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Científico Argentino repatriado investigará las proteínas y tumores

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Científico Argentino repatriado investigará las proteínas y tumores

Posted on 24 abril 2013 by hj

El científico repatriado Germán Gil trabajó casi seis años en prestigiosos laboratorios de EE.UU. Volvió al lugar donde fue formado: el Centro de Química Biológica de Córdoba (CIQUiBIC), de la UNC y el CONICET. Continúa con la línea de investigación que comenzó en el país del norte sobre cáncer de mama y estudiando en los intrincados mecanismos celulares involucrados en la aparición de este tumor.

Proteínas, tumores y algo más

Fuente: www.unc.edu.ar

Corría el año 2004 y el profesor Dr . Arnold Levine estaba en su oficina de la Universidad de Princeton, leyendo un correo electrónico en el que un ignoto estudiante de un país sudamericano le proponía ir a trabajar a su laboratorio de Biología Molecular. La carta no excedía los cinco renglones y tenía adjunto un proyecto para desarrollar. El pedido lo firmaba Germán Gil, un joven doctor Doctor en Química de la Universidad Nacional de Córdoba.

“Me respondió en dos líneas, diciéndome que me aceptaba. Solo me preguntó cuándo estaba dispuesto a empezar a trabajar. Yo no lo podía creer”, recuerda Germán.

Arnold Levine es un ilustre biólogo molecular. Su gran epopeya científica fue haber descubierto la proteína “p53”, que está involucrada en el surgimiento de varios tipos de cánceres. Por este hallazgo, Levine recibió el Premio Centro Médico de Albanyen Medicina e Investigación Biomédica, en 2001. Además, fue presidente de la Universidad Rockefeller y dictó clases en el Instituto de Estudios Avanzados de Princeton en Nueva Jersey, institución por donde pasó, entre otros, Albert Einstein.

“La identificación de p53 fue un gran avance- explica Germán Gil-, ya que cuando esta proteína está mutada la célula no va a apoptosis y entonces se produce el tumor. Luego, se encontró muchos cánceres donde esta proteína está mutada”.

Antes de viajar a EE.UUU., Gil realizó su doctorado bajo la dirección de su actual jefa en el Centro de Química Biológica de Córdoba (CIQUIBIC- UNC, CONICET), la Dra. Beatriz Caputto, hija del recordado Ranwel Caputto. “Comencé investigando sobre la proteína “c-fos”, una proteína que actúa sobre el núcleo celular como factor de transcripción; descubrimos que esta proteína, además de actuar como factor de transcripción en el citoplasma, activa la síntesis de fosfolípidos, una función que antes no se conocía”.

-Luego, llegó la oportunidad de trabajar con Levine y decidiste irte…

-Sí, a algún lado me iba a ir, pero sólo por interés científico. En Nueva Jersey investigábamos poliformismos y la predisposición que estos generan a contraer ciertas enfermedades. Puntualmente investigábamos polimorfismos en la proteína “AKT1” y su relación con la apoptosis. Esta proteína está en la cascada de activación de “p53”. Estuve tres años y medio haciendo esto, después me fui a un instituto de La Florida a investigar sobre cáncer de mama.

– ¿Sobre qué aspecto?

– Estudiábamos receptores de estrógeno. Los receptores de estrógeno cuando se unen a la hormona femenina estradiol, actúan como factor de transcripción, entonces las células comienzan a proliferar en respuesta a los estrógenos. Normalmente, los pacientes que sufren cáncer de mama responden en la primera etapa de tratamiento a tamoxifen, una droga que bloquea el receptor de estrógenos e inhibe la proliferación de células cancerígenas, pero luego de cierto tiempo, estás células se convierten en receptores de estrógenos negativos y siguen proliferando…y no reaccionan más a la droga. Lo que hacíamos era trabajar en “screening” de drogas en forma robótica (una tecnología que acá aún no se tiene alcance), y que consiste –básicamente- en ir probando rápidamente qué droga es efectiva, por ejemplo en la proliferación de células cancerígenas.

-Tu actual tema de investigación ¿Lo comenzaste allá?

