amputados

Posted on 05 enero 2014 by hj

Cuando se produce la amputación de una parte del cuerpo, las células ubicadas en ese sector tienen dos opciones: cicatrizar o regenerar. Si bien en la mayoría de los seres vivos predomina el primero de estos mecanismos, algunas especies tienen la capacidad de reconstituir el tejido perdido.

Osvaldo Chara (Conicet)
Un trabajo en conjunto entre científicos argentinos y extranjeros descubrió el mecanismo por el cual una especie reconstituye un miembro amputado. Un ejemplo de la regeneración de tejidos es el axolotl, un curioso anfibio con cola que habita las aguas de México y que protagoniza un estudio recién publicado en revista Science.

A partir del análisis de pruebas de laboratorio, el trabajo revela el proceso que da lugar al tejido nuevo y que, según describe, se parece mucho al momento inicial del desarrollo embrionario, cuando las primeras células que se forman no están aún especializadas en la función que cumplirán más adelante. Es recién en una segunda etapa que adoptan tipos específicos, es decir, se van distinguiendo de acuerdo a lo que formarán: sangre, músculos, nervios, o lo que fuere.

“El axolotl puede regenerar sus patas y su cola sin importar a qué altura se haya producido la amputación”, explica Osvaldo Chara, investigador del Conicet en el Instituto de Física de Líquidos y Sistemas Biológicos (IFLYSIB, Conicet-UNLP), líder del grupo encargado de analizar los resultados de experimentos llevados a cabo en el Centro de Terapias Regenerativas de Dresden (CRTD, por sus siglas en inglés), Alemania.

La coordinadora del CRDT, Elly Tanaka, cuenta que las pruebas de laboratorio se extendieron a lo largo de cinco años. Acerca del tiempo que demora este proceso en el animal, explica que “depende de la edad del individuo”. “En larvas pequeñas, lleva dos semanas; en juveniles, seis; en adultos, algunos meses. Y pueden regenerar un mismo miembro cuantas veces sea”, asegura.

La publicación es la primera correspondiente a un trabajo en colaboración del que participan además científicos de Suiza, EE.UU. y España dedicados al estudio de otras especies que comparten esta capacidad regenerativa, específicamente la mosca de la fruta y la hydra, un animal milimétrico de aguas dulces que tiene forma de cilindro con un extremo cerrado y otro abierto. Su caso es curioso porque puede recuperar la parte del cuerpo considerada su cabeza, y que funciona al mismo tiempo como boca y ano.

Cada uno de estos equipos extranjeros realiza pruebas experimentales y envía los datos obtenidos al grupo del IFLYSIB para que los analice. “Al amputar una pata, justo en el corte se forma una capa celular llamada blastema. Lo que observamos es que allí se recrea en cierta manera el momento inicial de la formación de un organismo, con células madre aún no diferenciadas, es decir, que todavía no corresponden a ningún tipo en particular”, explica Chara.

“Lo interesante es que, cuando la pata está sana, todas las células que la forman se diferencian en piel, hueso, etc, pero en el momento en que se produce el corte, se transforman”, asegura el investigador, y continúa: “Se van ordenando de acuerdo a un código según el cual parecieran ‘saber’ que tienen que desarrollarse como una pata hasta formar el equivalente a la muñeca en los humanos, después los dedos, y finalmente terminar”.

Estos nuevos resultados refutan el modelo de regeneración aceptado hasta ahora, según el cual cada lado del blastema está formado por dos células distintas: las más cercanas al resto del cuerpo, llamadas proximales; y las más alejadas o distales, ubicadas en el extremo del miembro amputado. Se creía que estas últimas tendrían características similares a las que se encuentran en los dedos. De esta manera, se proponía que la yuxtaposición de los dos tipos inducía la división de las primeras, regenerando estructuras intermedias, como por ejemplo la muñeca.

“Este modelo se conoce como ‘intercalación’ y nosotros demostramos que en el caso del axolotl se da otro mecanismo llamado ‘especificación progresiva’. Aquí la pata se va regenerando gradualmente con capas de células que a partir del punto del corte comienzan a ser cada vez menos proximales y más distales al cuerpo, y en ese sentido van adquiriendo distintas características a medida que se llega al final”, detalla Chara.

