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Presentaron a la científica repatriada 1.000 y a la Investigadora de la Nación 2012

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Presentaron a la científica repatriada 1.000 y a la Investigadora de la Nación 2012

Posted on 07 octubre 2013 by hj

En el acto realizado en Casa de Gobierno también se celebraron los 55 años del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET).

Boudou y Barañao presentaron a la científica repatriada 1.000 y a la Investigadora de la Nación 2012

Verónica Perera, científica repatriada N° 1.000.

 

El vicepresidente de la Nación, Lic. Amado Boudou, junto al ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, Dr. Lino Barañao, presentaron hoy en Casa de Gobierno a la científica repatriada número 1.000, Dra. María Verónica Perera, y entregaron la “Distinción Investigador/a de la Nación Argentina” 2012 a la Dra. Ana Belén Elgoyhen. Participaron del acto, el jefe de Gabinete de Ministros, Dr. Juan Manuel Abal Medina y el presidente de la Honorable Cámara de Diputados, Dr. Julián Domínguez.

Boudou y Barañao presentaron a la científica repatriada 1.000 y a la Investigadora de la Nación 2012

Durante el acto, Boudou destacó que “hemos repatriado a la científica 1.000 y esto es todo un símbolo de los tiempos que vivimos. Así como tomaron la decisión personal de irse, también lo hicieron para volver y esto tiene que ver con el proyecto de país que estamos llevando adelante”. Además resaltó que “los sistemas vinculados con el capital humano, como el científico, no pueden prenderse y apagarse. Nuestros investigadores serán los garantes de que estas políticas sigan adelante”. Finalmente, al referirse a la entrega de la Distinción Investigador/a de la Nación, Boudou aseguró que “nuestros científicos y científicas están viendo reconocido por todo el pueblo argentino al fruto de su esfuerzo”.

La científica repatriada Verónica Perera regresó al país en febrero de este año, tras 14 años de residencia en Nueva York, para incorporarse al equipo de investigadores y docentes de la Universidad Nacional de Avellaneda (UNDAV). Perera retornó a la Argentina en el marco del Programa RAICES (Red de Argentinos Investigadores y Científicos en el Exterior), que depende la Dirección Nacional de Relaciones Internacionales del Ministerio de Ciencia, y tiene como objetivo promover la repatriación y la vinculación de científicos argentinos que residen fuera del país.

En el caso de la Dra. en Bioquímica Ana Belén Elgoyhen, se le hizo entrega de la distinción que reconoce la labor de los profesionales más sobresalientes del sistema científico nacional y el recorrido académico de un científico, por el valor que representa su trabajo para el desarrollo argentino. El Investigador de la Nación se elige entre quienes reciben el Premio Houssay Trayectoria. La distinción es organizada por la cartera de Ciencia, a través del Programa Nacional de Popularización de la Ciencia y la Innovación.

En el marco de este evento se entregaron también los “Premios Houssay”, “Premios Houssay Trayectoria” y el “Premio Jorge Sábato” de 2012, en reconocimiento a la labor de los investigadores que desarrollaron la mayor parte de su labor científica en el país y que contribuyeron a la producción de nuevos conocimientos con impacto social y productivo y con fomento a la formación de recursos humanos. Los galardones otorgados fueron nueve. En el caso de los “Premios Houssay” los recibieron: Santiago Grigera (área física, matemática, ciencias de la computación); Omar Azzaroni (área química, bioquímica, biología molecular); Mariana Maccioni (área ciencias médicas); y Mario Pecheny (área ciencias sociales). Los “Premios Houssay Trayectoria” fueron para: Ricardo Guillermo Durán (área física, matemática, ciencias de la computación); Hugo José Fernando Maccioni (área química, bioquímica, biología molecular); Ana Belén Elgoyhen (área ciencias médicas); y Elizabeth Jelin (área ciencias sociales). Finalmente, se entregó el “Premio Jorge Sábato” a la investigadora Raquel Lía Chan (área química, bioquímica, biología molecular).

Asimismo el vicepresidente entregó al presidente del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), Roberto Salvarezza, una placa conmemorativa por los 55 años del organismo. El CONICET cuenta actualmente con 7.500 investigadores, 2.300 técnicos, 1.100 administrativos y financia el postgrado y postdoctorado de 9.100 estudiantes que realizan sus tesis doctorales en las universidades del país. Se compone de 192 institutos y centros de investigación, 13 Centros Científicos y Tecnológicos, y dos centros multidisciplinarios. Recientemente se crearon seis Centros de Investigaciones y Transferencia. Por su parte, CONICET se encuentra entre las 100 primeras instituciones en cuanto a la producción y calidad de trabajos científicos, de un total de 3.300 en el mundo. Y en este sentido, está posicionada segunda en Latinoamérica y primera en Argentina.

Perfiles de la científica repatriada y la Investigadora de la Nación 2012

María Verónica Perera. Es licenciada en Sociología de la Universidad del Salvador, master en Sociología Económica de la Universidad Nacional de San Martín, master y doctora en Sociología de la New School for Social Research.

Actualmente se desempeña como profesora titular de la asignatura “Memoria, Derechos Humanos y Ciudadanía Cultural” y como docente responsable del curso de posgrado “Activismo, Memoria y Derechos Humanos en Argentina”, en la Universidad Nacional de Avellaneda.

Entre otras premiaciones, fue distinguida con el galardón, The Albert Solomon Memorial Award in Sociology y el SUNY Chancellor 2011 a las Iniciativas de Internacionalización, Programa de Estudios en Buenos Aires: “Activismo social, memoria y derechos humanos”.

Ana Belén Elgoyhen. Es doctora en Bioquímica. Actualmente es investigadora principal del CONICET y profesora adjunta de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires. Dirigió nueve tesis doctorales concluidas y a numerosos becarios e investigadores del CONICET. Cuenta con 64 publicaciones de gran jerarquía y en revistas de alto factor (Cell, Neuron y PLOS Biology). Su producción es relativa a biología de la audición, tanto en sus aspectos básicos como en sus potenciales aplicaciones. Además realizó ocho capítulos de libros, más de 70 reuniones científicas, relatos y conferencias nacionales e internacionales. Tiene cinco patentes. Ha obtenido numerosos subsidios para el grupo que dirige y cuenta con significativo apoyo internacional a su labor científica.

Recibió numerosos premios nacionales e internacionales como por ejemplo H. Hughes Memorial Institute, Guggenheim Memorial Fundation, L´Oréal, Pew Charitable Trusts, Academia Mundial de Ciencias (TWAS). Cumple importantes funciones de gestión a favor de los pacientes hipoacúsicos.

Sus contribuciones a la especialidad de biología de la audición son originales y de trascendencia básica y aplicada. Contribuye activamente en el desarrollo de recursos humanos y tiene destacados aportes tecnológicos.

Fuente: Ministerio de Ciencia

http://www.mincyt.gob.ar/noticias/boudou-y-baranao-presentaron-a-la-cientifica-repatriada-1000-y-a-la-investigadora-de-la-nacion-2012-9369

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Regreso de investigadores mediante el programa Raíces

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Regreso de investigadores mediante el programa Raíces

Posted on 03 mayo 2013 by hj

Alejando Nadra es biólogo de Exactas. A lo largo de su carrera completó su formación con viajes a Río de Janeiro, Roma y Barcelona. Instalado definitivamente en Argentina, cuentas sus experiencias en el exterior y analiza la utilidad del Programa Raíces y la actualidad del sistema científico nacional.

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Alejando Nadra repatriado mediante el programa Raíces. Foto: Diana Martinez Llaser CePro-EXACTAS

 

– ¿En qué año empezaste tu carrera?

– En el segundo cuatrimestre del 94 entré en la Facultad. Me gustaba la ingeniería genética pero como carrera solamente se daba en Misiones. Así que empecé Biología, no del todo convencido, pero después le fui tomando el gusto. Terminé mi licenciatura en marzo de 2001. Yo quería dedicarme a la investigación pero necesitaba ganar una beca y, en ese momento, sólo uno de cada diez postulantes la conseguía. Para ese entonces, la mitad de mi grupo de estudio se había ido al exterior porque era la única alternativa para seguir haciendo ciencia. Finalmente, tuve la suerte de conseguir una beca mixta que me permitía hacer parte de mi tesis acá y parte afuera. Entonces, preparaba las muestras y hacía experimentos complementarios en el Instituto Leloir y luego viajaba al Centro Nacional de Resonancia Magnética Nuclear de Río de Janeiro.

– ¿Cuáles eran tus planes al terminar tu doctorado?

– Terminé en diciembre de 2005. Hacia la mitad de mi doctorado había cambiado Río por Roma porque allí había otro colaborador del grupo que hacía RMN. Entonces, empecé a viajar a Italia por períodos más largos. Ahí me quedó claro que tenía que hacer una experiencia un poco más intensiva en el exterior. Cuando terminé mi tesis conocí a Darío Estrin que fue el director de mi primer posdoc y le dio un gran impulso a mi carrera.

– ¿Cómo elegiste el lugar para viajar?

– En realidad lo eligió mi mujer. Se trataba del Centro de Regulación Genómica de Barcelona. Un lugar de primer nivel internacional fundado por quien había sido el director de su tesis en Alemania. Ella ya tenía una posición garantizada. Yo también apliqué y conseguí trabajo en el mismo instituto. Así que viajamos en enero de 2007 con la idea de quedarnos entre dos y cinco años.

– En cuanto al trabajo científico ¿qué te llamó la atención de los lugares que visitaste?

– Mi experiencia es que la formación que tuve en la Facultad no tiene nada que envidiarle a lo que vi en Río, Roma o Barcelona. Es más, creo que fue mejor. Es cierto que esos países cuentan con muchos fondos pero me parece que acá, que sufrimos por la limitación de recursos, hacemos las cosas mucho más a conciencia. En mi laboratorio de Barcelona, la prioridad era tener resultados y si eso implicaba hacer cosas sin sentido, a veces, había que hacerlas. Por otro lado, allá uno se dedicaba solamente a investigar, el resto lo tenías resuelto. La compra de los insumos, las importaciones, todo era muy rápido. Eso hace que sea mucho más eficiente el trabajo en sí.

– Si bien vos viajaste con otra idea, tenías todo para quedarte ¿Dudaste en algún momento?

– Un poquito (risas). En Barcelona, a pesar de todas las cosas gratas, la escolarización es en catalán y mi hija estaba casi en edad de empezar la primaria. Yo tenía ganas de que se criara acá, con nuestra cultura, cerca de la familia. Y nuestra vuelta, que fue en junio de 2009, se dio justo cuando comenzaba la crisis en Europa.

– ¿Cómo fueron organizando el retorno?

– Como nosotros nos fuimos con la idea de volver, habíamos pedido licencia en nuestros cargos docentes. Por otro lado, en 2006, junto a un grupo de cinco investigadores jóvenes ganamos un concurso de espacios en Química Biológica. Con lo cual yo podía tener un lugarcito en ese laboratorio. Entonces, me presenté al CONICET e ingresé a carrera a principios de 2009. Además, pedí el subsidio del programa Raíces y mi mujer la beca de reinserción. Todo encajó muy bien. Y volvimos con una panza de seis meses.