– Sí, lo inicié allá, y lo estoy terminando acá y ahora estoy por realizar una publicación. Lo que encontramos es que los macrófagos (células del sistema inmune que normalmente interfieren en el desarrollo de cáncer de mama) estimulan la proliferación de células de cáncer de mama y las hacen resistentes al tratamiento con Tamoxifeno. Básicamente, los resultados indican que cuando están presentes los macrófagos la célula sigue proliferando y la droga (tamoxifen) no actúa. Lo que propongo es buscar otra droga que ataque también a los macrófagos.

– ¿Qué se sabe sobre las causas del cáncer de mama?

-Estadísticamente, una de cada ocho mujeres se le diagnosticará cáncer de mama. Los factores de riesgo incluyen: Edad y género, Antecedentes familiares y Genes. No se sabe a ciencia cierta cuál es la causa exacta del cáncer de mama. Hay especialistas que sostienen que no existe una mama normal, que todas tienen alteraciones y que el hecho que aparezca el cáncer puede ser cuestión de 6 meses o 30 años.

– Estuviste mucho tiempo afuera (cinco años y medio) y volviste en 2010. ¿Cómo encontraste a la ciencia argentina?

– En varios aspectos noté mejorías en la Argentina: más personal, mejores sueldos, más equipamiento. Obviamente que hay muchas diferencias con EE.UU. Allá funciona todo muy rápido, lo que muchas veces también te hace confundir muy rápido, porque pasas de un resultado espectacular a uno malo en unos días. Pero en los Centros donde estaba pedía un anticuerpo para hacer experimento y al otro día (o el mismo día) lo tenía. Acá tenés que esperar cuatro meses. Me acostumbre rápidamente a la vorágine con la que se vive en los laboratorios de EE.UU. Cuando volví acá me costó la nueva adaptación. Tenemos un sistema más lento, que te termina volviendo más lento en tu trabajo.

-¿No te tentó quedarte en EE.UU.? ¿Tenías la posibilidad?

– Allá se rota mucho por laboratorios, si te quedas mucho tiempo en algún lugar sos visto como “acomodo”. Podría haber buscado otro lugar, pero no quería, si me quedaba más tiempo no volvía más. En ese momento también EE.UU. estaba en crisis, era muy difícil conseguir subsidios para extranjeros.

-Sos un científico joven, tenés solo 40 años. ¿Con qué logro te conformarías en tu carrera científica?

– Espero no conformarme con nada. Me gustaría formar mucha gente, y en investigación me gustaría publicar en una muy importante revista, lo que implica resolver preguntas y problemas muy importantes… tener muy buenos subsidios. Ser exitoso.

Fuente: www.unc.edu.ar

http://www.redvitec.edu.ar/novedades/index/proteinas-tumores-y-algo-mas

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Científico Argentino que regreso al país investiga el reloj biológico

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Científico Argentino que regreso al país investiga el reloj biológico

Posted on 28 noviembre 2012 by hj

Cronobiólogo de la UNC, estudia el cómo operan los genes en función de los ritmos circadianos (por el Reloj Biológico). Hoy está radicado en el Centro de Investigaciones de Química Biológica (CIQUIBIC) de la UNC y el CONICET, pero pasó cuatro años en EE. UU., en la Universidad de Virginia.

Con los ojos puestos en el reloj biológico

Fuente: www.unc.edu.ar

Eduardo Garbarino Pico se presenta a la entrevista con cara de desconfiado, como si esperara responder preguntas demasiado comunes. “Me fui al exterior porque es lo que promueve el sistema”, aclara de entrada. Pelo rubio, tez clara, podría ser confundido con un estadounidense más. En este país estuvo casi cuatro años.

Garbarino Pico se especializó en Cronobiología y trabaja en el Centro de Química Biológica de la UNC y el CONICET, desde donde comenzó su carrera científica.

Ilusionado, el científico cordobés viajó a EE. UU. en 2004 a la prestigiosa Universidad estatal de Virginia y volvió a fines de 2009. Sin embargo, su vida como científico casi no se concreta, una ocurrencia del azar lo catapultó a los laboratorios: “Estaba dando clases en el secundario y ya por cumplir 30 años, lo que para el sistema científico es ser casi un anciano. Quería hacer investigación pero la posibilidad estaba cada vez más lejos. Hasta que una amiga docente me dijo que su vecino, químico e investigador de la UNC, estaba buscando gente para el laboratorio. Me ofrecieron un cargo hasta que saliera una beca de doctorado. Así comenzó todo”, relata.

