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Universidad Argentina instala un observatorio robótico en la Antártida

Posted on 22 febrero 2020 by hj

Los 6930 kilometros que separan a Hurlingham de la Antártida Argentina no fueron impedimento para el desarrollo de un proyecto que una vez más deja a la UNAHUR (Universidad Nacional de Hurlingham) a la vanguardia del conocimiento científico nacional.

La casa de altos estudios trabaja en el desarrollo del “Observatorio Robótico Antártico Argentino”, orientado a observar diversos objetos en el cielo nocturno. En las últimas semanas se culminó con la instalación de la base de la cúpula en la base Belgrano II de la Antártida Argentina.

El proyecto liderado por el Dr. Mario Melita, docente de la UNAHUR, está incluido en el Plan Antártico Nacional y en él colabora el Instituto Antártico Argentino y el Instituto de Astronomía y Física del Espacio IAFE(UBA – CONICET). El observatorio tendrá un telescopio con instrumentos necesarios para producir imágenes astronómicas de alta calidad y una infraestructura adecuada para albergarlos frente a las condiciones climáticas extremas.

Se trata de una iniciativa pionera, orientada a realizar observaciones científicas de tipo fotométrico de gran interés para la comunidad astronómica. Para albergar el telescopio se construyó una cúpula que contará con sistema de motorización y automatización realizado por un equipo de la UNAHUR. El observatorio estará apoyado sobre una base de hierro galvanizado, que ya está instalada en el suelo antártico.

“El proyecto significa un aporte sustancial a las actividades científicas y tecnológicas que se realizan en la Antártida en general y sienta un antecedente importante que contribuirá al reclamo de soberanía de la República Argentina sobre ese territorio”, celebraron desde la Universidad de Hurlingham.

La instalación de la base del observatorio fue el primer paso. El próximo será, cuando en la campaña antártica de 2021, se instale la cúpula. Luego, estarán dadas las condiciones para tomar imágenes del espacio.

La importancia de un observatorio robótico en la Antártida

Una de las principales motivaciones es explorar un nicho de investigación donde la Argentina resulta privilegiada por su ubicación geográfica. También es un aporte a la historia de la exploración antártica. Las ventajas de la observación astronómica en esa locación pueden resumirse de la siguiente manera:

  • El aire es el más claro sobre la tierra, alejado de interferencia humana y libre de la asociada polución lumínica.
  • La alta latitud geográfica austral permite un monitoreo continuo de las fuentes de interés.
  • Acceso a un sector del cielo que es observado usualmente a muy altas masas de aire.
  • El contenido de vapor de agua en la atmósfera es de los más bajos del globo, lo cual reduce la absorción muy notablemente en longitudes de onda que van desde el infrarrojo al submilimétrico.

Fuente: El Cactus

https://elcactus.com.ar/2020/02/la-unahur-instala-un-observatorio-robotico-en-la-antartida/

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Una escritora de Neuquén está entre los seis finalistas del Nobel de la literatura infantil

Posted on 30 enero 2020 by hj

La escritora, editora y docente María Cristina Ramos fue confirmada como una de seis finalistas que aspiran al prestigioso Premio Hans Christian Andersen -considerado el Nobel de la literatura infantil-, cuyo fallo se dará a conocer el 30 de marzo en la Feria del Libro de Bologna (Italia).

«Siento alegría y sorpresa al mismo tiempo. Cuando pasan estas cosas pensamos en los pasos, a veces elegidos, a veces azarosos, que nos permitieron llegar. Ahora, circunstancialmente, los míos y los que dieron personas que estuvieron cerca para bien», señaló Ramos a Télam desde Neuquén, su lugar de residencia desde hace 40 años.

El Hans Christian Andersen es el máximo galardón en el género de literatura infantil y juvenil y reconoce cada dos años la obra completa de un autor y de un ilustrador por su contribución literaria. Desde la primera entrega en 1956, solo se lo llevaron cuatro latinoamericanos, entre ellos la argentina María Teresa Andruetto en 2012.

El premio para los escritores ha sido otorgado desde 1956, en tanto que la categoría para los ilustradores se instituyó en 1966. En ambos casos, el ganador recibe un diploma y una medalla de oro, entregados en una ceremonia durante el congreso bienal.