– ¿Son útiles estas herramientas de reinserción?

– Yo creo que para recaptar gente que ya está muy instalada no son tan efectivas. Pero, para los que se fueron a partir del 2000 o para los que se van recibiendo y deciden hacer un entrenamiento afuera, creo que son absolutamente útiles. Lo cual, a su vez, es bueno para dinamizar el sistema. La gente se va, está unos años afuera y vuelve con novedades.

– ¿Con qué sistema científico te encontraste respecto del que había cuando te fuiste?

– Evidentemente hubo una expansión del sistema científico muy importante, una mejora en el nivel de los salarios y en la valoración de la ciencia y la educación superior. En algún momento nos mandaban a lavar los platos y ahora el presidente habla de ciencia y tiene un ministro de ciencia. Son mundos distintos. En la práctica se ve que hay más becas, más ingresos a carrera, más posibilidades para los investigadores jóvenes de acceder a subsidios pero hay una carencia importante de espacios. La disponibilidad de fondos es mejor pero no hay subsidios grandes a los que uno pueda aplicar y son entre infrecuentes y nulos los subsidios para equipamiento mediano y grande. Eso sigue siendo una limitación. Pero la perspectiva de que uno pueda dedicarse a hacer ciencia y vivir de esto es alentadora.

-¿Pudiste concretar las expectativas con las que volviste?

– Sí, bastante. Actualmente soy JTP en Química Biológica e investigador del CONICET. En este momento estoy buscando mi lugar en el mundo, que tiene que ser un lugar que me guste pero que, al mismo tiempo, me permita sentirme útil y aportar cosas para los demás. Estoy buscando ese nicho.

Fuente:UBA

http://noticias.exactas.uba.ar/nadra-regreso-raices

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Un nuevo científico repatriado en Misiones

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Un nuevo científico repatriado en Misiones

Posted on 01 marzo 2013 by hj

David Brusilovsky es doctor en ciencias y el año pasado, se convirtió en el tercer científico repatriado de la Universidad Nacional de Misiones (UNaM). Hizo su carrera universitaria en Israel y hoy trabaja como investigador en el Instituto de Materiales de Misiones (IMAM) de doble dependencia entre la UNaM y el CONICET.

Nació en Resistencia y en 1979 consiguió una beca para estudiar en el exterior en la Universidad Hebrea de Jerusalén, Israel. Allí, a miles de kilómetros de sus raíces, cursó sus estudios universitarios, y al tiempo, decidió radicarse en el exterior.
Ante la decisión de retornar al país, el programa Red de Argentinos Investigadores y Científicos en el Exterior (RAICES) del MinCyT junto a la convocatoria de repatriación de investigadores en el exterior del CONICET, le posibilitaron los medios para reinsertarse profesionalmente. “Sin dudas por parte de ellos recibí todo el asesoramiento y ayuda requeridos a tal fin”, contó Brusilovsky.
Y luego relató su llegada a la provincia: “Por motivos personales decidí radicarme en Misiones y por lo tanto, encontré en la UNAM el marco de investigación más allegado a mis conocimientos, más precisamente en el Programa de Materiales Modelización y Metrología a cargo del doctor Carlos Schvezov . Al cual planteé mis intenciones y expectativas y quien sin hesitar me brindó todo su apoyo, presentándome ante el decano Fernando Kramer y la doctora Ana Honfi quienes también brindaron toda su ayuda durante mi solicitud de repatriación como investigador”.
Mediante dicha convocatoria, el científico presentó un proyecto de investigación de nanomateriales para baterías de Litio con el cual fue designado como miembro de la Carrera del Investigador Científico y Tecnológico del CONICET.
Vale recordar que el Instituto de Biología Subtropical (IBS), también de doble dependencia con el CONICET, ha incorporado a su plantel científicos repatriados de universidades de Inglaterra (Cambridge) y Estados Unidos (Cornell): los doctores Marcos Miretti (2008) y Julian Ferreras (2010).

CURRICULUM
Brusilovsky realizó sus estudios universitarios en licenciatura en química en 1984 en la Universidad Hebrea de Jerusalén, Israel. Luego en 1986 desarrolló la maestría en ciencias en la misma universidad bajo el titulo “Compuesto de intercalación en grafito con BF3/F2: Preparación y caracterización“ y el doctorado, Ph.D., en el año 1990: “Preparación y Espectroscopia de Materiales Modernos con Propiedades de Saturación Óptica”.
Ha publicado artículos en revistas especializadas con referato a nivel internacional, como también ha registrado numerosas patentes de alta tecnología a nivel mundial.
A su vez, posee una amplia trayectoria profesional en investigación y desarrollo para industrias de alta tecnología en el extranjero:
• Xjet Solar Ltd, Israel. Químico Principal y Líder de equipo Desarrollo de tintas para impresoras a inyección para la deposición de Plata (Ag) en la producción de celdas solares.
• CommonSense Ltd., Caesarea, Israel, Director de Producción y Director de Investigación y Desarrollo. Desarrollo y producción de productos de diagnostico médicos descartables.
• Objet Ltd. Israel, Químico Principal Desarrollo de polímeros para la impresión de prototipos rápidos tridimensionales basados en impresoras a inyección.
• TEVA Pharmaceuticals Ltd, Israel. Director de Laboratorio de Química Analítica Desarrollo de Monografías de Substancias Activas y Medicamentos genéricos de acuerdo a las normas FDA y CE.

Fuente: UNAM

http://www.unam.edu.ar/2012/index.php/949-un-nuevo-cientifico-repatriado-en-misiones

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Regreso de investigadores Argentinos

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Regreso de investigadores Argentinos

Posted on 27 febrero 2013 by hj

Luis Morelli es marplatense y estudió física en el Instituto Balseiro, donde se doctoró en 2001. Viajó primero a Italia y luego a Alemania. Regresó al país en 2007 para volver por dos años a Dresden hasta que decidió radicarse definitivamente en el país. En esta entrevista, repasa las alternativas de su vida profesional y destaca las buenas condiciones que existen para hacer ciencia en Argentina.

Luis Morelli. Foto: Diana Martinez Llaser

 

– ¿Cómo empezaron tus estudios universitarios?

– Yo soy de Mar del Plata. Inicialmente quería estudiar astronomía pero como en Mar del Plata no estaba la carrera, empecé a estudiar física con la idea de cambiarme más adelante. Pero la física me empezó a gustar y decidí dar el ingreso en el Instituto Balseiro y lo aprobé. Obtuve una beca de la CNEA y me fui a Bariloche en el 93. Terminé mi licenciatura en Física en 1996.

– En ese momento ¿qué tenías pensado para tu futuro inmediato?

– Enseguida empecé el doctorado con un grupo de Bariloche. Lo terminé en 2001 y ahí ya tenía decidido viajar a Trieste para hacer un posdoc. La verdad es que en aquel momento el panorama en el país era poco alentador. Además, tenía ganas de hacer una experiencia en el exterior. Así que me fui con mi mujer y mi hija, que tenía apenas cinco meses, a trabajar al International Centre for Theoretical Physics (ICTP) que depende de la UNESCO.

– ¿Fuiste con una idea definida en cuanto a volver?

– No tenía una idea concreta, iba a ver qué pasaba. En principio me fui por dos años pero me terminé quedando un año y medio en Trieste. Un poco porque empecé a tener ganas de trabajar en cosas más cercanas a la biología. En Dresden, Alemania, había un grupo con un enfoque que me gustaba mucho. Les escribí y así comenzó mi segundo posdoc en el Instituto Max Planck de Física de Sistemas Complejos.

– ¿Se adaptaron rápido a la vida en Europa?

– En retrospectiva te podría decir que la pasamos bien, pero fue difícil. Primero, porque íbamos con una nena chiquita y los primeros meses sin la contención familiar fueron complicados. En Italia, la gente es muy parecida a nosotros eso hizo que la integración fuera más fácil, pero en lo profesional fue más complejo. Yo no encontraba todavía lo que quería hacer. Curiosamente, en Dresden terminamos por encontrar un lugar mejor para desarrollarnos aunque todo lo demás fuera más difícil.

– Es que en Dresden te incorporaste a uno de los centros científicos más prestigiosos del mundo.

– Sí, totalmente. Cada tres pasos te encontrás con alguien interesante para conversar. Además, en esa época, aprendí mucho porque empecé a trabajar en temas de biología sobre los cuales sabía poco. Era un grupo interdisciplinario. En las reuniones tenías un biólogo, un físico, un ingeniero, un bioquímico, un computador. Era muy motivador aunque requería una inversión bastante grande de tiempo generar un lenguaje común entre todos.

– ¿Cuándo decidiste encarar el retorno?

– Al terminar mi segundo posdoc en Dresden en 2006. Era un momento en el cual había buenas señales respecto de lo que estaba pasando acá en el ámbito científico y consideramos que era el momento de probar con el regreso. Entonces apliqué desde Alemania para ingresar a carrera de CONICET con lugar de trabajo en el Departamento de Física de Exactas y tuve el apoyo de Gabriel Mindlin y Silvina Ponce Dawson. Mandé la aplicación, me salió el ingreso a carrera y hasta que administrativamente se hizo efectivo cubrí ese bache con una beca de reinserción. Además, el programa Raíces se hizo cargo de la mudanza, lo cual estuvo muy bien.

– ¿Cómo te fue laboralmente en ese primer regreso?

– No fue tan fácil aterrizar en aquel momento, más allá de que fui bien recibido. No tenía recursos propios como para comprar una compu o un escritorio. Por otro lado, había hecho una inversión bastante grande de tiempo en Alemania y la rueda había empezado a andar justo en el momento en que yo me fui. Había dejado muchos proyectos inconclusos. Eso hizo que en 2009 aceptara volver a Dresden. Pedí licencia en CONICET y partimos de nuevo hacia allá.

– ¿Con qué idea esta vez?

– Con la idea de volver después de terminar estos proyectos que estaban en marcha. Y la verdad es que pudimos recoger los frutos que habíamos sembrado. Terminamos un montón de trabajos, empezamos nuevos. Para mí, también fue la consolidación de la colaboración con este grupo. Así, en este segundo retorno, la relación que tengo con ellos es mucho más sólida.

– ¿Por qué decidiste volver a pesar de que podías haberte quedado en Alemania?

– Estando afuera uno no se imagina permaneciendo mucho tiempo en ningún lugar. Sin sentido de pertenencia uno sigue siendo extranjero para siempre. También está la familia, que tira mucho. Las condiciones de trabajo acá son buenas, los signos alentadores siguen. Es un buen momento para el sistema científico y fue bueno también haber vuelto en marzo de este año y encontrarme con que el Departamento de Física había encargado una evaluación externa. Demuestra que la gente tiene ganas de mejorar aún más las cosas.

– ¿Estás conforme con tus posibilidades laborales actuales?