A pesar de su pasión por la biología, confiesa: “En cada cosa que me ponía a estudiar me enganchaba, así como fui biólogo pude haber sido filósofo”.

Su tardío doctorado logró mucho reconocimiento en el sistema científico, siendo destacado con el premio Houssay de la Sociedad de Biología de la Argentina. El trabajo se tituló: “Ritmos circadianos en el metabolismo de fosfolípidos y melatonina en la retina de pollos”.
“Los fosfolípidos –explica rápidamente el biólogo-son los componentes fundamentales de la membrana biológica. Nosotros describimos por primera vez que la síntesis (la fabricación) de fosfolípidos no es siempre la misma, cambia en función de la hora del día, están controlados por relojes biológicos. Este proceso lo vimos en la retina del pollo” .

Otra cosa que analizaron fue la síntesis de melatonina, una hormona que se fabrica mayormente en la glándula pineal del cerebro y en la retina. “Descubrimos que la melatonina también se fabrica en las células ganglionares de la retina que son la que forman el nervio óptico, las que llevan toda la información al cerebro”, describe. El descubrimiento no se quedó ahí, también observaron que este trabajo celular se hace durante el día y no solo a la noche.

-El doctorado, supongo, fue un trampolín para poder viajar al exterior…

– Sí, claro, fue una ventaja. Al final de mi tesis (2002) fue la peor época de la Argentina. Pero me fui con la intensión de volver. La ciencia se habla en inglés y era una muy linda oportunidad para irme.

-¿Cómo es el ambiente científico en EE.UU.?

– Es competitivo como en todos lados, con gente más o menos “jodida” como en todos lados. Una diferencia que percibí es que acá uno siente una gran distancia con los investigadores con más trayectoria cuando comienza; allá, son más accesibles. En EEUU cuando comenzás un doctorado tomas cursos durante dos años, rotas por varios laboratorios hasta que es el mismo estudiante el que selecciona con quién va a hacer su tesis, genera por sí mismo un proyecto de investigación. Acá se le dice “jefe” a quien dirige la tesis, allá es tu “director”. Hay un trato más cercano con los estudiantes. Pero el sistema es distinto en EEUU, porque las carreras de grado son de 4 años y no de 6 como acá, uno se especializa en el doctorado.

-¿Era el lugar indicado la universidad a dónde fue?

– En ese momento era considerada la mejor universidad estatal de EE.UU. En Cronobiología, esa universidad era como la “meca» de los ritmos circadianos. Carla Green, mi directora de postgrado, había descrito un gen llamado “nocturnino” (porque se expresa solo de noche) y luego encontró que ese gen produce una proteína que es una deadenilasa, una enzima que se ocupa de recortar parte de los ARN mensajeros. Mi proyecto era tratar de identificar esta enzima.

– Estuvo cuatro años, mucho tiempo…

– Sí, mi experiencia fue muy buena desde el punto de vista de la formación y las relaciones. Los resultados científicos no fueron tan buenos. Tuve más de un fracaso, publiqué solamente tres trabajos en esos años…

-¿Eso es muy poco?

– Teniendo en cuenta cómo evalúan a los científicos, sí. En la ciencia los resultados negativos no se publican. Hice muchos experimentos que salieron bien, pero las hipótesis no se corroboraron. Esas cosas a veces suceden- se ríe-.

– ¿Cómo encontraste el sistema de CyT a tu vuelta?

– Cuando hice mi doctorado la carrera de investigador estaba cerrada. En estos últimos años se duplicó el número de investigadores y becarios, la plata destinada a subsidios se cuadriplicó, nos están por construir un edificio nuevo…Es fácil quejarse, pero hoy en la Argentina entre el 20% y el 25 % de las personas obtienen un subsidio PICT- los más importantes-. En EE.UU., lo consiguen entre un 6% y un 9%. Creo que la ideología actúa sobre todo el mundo y a mucha gente le cuesta reconocer lo que ha hecho este gobierno. Yo creo que después de la creación del CONICET, esta época me parece es la más importante ocurrida en la Argentina.