La autora nació en Mendoza pero fue en la capital neuquina donde desplegó una relación con la escritura y la enseñanza que la convirtió en una voz celebrada en el campo de la literatura infantil, aunque su producción de más de sesenta obras incluye también libros para adultos. Desempeña también desde 2002 una activa tarea como editora y responsable del sello Ruedamares.

De la lista de 34 autores nominados originalmente al Andersen quedaron seleccionados, además de la argentina, el belga Bart Moeyaert, la francesa Marie-Aude Murail, el iraní Farhad Hassanzadeh, la norteamericana Jacqueline Woodson y el esloveno Peter Svetina, según un comunicado difundido por la institución que otorga el galardón.

La obra de Ramos, que ha recibido en 2016 el Premio Iberoamericano SM de Literatura Infantil y Juvenil por su trayectoria y ha sido traducida al inglés, portugués, chino y coreano, incluye títulos como «Un sol para tu sombrero», «Las lagartijas no vuelan», «La luna lleva un silencio», «Dentro de una palabra», «Mientras duermen las piedras», «La escalera», «Duraznos», «Gato que duerme», «El mar de volverte a ver», «Desierto de mar y otros poemas», «Coronas y galeras», «De barrio somos», «El trasluz» y «Azul la cordillera».

La narradora ha trabajado en programas de lectura a nivel nacional y regional desde 1983 y desde 2017 dirige «Lecturas y navegantes», un programa de formación de mediadores de lectura literaria en escuelas públicas de la Patagonia.

– Télam: ¿Cuál es la impronta del territorio en tu obra, cómo irrumpe el paisaje patagónico en tu cosmovisión literaria?

– María Cristina Ramos: Seguramente hay algo; el paisaje de Patagonia es múltiple y misterioso. Extensiones de meseta, el bosque, la cordillera, los glaciares; también los valles. Lo existencial se alimenta de extensos horizontes, de callados misterios. El arte emerge como puede, desde la sensibilidad de cada uno. A mí me conmueven el silencio y lo desconocido, también en el paisaje humano.

T: Has desarrollado a lo largo del tiempo una labor paralela: por un lado escribir y por el otro tu tarea docente. ¿Cómo se conjugan y retroalimentan ambos roles?

– M.C.R.: Siempre trabajé en docencia y en literatura, con igual apasionamiento. Estoy convencida de la importancia de la lectura literaria en la formación de lectores, en el llamado a la sensibilidad, a la ampliación de la mirada. El lector de literatura en general y de poesía en especial es un lector que puede percibir, disfrutar y potenciar miradas del mundo que lo configuran como un ser humano más habilitado para vivir en sociedad. La lectura literaria convoca, en la subjetividad de los lectores, lo real, lo posible y lo soñado que lleva a moverse más allá de lo determinado por entornos y circunstancias.

– T: ¿Cómo es escribir poesía para niños? ¿En qué medida tu poesía funciona como una exploración de los límites de la lengua?

M.C.R.: La poesía es un juego que tensiona los límites de la lengua, también la dinámica de creación de quienes escriben. Es a la vez un puente invisible de encuentro con lectores que buscan -para su sed- a veces lo armónico, a veces la ruptura, o el juego, la penumbra de lo no dicho, la atmósfera donde proyectar mundos que han permanecido acallados o que apenas se vislumbran. En la infancia la palabra poética llama y responde al juego, a la revelación placentera, a lo inesperado, a los espacios donde se afincan las preguntas. Y es que la poesía acerca la frescura de los sentidos que no se cierran, que dejan espacio para lo secreto y lo deseado de cada lector.

– T::¿Por qué creés que la literatura infantil argentina atraviesa las fronteras nacionales con tanta vitalidad en los últimos años?

– M.C.R.: Seguramente sea el resultado del hacer de muchas escritoras y escritores talentosos, que han desarrollado obras que han ido sumándose con otras y enriqueciéndose mutuamente. Más el sostén de grupos e instituciones. En este caso, ALIJA, Asociación de Literatura Infantil y Juvenil Argentina, que integra la red internacional del IBBY y propone candidatos cada dos años para este premio y propicia -con gran esfuerzo- intercambios con otros países.

