Están ubicados en el norte de la Patagonia, ambos cruzan por encima de los ríos Colorado y Negro -en las provincias de Río Negro y La Pampa-, que bajan de los Andes hacia el mar y tienen en común la misma historia porque fueron, en su momento, brazos del progreso y del desarrollo.
Carlos Espinosa
Son dos puentes antiguos ubicados en el norte de la Patagonia, los dos cruzan por encima de ríos caudalosos que bajan de la cordillera hacia el mar y tienen en común la misma historia porque fueron, en su momento, brazos del progreso y del desarrollo.
Una de esas estructuras es el puente sobre el río Colorado, que une la localidad homónima en territorio de Río Negro y La Adela, en la provincia de La Pampa; tiene sólo 120 metros de largo y 3 de ancho.
Se inauguró el 25 de mayo de 1909, en un acontecimiento celebrado por la gente de aquella época porque permitía evitar el peligroso vadeo de un río muy correntoso.
El otro puente es la imponente estructura de casi 300 metros de extensión, con 7 metros de calzada, y un monumental sistema basculante, hoy obsoleto, para uso ferroviario y carretero, que cruza el río Negro entre Viedma y la bonaerense Carmen de Patagones.
Esta obra se habilitó el 17 de diciembre de 1931 y logró la integración ferroviaria entre Plaza Constitución y la región sur, con la posterior llegada de los trenes a Bariloche en 1934.
El viejo puente del río Colorado sirvió en soledad hasta el 5 de octubre de 1963, cuando se inauguró el otro paso, por la ruta 22; en el caso de Viedma y Patagones el viaducto ferrocarretero recién tuvo alternativa para la misma fecha de 1981, al abrirse el paso del puente sobre la ruta 3. Pero en el afecto de los pobladores de estos dos puntos de la geografía patagónica ambas construcciones siguen siendo irremplazables.
Por cuestiones de hábito y comodidad muchos automovilistas y peatones siguen prefiriendo los antiguos pasos, incorporados al paisaje que les resulta familiar.
Pero, aún con el descontento de muchos vecinos, en Río Colorado las autoridades municipales debieron tomar, la semana anterior, la drástica medida de cortar el acceso de autos y otros vehículos de cuatro ruedas, limitando el uso sólo para peatones, ciclistas y motociclistas.
La decisión, postergada por mucho tiempo, se justifica en la necesidad de efectuar reparaciones estructurales que consistirán en cambiar la base de las veredas peatonales y revisar las columnas de apoyo.
La geógrafa Alicia Pulita, autora de una recopilación de antecedentes de este viaducto, apoyó la resolución y dijo que «era imperioso cerrar el puente, ahora todos esperamos que muy pronto se inicien los trabajos, para volver a darle brillo».
En sentido similar el legislador provincial Pedro Pesatti (PJ) propuso declararlo monumento histórico y crear, en sus inmediaciones, un sitio histórico-turístico de referencia para exhibir una cronología fotográfica de su construcción.
También correrán nuevos tiempos, de arreglos y mejoras, para el monumental puente sobre el río Negro, tantas veces transitado por parejas de recién casados en viaje de bodas a Bariloche que arrojaban monedas a las aguas y pedían deseos.
El intendente de Patagones, Ricardo Curetti (PJ), anuncio algunas semanas atrás que se encuentran muy avanzadas las gestiones con el gobierno nacional, para firmar un convenio de trabajos de reparación en el puente ferrocarretero.
El jefe comunal adelantó que «se estudiarán las obras necesarias sobre la base de un diagnóstico cierto, pero se descuentan los arreglos necesarios en la calzada e iluminación, y la construcción de una pasarela peatonal que actualmente no tiene».
Buenas noticias para dos viejos puentes, unidos a la historia del progreso en el norte de la Patagonia, cuando era necesario romper el aislamiento y establecer comunicaciones que aseguraran el transporte de personas y mercaderías en la entrada y la salida de la región.
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