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Se firmó la adjudicación para la construcción del recipiente de presión del reactor Carem

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Se firmó la adjudicación para la construcción del recipiente de presión del reactor Carem

Posted on 03 diciembre 2013 by hj

El jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, y el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, encabezaron ayer la firma de adjudicación del recipiente de presión del reactor Central Argentina de Elementos Modulares, CAREM, que estará a cargo de la firma Industria Metalúrgicas Pescarmona (IMPSA).

La provisión del recipiente de presión, sus estructuras internas y el montaje en la planta asciende a 398 millones de pesos y su construcción seguirá un riguroso estándar de seguridad mediante soluciones de alta ingeniería que simplifican su construcción, operación y mantenimiento.

“Este proyecto posiciona a nuestro país como uno de los líderes mundiales en el segmento de reactores de baja potencia (25 megavatios)”, indicó la cartera de Planificación en un comunicado.

A su vez, el Ministerio subrayó que “la fabricación en el país de este componente representa un hito para la industria nacional y latinoamericana, ya que será la primera vez que el recipiente de presión de un reactor nuclear se diseña y construye en el país”.

El reactor CAREM permitirá proveer de energía eléctrica a ciudades de hasta 100.000 habitantes y su prototipo se encuentra en ejecución en la localidad de Lima, provincia de Buenos Aires.

El acto de la firma de adjudicación se realizó en el salón Norte de Casa de Gobierno y participaron el subsecretario de Coordinación y Control de Gestión, Roberto Baratta; el secretario de Energía, Daniel Cameron; la presidenta de la Comisión Nacional de Energía Atómica, Norma Boero; el vicepresidente de la Comisión Nacional de Energía Atómica, Mauricio Bisauta; el gerente del CAREM, Osvaldo Calzetta; y el vicepresidente de IMPSA, Rubén Valenti.

Fuente: U-238

http://u-238.com.ar/se-concreto-la-firma-de-adjudicacion-del-recipiente-de-presion-del-reactor-carem/

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La tecnología nuclear Argentina

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La tecnología nuclear Argentina

Posted on 10 noviembre 2013 by hj

Nuestro país está en camino de construir la primera central atómica de diseño íntegramente nacional. Se trata de un reactor de características novedosas, más simple y más seguro que cualquier otro de los que actualmente funcionan en el mundo. Se llama CAREM y colocará a la Argentina a la vanguardia tecnológica en el mercado internacional de generación nucleoeléctrica.

Primer elemento combustible del CAREM25. Foto CNEA

Primer elemento combustible del CAREM25. Foto: gentileza CNEA.

 