Fuente: Neuquen Digital Noticias

https://neuquendigitalnoticias.com.ar/contenido/3874/una-escritora-de-neuquen-esta-entre-los-seis-finalistas-del-nobel-de-la-literatu?fbclid=IwAR1X-sbCm_Zq-gUhCUD9U1gJcxX4bqQCuakj5aPgld7RDpNwMao8vt2KN-8

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Oro y bronce para los jóvenes argentinos que compitieron en las Olimpíadas Internacionales de Química 2019

Posted on 30 julio 2019 by hj

El equipo nacional que participó en las competencias de Química en París obtuvo dos medallas: una medalla de oro y otra de bronce.

El grupo estuvo integrado por Tobías Viola Aprea (Colegio Nacional de Buenos Aires), Nicolás Manno (Escuela Hipólito Yrigoyen) y Alejandro Altamirano (Instituto General San Martín de Rosario). Su mentora es Lorena Acebedo, quién de desempeña como docente de ciencias exactas en la Universidad de Buenos Aires UBA.

Se trata de una competencia académica que se realiza en el mes de julio de cada año, en la cual participan estudiantes no universitarios de todo el mundo. El certamen no solo es muy exigente por su nivel de conocimiento técnico sino también por sus reglas y procedimientos. Los estudiantes no tienen permitido contactarse directamente con su mentora ya que están aislados e incomunicados.

Este mismo equipo también será parte de la 24ª Olimpiada Iberoamericana de Química, que se desarrollará en septiembre en Portugal.

Fuente: Minuto Uno

https://www.minutouno.com/notas/5045534-oro-y-bronce-los-jovenes-argentinos-que-compitieron-las-olimpiadas-internacionales-quimica-2019

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Dos Argentinos fueron elegidos entre los 50 mejores docentes del mundo

Posted on 13 diciembre 2018 by hj

María Cristina Gómez es docente de Historia, Formación Etica y Ciudadana y Sociología. Da clases en las escuelas El Ceibo y Santa Margarita de Rosario. En marzo de 2019 competirá por el Global Teacher Prize 2019 en Dubai.

«Sólo la educación cambiará al mundo, y allí estamos todos incluidos». La frase pertenece a María Cristina Gómez, una rosarina que acaba de ser elegida entre las 50 mejores docentes del mundo -sobre un total de 10 mil postulantes- por la Fundación Varkey, con sede en Londres, para participar entre maestros de 179 países por el premio Global Teacher Prize 2019.

El otro argentino preseleccionado es Martín Salvetti , de Buenos Aires. La lista de cincuenta candidatos preseleccionados se reducirá a diez maestros finalistas, tarea que estará a cargo del jurado del premio. La ceremonia de premiación tendrá lugar en marzo próximo en Dubai.
El Global Teacher Prize es un galardón creado para reconocer el sobresaliente aporte a la profesión del maestro más destacado del año y para subrayar la importancia del rol de los docentes en la sociedad.
En declaraciones a La Capital, María Cristina no deja de reflejar su emoción y alegría: «Fue todo un proceso. Me sorprendí cuando vi el resultado. Fuimos pasando por diferentes etapas. Siempre estoy participando en cuestiones educativas y gente amiga me dijo que llenara la solicitud. Entonces, fue la presión de estos amigos que me presenté. Pero nunca me imaginé que iba a llegar a ese punto. Siempre estoy trabajando en cuestiones de innovación y esta fundación, desde Londres, va monitoreando el trabajo que uno hace. Es una enorme oportunidad pero también una gran responsabilidad».
A sus 57 años, esta docente de Historia, Formación Etica y Ciudadana y Sociología se refiere a su currículum y cuenta que «he pasado por caso todos los niveles excepto en el nivel inicial. Empecé como maestra de grado en la escuela San Casimiro y últimamente estoy en la Escuela 572 El Ceibo, en Ovidio Lagos al 5800, y en la Santa Margartia. Hice gran parte de mi carrera en Buenos Aires, tengo un Master en Economía y en Ciencia Polìtica. Soy egresada de la carrera de Historia de la Universidad Católica Argentina (UCA), donde me formé con gente de la Academia Nacional de Historia».