– Sí, estoy contento. Soy investigador adjunto de CONICET y tengo ganas de obtener un cargo docente en la Facultad. Además apliqué a un subsidio y estoy esperando para ver qué pasa. Mi plan es armar un grupo que use el tipo de enfoque que yo utilicé en Alemania y tratar de establecer colaboraciones locales con biólogos, de Exactas y de la región, que estén interesados en usar este enfoque interdisciplinario y hacer este tipo de cosas. Me parece que es un buen momento para eso.

Fuente: UBA

http://noticias.exactas.uba.ar/?p=5385

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Continua el regreso de investigadores

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Continua el regreso de investigadores

Posted on 02 octubre 2012 by hj

César Bertucci es astrónomo. Viajó al exterior para hacer su doctorado porque quería trabajar en ciencias planetarias. Estuvo en Francia e Inglaterra. Luego de ocho años decidió retornar cuando tenía todo dado para quedarse. En esta entrevista cuenta de su temprana vocación y su encuentro con Carl Sagan, relata sus vivencias en Europa y expresa su satisfacción por su vuelta a la Argentina.

 

 

– ¿Cuándo empezaste tu carrera?

– Empecé en el año 92 la licenciatura en Astronomía en la Universidad Nacional de Córdoba. Ya en el último año del secundario me había inscripto, junto con un compañero, en un certamen de la Sociedad Planetaria, una organización que dirigía Carl Sagan, el famoso director de la serie Cosmos. Ganamos el concurso y al año siguiente viajamos a Washington, al Congreso Mundial del Espacio, donde conocimos a Sagan en persona. Fue espectacular. Ahí ya me encaminé derechito para la astronomía.

– ¿Por qué decidiste hacer tu doctorado en el exterior?

– Como yo quería hacer ciencias planetarias sabía que indefectiblemente me iba a tener que ir porque en Argentina no existía esa posibilidad. Dos años antes de recibirme ya había decidido que el lugar para hacer mi doctorado debía ser Francia y, en particular, un grupo de la Universidad de Toulouse. Obtuve una beca y en octubre del 2000 ya estaba allá.

– ¿Cómo era tu trabajo científico allí?

– Yo dejé de hacer el trabajo de astrónomo propiamente dicho, con telescopios y observaciones remotas, y pasé a hacer física espacial. Al mismo tiempo, era muy impresionante encontrarme hablando con un tipo que había diseñado un instrumento que estaba orbitando alrededor de Marte en ese momento. También empecé a trabajar mucho con ingenieros. Había un lindo clima de trabajo pero, por otro lado, era muy intenso. Mi director de tesis era primerizo, entonces, quería hacer todo bien. Encima yo estaba en su misma oficina, con lo cual era terrible (risas).

– Cuando terminaste el doctorado ¿cuáles eran tus planes?

– Terminé en diciembre de 2003. Evalué la posibilidad de volver pero todavía las noticias que recibía de Argentina no eran muy buenas. Entonces, la mejor posibilidad era quedarse en Europa para hacer un posdoc. Me presenté para un puesto en el Imperial College de Londres y lo conseguí.

– ¿Cómo viviste tu posdoc?

– Muy bien. Empecé a trabajar para el equipo del magnetómetro de la sonda Cassini, en todo lo que es la observación del satélite Titán de Saturno. Era un área de vacancia en donde mi expertise era justo lo que se necesitaba. Mi directora responsable me instó para que me presentara a un cargo de profesor en el Imperial porque realmente querían que me quedara allí. Al mismo tiempo la gente de Francia quería que volviera a Toulouse. A los dos les bajé la persiana porque la verdad es que yo quería volver a Argentina.

– ¿Cuándo te empezó a dar ganas de volver?

– Más o menos para el 2006. Ya empezaba a ver que las cosas estaban mejorando en Argentina. Me enteré que se lanzaba el programa Raíces y, en 2007, me vine con una beca Milstein para trabajar por un mes en el IAFE. Ahí ya me entusiasmó la idea de volver. Al mismo tiempo, empecé a avisar allá que iba a volver a Argentina. Era una decisión muy importante porque una vez que uno dice no, la gente que estaba pensando en emplearte empieza a buscar otra persona. Mucha gente no lo entendía. Me decían: “Estás loco. ¡Cómo te vas a ir de Europa para volver a este país!”.

– ¿Cómo fuiste armando tu regreso?

– Tomó su trabajo. Me informé y para mí el programa de repatriación que tenía el CONICET era el mejor. Te daba la posibilidad de venir con una beca, presentar el ingreso a carrera y, a la vez, te pagaba la mudanza y otras cosas. Me presenté en el 2007 desde el exterior, en la convocatoria permanente, con lugar de trabajo en el IAFE. Presenté todos los papeles y esperé. Llegó primero la beca y, al tiempo, la aprobación del ingreso a carrera. Regresé en septiembre de 2008 y empecé a trabajar casi de inmediato. Tenía oficina, tenía computadora, tenía un grupo, ya estaba bien articulado con los subsidios. Desde el punto de vista de la organización fue todo impecable. Desde el trámite de importación de mis posesiones hasta el reembolso. Después concursé en Exactas y obtuve un cargo de JTP.

– ¿Cómo ves la evolución del sistema científico argentino en los últimos años?

– La jerarquización de la actividad científica ha sido notable. En lo personal, desde que volví, mi sueldo como investigador creció mucho y a nivel de subsidios me salió todo lo que pedí. Por otro lado, hay una receptividad de parte del MINCYT frente a inquietudes que realmente me pone muy contento. Lo que me parece a mí es que habría que insistir con esta política. Yo estuve en países en los cuales se piensa mucho a diez o veinte años. Y creo que, pasada la época de reconstrucción, habría que empezar a fijarse objetivos de largo plazo y pensar en la expansión del sistema científico no sólo con más presupuesto sino más articulado al sector productivo.

– Los instrumentos de repatriación, ¿te parecen útiles?

– Me parece muy bien que Argentina haya puesto en marcha este tipo de políticas. Los mecanismos están bien. Me parece que habría que unificar los programas que ofrecen las distintas instituciones. Y lo otro que está bien es que se están generando redes con investigadores argentinos que están en el exterior y que no van a volver.

– ¿Contento con el regreso?

– Sí, no me equivoqué. Parece que no estaba tan loco (risas)

Fuente: UBA

http://noticias.exactas.uba.ar/?p=4599

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Otra Cientifica regresa a investigar en el país

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Otra Cientifica regresa a investigar en el país

Posted on 23 agosto 2012 by hj

“Siempre me fui con la idea de volver”

Eliana Munarriz regresó a la Argentina junto con su familia, luego de hacer ciencia en el exterior durante 15 años. Hoy trabaja en la FAUBA, es investigadora del Conicet y se dedica al estudio de los agroquímicos y su impacto en la salud.

 

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Hace apenas una semana que Eliana Munarriz es investigadora del Conicet, y tiene muchas buenas noticias para festejar. No sólo porque el nombramiento significó la oportunidad de regresar al país junto con su familia, después de 15 años de hacer ciencia en el extranjero, sino además porque volvió a investigar en el laboratorio que fue su primer amor, Bioquímica, en la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA), sobre un aspecto fundamental en los sistemas agronómicos actuales: el uso de agroquímicos y su impacto en la salud humana.

En 1996, Munarriz comenzó a desarrollar sus trabajos como ayudante ad honorem en la Cátedra de Bioquímica de la FAUBA, al tiempo que estudiaba Biología en la Facultad de Exactas de la UBA.

Tres años después, realizó su tesis de licenciatura y el doctorado en biología molecular y celular en las universidades I y II de Roma, Italia. Y también trabajó en el Instituto Italiano de Tumores, antes de viajar a Inglaterra para realizar su pos doctorado, donde se desempeñó en la unidad de Toxicología del Consejo de Investigación Médica (MRC, por sus siglas en inglés). En los meses previos a su regreso a la Argentina, trabajó en EE.UU., en el Centro de Genómica y Biología de Sistemas de la universidad de Nueva York.

“Hace dos semanas que soy investigadora adjunta del Conicet. Recibí la noticia la semana pasada y estoy muy contenta”, se entusiasmó. Actualmente desarrolla su trabajo en la cátedra de Bioquímica de la FAUBA, con un cargo asociado al Instituto de Investigación en Biociencias Agrícolas y Ambientales (INBA), perteneciente a la FAUBA y el CONICET. Además, está postulada para ingresar al Programa de Recursos Humanos (PRH) del Fondo para la Investigación Científica y Tecnológica (FONCyT). “Sería una ayuda muy importante para desarrollar mi tarea”, aseguró.

Y agregó: “Siempre consideré que estudiar afuera te enriquece, a nivel científico y personal. Cuando me fui, en la Argentina no había muchas oportunidades para hacer ciencia. Ahora, la situación está mejor y hay una política de repatriación de científicos. Pero es muy importante destacar que hoy puedo volver al país gracias a que hubo gente que se quedó trabajando acá, que la peleó día a día”.

Un gusanito, la clave del éxito

En la FAUBA, Munarriz va a estudiar el impacto de agroquímicos (principalmente del herbicida glifosato y el insecticida endosulfan, entre otros) en diferentes regiones del país que se siembran con cultivos extensivos. Y para ello usará un nematodo (un gusano) llamado Caenorhabditis elegans, con el cual ya investigó en su posdoctorado. Son unos gusanos muy pequeños (miden apenas 1 mm) y trasparentes, que representan un modelo ideal para estudiar mecanismos moleculares. “Nadie experimentó antes en agroquímicos con gusanos en la Argentina ”, afirmó.

Según la investigadora, estos nematodos son un buen modelo porque conservan muchos mecanismos que protegen a las células de compuestos químicos, también presentes en humanos. La diferencia entre los genes de este gusanito y los de una persona son mínimos: Ambos comparten el 85% de los genes. Cambian el tamaño y la complejidad, pero conservan los mecanismos de base.

“No sólo voy a ver si el gusano crece y se desarrolla normalmente en contacto con muestras de suelo expuestas al glifosato. Voy a adentrarme a nivel intramolecular y a analizar los cambios en el ciclo celular y otros procesos celulares. Por ejemplo, la proteína p53, que está mutada en el 50% de los cánceres en humanos, está conservada en el gusano. Puedo verificar si hay una alteración en esa proteína. Y hacerlo de una manera más sencilla y económica que con otros modelos animales”, apuntó.

El modelo elegido permite hacer estudios generacionales en tiempos muy breves, puesto que los nematodos poseen un ciclo de vida de sólo 20 días, comparado con los dos años que vive un ratón, por ejemplo, cuyo uso también representa un problema bioético, asociado al uso de animales para hacer experimentos.

La idea es tomar muestras de suelo y estudiarlas usando el modelo de C. elegans. Una vez procesadas, los tiempos para hacer conclusiones varían según el estudio. Al respecto, ejemplificó: “Si queremos ver si el tratamiento provoca un envejecimiento precoz, la investigación puede llevar dos semanas. Si queremos ver si existen alteraciones en las generaciones sucesivas, es un experimento de tres meses”.