Si bien puede resultar inverosímil, es estrictamente cierto. Pero, ¿cómo puede ser que un proyecto ideado en los albores de la década del 80, que se retomó luego de más de un cuarto de siglo de abandono, pueda constituirse en uno de los mayores desafíos tecnológicos nacionales y pueda transformar a nuestro país en uno de los líderes mundiales en reactores nucleares de baja y mediana potencia? “Es que cuando se generó el concepto CAREM presentaba una serie de características muy novedosas que lo hacían único en el mundo. Con los años, otros diseños empezaron a adoptar soluciones parecidas y algunos directamente lo copiaron. Pero todavía llevamos la delantera”, explica Osvaldo Calzetta Larrieu, gerente del proyecto CAREM en la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA).
El proyecto CAREM (acrónimo de Central Argentina de Elementos Modulares) consiste en el desarrollo, construcción y operación de la primera central nuclear de potencia que cuenta con un diseño ciento por ciento nacional. “Aunque no tuviera particularidades distintivas demasiado grandes, que la Argentina diseñe y construya una central nuclear es un desafío muy grande. No hay muchos países que lo puedan hacer. Pero, además, el CAREM tiene características muy novedosas”, se entusiasma Calzetta.
El CAREM es un PWR, Pressured Water Reactor, es decir que se refrigera con un circuito primario de agua liviana. Pero se trata de un modelo de tercera generación plus, el primero en construirse a nivel mundial. La diferencia con los PWR clásicos (como Atucha I y II) es que el CAREM cuenta con un “sistema de seguridad inherente básicamente pasivo”, lo que significa que para ejecutarse no requiere de la intervención humana ni de sistemas activos que requieran alimentación y mantenimiento adicionales. Así, por ejemplo, el agua circula enfriando su núcleo por convección, sin necesidad de bombeo; las válvulas se accionan por diferencia de presión; de ser necesario, el agua inunda el reactor producto de la gravedad. “Son soluciones intrínsecamente seguras porque están basadas en leyes de la naturaleza. Y esas leyes no fallan”, describe el funcionario, y agrega, “ningún sistema de seguridad es único. Siempre hay un segundo de respaldo”.
Eliminadas las bombas, también desaparece la necesidad del abastecimiento eléctrico necesario para que funcionen, que suele ser lo primero que falla cuando se produce cualquier tipo de desastre natural. Pero, además, otro de los conceptos innovadores que propone el CAREM es el de la “integración”, por el cual, el circuito primario, los mecanismos de control y parte del circuito secundario (los generadores de vapor) se encuentran contenidos en un único recipiente de presión (una olla de presión de acero forjado de once metros de alto, con paredes de entre 13 y 20 centímetros de espesor), lo que reduce significativamente el número de caños y otras conexiones hacia el exterior del recipiente, por lo que prácticamente elimina la posibilidad de que ocurra el peor accidente que puede sufrir un PWR: la pérdida de líquido refrigerante debido a la rotura de cañerías.
Este conjunto de innovaciones hace posible que, frente a un accidente grave, el CAREM pueda soportar por sí mismo, sin alimentación externa, sin motores diesel y sin presencia humana, hasta 36 horas.
Todo es historia
El concepto CAREM nació a principios de la década de 1980, cuando la CNEA decidió avanzar por primera vez sobre el diseño propio de un reactor nuclear de potencia. En 1984 se presentó oficialmente el proyecto en una conferencia que se llevó a cabo en Lima, Perú. Posteriormente y hasta 1999 el diseño pasó a manos de INVAP, siempre supervisado por la CNEA. Claro que, a lo largo de la década del 90, en el marco del desmantelamiento del sistema científico tecnológico nacional, sobre la base del ahogo presupuestario y la falta de renovación de los recursos humanos, el proyecto sólo se mantuvo vivo por la porfía de un grupo de ingenieros y científicos que le siguieron aportando miles de horas de labor.
A partir del año 2000, el ritmo de trabajo en el proyecto disminuyó y, con la crisis del 2001, fue prácticamente abandonado, salvo por un pequeño grupo de personas que lo mantuvo con vida. El escenario cambió drásticamente a partir del año 2006 cuando se relanza el programa nuclear argentino con la firma del decreto 1107/06 que declaró de interés nacional “la construcción y puesta en marcha del Prototipo de Reactor CAREM”. A partir de ese momento, se fueron dando sucesivos pasos para darle solidez institucional a la iniciativa. Entre ellos, se destaca la creación de la Gerencia CAREM en la CNEA. Así, el equipo de trabajo que en 2008 reunía apenas once especialistas, pasó a tener 150 personas a las que se suman otras 150 de otras áreas.
El prototipo del reactor CAREM tendrá 25 megavatios de potencia, lo suficiente como para iluminar una ciudad de 100 mil habitantes. Estará emplazado en la localidad bonaerense de Lima, junto a las centrales Atucha I y Atucha II, muy cerca de la ribera del Paraná de las Palmas. Actualmente, ya empezaron las obras de preparación del terreno y, en breve, se dará comienzo a la obra civil. De acuerdo con el cronograma establecido, el inicio de las pruebas está previsto para el primer semestre de 2016, mientras que la primera carga de combustible nuclear tendría que efectuarse durante la segunda parte del año 2017.