Pero también su actividad se remitió a trabajar para varias ong, siempre sobre temas educativos: «En la Asociación Conciencia desarrollamos programas que tuvieran que ver con la innovación, con la calidad y vinculando la escuela con la sociedad civil, con el mundo de la empresa. Creo que la escuela debe integrar y es importante ese nexo». «Sé que soy una rara avis», dice y se ríe.
«Al sistema educativo argentino no lo veo bien en términos de sistema. Hay que romper el sistema, barajar y dar de nuevo».
Al repasar su carrera sale a la luz que, más allá de haber trabajado en escuelas de distintos puntos de la ciudad, la docente hizo buena parte de su actividad «en escuelas periféricas, vulnerables. Allí soy la misma persona que si lo hiciera en una escuela del centro. Tal vez tendría más medios económicos o soporte tecnológico. Pero los adolescentes son iguales en ambos lugares».

Linda charla junto a María Cristina Gómez, docente rosarina que fue preseleccionada entre los 50 maestros más destacados de todo el mundo.

María Cristina fue elegida entre 10 mil nominaciones y candidaturas de 179 países de todo el mundo para recibir el Global Teacher Prize 2019

María Cristina se explaya sobre su trabajo con los alumnos de zonas atravesadas por diversos conflictos sociales y dice: «Es cierto que son jóvenes atravesados por cuestiones sociales más intensas, pero siempre pienso que el chico es una promesa de futuro. Y lo único que quiero es que llegue a la meta y la meta es la universidad, el mundo del trabajo, un proyecto de vida donde sea un ciudadano de bien. Eso se logra apostando a la exigencia, a la cultura del trabajo y el esfuerzo, que es algo que se ha perdido en estos últimos años. Los alumnes que he tenido en estos programas son los que están ahora en la universidad».

También su trabajo se expande a dos fundaciones que acompañan con padrinazgo a chicos que tienen buen desempeño académico pero dificultades económicas. «Los acompañamos en la escolaridad primaria, secundaria y universitaria. Y es satisfactorio ver cómo mis becarios ya están trabajando en empresas o terminando sus carreras. Es como decir que la misión está cumplida», resalta.


Martín Silvetti, de Buenos Aires, el otro docente argentino finalista para el Global Teacher Prize 2019.

Consultada sobre si la educación era la única solución para un cambio real en la sociedad explico: «La educación es la solución, y no puede oscurecerse con ideologías. La educación es una ventana al mundo, es donde un chico aprende lo que es la libertad y los valores. Y eso no tiene ideologìa,. Tengo que formar ciudadanos íntegros. Y allí cabemos todos. La educación es la mejor arma para cambiar el mundo y la inclusión tiene que ver con eso. Y ver que el chico que está sentado en una escuela de esta zona a lo mejor mañana está operando a mi nieto. No puedo pensar que este chico, porque nació en este barrio, no va a tener futuro . No estoy con la inclusión mentirosa de ‘hagámoslo pasar, total…, que tenga un título de 5º año y fracase. Yo quiero que sepa. Y que mañana llegue a la meta».

Sobre cómo veía al sistema educativo argentino, fue contudente: «No lo veo bien en términos de sistema. Hay que romper el sistema, barajar y dar de nuevo».

Fuente: La Capital

https://www.lacapital.com.ar/la-ciudad/una-rosarina-fue-elegida-como-una-las-50-mejores-docentes-del-mundo-n1716707.html?fbclid=IwAR3VnAnQIeDvv3S0qJ0eZ1h7dXfprpDJ_8_n14l8AQwQN5ffbWNa3S67YfU

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La Argentina ganó la medalla de oro en la Olimpiada Internacional de Matemática

Posted on 24 julio 2017 by hj

Ian Fleschler tiene 17 años y consiguió la medalla de oro en la Olimpiada Internacional de Matemática que se desarrolló en Río de Janeiro, Brasil. Fue la edición número 58 de la competencia, la más importante y prestigiosa de los eventos educativos, en la que la Argentina participa desde 1988 y nunca había alcanzado un puesto tan alto. Ian Fleschler consiguió el puesto número 14 de 615 concursantes, el más alto obtenido por un argentino en la historia.

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Seis argentinos participaron de la competencia. Ian Fleschler, de la Escuela Técnica ORT, obtuvo un oro. Julián Masliah del Colegio Pestalozzi y Mateo Carranza Vélez, del Instituto Anglo Americano en Córdoba, consiguieron medallas de plata. Nicolás Cassia, del Instituto Santísima Trinida en Mar del Plata, obtuvo una medalla de bronce. Dos menciones honoríficas fueron para Bruno Di Sanzo, del Colegio Santa Teresa del Niño Jesús y Emiliano Liwski de la Escuela N’14 de Lomas de Zamora. Por sus resultados, Argentina quedó número 26 a nivel mundial (por encima de todos los países de la región) de las 111 naciones concursantes.