– ¿Qué relación hay entre los estudios con tumores que realizaste en Italia y los que hacés ahora,
en Agronomía?

– Siempre me interesó la bioquímica y los mecanismos moleculares, en diferentes sistemas. Al principio trabajé en soja y en perfiles de cromatografía con Eduardo Pagano, titular de la cátedra de Bioquímica. Luego, cambié de bioquímica pura a células de mamíferos, con ratones y gusanos.

Durante mi tesis de licenciatura, empecé a trabajar en virus tumorales, estudiando mecanismos moleculares de modificación de proteínas, en particular la fosforilación. Después, en mi doctorado trabajé con sumoilaciones y ubiquitinaciones, que son otras modificación de las proteínas, y en Inglaterra estudié la alteración de los mecanismos moleculares por factores exógenos y analicé cómo se modificaban las proteínas en células tratadas con antidepresivos.

En conclusión, siempre hice bioquímica, estudiando mecanismos moleculares. Y si bien el modelo fue animal, estos mecanismos también están presentes en las plantas. Por ejemplo, las plantas también sintetizan, modifican y degradan las proteinas en manera similar a los animales .

Ahora quería trabajar con un modelo animal que me permitiera estudiar los mecanismos moleculares de una manera sencilla, rápida y económica pero que también pudiera tener una aplicación. A este punto, ya habíamos decidido volver a la Argentina.

Como el tango, pero sin melancolía

“Siempre me fui con la idea de volver. Quería formarme, aprender y regresar, por varios motivos. Porque soy un producto de la educación pública. Me forme en la UBA y quería devolver eso que la sociedad me dio, de una manera enriquecida, con una formación en el exterior. Soy partidaria de que hay que salir de donde uno está, porque eso te hace ver otras realidades, pensar de otro modo y desarrollar mejor tu trabajo”.

El regreso a la Argentina, después de estar una década y media en el exterior, fue un proyecto familiar que integró a su marido, Mario Rossi, también argentino y que actualmente trabaja en el Polo Tecnológico del Ministerio de Ciencia y Tecnología de la Nación, y a sus dos hijos, que nacieron en el exterior pero que son argentinos, por opción de sus padres: Nina está a punto de cumplir 6 años y es a la que más le cuesta el cambio, entre otras cosas, porque su lengua madre es el inglés. Ernesto nació hace sólo 10 meses en Estados Unidos.

“Con mi marido trabajamos muchas veces juntos y publicamos una serie de trabajos en colaboración, porque él investiga la degradación de las proteínas y yo sus modificaciones. Espero que en un futuro podamos colaborar con algo en el país. Pienso que el intercambio hace crecer a la ciencia”, concluyó.

Prensa Fauba: Juan Manuel Repetto

http://agro.fauba.info/node/801

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Argentina a la caza de sus ‘cerebros fugados’

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Argentina a la caza de sus ‘cerebros fugados’

Posted on 09 marzo 2012 by hj


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Durante décadas Latinoamérica acuñó con dolor la frase ´fuga de cerebros´. Miles de científicos emigraban en busca de mejores oportunidades laborales, ya que sus países solo les podían ofrecer unos salarios bajos y una escasa inversión en proyectos de investigación. Así fue hasta hace algunos años cuando la crisis comenzó a golpear fuerte en el mundo desarrollado.

En Argentina, un plan llamado ´Raíces´ les presentó a los profesionales exitosos en el exterior una propuesta sumamente atractiva: retornar a su patria con todos los gastos pagados, así como con la garantía de un empleo estable y relativamente bien remunerado. Son muchos los que emprendieron el viaje de regreso a casa.

Fuente: ActualidadRT

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Argentina a la caza de sus ‘cerebros fugados’

Posted on 05 diciembre 2011 by hj

Durante décadas Latinoamérica acuñó con dolor la frase ´fuga de cerebros´. Miles de científicos emigraban en busca de mejores oportunidades laborales, ya que sus países solo les podían ofrecer unos salarios bajos y una escasa inversión en proyectos de investigación. Así fue hasta hace algunos años cuando la crisis comenzó a golpear fuerte en el mundo desarrollado.

En Argentina, un plan llamado ´Raíces´ les presentó a los profesionales exitosos en el exterior una propuesta sumamente atractiva: retornar a su patria con todos los gastos pagados, así como con la garantía de un empleo estable y relativamente bien remunerado. Son muchos los que emprendieron el viaje de regreso a casa.

Fuente: Actualidad RT

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El retorno al país de científicos argentinos como política de Estado

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El retorno al país de científicos argentinos como política de Estado

Posted on 04 noviembre 2011 by hj

Sucesivas intervenciones militares y crisis políticas y económicas, entre otros factores, generaron en diferentes períodos un éxodo de científicos argentinos al exterior. Si bien a partir de 2003 ese proceso comenzó lentamente a revertirse, en noviembre de 2008 la repatriación de investigadores se transformó en política de Estado. Con el Programa Raíces cerca de 850 investigadores ya han sido repatriados.

FOTO 2 RETORNO CIENTIFICOS
( Agencia CyTA – Instituto Leloir. OEI-AECID. Por Bruno Geller)-. Desde noviembre de 2008 la repatriación de investigadores pasó a ser política de Estado en la Argentina. El catalizador fue la promulgación de la Ley 26.421, más conocida como “Ley RAICES”, promotora del retorno de científicos e investigadores que residen en el exterior y desean volver al país, e impulsora de la vinculación entre los científicos residentes en la Argentina y aquellos que viven en el extranjero. A través de ese programa ya han sido repatriados cerca de 850 investigadores.

“El objetivo es fortalecer las capacidades científicas y tecnológicas del país por medio del desarrollo de políticas de vinculación con investigadores argentinos residentes en el exterior. También buscamos promover la permanencia de investigadores en el país y el retorno de aquellos interesados en desarrollar sus actividades en la Argentina”, señaló a la Agencia CyTA la ingeniera agrónoma Agueda Menvielle, directora de Relaciones Internacionales del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación y titular del programa Raíces. Y agregó: “La iniciativa pretende ser un ámbito abierto a las inquietudes de los investigadores argentinos, mediante la implementación de políticas de retención, de promoción del retorno y de vinculación.”

“Raíces” apunta a revertir una tendencia histórica, común en la región. Ya en 1946 el fisiólogo Eduardo Braun Menéndez decía que: “(…) la Argentina, además de exportar carne, cereales y algunos productos manufacturados, exporta también hombres de ciencia. Todos ellos fueron formados con grandes sacrificios y largos años de estudio y trabajo. Cuando se encontraban en condiciones de ser útiles a la sociedad que costeó su formación, fueron abandonados (…..) Y así se han ido físicos, anatomistas, filólogos, químicos, histólogos, psicólogos, botánicos, etc., que tanta falta hacen al país”.

Según indica la ingeniera Menvielle, la emigración de investigadores ha sido fruto de “las distintas crisis políticas y económicas que padeció la Argentina, pero sin duda lo que ha marcado una gran ruptura en la ciencia argentina ha sido la llamada ‘Noche de los bastones largos’, donde más de 1500 científicos abandonaron sus cargos en una sola noche; sin dejar de nombrar a la última dictadura militar donde partieron gran cantidad de científicos por persecución política.

“La noche de los bastones largos” tuvo lugar el 29 de julio de 1966, cuando la dictadura militar que encabezaba Juan Carlos Onganía –y que había derrocado el gobierno democrático de Arturo Illia–, decretó la intervención de cinco facultades de la Universidad de Buenos Aires, ordenando a la policía que reprimiera para expulsar a estudiantes y profesores.

Luego, en la década de 1980, muchos argentinos partieron al exterior a hacer sus doctorados, en especial a los Estados Unidos y Francia. A su vez la crisis de 2001 llevó a que uno de cada cuatro argentinos estuviera desocupado, lo que marcó también la migración de talentos argentinos.”

En 2003 comenzó a revertirse la migración de científicos argentinos; Menvielle sostiene que la ex Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva –que en diciembre de 2007 se transformó en el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación– y el Programa Raíces, en particular, tuvieron un papel fundamental, incentivando las políticas de repatriación y de vinculación.

Acciones del Programa Raíces

Durante la implementación del citado programa, además de la repatriación de 793 investigadores, se organizaron 114 visitas de profesionales argentinos reconocidos en el mundo, que han viajado a su país de origen con el fin de colaborar con sus pares argentinos.

Asimismo la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica financia 46 Proyectos de Investigación Científica y Tecnológica-Raíces quebuscan promover el vínculo entre grupos de investigación del país e investigadores argentinos residentes en el exterior, para desarrollar un proyecto en una institución de Argentina.

“Para incrementar la vinculación entre investigadores argentinos radicados en el exterior y el país, el Programa lanza anualmente la convocatoria para la conformación de Redes en las distintas áreas del conocimiento. Se han financiado 32 redes en las áreas de ciencias exactas y naturales, ciencias sociales, ingenierías y biológicas y de la salud desde 2004”, afirmó la ingeniera a Menvielle. Y agregó que en la actualidad cuentan con una base de datos con más de 4500 científicos, profesionales y técnicos argentinos residentes en el exterior.

Además del Programa Raíces se implementan dos nuevas líneas de acción. Por un lado, la “incorporación de científicos extranjeros”, donde se prevé la incorporación de los cónyuges extranjeros en tanto ellos sean investigadores, y por el otro “Raíces Productivo”, programa que “permitirá vincular a empresarios, profesionales y tecnólogos argentinos en el exterior para el desarrollo de oportunidades de cooperación científica, tecnológica y de negocios con alto valor agregado tecnológico”, destacó la funcionaria.

Desde 2010 también se ofrece asistencia legal a las familias de investigadores argentinos interesados en volver al país, a partir de un convenio firmado con la Dirección Nacional de Migraciones. Por otra parte, el Programa de Recursos Humanos del programa cuenta con dos instrumentos de financiación, uno de los cuales busca la radicación o relocalización de investigadores. Se trata de los “Proyectos de Investigación y Desarrollo para la Radicación de Investigadores en Áreas Tecnológicas Prioritarias”. A través de esta línea de financiamiento la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica aporta 45000 pesos argentinos (alrededor de 8700 euros) por cada investigador repatriado destinados a gastos de radicación. Otorga además subsidios para la adecuación de infraestructura y compra de equipamiento y para la realización de proyectos de investigación científica y tecnológica de los que el investigador repatriado forme parte.

El Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), por su parte, mantiene también una política sostenida de repatriación de jóvenes investigadores argentinos residentes en el exterior a través del programa de becas de reinserción y la convocatoria permanente para tramitar solicitudes de ingresos desde el exterior a la Carrera del Investigador.

El retorno

El doctor Gabriel Briones se graduó de bioquímico en 1991. Realizó su doctorado en Biología Molecular y Biotecnología en la Universidad de San Martín (UNSAM) en Argentina y estuvo ocho años en la Universidad de Yale (Estados Unidos). A través del Programa Raíces retornó a la Argentina en 2009.