Una vez finalizadas las pruebas con el CAREM25, comenzará la construcción de otro módulo CAREM, más grande, de 150 MWe de potencia, apto para abastecer a una población de 400 mil personas. Ya se firmó un convenio con la provincia de Formosa para avanzar en la instalación del reactor en su territorio.
Otro hecho fundamental es que, además de ser un diseño ciento por ciento nacional, el 75 por ciento –aproximadamente- de los componentes del CAREM25 van a ser provistos por empresas locales públicas y privadas y, en total, alrededor del 65 por ciento de sus piezas serán fabricadas en el país. “Lo que se decidió es que todo lo que fuera estratégico se va a diseñar y hacer en el país –detalla Calzetta-. Por ejemplo: el sistema de control operativo no tiene ningún sentido que lo desarrolle la Argentina porque, al haber muchos proveedores, no existe dependencia ya que uno puede elegir a la empresa que quiera en el momento que quiera. Pero el sistema de seguridad se hará localmente y el recipiente de presión, que es otro componente esencial, también se va a fabricar en Argentina”.
De Argentina hacia el mundo
Las mismas características que hacen del CAREM un reactor de última generación, sencillo, ultraseguro y de bajo costo, también le imponen ciertas restricciones respecto de su tamaño. Sus desarrolladores proyectan que hasta los 150 MWe podrá funcionar con la misma configuración que el prototipo de 25 MWe. En tanto que, para los módulos de 300 MWe, habrá que incorporar bombas en el circuito primario para su funcionamiento. Ese es el tope de potencia para el que fue pensado el CAREM.
Ahora bien, ese límite en su diseño, ¿constituye una desventaja frente a las megacentrales nucleares capaces generar 1.000 o 1.500 MWe? Si bien es cierto que a partir de la década del 80 y apelando al paradigma de las economías de escala, se tendió a construir centrales cada vez más grandes, lo concreto es que debido a la mayor complejidad que implica su construcción y a la necesidad de más y mejores sistemas activos de seguridad, en lugar de descender, su costo pasó de 1.500 a 6.000 dólares por kilovatio instalado. Por otro lado, no son muchos los países cuya grilla eléctrica pueda soportar una central de mil o más megavatios eléctricos porque, si ante cualquier inconveniente deja de funcionar, puede provocar el colapso todo el sistema.
Además, la energía que producen las grandes centrales no suele consumirse localmente sino que ingresa en los circuitos interconectados nacionales para ser llevada a través de líneas de alta tensión hasta lugares muy lejanos, a un costo de 2,5 millones de dólares por kilómetro. “Es carísimo –subraya Calzetta-. Y además se desperdicia mucha energía. Argentina pierde en transmisión un 13 por ciento de lo que produce; Brasil, el 16 por ciento. Instalar una central cerca del sitio que va a alimentar implica un ahorro enorme”.
El CAREM, por sus características, resulta ideal para el abastecimiento eléctrico de zonas aisladas, abastecer polos fabriles o emprendimientos mineros con alto consumo energético, darle potencia a plantas desalinizadoras de agua o proveer de vapor a un proyecto industrial.
En la actualidad, existe un número importante de países interesados en sumar reactores nucleares a su grilla eléctrica. Para ellos, empezar con una megacentral constituye una complicación enorme. Por un lado, porque es muy distinto para una nación periférica conseguir financiamiento para un gasto de 500 millones de dólares que de 6 mil u 8 mil millones, que es el costo de una megacentral. Y, por otro, porque resulta muy difícil manejar y controlar una central tan grande sin experiencia previa. En este escenario los módulos de 150 y 300 MWe del CAREM parecen una solución ideal, tanto desde el punto de vista técnico como económico, para estados en vías de desarrollo con aspiraciones nucleoeléctricas. “Incluso el prototipo del CAREM puede ser un producto muy vendible para países que quieren dar el primer paso en la industria nuclear. Si bien es un poco más grande que los reactores experimentales, tiene la ventaja de que cuenta con el ciclo completo. Y, además, genera energía”, ilustra Calzetta.
Ahora bien, ¿existen indicios concretos que demuestran el interés de otros países en el proyecto CAREM? Calzetta muestra un grueso estudio elaborado por una consultora internacional acerca de la demanda que este tipo de reactores puede tener en el mercado mundial. El informe ubica al CAREM entre los diez proyectos más avanzados en esa línea. El funcionario, también señala que Estados Unidos acaba de invertir 500 millones de dólares en una empresa para que se haga del licenciamiento de un reactor de estas características. Por último, relata las reiteradas consultas que recibe en los distintos encuentros internacionales a los asiste y cuenta una anécdota que vivió durante la última reunión de la Internacional Atomic Energy Agency (IAEA). “Los representantes de Argelia nos decían que querían empezar a instalar reactores nucleares medianos y chicos en su país y que necesitarían una flota de CAREM”. Yo, medio en broma, medio en serio, les contesté: “No se hagan problema. Les reservamos los primeros cincuenta”, recuerda con una sonrisa. Pero en seguida remarca: “lo que es muy importante y eso lo sabemos nosotros, el gobierno y todos los que están en esta industria, es que ser los primeros en llegar al mercado, resulta clave. Hoy llevamos la delantera y no debemos perderla”.
Salto al desarrollo