«Estoy muy contento pero no lo termino de procesar. El año pasado saqué medalla de oro en la iberoamericana y el próximo logro que quería era un oro en la internacional, como un juego de superación», dijo Ian Fleschler a LA NACION. Empezó a competir a los 10 años en las olimpiadas de primaria. «La matemática siempre me gustó. Las olimpiadas son un juego para mí. Entrené mucho, cada vez que tenía un rato y no estaba cansado me ponía a practicar. Lo hacía porque me gustaba y no por compromiso. Si estaba volviendo en el colectivo pensaba algún problema», contó.
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La delegación argentina en Río. Foto: Olimpiada de matemática Argentina
Para los entrenamientos se utilizan pruebas anteriores que son públicas. «Había practicado un montón y tenía confianza; mi sensación era que podía resolver cualquier prueba cuando me senté a rendir», explicó el joven a quien le gustan mucho los juegos de mesa y no así los de computadora. Es fanático de las series y películas que, en sus palabras, «le mueven la cabeza».

La competencia implica dos pruebas en dos días. Cada una dura cuatro horas y tiene tres problemas para resolver. Las medallas son por corte y, en foros de la olimpíada, estaba estipulado que a a partir de 24 – 26 puntos iban a recibir oros. Ian obtuvo 28.

De la olimpiada, Ian dijo: «La pasé lindo, más allá de las distintas cosas, lo que rescato de las olimpiadas es que te haces muchos amigos con los mismos intereses. Mis mejores amigos son todos de la olimpiada. Lo bueno es que siempre es la misma gente y ya conozco a todos de las veces anteriores».

«Este año nos fue excepcionalmente bien por dos razones: uno de los chicos ganó un oro, un mérito grande al que muy pocos occidentales llegan, y además el equipo funcionó muy bien en conjunto, sumando los puntos quedamos por arriba de todos los países de la región», dijo a LA NACION la doctora Patricia Fauring, una de 112 jurados de la competencia que acompañó a la delegación y además es una de las organizadoras las Olimpiada Argentina. «Estoy muy contenta y muy orgullosa por Ian y el resto de los chicos. Nosotros en estos programas procuramos hacer una competencia para muchos y avanzar en todo el país; no nos focalizamos en sobre-entrenar a muy poquitos. Hace unos años empiezo a sentir que no nos permitía tener buenos lugares internacionales. Este año me demuestra que todavía se puede hacer un programa para toda la comunidad y al mismo tiempo tener altos resultados en la competencia», sumó.

Fuente: La Nacion

http://www.lanacion.com.ar/2046475-la-argentina-gano-la-medalla-de-oro-en-la-olimpiada-internacional-de-matematica

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Una maestra argentina, entre los 50 mejores docentes del mundo

Posted on 13 diciembre 2016 by hj

Se trata de Silvana Corso, candidata al Global Teacher Prize, considerado el Premio Nobel de educación, que entrega un millón de dólares al docente ganador

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La directora de una escuela secundaria pública de la Ciudad de Buenos Aires a donde van más de 500 alumnos, en su mayoría adolescentes llegados desde Fuerte Apache y chicos con problemas severos como parálisis cerebral, hidrocefalia, espina bífida y esquizofrenia, acaba de ser elegida entre los 50 finalistas al Global Teacher Prize, el galardón que es considerado el Premio Nobel para el mejor maestro del mundo y que premia con un millón de dólares al docente ganador.

Se trata de Silvana Corso, de 46 años, profesora de historia y directora la Escuela de Educación Media Nº2 «Rumania», en el barrio porteño de Villa Real, cercano a Fuerte Apache. Hace más de diez años que Corso llevó a su escuela la preocupación por la inclusión de alumnos con capacidades especiales y desde entonces se convirtió en el foco de su trabajo docente.