Por qué algunos pueden y otros no

“Comparados con nosotros, estos organismos se ubican un poco más atrás en la historia evolutiva de los seres vivos, pero a la vez están lejos entre sí filogenéticamente. Mientras que la hydra es bastante primitiva, podría decirse, el axolotl tiene un sistema nervioso”, relata Chara. En ese sentido, el experto reafirma que la capacidad de regenerarse se da en especies “salteadas”, de acuerdo a algún patrón aún no identificado.

“Por el momento hemos logrado elaborar modelos matemáticos que reproducen los resultados experimentales del proceso que sigue cada especie. El próximo paso es compararlos y detectar diferencias y similitudes que permitan entender qué tienen en común”, adelanta el científico y subraya que “nos preguntamos cómo es que estos animales recuperan sus miembros amputados, para comenzar a echar luz a un interrogante de fondo: ¿por qué los humanos no podemos hacerlo?”

En relación a este punto, Fernando Pitossi, investigador del Conicet y Jefe del Laboratorio de Terapias Regenerativas y Protectoras del Sistema Nervioso del Instituto Leloir, afirma que “la medicina regenerativa es una verdadera revolución ya que podrá proveer tratamientos desde una estrategia novedosa como la regeneración de las células o tejidos afectados”. Asimismo, destaca el posicionamiento mundial de nuestro país en la temática, con casi 50 grupos de investigación en células madre, entre otras iniciativas.

Si bien en la actualidad sólo los trasplantes celulares de la médula ósea o del cordón umbilical para enfermedades de la sangre constituyen un tratamiento establecido desde hace tiempo, Pitossi señala que “las áreas de enfermedades neurológicas, diabetes y cardiología están en etapas avanzadas de investigación, aunque aún no hay terapias disponibles para pacientes”.

Fuente: Argentina.Ar

http://www.prensa.argentina.ar/2014/01/04/47045-descubren-regeneracion-de-miembros-amputados.php

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diabetes2

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Avance de científicos argentinos contra la diabetes

Posted on 01 enero 2014 by hj

Un equipo de médicos argentinos logró por primera vez, a nivel mundial, un posible tratamiento de la diabetes gracias a la aplicación de ingeniería celular.

diabetes2
Los médicos, encabezados por Gustavo Moviglia, lograron que las células autólogas (propias), volviesen a producir y segregar insulina y glucagón. El déficit de la primera de estas hormonas es la causa de quienes padecen de diabetes.
A través de un Islote de Langerhans (cúmulos de células del páncreas), generado a partir de células madre provenientes de la grasa, pudieron reconstituirse las funciones habituales que, hasta el momento parecían imposibles de alcanzar.
Aunque en estadío pre clínico, se trata de un gran avance ya que hasta el momento sólo había podido lograrse que las células produjeran, pero no que segregaran; lo que sin dudas abre la posibilidad a futuro de un nuevo formato de tratamiento contra la diabetes, ya que el cuerpo volvería a contar con una fuente propia de producción y secreción de insulina y glucagón.
Hasta el momento la única alternativa existente es un tratamiento con Islotes Langerhans provenientes de donantes cadavéricos, que debe repetirse cada dos años, sólo puede realizarse tres veces y tiene un costo que en Estados Unidos supera los 300 mil dólares, lo que limita su aplicación y éxito a un número ínfimo de pacientes.
Un avance de estas características no sólo podría masificar los tratamientos, mejorando la cantidad y calidad de vida de quienes padecen de diabetes, sino que aplicado en forma temprana, podría ayudar a prevenir todas las enfermedades asociadas como Coronariopatía; ACV; Retinopatía, Nefropatía y Neuropatía Diabéticas, entre otras.
Moviglia, Director del CIITT (Centro de Investigación en Ingeniería de Tejidos y Terapias Celulares) de la Universidad Maimónides, quien estuvo al frente del equipo explicó que «la insulina y el glucagónson son hormonas complementarias, por lo que ambas son igual de necesarias».
«La gran diferencia que abre una puerta a futuro es que por primera vez se logra en el mundo, a partir de células madre autólogas, adultas y sin modificaciones genéticas, que los Islotes vuelvan a producir y segregar ambas», señaló el especialista.
Este trabajo fue presentado en el Congreso Mundial de la ISCT (International Society for Cellular Therapy) y en las Jornadas sobre Aplicación de Células Madre en Terapias Regenerativas, realizadas en 2012 en el Congreso de la Nación.

Fuente: Doc Salud

http://www.docsalud.com/articulo/5329/avance-de-cient%C3%ADficos-argentinos-contra-la-diabetes

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