“Mi proyecto se centraba en el desarrollo de vacunas recombinantes utilizando Salmonella (grupo de bacterias relacionadas con enfermedades de transmisión alimentaria) como portador de antígenos. En el proceso se adaptaron los sistemas de secreción de proteínas de la bacteria mediante ingeniería genéticas para transformarlos en una ‘jeringa’ molecular de manera de introducir antígenos de relevancia (cáncer, virus y bacterias). Durante ocho años y medio trabajé en la Sección de Microbial Pathogenesis de la Escuela de Medicina de la Universidad de Yale”, señaló a la Agencia CyTA el doctor Briones.

Ahora que regresó al país, el científico argentino se dedica al estudio del desarrollo de vacunas, orientado a solucionar problemas de importancia local como es la infección provocada por la bacteria Escherichia Coli Enterohemorragica, agente causal del síndrome urémico hemolítico. En la actualidad se desempeña como investigador adjunto del Conicet y profesor de Proyectos Biotecnológicos de la Universidad de San Martín, en el Instituto de Investigaciones Biotecnológicas de la UNSAM (IIB-INTECH).

Para Briones, el Programa ha sido una herramienta importante “a la hora de decidir el retorno brindando ayuda económica para facilitar el retorno al país, una tarea casi imposible si no se contara con este aporte y la carrera de Investigador Científico del CONICET.”

La doctora en Química Patricia Hansen se especializó en tres países diferentes. En la actualidad trabaja como investigadora del CONICET en el Departamento de Física de la Universidad Nacional de La Plata; realizó su doctorado en el Royal Institute of Technology (Estocolmo, Suecia), y sus posdoctorados en el Bartol Research Institute, Universidad de Delaware (Estados Unidos) y en la Universidad de Santiago de Compostela (España). Con el apoyo del Programa Raíces regresó al país en enero del 2008 para trabajar en el Observatorio Astronómico Internacional Pierre Auger en Malargüe, Mendoza.

“Antes de regresar a Argentina realicé trabajos de investigación en el grupo del profesor Enrique Zas, en la Universidad de Santiago de Compostela, bajo el programa ‘Juan de la Cierva’, financiado por el Ministerio de Ciencia y Tecnología Español”, destacó a la Agencia CyTA la doctora Hansen. Y agregó: “Durante el primer año de mi posdoctorado en Santiago de Compostela, colaboré en el análisis de las consecuencias de las recientes medidas experimentales de rayos cósmicos de muy altas energías del Observatorio Pierre Auger.” Los rayos cósmicos, que provienen del espacio exterior y riegan la superficie de la Tierra, contienen valiosa información acerca de la evolución del Universo.

“Las aplicaciones que puede llegar a tener la física básica son inesperadas y trascendentes. Intentar entender el universo, los mecanismos de aceleración de rayos cósmicos, el Big Bang, puede no solo llegar a ser una mera aventura del pensamiento sino dar soluciones prácticas a problemas de la sociedad”, explicó Hansen quien siempre estuvo involucrada en actividades docentes durante su doctorado y sus posdoctorados.

“En mi caso, el Programa Raíces financió mi regreso al país. Este programa es muy importante, ya que vincula a argentinos que por razones personales decidieron no regresar con universidades argentinas, lo que facilita el intercambio de científicos y posibilita las colaboraciones entre los distintos centros de investigación”, destacó Hansen.

Por su parte, el doctor Guillermo Lanuza, luego de finalizar su doctorado en Argentina se desempeñó como becario posdoctoral y como Research Associate en el Departamento de Neurobiogía Molecular del Instituto Salk, en La Jolla (EEUU). “Durante esa estadía estudié los principios fundamentales que controlan el desarrollo de diferentes tipos de neuronas y determinan su participación en los circuitos de la médula espinal que gobiernan los movimientos de las extremidades”, indicó Lanuza que en la actualidad dirige el laboratorio de Genética del Desarrollo Neural en el Instituto Leloir.

“Mi retorno fue posible gracias al programa Raíces en conjunto con una beca de reinserción y la carrera de Investigador del CONICET. El impacto de la política de repatriación de científicos se manifiesta en la motorización de muchos centros de investigación del país que han incorporado a los nuevos investigadores”, destacó el doctor Lanuza.

La construcción de redes

Victoria Ugartemendia, magíster en Investigación en Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, considera que “Raíces” representa la primera política sostenida desde el Estado argentino orientada a la recuperación de científicos, afirmó a la Agencia CyTA. Y continuó: “Desde el retorno de la democracia se han puesto en práctica diversas iniciativas que buscaban la repatriación de investigadores, como las llevadas a cabo por Manuel Sadosky, secretario de Ciencia y Tecnología del ex presidente Raúl Alfonsín, o el Programa PROCITEX, impulsado a comienzos de los ´90. A mi juicio no lograron sus propósitos por dos razones fundamentales: apuntaban a repatriar científicos en un contexto de crisis económica que hacía difícil aproximar los salarios y las condiciones de trabajo locales a las que los científicos tenían en su lugar de residencia; y no tuvieron continuidad, dado que estuvieron sujetas a los vaivenes políticos y cambios de funcionarios. Esto impidió contar con un tiempo de estabilización de la política que posibilitara ver sus frutos”.

Hoy el contexto es otro –aseguró Ugartemendia– puesto que “se ha logrado sostener el Programa Raíces durante más de un quinquenio lo que permitió desarrollar un grupo de técnicos con una expertise sobre el tema, al tiempo que se ha podido difundir la propuesta entre los científicos y mejorarla. Todo esto en un contexto de crecimiento económico y de aumento del financiamiento para llevar a cabo este tipo de políticas.”

Asimismo la especialista señaló que el Programa aventaja a sus antecesores al no considerar a la repatriación como su objetivo principal. Destaca que dicho programa también favorece la revinculación con la Argentina de científicos argentinos que residen en otros países (y no planean retornar por el momento), a través de proyectos de investigación. “En este sentido, incorpora las tendencias seguidas por países como Colombia que plantean la conformación de redes entre científicos residentes en el país y residentes en el exterior, y permiten afrontar la dificultad de lograr el retorno de personas que emigraron hace muchos años (como es el caso de la generación que dejó el país durante la última dictadura militar). Los expertos en la materia y las experiencias acumuladas en nuestro país sobre el tema muestran que es muy dificultoso tentar con el retorno a personas que ya han iniciado una carrera en el exterior y han encontrado una posición, que han formado una familia y construido vínculo en el país de recepción”, explicó Ugartemendia. Y agregó: “No es casual que gran parte de los que retornan del exterior con el apoyo de Raíces sean jóvenes que han concluido recientemente su posdoctorado.”

De acuerdo con Ugartemendia en la actualidad se da una combinación de condiciones no muy favorables para la permanencia de los científicos argentinos en los países más desarrollados científicamente. “Allí se vienen dando desde hace algunos años recortes presupuestarios y la competencia por algunos puestos es muy alta, mientras las condiciones son un poco más favorables en nuestro país. Esta combinación de elementos puede estar actuando favorablemente para que un Programa como Raíces obtenga estos resultados”, puntualizó.

Por otra parte la especialista consultada destaca que “la atracción hacia nuestros científicos desde los países desarrollados es estructural, ya que desde sus gobiernos se fomenta la permanencia de algunos científicos extranjeros para poder ampliar el plantel disponible y poder afrontar una dinámica económica que se considera cada vez más vinculada a la producción de conocimiento científico. Agotado el caudal migratorio que partió desde los países del Este desde fines de los ´80 y comienzos de los ´90 hacia Europa Occidental y Estados Unidos, y una vez superada la crisis económica actual que viven los países más desarrollados es probable que la presión sobre nuestros científicos vuelva”, dice Ugartemendia. Y concluye: “No hay que perder de vista que la estadía en el exterior suele formar parte de la vida del científico, y que los mecanismos de atracción de los países más poderosos se ponen en movimiento allí, cuando pueden comparar y evaluar otras condiciones de trabajo y de vida y ‘tentarse’ con una emigración permanente. Esperemos que para entonces en nuestro país se haya desarrollado una estructura científica, suficientemente amplia y fuerte, que ofrezca condiciones de trabajo y de vida también tentadoras para los argentinos”.

 

FOTO 1 RETORNO CIENTIFICOS

 

La doctora en Química Patricia Hansen se especializó en tres países diferentes. Con el apoyo del Programa Raíces regresó al país en enero del 2008 para trabajar en el Observatorio Astronómico Internacional Pierre Auger en Malargüe, Mendoza

Crédito de la foto: Gentileza de Patricia Hansen

 

FOTO 2 RETORNO CIENTIFICOS

 

El doctor Gabriel Briones se graduó de bioquímico en 1991, realizó su doctorado en Biología Molecular y Biotecnología en la Universidad de San Martín (UNSAM) en Argentina y estuvo ocho años en la Universidad de Yale (Estados Unidos). A través del Programa Raíces retornó al país en 2009.

Crédito de la foto: Gentileza de Gabriel Briones

 

Fuente: CyTA
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http://www.agenciacyta.org.ar/2011/11/el-retorno-al-pais-de-cientificos-argentinos-como-politica-de-estado/

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“The Economist” destacó la repatriación de científicos Argentinos

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“The Economist” destacó la repatriación de científicos Argentinos

Posted on 04 noviembre 2011 by hj

La prestigiosa revista de negocios británica The Economist resaltó en su edición de esta semana el plan de repatriación de científicos del gobierno de Cristina Fernandez de Kirchner. Por Javier Romero.

 

 

 

 

 

 

 

 

Cristina, la alquimista es el título de “The Economist”.