Osvaldo Calzetta Larrieu. Foto: Juan Pablo Vittori. CePro-EXACTAS
Osvaldo Calzetta Larrieu. Foto: Juan Pablo Vittori. CePro-EXACTAS

Es claro que, si bien puede ser de utilidad en algunas regiones de nuestro país, el objetivo central del proyecto CAREM no apunta a resolver ningún déficit energético local. Su finalidad esencial será ubicar a la Argentina en la élite de la industria nuclear mundial y posibilitar la exportación de conocimiento y tecnología nacional.
Desde hace casi dos décadas Argentina le ha vendido reactores experimentales a Perú, Argelia, Egipto y Australia, ganándole en las licitaciones a la competencia canadiense, francesa, japonesa, coreana, rusa y estadounidense. “Con esas exportaciones hemos obtenido reconocimiento internacional”, señala Calzetta y agrega, “si ahora logramos fabricar y vender nuestra propia central nuclear no me cabe duda de que va significar un salto de visibilidad y prestigio a nivel global”.
Si el país logra concretar este proyecto, la consecuencia, en el mediano plazo, será que la industria nacional alcanzará un nuevo estadio en su desarrollo; que se crearán numerosas empresas proveedoras de tecnología; que se requerirán miles de puestos de trabajo calificado, que se necesitarán muchísimos ingenieros, físicos, químicos, computadores, matemáticos; y que, el CAREM, se convertirá en la plataforma que facilitará la exportación de otros productos de altísimo valor agregado.
Alguna vez, un experto en energía dijo durante una conferencia: “el negocio nuclear no pasa por encender lamparitas, sino empresas y cerebros”.

Fuente: UBA

http://noticias.exactas.uba.ar/carem-energia-nuclear-atomica-calzetta-cnea


Fuente: Full Dimensional Entertainment

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Comienzan a construir la primera central nuclear 100% argentina

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Comienzan a construir la primera central nuclear 100% argentina

Posted on 15 noviembre 2011 by hj

Más pequeña, representa un nuevo concepto en generación de energía nucleoeléctrica

Vista aérea del terreno donde ya comenzaron a construirse los cimientos de la minicentral.
Foto: Emiliano Lasalvia

Por Daniel Arias | Para LA NACION

En Lima, provincia de Buenos Aires, al lado de las centrales nucleoeléctricas Atucha I y II, ya se construyen los cimientos de una unidad mucho más pequeña pero conceptualmente mucho más avanzada: el prototipo de una minicentral nuclear llamada Carem 25. Se calcula que estará terminada en 2014 y podría entrar en línea en 2015.