Corso llega a esta pre selección junto a docentes de 37 países diferentes, elegidos entre 20 mil maestros nominados en 179 países. Esta es la tercera edición del Global Teacher Prize, una iniciativa de la Fundación Varkey, una organización sin fines de lucro que incentiva la docencia de excelencia con el objetivo de garantizar educación de calidad para los chicos de sectores vulnerables. La Fundación Varkey fue fundada por el multimillonario nacido en India, Sunny Varkey, un emprendedor renombrado en el sector educativo por su cadena GEMS de escuelas privadas.

«En 2030 se necesitarán 30 millones de maestros en todo el mundo. ¿De dónde van a salir si la profesión está devaluada y nadie quiere convertirse en maestro? El premio busca desandar ese camino», le decía el CEO de la Fundación Varkey, Vikas Pota, a LA NACION el año pasado.

El legado de Catalina
«La escuela inclusiva se construye todos los días -le dice Corso a LA NACION, a pocas horas de haber recibido la noticia de su nominación-. Cada día es un desafío lograr que los chicos aprendan y promocionen. En nuestra escuela no hay barreras no importa los problemas con los que los chicos lleguen o vengan de donde vengan. No hay selección alguna. Se los incluye a todos».

«Trabajo en contexto de riesgo, de vulnerabilidad y pobreza -relata Corso-, con chicos judicializados o de familias judicializadas, alumnas adolescentes que ya son madres». Desde que fue fundada en 1990, la escuela Rumania que dirige Corso tuvo como objetivo incluir a poblaciones vulnerables en lo social.

La inclusión de alumnos con discapacidades físicas y mentales, en cambio, fue una preocupación encarada por Corso. «Me propuse ampliar el concepto de vulnerabilidad y de inclusión. Ahora podemos adaptarlo a todos», explica la docente y agrega: «Faltaban las Catalinas y Catalinos»

Corso se refiere a chicos con desafíos similares a los que tuvo que enfrentar su hija Catalina, que murió a los 9 años en 2009. «Cata se asfixió al nacer con el cordón umbilical. Quedó con parálisis cerebral severa.», relata Corso. Finalmente, en plena epidemia de Gripe A, Catalina murió de una infección pulmonar

A pesar de que Catalina respiraba por traqueotomía, comía con botón gástrico, se movilizaba en silla de rueda postural porque no podía sostener la cabeza ni el tronco, no veía ni escuchaba, pudo empezar su escolaridad en un jardín de infantes común, donde pudo integrarse.

No sólo la historia de su hija inspiró a Corso. Su propia biografía, también. Su escuela primaria estuvo signada por el dictamen de sus maestras establecieron que decretaron casi la pequeña Corso no estaba en condiciones de aprender y convenía que se dedicara a aprender corte y confección o cocina en lugar de seguir estudios secundarios.

«Durante toda la primaria fui pasando de grado más por voluntad de las maestras que por aprendizaje real. Yo no lograba entender y aprender», recuerda. «Iba a la escuela a la mañana. Entraba llorando y salía llorando. La tarde era mi único momento de felicidad. A la noche, volvía a sufrir imaginando la mañana siguiente. El problema era que no sabía estudiar», rememora.

A pesar de todo, inspirada por el hogar esforzado donde creció, acompañada por su padre Julio, un pintor de carteles cuya educación terminó con su escuela primaria, y su mamá, Vicenta Ortega, un ama de casa que no sabía leer y escribir, Corso empezó la secundaria y logró terminar, al mismo tiempo que estudiaba corte y confección. Fue la única de los tres hijos del matrimonio Corso que obtuvo el título secundario.

«En primer año me enseñaron a estudiar», remata y reflexiona: «Cuando estaba en primaria, en mi caso que no tenía en realidad ninguna discapacidad real, nadie se preguntaba por mí, porqué no aprendía y cómo podían ayudarme para que aprendiera. Con Cata aprendí todo lo que hago ahora. Yo empecé a preguntarme cómo aprendía Catalina. Entendí que había otras formas de aprender que no eran las convencionales»

La hipertonía del cuerpo de Cata o los cambios en su respiración se convirtieron en la formas poco convencionales de expresar los aprendizajes que la niña lograba. «Todo el mundo puede aprender», sintetiza Corso.

En el camino de la inclusión

Con la muerte de su hija, una pregunta se instaló en la vida de la docente: «¿Qué hago con todo esto?». Así fue que orientó su carrera docente al tema de la inclusión de las capacidades diferentes, con énfasis en los problemas severos.