La publicación resaltó los logros del Plan Raíz del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva que ya logró la repatriación de 854 científicos de primera línea, aunque cuestiona el poco esfuerzo del sector privado .“Cristina, la alquimista”, es el título del artículo ilustrado con una imagen de la presidenta de la Nación derramando dinero en un recipiente de laboratorio habitado por, se supone, científicos.El artículo dice: “Sudáfrica no es el único país de renta media que aspira a unirse a las potencias científicas del mundo. Argentina también lo busca. El lugar está orgulloso de sus tres premios Nobel de ciencia-la mayor cosecha de cualquier país de América Latina, aún cuando el más reciente fue otorgado en 1984”. Sin embargo, muchos investigadores huyeron en la década de 1990, cuando los presupuestos se redujeron drásticamente. Ahora el gobierno está tratando de atraer de nuevo, y animar a los jóvenes talentos a considerar una carrera científica”.Cuando Néstor Kirchner, antecesor y esposo de la actual presidenta, Cristina Fernández, asumió el cargo en 2003, la Argentina estaba gastando sólo un 0,41% de su PIB en investigación y desarrollo (I+D). Ahora, esa cifra es de 0,64%”.Kirchner aumentó los salarios de los investigadores, puso en marcha un plan para repatriar a los científicos y brindó beneficios impositivos a las empresas de software. La Sra. Fernández hizo lo mismo mediante la creación de un ministerio de ciencia y poniendo a un biólogo, Lino Barañao, a cargo de ella. También aumentaron las subvenciones a las empresas que tratan de desarrollar nuevos productos”.Muchos de los críticos de los Kirchner se mostraron escépticos, viendo al ministerio, ya sea como una estrategia de marketing político o como un guiño para los grupos de presión (lobbies) que buscan subsidios injustificados. Pero la estrategia parece estar funcionando”.Con la ayuda del Banco Interamericano de Desarrollo, el gobierno, desde 2004, atrajo de nuevo 854 científicos expatriados. Lo ha hecho proporcionando laboratorios, equipos nuevos para ellos, trasladando sus familias, y desembolsando más dinero para sus sueldos. Como consecuencia de ello, de acuerdo con el Dr. Barañao, los investigadores argentinos han publicado 179 artículos en revistas líderes en la última década, en comparación con sólo 30 en la década de 1990”.La mayoría de los que vuelven son académicos. Pero la ciencia comercial se ha beneficiado también. INDEAR, una articulación público-privada de biotecnología-centro de investigación con sede en Santa Fe, ha trabajado recientemente la manera de transferir un gen de resistencia a la sequía de girasol a cultivos tales como maíz, soja y trigo que puede aumentar el rendimiento de las sequías de hasta un 40%”. Y el gobierno también ha repartido $ 54 millones en subvenciones para el desarrollo de productos que incluyen factores coagulantes para el tratamiento de la hemofilia, el ganado transgénico que secretan hormonas valiosas en su leche, y mejores formas de que se comprueben los depósitos de petróleo”.La ayuda para la innovación de alta tecnología se presenta en otras formas también. Las ofertas del Estado, por ejemplo, para pagar el costo de patentar las invenciones en las jurisdicciones extranjeras y la contratación de abogados para defender a las patentes”.También actúa como un cazador de talentos para las empresas de tecnología de la información que buscan empleados con doctorados, y pagará parte de los salarios de tales reclutamientos. Ninguno de estos programas se ha enfrentado a acusaciones de corrupción”.Si toda esta actividad tendrá el efecto de estimular la industria de alta tecnología, como la Sra. Fernández espera, aún está por verse. Científicos argentinos están felices de tomar el dinero de los contribuyentes, pero según Luis Dambra, profesor de la escuela de negocios IAE de Buenos Aires, se ven por encima del hombro a la idea de la realidad, ensuciándose las manos, entrando en la industria”. El Sr. Dambra, sin embargo, dice que la industria es igualmente culpable. En 2009 (último año del que hay datos disponibles), sólo el 21% de los argentinos de I + D fue financiado por el sector privado, en comparación con el 44% de Brasil. Empresas que pueden contratar a los científicos académicos a menudo no ven el punto. Incluso aquellos que no pueden tener dificultades para acomodar a las personas de origen no-empresarial en el mundo de los negocios”….El artículo completo http://www.economist.com/node/21536542La publicación resaltó los logros del Plan Raíz del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva que ya logró la repatriación de 854 científicos de primera línea, aunque cuestiona el poco esfuerzo del sector privado.

“Cristina, la alquimista”, es el título del artículo ilustrado con una imagen de la presidenta de la Nación derramando dinero en un recipiente de laboratorio habitado por, se supone, científicos.

El artículo dice: “Sudáfrica no es el único país de renta media que aspira a unirse a las potencias científicas del mundo. Argentina también lo busca. El lugar está orgulloso de sus tres premios Nobel de ciencia-la mayor cosecha de cualquier país de América Latina, aún cuando el más reciente fue otorgado en 1984”.

Sin embargo, muchos investigadores huyeron en la década de 1990, cuando los presupuestos se redujeron drásticamente. Ahora el gobierno está tratando de atraer de nuevo, y animar a los jóvenes talentos a considerar una carrera científica”.

Cuando Néstor Kirchner, antecesor y esposo de la actual presidenta, Cristina Fernández, asumió el cargo en 2003, la Argentina estaba gastando sólo un 0,41% de su PIB en investigación y desarrollo (I+D). Ahora, esa cifra es de 0,64%”.

Kirchner aumentó los salarios de los investigadores, puso en marcha un plan para repatriar a los científicos y brindó beneficios impositivos a las empresas de software. La Sra. Fernández hizo lo mismo mediante la creación de un ministerio de ciencia y poniendo a un biólogo, Lino Barañao, a cargo de ella. También aumentaron las subvenciones a las empresas que tratan de desarrollar nuevos productos”.

Muchos de los críticos de los Kirchner se mostraron escépticos, viendo al ministerio, ya sea como una estrategia de marketing político o como un guiño para los grupos de presión (lobbies) que buscan subsidios injustificados. Pero la estrategia parece estar funcionando”.

Con la ayuda del Banco Interamericano de Desarrollo, el gobierno, desde 2004, atrajo de nuevo 854 científicos expatriados. Lo ha hecho proporcionando laboratorios, equipos nuevos para ellos, trasladando sus familias, y desembolsando más dinero para sus sueldos. Como consecuencia de ello, de acuerdo con el Dr. Barañao, los investigadores argentinos han publicado 179 artículos en revistas líderes en la última década, en comparación con sólo 30 en la década de 1990”.

La mayoría de los que vuelven son académicos. Pero la ciencia comercial se ha beneficiado también. INDEAR, una articulación público-privada de biotecnología-centro de investigación con sede en Santa Fe, ha trabajado recientemente la manera de transferir un gen de resistencia a la sequía de girasol a cultivos tales como maíz, soja y trigo que puede aumentar el rendimiento de las sequías de hasta un 40%”.

Y el gobierno también ha repartido $ 54 millones en subvenciones para el desarrollo de productos que incluyen factores coagulantes para el tratamiento de la hemofilia, el ganado transgénico que secretan hormonas valiosas en su leche, y mejores formas de que se comprueben los depósitos de petróleo”.
La ayuda para la innovación de alta tecnología se presenta en otras formas también. Las ofertas del Estado, por ejemplo, para pagar el costo de patentar las invenciones en las jurisdicciones extranjeras y la contratación de abogados para defender a las patentes”.

También actúa como un cazador de talentos para las empresas de tecnología de la información que buscan empleados con doctorados, y pagará parte de los salarios de tales reclutamientos. Ninguno de estos programas se ha enfrentado a acusaciones de corrupción”.

Si toda esta actividad tendrá el efecto de estimular la industria de alta tecnología, como la Sra. Fernández espera, aún está por verse. Científicos argentinos están felices de tomar el dinero de los contribuyentes, pero según Luis Dambra, profesor de la escuela de negocios IAE de Buenos Aires, se ven por encima del hombro a la idea de la realidad, ensuciándose las manos, entrando en la industria”.

El Sr. Dambra, sin embargo, dice que la industria es igualmente culpable. En 2009 (último año del que hay datos disponibles), sólo el 21% de los argentinos de I + D fue financiado por el sector privado, en comparación con el 44% de Brasil. Empresas que pueden contratar a los científicos académicos a menudo no ven el punto. Incluso aquellos que no pueden tener dificultades para acomodar a las personas de origen no-empresarial en el mundo de los negocios”

El artículo completo http://www.economist.com/node/21536542

Fuente: Diario Registrado

http://www.diarioregistrado.com/politica/54686-the-economist-destaco-la-repatriacion-de-cientificos-de-cristina-fernandez.html

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Desde el año 2004 regresa un científico argentino cada tres días

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Desde el año 2004 regresa un científico argentino cada tres días

Posted on 29 octubre 2011 by hj

La creación del plan Raíces y la posterior del Ministerio de Ciencia, permitió repatriar a 850 profesionales, según destacó ayer Marta Rovira, titular del CONICET, al inaugurar instalaciones del Centro Austral de Investigaciones.

La Argentina logró repatriar 850 científicos desde 2004 –uno cada tres días–, gracias a las políticas de Estado implementadas por el gobierno actual y el anterior, como el incremento del presupuesto para el sector, la creación del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva y el relanzamiento del programa Red de Argentinos Investigadores y Científicos en el Exterior (Raíces), según destacó ayer en Tierra del Fuego la presidenta del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), Marta Rovira.
Según Rovira, varios de esos profesionales reingresaron al CONICET, mientras que hay grupos que lo hacen a otras instituciones vinculadas con la investigación. “Están ingresando unos 500 investigadores anuales y unos 1000 becarios. El CONICET tiene ahora unos 18 mil integrantes, entre los que hay 6500 investigadores y alrededor de 8500 becarios. Esto hace necesario ampliar la infraestructura para que puedan trabajar en mejores condiciones”, explicó la funcionaria al participar ayer del acto de inauguración de instalaciones en el Centro Austral de Investigaciones Científicas (CADIC), ubicado en Ushuaia, del que también se festejaron 30 años desde que fue fundado.
La titular del CONICET también puso en funciones como nuevo director del CADIC al geólogo Jorge Rabassa, en remplazo del biólogo Adrián Schiavini, y firmó un convenio con las autoridades de la Universidad Nacional de Tierra del Fuego. En el CADIC de la capital fueguina se inauguraron casas para becarios con una superficie cubierta de 350 metros cuadrados, mientras que se concretará una ampliación del edificio de 1650 metros cuadrados, la mayoría destinada a nuevos laboratorios.
La inversión total para el centro fueguino es de 10 millones de pesos que son financiados con recursos del CONICET y del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
En diálogo con la agencia Télam, Rovira recordó que en los últimos ocho años se duplicó el plantel de investigadores dependientes de la institución que dirige.
También –destacó Rovira– se busca “reforzar la transferencia de desarrollo tecnológico para que el CONICET tenga más presencia en la sociedad y se vean los resultados de las investigaciones que pueden ser útiles”. En ese sentido, la funcionaria calificó como “un éxito” la experiencia de la feria científica Tecnópolis, de la que sostuvo que “es una manera saludable para que la gente se acerque más a la ciencia”.
El programa Raíces fue relanzado en 2003 y desde la sanción de la ley 26.421, en noviembre de 2008, adquirió la categoría de “política de Estado”. Esta ley promueve no sólo el retorno de científicos e investigadores que residen en el exterior y desean volver al país, sino que también fomenta la vinculación entre los científicos residentes en la Argentina y aquellos que viven en el extranjero (ver aparte).
Los registros oficiales tienen a 4500 científicos argentinos en el exterior, mayormente en los Estados Unidos, Brasil y en países de Europa como Francia, España, Alemania, Reino Unido e Italia.

Fuente: Tiempo Argentino

http://tiempoarg.elargentino.com/notas/desde-ano-2004-regresa-cientifico-argentino-cada-tres-dias

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CONICET: Volvieron 840 científicos al país

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CONICET: Volvieron 840 científicos al país

Posted on 28 octubre 2011 by hj

Lo confirmó la presidenta del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, Marta Rovira

 

Además, dijo que “están ingresando unos 500 investigadores anuales y unos 1.000 becarios” a la prestigiosa institución.

La presidenta del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), Marta Rovira, informó hoy que desde el año 2003 ya fueron repatriados “más de 840 científicos” procedentes de distintas partes del mundo.

Desde Tierra del Fuego, Rovira explicó que los investigadores volvieron al país a través de la aplicación del Plan Raíz que lleva adelante el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva. Indicó que varios de los profesionales que regresan entran al CONICET y otros investigan en otras instituciones vinculadas con la labor científica.