Carem es el acrónimo de «Central Argentina de Elementos Modulares». Es una unidad chica, capaz de acoplarse modularmente en conjuntos mayores que compartan servicios, como quien le suma pilas a una lamparita. Es una solución ideal para países con grandes territorios (la Argentina es el noveno del planeta) que necesitan «oasis eléctricos» en sitios alejados de las líneas de alta tensión, especialmente en desiertos o islas.

Por su seguridad «inherente», el Carem debería estar al menos 20 veces menos expuesto a accidentes del núcleo que sus equivalentes grandes de última generación, porque el núcleo se refrigera solo, sin bombas, por convección. Además, este primer prototipo tendrá un 70% de componentes nacionales y un 100% de ingeniería local.

Entre los años 80 y 90, la Argentina se convirtió en un respetado exportador de pequeños reactores «de investigación», término genérico que incluye desde laboratorios de nuevos materiales hasta unidades escuela para formar ingenieros, químicos y físicos nucleares, y fábricas de radioisótopos de uso médico. Los reactores hacen de todo excepto generar electricidad. Pero si los reactores cuestan entre 200 y 300 millones de dólares, las centrales salen miles de millones por unidad. Hay 432 operando, se están construyendo 44, y Yukiya Amano, director general del Organismo Internacional de Energía Atómica, dice que en 2030 habrá entre 190 y 350 más.

El Carem sería una muy pequeña puerta de entrada a este Coliseo. Pero para un gladiador que «se las trae». Su construcción es un milagro de tercer grado, porque desde su presentación en congresos, en 1984, la idea debió soportar la indiferencia, la hostilidad y el escepticismo.

A diferencia de las otras tres centrales, que pueden iluminar a casi 7 millones de argentinos, el pequeño Carem 25 abastecerá a sólo 100.000. No vino a resolver la crisis energética, sino que está pensado para ser el «showroom» de un concepto que se está poniendo de moda: las minicentrales nucleares con «seguridad inherente», que hoy están en el centro de interés. Rusia ya construyó una flotante, el barco Lermontov, de 100 megavatios, para dar potencia a costas remotas. Y planea otras once más.

Debido a su simplicidad minimalista, el Carem fue despertando fanatismos. En su tránsito de la CNEA a Invap, y de regreso a la CNEA, el proyecto fue reclutando una guardia pretoriana de ingenieros, físicos y decisores que, a lo largo de 27 años, contra viento y marea, apostaron y aportaron a esta idea no sólo miles de horas/hombre de diseños y rediseños, sino de construcción y testeo de modelos físicos de todos sus combustibles, sistemas y subsistemas.

Hasta se construyó un prototipo del prototipo, un minúsculo reactor nuclear (el RA-8) en Pilcaniyeu, Río Negro, únicamente para ensayar los combustibles del futuro Carem.

Con la excavación de los cimientos y el presupuesto de 2012 ya aprobados, ahora los problemas son otros. Para la presidenta de la CNEA, la doctora Norma Boero, vienen de dos tipos: por una parte, hoy los elencos de la Comisión se componen de sexagenarios que saben mucho y de treintañeros brillantes, pero poco acostumbrados a trabajar en equipo.

Por otro lado, hay multinacionales que ofrecen fortunas por llevarse la tecnología del Carem a casa. (Entre otras, en 2001, la compañía Hitachi vino a ver si se llevaba el proyecto.) «Si afuera apostaron a que no lo hacíamos, no los culpo. Pero se van a dar una sorpresa», gruñe, feliz, Francisco Boado Magan, gerente de proyecto.

En dos años, Boado pasó de dirigir 11 personas a 150 especialistas, a los que se suman otros 150 expertos de otras gerencias. Hoy se lo ve vigilante, en medio de la polvareda de obra, con sus enormes brazos en jarras, entre un ir y venir de camiones, topadoras y grúas.

El segundo Carem, a construirse en Formosa, tal vez llegue a los 150 megavatios (el consumo de 600.000 argentinos) y arroje luz sobre cuál será la potencia ideal para la fabricación en serie. La filosofía de seguridad pasiva (el núcleo se refrigera solo, sin bombas de agua) impone límites de tamaño que habrá que investigar.

