La nueva ley tiene como objetivo garantizar el abastecimiento
Establecer un régimen regulatorio de sangre, promover medidas para el abastecimiento y la seguridad en las transfusiones y garantizar una política de autosuficiencia en concordancia con la ley nacional de sangre. Esos son los principales objetivos de la nueva ley de sangre, sus componentes y hemoderivados sancionada por la Legislatura porteña el pasado 3 de diciembre, y que fue publicada ayer en el Boletín Oficial de la ciudad de Buenos Aires.
El artículo 2 de la normativa expresa: «Las disposiciones de la presente ley rigen en el territorio de la ciudad y alcanzan a todas las personas sin excepción, sean residentes o no residentes de la ciudad de Buenos Aires». Y entre los principios fundamentales enunciados, la iniciativa pretende garantizar -sin mediar el lucro- «la universalidad, igualdad y eficiencia de la sangre humana, el respeto de los derechos humanos y del derecho a la salud de los receptores y de todos los donantes de sangre».
Para cumplir con dichas premisas, se instrumentará la creación de un Sistema de Sangre de la ciudad, que adherirá al Sistema Nacional de Sangre, integrado por el Ministerio de Salud y otras asociaciones científicas, profesionales y entidades que tengan relación con la práctica transfusional.
Transfusiones seguras
En cuanto a la seguridad en las transfusiones, todos los pacientes receptores de sangre humana «tienen derecho a ser transfundidos con productos que cumplan con las normas y controles establecidos», para lo cual la ley garantiza que todas las unidades de sangre colectadas sean sometidas a las pruebas de laboratorio para las enfermedades transmisibles por transfusión, de acuerdo con el perfil epidemiológico del país y la región.
http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1226752&pid=8195735&toi=6306