La funcionaria dijo que el organismo a su cargo tiene su propio programa de repatriación de científicos argentinos, mediante el cual aceptan retornar al país “entre 100 y 110 investigadores por año”.

La titular del CONICET participó ayer del acto de inauguración de instalaciones nuevas en el Centro Austral de Investigaciones Científicas (CADIC), ubicado en Ushuaia, del que también se festejaron 30 años de su fundación.

Durante el acto, Rovira puso en funciones como nuevo director del CADIC al geólogo Jorge Rabassa, en reemplazo del biólogo Adrián Schiavini y firmó un convenio con las autoridades de la Universidad Nacional de Tierra del Fuego.

En relación al plantel de investigadores con que cuenta el CONICET, Rovira señaló: “Están ingresando unos 500 investigadores anuales y unos 1.000 becarios. Tenemos ahora unos 18 mil integrantes, entre los que hay 6.500 investigadores y alrededor de 8.500 becarios. Esto hace necesario ampliar la infraestructura para que puedan trabajar en mejores condiciones”.

Según Rovira, también se busca “reforzar la transferencia de desarrollo tecnológico para que el CONICET tenga más presencia en la sociedad y se vean los resultados de las investigaciones que pueden ser útiles”.

Fuente: DERF

http://www.derf.com.ar/noticias.asp?cod_des=451887&ID_Seccion=33&fecemi=28/10/2011&Titular=CONICET: Volvieron 840 científicos al país.html

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Regresaron 854 investigadores al país

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Regresaron 854 investigadores al país

Posted on 08 octubre 2011 by hj

El ministro de Ciencia y Tecnología, Lino Barañao, destacó que “hasta el día de la fecha tenemos 854 investigadores argentinos que han vuelto al país” y valoró que esto se debe a que el presupuesto para financiar proyectos de investigación se ha “multiplicado por 10” desde el año 2003

 

“En 2003 teníamos invertido en proyectos del ámbito público como privado 30 millones de dólares y hoy el presupuesto para este rubro para financiar proyectos es de 300 millones de dólares”, precisó el ministro en declaraciones a radio La Red.

Barañao dijo que el Polo Científico y Tecnológico, que fue inaugurado el jueves en el predio donde funcionaban las ex bodegas Giol, en el barrio porteño de Palermo, “fue un proceso largo y riguroso, pero que nos permite ahora consolidar este avance”.

Sostuvo que “fueron casi dos años” para concluir este predio, pero aclaró que “ha sido terminada prácticamente en el período previsto” y afirmó que “es una obra de extrema complejidad con características de seguridad que la hace única en el país”.

“Además, por el tipo de prestaciones que tiene que dar en la parte de investigación, requirió la presencia continua de los investigadores para planificar la correcta distribución de todos los servicios y el tipo de requerimiento técnico que tampoco existía como antecedente en el país”, acotó el funcionario.

Fuente: La Mañana de Cordoba

http://www.lmcordoba.com.ar/nota.php?ni=71237

Fuente: 19182009

Fuente: TV Publica Argentina

http://www.youtube.com/watch?v=QZvqFgfInsk&feature=related

Fuente: imasdunr

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El investigador que tuvo por qué regresar a Córdoba

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El investigador que tuvo por qué regresar a Córdoba

Posted on 04 agosto 2011 by hj

Gabriel Correa se recibió de ingeniero en la UNC y se doctoró en Italia. Volvió para integrar un equipo que construirá un laboratorio para el desarrollo de energías alternativas

Recién llegado. Hace un mes que Gabriel Correa llegó a Córdoba. Le queda un gran camino por recorrer (La Voz).

Recién llegado. Hace un mes que Gabriel Correa llegó a Córdoba. Le queda un gran camino por recorrer (La Voz).
Gabriel Correa (31) es uno de los 800 científicos que tuvo por qué volver al país, desde que se iniciara en 2003 un programa de repatriación de investigadores en el exterior.
Involucrado en un proyecto de investigación sobre la propulsión con celdas de hidrógeno en el Politécnico de Turín (Italia), Correa regresó a Córdoba para integrar un equipo que desarrollará un laboratorio de energías alternativas en la 
Universidad Nacional de Catamarca.
El proyecto se conforma con un consorcio de universidades e institutos de investigación, que propiciará el desarrollo de tecnología que utilizará energías cero contaminantes, como el hidrógeno y el litio.
Correa es un neuquino que se recibió de ingeniero mecánico electricista en la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC). En diciembre de 2007 viajó a Italia para hacer un doctorado en Energética en el Politécnico de Turín y allí participó en un proyecto de tecnología de punta (de cinco millones de euros financiados por la Unión Europea), integrado por un consorcio de universidades y empresas.
Correa trabajó bajo las órdenes del científico italiano Giulio Romeo, del Politécnico de Turín, en el desarrollo de un avión con propulsión con celdas de hidrógeno. En junio de 2010, este grupo de investigación puso en el aire el segundo avión tripulado con propulsión a hidrógeno, que batió el récord mundial en velocidad (135 kilómetros por hora) y autonomía de vuelo (40 minutos) para este tipo de combustible (ver Video).
“Esta tecnología es completamente amigable con el medio ambiente. Lo que exhalan los motores es vapor de agua. Estando en Italia, me preguntaba cómo podría volver a mi país a aplicar lo que había aprendido sobre este tipo de energías, que se corresponde con mis convicciones sobre el cuidado del ambiente”, expresó.
El retorno. Y la propuesta llegó. A través del Centro de Energías Alternativas que comparten las facultades de Ciencias Exactas, Ciencias Químicas y Famaf.
Por iniciativa de los investigadores Daniel Barraco y Ezequiel Leiva, el regreso de Correa llegó a través de un Pidri (Proyectos de Investigación y Desarrollo para la Radicación de Investigadores), un programa de recursos humanos de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica.
La iniciativa es ambiciosa: desarrollar tecnología a partir de energías alternativas: eólica, solar, hidrógeno y litio. El plan también incluye al Instituto de Investigaciones Fisicoquímicas Teóricas y Aplicadas (Infita), radicado en La Plata, y el Instituto Universitario Aeronáutico (IUA) de Córdoba.
“Con el IUA la idea es combinar el hidrógeno, el litio y la energía solar para la propulsión de aviones no tripulados (UAV, según sus siglas en inglés) para la vigilancia costera. El Ministerio de Defensa está interesado en estas aeronaves, que podrían estar seis meses en el aire. Vamos a trabajar en este proyecto con Carlos Kozameh y su equipo del IUA”, señaló Correa.
En relación a la producción de baterías de litio, un mineral estratégico y escaso, de múltiples usos en celulares, relojes, computadoras, etcétera, el investigador señaló que Europa no las desarrolla porque no tiene materia prima. “Hace poco se descubrió que en Catamarca y Salta existe uno de los yacimientos de litio más importantes del mundo. Lo que nos falta ahora es desarrollar la tecnología para aprovechar esa materia prima. Esa será una de las tareas que tendrá el laboratorio que desarrollaremos en Catamarca”, explicó Gabriel Correa.
Cómo se hace en Europa

En Europa, los fondos para investigación se otorgan con la obligación de formar consorcios entre universidades y empresas. En el caso de las tecnologías de punta, las empresas invierten para tener el know how y desarrollar modelos en serie. En el caso de la propulsión a hidrógeno, el Politécnico de Turín trabajó con la empresa que fabricará los motores de los taxis en los Juegos Olímpicos de Londres en 2012.

Fuente: La Voz

http://www.lavoz.com.ar/ciudadanos/investigador-que-tuvo-que-regresar-cordoba

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Hebe Cremades: experta en física solar, dejó la NASA para volver a la Argentina

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Hebe Cremades: experta en física solar, dejó la NASA para volver a la Argentina

Posted on 14 mayo 2011 by hj

Tras haber realizado un doctorado en la Escuela de Investigación Internacional Max Planck, y un posdoctorado en la NASA, la Ingeniera en Electrónica y Telecomunicaciones Hebe Cremades volvió a su Mendoza natal.

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Además de dedicarse a la docencia y a la investigación en la Universidad Tecnológica Nacional de esa ciudad, afirmó en una entrevista concedida a la Agencia CyTA que Internet, y otras herramientas, le permiten acceder a datos de misiones espaciales para seguir realizando investigación de alto nivel.

(Agencia CyTA-Instituto Leloir. Por Bruno Geller)-. Desde que era chica, en su Mendoza natal, tuvo afinidad por las ciencias y la investigación. “Lo que más me apasionaba era todo lo que tuviera que ver con el espacio, desde arriba de la atmósfera terrestre y hacia fuera”, afirma Hebe Cremades, egresada de la Universidad de Mendoza como Ingeniera en Electrónica y Telecomunicaciones e investigadora del CONICET en la Facultad Regional Mendoza de la Universidad Tecnológica Nacional.

En esa época no imaginaba que iba a terminar realizando investigaciones para la NASA, en Estados Unidos. Antes de trabajar para esa agencia espacial estadounidense, una vez terminada la carrera de ingeniería, obtuvo una beca con fondos de la Agencia Espacial Alemana para realizar su doctorado, en el marco de la Escuela de Investigación Internacional Max Planck.

-¿Cuáles fueron los primeros temas de investigación a los que se dedicó?

Había varios temas para elegir relacionados con objetos del sistema solar, que iban desde el Sol hasta planetas específicos, pasando por satélites, cometas, y asteroides. Mi tesis doctoral trató sobre la caracterización tridimensional de las eyecciones coronales de masa solares, que son inmensas burbujas de plasma y campo magnético expelidas por el Sol. Al llegar a nuestro planeta, estas entidades pueden interactuar con la magnetósfera terrestre (región del espacio que sirve de escudo ante situaciones adversas de radiación y viento solar). Estas interacciones pueden conllevar efectos adversos para las comunicaciones, las líneas de alta tensión para transporte de energía, y los astronautas, entre otros. Por ello, es importante poder predecir el acontecimiento de estos eventos solares.

-¿En qué proyectos de la NASA participó?

Durante mi estadía en Alemania trabajé con datos de la Misión SOHO, un esfuerzo conjunto de la NASA y la Agencia Espacial Europea (ESA). Luego fui al Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA, y estuve involucrada en la preparación de la Misión STEREO, lanzada en 2006 en forma de dos satélites gemelos para estudiar el Sol.

-La NASA informó que a comienzos de este año, la Misión STEREO logró sacar una imagen de 360 grados del Sol por primera vez, ¿podría comentar la relevancia de este hecho y cómo fue posible obtener una imagen de este tipo?

Este hecho es revolucionario. Las naves gemelas que conforman la misión STEREO viajan alrededor del Sol siguiendo aproximadamente la órbita terrestre, una por delante y otra por detrás de la Tierra. La órbita real de cada una de ellas es tal, que el efecto final es una separación de 22º por año con respecto a la Tierra. Ha llegado el momento en que ambas están a 90º de la Tierra y a 180º entre sí, lo que implica que por primera vez en la historia de la observación solar es posible visualizar la cara del Sol que no vemos de forma completa e instantánea. Una de las tantas implicancias directas es, por ejemplo, la posibilidad de identificar unívocamente la región fuente de una eyección coronal de masa.