El Carem no es una joya de la abuela: es de los nietos. Como dijo un prócer de la CNEA, Carlos Aráoz, «el negocio nuclear es de tecnología. No pasa por iluminar lamparitas, sino empresas y cerebros».

Fuente: La Nacion

http://www.lanacion.com.ar/1423279-comienzan-a-construir-la-primera-central-nuclear-100-argentina

Fuente: Carem Comm

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Atucha III y el Carem, los próximos objetivos en energía nuclear

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Atucha III y el Carem, los próximos objetivos en energía nuclear

Posted on 28 septiembre 2011 by hj

La presidenta Cristina Fernández de Kirchner fijó como objetivos del Programa de Energía Nuclear Argentino la extensión de vida de la Central Nuclear Embalse, la construcción de Atucha III y del reactor Carem. Este último es de diseño y construcción 100% argentina y aportará 25 megavatios.

Predio de la CNEA donde estará el prototipo Carem 25.
Proyecto de reactor Carem.

Durante el acto en el que inició el proceso de puesta en marcha de Atucha II, la jefa del Estado indicó cuáles serán las próximas actividades del Programa de Energía Nuclear Argentino.

Aseguró que consisten en la extensión de vida de la Central Nuclear Embalse, la construcción de la Cuarta Central Nuclear Argentina y del reactor Carem.

El Ministerio de Planificación emitió un comunicado en el que puntualizó en qué consiste cada proyecto.

Central Nuclear Embalse

La extensión de vida de la Central Nuclear Embalse implica «renovar y reacondicionar sus componentes para prolongar su vida útil por un nuevo ciclo de vida de 30 años, además de incrementar la potencia bruta de la Central en 35 Megavatios sobre la actual de 648 Megavatios».

Detalló que ya se encuentra en ejecución y que la obra durará cinco años. Demandará una inversión estimada en 1.366 millones de dólares, 60% de la cual será desarrollada por proveedores y contratistas nacionales.

Planificación remarcó que muchos de los proveedores fueron recuperados o capacitados durante el proceso de finalización de Atucha II.

Atucha III

La Cuarta Central Nuclear Argentina será el próximo emprendimiento nuclear de gran magnitud del país.

Planificación indicó que contará con dos reactores y que se iniciará el proceso de obra muy pronto, «para lo cual se desarrolló durante el último año el proceso de selección de potenciales proveedores tecnológicos».

«El rol de arquitecto ingeniero de la nueva central estará a cargo de la misma Unidad de Gestión que desarrolló el Proyecto Atucha II y en su construcción tendrán una alta participación los contratistas y proveedores nacionales», informó la cartera.

El Carem 25

El Plan Nuclear Argentino también incluye la construcción del prototipo del primer reactor de potencia de diseño argentino, la Central Argentina de Elementos Modulares (Carem) de 25 Megavatios, que llevará a cabo la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) en una ubicación adyacente a Atucha I.

El Carem es un tipo de reactor cuya construcción, operación y mantenimiento son relativamente sencillas en relación a sus antecesores.

Se diferencia de otros proyectos cuyos diseños buscan la generación de potencias superiores a los 600 o 700 megavatios, porque con este reactor de baja potencia la Argentina apunta a nichos específicos.

Este primer prototipo será de aproximadamente 25 megavatios de potencia eléctrica, capaces de abastecer a una población de hasta 100 mil habitantes.

La CNEA informó que además permitirá prestar el suministro eléctrico específicamente a polos industriales con alto consumo de energía en zonas alejadas; la desalinización de agua; el suministro en regiones aisladas; o el simple aporte de energía a las grandes redes de interconexión eléctrica.

Este proyecto comenzó en el año 2006, cuando el ex presidente Néstor Kirchner firmó el Decreto Nº 1107, por el que se declaró de interés nacional la construcción del prototipo.

Durante el acto, la presidenta Cristina Fernández anunció que ese proyecto alcanzó el suficiente grado de desarrollo y madurez, por lo que se está en condiciones de comenzar la construcción del prototipo.