Ese principio fue el que Corso llevó a la escuela que dirige. Corso misma se especializó en el área. Corso tiene una diplomatura por FLACSO, otra por la Universidad Central de Chile y el Centro de Altos Estudios Universitarios de OEI y una especialización por la Universidad de Salamanca, siempre en el área de inclusión y discapacidades.

La escuela Rumania integra adolescentes con todo tipo de dificultades. Hay alumnos con Trastornos del Espectro Autista, con Trastornos Generalizados del Desarrollo, con síndrome Asperger, síndrome de Tourette, síndrome de Down, alumnos con problemas pisquiátricos como esquizofrenia o psicosis. También con parálisis cerebral, con mielomelingocele, con espina bífida o microcefalia. «En el turno mañana, donde cursan unos 300 chicos, entre 60 y 70 alumnos tienen estos diagnósticos», dice Corso.

«El nuevo ganador se conocerá en Dubai, en marzo de 2017»
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Los mismos profesores de las áreas tradicionales se ocupan de adecuar los contenidos. «Ellos ponen el cuerpo literalmente cuando algún chico tiene un brote y se pone violento», comenta Corso. La capacitación en servicio de los docentes se orienta haca el área de la inclusión de las capacidades diferentes.

«En la escuela, además de lo académico, a los chicos les enseñamos que todos somos iguales. El chico que viene del Fuerte es tan valorado que se siente único», explica Corso.

En su proyecto pedagógico, primer año es el año clave. Lo explica Corso: «Ahí todavía se dan las burlas y la discriminación entre ellos. Una vez que maman los valores de la escuela, con tutorías muy personalizadas, los chicos aprenden a cuidarse mutuamente. Los chicos que llegan de Fuerte Apache, cuando ven a sus compañeros en sillas de rueda que la siguen peleando, aprenden a relativizanr sus propias situaciones. Todos aprendemos que todos tienen algo que aportar y eso enriquece la vida de todos. Trabajamos sobre el valor agregado de cada uno y no sobre el disvalor».

Evaluando logros

Por eso, según Corso, las evaluaciones estandarizadas no resultan útiles para sopesar el aporte de su escuela. «No nos va muy bien en relación con la media que maneja el ministerio. Nos va muy bien en relación con nosotros mismos».

Corso se refiere a las historias de sus alumnos, cuyos logros no suelen estar reflejados en las evaluaciones estandarizadas. Cuenta el caso de un ex alumno con parálisis cerebral que estudia derecho en Universidad de La Matanza y es uno de los mejores promedios. O por el contrario, el caso de un adolescente que llegó a quinto año, sólo se llevó sólo dos materias previas a febrero pero algo pasó: «A veces los atraviesa el barrio y los perdemos en un verano. Así pasó con ese alumno: terminó el verano y no volvió. Le cortaron la cara en un boliche. Lo desfiguraron. Se quedó sin proyecto. Le arruinaron la vida».

En la escuela Rumania no festejan antes de tiempo los logros de sus alumnos. «Festejamos con cada alumno que se recibe y se puede insertar -explica-. Recién ahí estamos en condiciones de medir los logros».

Si en marzo Corso gana el premio millonario, planea primero mejorar las condiciones de su escuela. «Nuestra escuela es re pobre -dice-. A los chicos con sillas de rueda tenemos que llevarlos a upa. La rampa que funciona un día y 20 no; el hueco para el ascensor que hace 5 años que espera un ascensor». Entre sus planes también está abrir una guardería en la escuela y financiar viajes para capacitar a otros maestros. Además sueña con una fundación. «Para trabajar con chicos como Catalina que no cuenten con una obra social», detalla.

El nuevo ganador se conocerá en Dubai, en marzo de 2017, cuando se lleve a cabo una nueva edición del Global Education and Skills Forum (GESF), organizado también por la Fundación Varkey.

En la última edición del Global Teacher Prize a principio de 2016, dos maestras argentinas, Inés Bulacio y Gracia Goicoechandia, llegaron a la final. El premio recayó en la maestra palestina Hanan Hroub.

Fuente: La Nacion

http://www.lanacion.com.ar/1966676-una-maestra-argentina-entre-los-50-mejores-docentes-del-mundo

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