-¿Podría haberse quedado más tiempo trabajando en la NASA?

Sí, se presentó la posibilidad de quedarme en NASA a largo plazo. Había llegado el momento de decidir si quería quedarme por tiempo indeterminado en el exterior, o si quería regresar a Argentina. Finalmente decidí volver a mi ciudad natal por los afectos, para seguir formando futuros investigadores a través de la docencia y también porque era posible seguir haciendo investigación de punta en el país.

-¿Qué líneas de investigación desarrolla en la actualidad?

Continúo investigando las emisiones solares de radio de baja frecuencia. Su estudio permite mejorar los modelos de predicción de la hora de llegada de las eyecciones coronales de masa solares a la Tierra a las que me referí y que afectan las telecomunicaciones, entre otras actividades humanas. Asimismo realizo estudios que apuntan a la caracterización de estas eyecciones coronales de masa solares, de su estructura interna, sus dimensiones, su dirección real de propagación y sus regiones fuente en el Sol, entre otras variables. Una mejor comprensión de su naturaleza y de los fenómenos relacionados nos llevará a poder elaborar métodos eficaces de predicción. Por otro lado, estoy participando activamente de la organización de un Simposio científico especializado de la Unión Astronómica Internacional, que se llevará a cabo en la ciudad de Mendoza en octubre de este año.

– ¿Qué herramientas emplea para continuar con sus proyectos de investigación?

Mi herramienta fundamental de trabajo es Internet. Es la única forma inmediata de acceso a los datos que tengo, ya que estoy físicamente aislada de las fuentes. Afortunadamente la política de datos de las misiones solares con las que trabajo está basada en el libre acceso, promoviendo el máximo aprovechamiento de los datos para una mejor obtención de resultados. Gracias a ello, todos los datos que necesito para mis investigaciones están disponibles en la gran red. A su vez, trabajo con un conjunto de librerías de software y bases de datos elaboradas específicamente por la comunidad científica de física solar.

-Además de la investigación, ¿la docencia se ha convertido en una actividad importante de su carrera?

Así es. Por esta experiencia que viví, siempre trato de transmitirles a mis alumnos que nunca bajen los brazos ni piensen que algo está fuera de su alcance. Año a año, las posibilidades de llegar a trabajar en lo que uno realmente desea se vuelven cada vez más plausibles. La globalización ha permitido esto, ya que en algún lugar del mundo está el trabajo soñado de cada uno, alcanzable a través de metas claras, esfuerzo, y constancia.

Hebe Cremades -egresada de la Universidad de Mendoza como Ingeniera en Electrónica y Telecomunicaciones- trabajó en la NASA y ahora se desempeña como docente e investigadora del CONICET en la Facultad Regional Mendoza de la Universidad Tecnológica Nacional.

Créditos: Gentileza de la doctora Hebe Cremades

Fuente : Agencia CyTa

http://www.agenciacyta.org.ar/2011/03/hebe-cremades-experta-en-fisica-solar-dejo-la-nasa-para-volver-a-la-argentina/

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Otra científica de regreso trabaja en el país, la doctora Cecilia Mendive es la repratriada número 800, asistida por el programa “Raíces”

Posted on 29 marzo 2011 by hj

Otra científica de regreso trabaja en el país. La doctora Cecilia Mendive es la repratriada número 800, asistida por el programa “Raíces”, del ministerio de Ciencia y Tecnología, que promueve la repatriación de científicos e investigadores. Emitido por Visión Siete, noticiero de la TV Pública argentina.

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La científica repatriada número 800 se integró a un laboratorio de Mar del Plata con su cónyuge alemán

Posted on 19 marzo 2011 by hj

La química Cecilia Mendive -científica número 800 repatriada por el programa Raíces, del ministerio de Ciencia y Tecnología- se integró a un laboratorio de la Universidad de Mar del Plata, tras regresar a la Argentina con su cónyuge, un alemán a quien le facilitaron investigar en el país como primer expatriado.

El marido de Mendive es el físico David Hansmann, que se desempeña en el Departamento de Física de la misma universidad en una investigación que cuenta “con apoyo financiero para cónyuges de argentinos repatriados” del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, contó la científica a Télam, en diálogo telefónico desde Mar del Plata.

“El programa Raíces es genial porque nos da un apoyo importantísimo a mí, que soy `la 800`, y a él, que es `el primero`, y puede aplicar a profesor o investigador”, celebró.

Mendive tiene 37 años, se graduó en Química de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA y se doctoró en la Universidad de San Martín.

Vivió en Alemania durante cinco años y realizó su post-doctorado en el Instituto Max Planck del carbón, de Hannover, en el área de la fotónica, hasta que regresó para trabajar en el Departamento de Física de la Universidad Nacional de Mar del Plata.

“Yo me especialicé en propiedades ópticas de cristales fotónicos y quiero conectar lo que aprendí en un lado y en otro, en química y física, para fabricar los cristales fotónicos con propiedades fotocatalíticas de otros materiales, que se pueden explorar ahora porque hay nuevas técnicas que permiten visualizar grupos de átomos”, precisó.

“Mi búsqueda viene de la necesidad de soluciones ambientales para el tratamiento de aguas y aire, con reactores con energía solar en el norte de Africa o el sur de España, simulando estos sistemas en computadora”, contó.

En el exterior, Mendive fue líder de un grupo de investigación básica en nanotecnología y fotocatálisis aplicadas en procesos de superficie, en reacciones producidas por luz para dispositivos con potenciales aplicaciones en materiales todavía por diseñar, para energías alternativas.

“Todavía hay que diseñarlos y probarlos para ver si tienen realmente las propiedades predichas, porque a veces salen otras, ya sea buenas o malas”, advirtió.

Según Mendive, “idealmente, un científico puro busca saber, y la aplicación es una consecuencia”.

“Lo que pasa es que hoy, al trabajar interdisciplinariamente o con nuevas tecnologías que combinan lo científico y lo tecnológico, cada vez se puede separar menos la curiosidad de la funcionalidad, por lo cual, el investigador básico se hace más tecnólogo y se establece un ida y vuelta”, opinó.

En noviembre de 2009, Medive participó de la primera reunión de científicos argentinos residentes en Alemania en la Embajada Argentina en Berlín, con más de cien investigadores que impulsaron la creación de la Red de Científicos Argentinos Residentes en Alemania.

En octubre de 2010, concurrió a la reunión que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y el ministro de Ciencia y Tecnología, Lino Barañao, mantuvieron con miembros de la comunidad científica argentina también en Berlín.

Mendive conoció al grupo de Mar del Plata y “se dio la oportunidad de volver porque la Universidad recibió el `okey` del Ministerio para el Departamento de Química, que también hace fotocatálisis con sistemas de impacto con el medio ambiente”.

“Estoy muy agradecida al Ministerio, que facilitó nuestra integración, y al gobierno de un país que apoya la ciencia, la tecnología y la educación”, enfatizó la científica.

Fuente : Telam

http://www.telam.com.ar/vernota.php?tipo=N&idPub=215971&id=409197&dis=1&sec=1

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Una bióloga es la Nº800 del programa Raíces de repatriación de científicos

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Una bióloga es la Nº800 del programa Raíces de repatriación de científicos

Posted on 13 marzo 2011 by hj

Cecilia Medina es bióloga. Se fue en 2003, luego de sufrir, dice, la crisis de 2001. David, su marido, es alemán y el primer investigador en ser beneficiado con un subsidio específico para cónyuges de aquellos que decidieron volver.

Cecilia Medina no se fue del país escapando de la crisis económica ni de la violencia política, ni de la falta de oportunidades. Esta joven bióloga de 37 años es la científica argentina repatriada número 800 del Programa Raíces, del Ministerio de Ciencia, Técnica e Innovación Productiva, y explica su decisión de irse: “No escapé de la situación terrorífica de 2001. La soporté, la sufrí y me fui en 2003 después de conocer en Berlín a mi actual marido.” En diciembre del año pasado Cecilia y David, que se dedica a la física, llegaron a la Argentina con la seguridad de poder continuar sus investigaciones acá. Él se convirtió así en el número 1 de un programa que beca a los cónyuges de los repatriados, que se dedican a las ciencias.

http://www.elargentino.com/nota-129911-Programa-Raices-ya-hay-800-cientificos-repatriados.html

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Desde hace 8 años volvieron al país más de 800 científicos

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Desde hace 8 años volvieron al país más de 800 científicos

Posted on 08 febrero 2011 by hj

En 2001 veía gente acampando en el Consulado de España, las cosas han cambiado”, agregó. La Presidenta encabezó la entrega de los primeros aportes no reintegrables en el marco del Programa Nacional para el Desarrollo de Parques Industriales Públicos


La Presidenta se reunió con los ministros De Vido y Randazzo esta mañana.La presidenta Cristina Fernández de Kirchner advirtió hoy: “Hay que profundizar el modelo para que nadie se tenga que ir del país”, al encabezar la entrega de los primeros aportes no reintegrables en el marco del Programa Nacional para el Desarrollo de Parques Industriales Públicos en el Bicentenario.

Al respecto, la jefa de estado recordó que “en 2001 veía gente acampando en el Consulado de España, las cosas han cambiado. Desde hace 8 años volvieron al país más de 800 científicos”.

Además, durante la ceremonia que se realizó en el Salón de las Mujeres Argentinas del Bicentenario, la jefa de Estado manifestó: “En 2003 había 80 parques industriales, hoy a 280 parques industriales en todo el país”.

En ese sentido, Cristina señaló: “Tenemos grandes desafíos en la industria y uno de ellos es agregar valor y sustituir más importaciones. Tenemos que profundizar este modelo”.

“Nosotros vamos a seguir manteniendo el bono del 14 por ciento pero queremos que se comience a producir en el país cosechadoras, tractores y pulverizadoras. Es el gran desafío para hacernos más competitivos”, remarcó.

“Cuando Kirchner era gobernador visitó Las Parejas. Me acuerdo que el intendente de Las Parejas era el papá de Gustavo Marconato (diputado nacional). Había más del 30 por ciento de desocupación. Y después, cuando volvió como Presidente, estaba en cero por ciento de desocupación y los industriales nos decían que faltaba gente. Eso se llama transformar un país”, contó la mandataria.

Durante la ceremonia, acompañaron a la Presidenta la ministra de Industria, Débora Giorgi, representantes provinciales y otras autoridades.

Más tarde, la primera mandataria recibirá a la actriz uruguaya China Zorrilla.

Por la mañana, Cristina se reunió con los ministros de Planificación, Julio De Vido, y de Interior, Florencio Randazzo, en la residencia de Olivos.

http://www.elargentino.com/nota-125435-Desde-hace-8-anos-volvieron-al-pais-800-cientificos.html

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DANIEL PAZ & RUDY | Página 12

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