Por su parte, el Ministerio de Planificación aseguró que ya se comenzaron las tareas de preparación del sitio, necesarias para realizar la obra.

«El esfuerzo de estos cinco años permitió crear las condiciones técnicas para concretar este anhelo, incorporando jóvenes en todas las áreas de esta actividad», explicó la cartera.

Indicó que además se pudo «construir instalaciones y adquirir equipamiento necesario para el desarrollo en áreas muy diversas, y recuperar un predio de la Comisión Nacional de Energía Atómica, vecino a la Central Nuclear Atucha I, donde se realizará el emplazamiento del futuro Carem 25».

El primer lugar donde el reactor Carem 25 funcionará para proveer de energía a la red de interconectado nacional, será en la provincia de Formosa, motivo por el que estaba presente el gobernador Gildo Insfrán.

Estos anuncios fueron relanzados por la presienta Cristina Fernández en el acto en el que puso en funcionamiento la central nuclear Atucha II, en la localidad de Lima, partido de Zarate.

Fuente: Sala de Prensa

http://www.prensa.argentina.ar/2011/09/28/24236-atucha-iii-y-el-carem-los-proximos-objetivos-en-energia-nuclear.php

Fuente: CAREMComm

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Argentina alcanzó un hito histórico en materia nuclear al finalizar el diseño y la fabricación del primer elemento combustible para un reactor tipo PWR

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Argentina alcanzó un hito histórico en materia nuclear al finalizar el diseño y la fabricación del primer elemento combustible para un reactor tipo PWR

Posted on 09 enero 2011 by hj

Nuevo paso de CNEA hacia el primer reactor nacional

Argentina alcanzó un hito histórico en materia nuclear al finalizar el diseño y la fabricación del primer elemento combustible para un reactor tipo PWR, informó la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA).
La innovación constituye un paso más para concretar el proyecto del primer reactor propio.
El proyecto del primer reactor propio, íntegramente diseñado y construido en el país, conocido como CAREM (Central Argentina de Elementos Modulares), está más cerca de ser posible gracias a la fabricación nacional del primer elemento combustible que lo impulse.

Tanto los reactores de potencia Atucha I y II como Embalse utilizan actualmente elementos combustibles importados.

Este logro de la técnica y la ciencia argentina permitirá que las próximas centrales nucleares cuenten con elementos combustibles nacionales.

Esto ubica a la Argentina junto a Estados Unidos, Francia, España, Rusia, Alemania, Corea y Japón, dentro del grupo de potencias capaces de diseñar, desarrollar y fabricar ese elemento combustible para uso pacífico.

Los elementos combustibles que acaban de desarrollarse –que alojan en su interior las pastillas de uranio- serán utilizados en el reactor CAREM, cuyo prototipo se instalará en la localidad de Lima, provincia de Buenos Aires.

Hasta el momento, la Argentina sólo había diseñado elementos para reactores de investigación, por lo que el logro alcanzado por la CNEA en esta ocasión fortalecerá el protagonismo del país en el podio de los países que hacen punta en energía nuclear.

El diseño y la ingeniería de este material fueron realizados por el grupo Diseño de Elementos Combustibles del Centro Atómico Bariloche.

Este equipo está abocado a uno de los proyectos que más impulso ha dado el organismo en los últimos años: la construcción y puesta en marcha del reactor modular CAREM.

El núcleo del reactor CAREM tendrá 61 elementos combustibles.

La novedad que tiene este diseño reside en el separador, una de las piezas que ya se ha patentado internacionalmente, que constituye un diseño exclusivo y tiene ciertas características que lo hacen innovador.

prensa.argentina.ar

http://conea.blogspot.com/2011/01/nuevo-paso-de-cnea-hacia-el-primer.html

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La Argentina vendería un reactor nuclear CAREM a Venezuela

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La Argentina vendería un reactor nuclear CAREM a Venezuela

Posted on 13 septiembre 2010 by hj

Para abastecer de energía a sus campos petroleros, Venezuela proyecta tener un Carem al servicio de PDVSA


Infografía: prototipo del reactor CAREM.

De concretarse la venta, Argentina sería el primer proveedor de un reactor a Venezuela. ?El diseño y fabricación corresponde íntegramente a la Comisión Nacional de Energía Atómica y fue declarado de interés nacional.

Infografía: prototipo del reactor CAREM.Por Ernesto de Paola

La semana última dieron inicio en el predio donde se ubican las centrales de Atucha I y II las tareas de limpieza de un terreno en el cual la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) prevé levantar un centro de asistencia a centrales nucleares.

Esas tareas signan la punta de lanza de la construcción de un prototipo del reactor Carem de 25 MW.

Sin que todavía esa instalación haya visto la luz ya despertó fuerte interés en Venezuela con el objetivo de asegurarse una fuente de provisión de energía que PDVSA enfocará a atender las necesidades de sus campos petroleros.

El interés de Venezuela no debe llamar la atención por la afinidad política y vínculos comerciales y económicos que evidencian los gobiernos de Cristina Fernández y de Hugo Chávez.

Así lo confirmó el gerente que está al frente del Proyecto Carem, José Boado Magan, quien informó que la CNEA proyecta tener en estado crítico ese reactor para el 2015, lo que ya hizo que una minera del Canadá comience a evaluar los beneficios de esa instalación que funcionará con uranio natural, lo que evitaría desplazar grandes volúmenes de combustibles líquidos hacia remotas zonas del ese país de América del Norte para satisfacer sus labores productivas.

Por su lado, el vicepresidente de Nucleoeléctrica Argentina, Jorge Sidelnik, aclaró que la construcción del Carem insumirá durante un lustro unos u$s50 millones al año, presupuesto que juzgó similar al que debe ponerse en juego cada invierno en el plan de la garrafa social de GLP.

Otra de las aplicaciones del Carem podría enfocarse a desalinizar agua de mar, siempre para atender necesidades de la minería, tal como acontece en la desértica región del Norte Grande de Chile donde la producción cuprífera quedó desguarnecida por la desaparición de la Argentina como proveedor de gas.

Por ahora en los terrenos ubicados en Lima que comenzaron a sanearse se prevé erigir un centro de asistencia a centrales nucleares, que sumará 19.000 metros cuadrados de edificios ya existentes que serán refuncionalizados. Las dependencias de ese centro se enfocarán en una primera etapa a verificar, confirmar y optimizar el diseño físico del Carem, labor en las que ese centro se verá también secundado por el Centro Atómico Ezeiza y por Conuar.

La disponibilidad de energía siempre planteó una necesidad primordial para la actividad petrolera, máxime en un país como Venezuela donde sus pozos se destacan por un alto rendimiento extractivo.

Diferente es la situación de la Argentina donde los 15.000 pozos en explotación arrojan un promedio de 6 metros cúbicos diarios de crudo, lo que obliga a abastecer de energía a los equipos de bombeo de diferentes formas.

Pan American Energy, que extrae en Cerro Dragón-Anticlinal Grande más de 16.000 metros cúbicos diarios sobre la base del funcionamiento de centenares de equipos de bombeo, prevé instalar un parque de molinos eólicos que aprovechará los fuertes vientos de esa zona patagónica.

Pero el Carem además necesita tener asegurada una adecuada provisión de agua dulce de calidad que es siempre escasa en la Patagonia. Como las dos terceras partes del país (1.800.000 kilómetros cuadrados) es desértico o semidesértico el Carem sólo será factible de instalar en áreas como Formosa, donde ese problema no existe.

Un Carem de 25 MW de potencial sería capaz de abastecer las necesidades de energía de una ciudad de 100.000 habitantes, comunidades de las que existen casi medio centenar en el país

http://www.elargentino.com/nota-106296-seccion-107-Venezuela-proyecta-tener-un-Carem-al-servicio-de-PDVSA-.html

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DANIEL PAZ & RUDY | Página 12

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