Los engranajes del reloj (biológico)

Los cronobiólogos son algo así como los mecánicos del reloj biológico. Se dedican a develar cómo y por qué nuestro organismo cambia y se adapta a los cambios de horario. Hay infinitos procesos que entran en juego para que esto suceda. El organismo animal es tan inteligente que se puede autoprogramar de acuerdo a nuestra rutina y a partir de señales ambientales como lo son la luz o la alimentación.

-¿Qué le llamo la atención de la cronobiología?

– Al principio, que hubiera una regulación temporal en nuestro cuerpo. Pero cuando te pones a estudiar te das cuenta que es obvio.

– ¿Por qué es obvio?

– Los seres humanos vivimos y evolucionamos en un mundo rítmico. Todos los días sale el sol y oscurece, y este ritmo es fundamental para la vida. Hay factores fundamentales como la luz y la temperatura que todos los días suben y bajan. Por lo tanto, si los seres vivos evolucionamos en este planeta es lógico que nos hayamos adaptado a esto. Antes de que salga el sol el cuerpo comienza a secretar corticosterona, el cuerpo se comienza a prepara para la actividad. También es lógico que las reacciones químicas que suceden en nuestro cuerpo no se den todas al mismo tiempo. Unas suceden en una hora y otras en otra, es una ley de la naturaleza. Por eso cuando se viaja a un país lejano cuesta levantarse: tu reloj interno te está diciendo “acá pasa algo raro”.

– No obstante, los relojes biológicos son mecanismos bastante complejos…

– Son mecanismos que tienen la célula y el cuerpo, que nos permiten medir el tiempo y en función del tiempo medir cosas. El reloj biológico conformado por un grupo de genes que interactúan unos con otros y generan un mecanismo de retroalimentación, y que duran alrededor de 24 hs, son capaces de medir el tiempo y actuar sobre otras reacciones bioquímicas que suceden en las células, que terminan produciendo hormonas y regulando el funcionamiento de cuerpos. Este conjunto de genes y sus ARN mensajeros y sus proteínas, son la que cumplen una determinada función. Las proteínas de los genes “reloj” interactúan entre sí generando un mecanismo que mide el tiempo, y a su vez son capaces de regular el funcionamiento de otros genes, de enzimas, de hormonas o de neuronas, para que activen determinadas cosas en determinado horario. El reloj biológico es un mecanismo que permite medir el tiempo y regular la fisiología y la bioquímica de organismo, en función de la hora del día. Además, es un reloj con capacidad de “ponerse en hora” en función del ambiente, que es lo que sucede si viajamos a un país con un sentido horario opuesto. Después de unos días tu reloj se va a “poner en hora”, gracias a la luz que entra por tus ojos y llega hasta las células y a los genes.

– ¿Cuántos son los genes “reloj”?

-Genes “reloj” se fueron descubriendo a lo largo del tiempo. Hace 15 años te hubiera dicho que eran 3, ahora son alrededor de 10. En realidad son muchos los genes que actúan sobre el reloj biológico, pero algunos (los genes “reloj”) son muy importantes, porque si los modificas cambia el reloj. Son entre 10 y 12 genes los que conforman el reloj biológico.

– ¿Cuánto influyen los genes en el reloj biológico?

-Entre el 5 y el 25 % de los genes, dependiendo del organismo o tejido, se expresan según la hora del día. El 20% del genoma (el conjunto total de genes) está regulado por relojes biológicos. Intervienen en distintas fases: la transcripción (cuando el gen se transcribe en ARN mensajero), en la traducción (cuando estos se transforman en proteínas). Mi tema es el estudio de la regulación de la expresión génica circadiana en la postranscripción. Un tema muy en boga hoy es ver hasta qué nivel el control de la expresión de los ARN son por la transcripción o a causa de la traducción.

– Una pequeña parte…

– Las preguntas y proyectos son inacabables. Hoy en ciencia se trabaja en temas muy específicos y podes armar una historia luego de muchos años de trabajo propio y ajeno y que concluye con algo más general. Puedo pasarme la vida con esto.

Fuente: RedVitec

http://www.redvitec.edu.ar/novedades/index/con-los-ojos-puestos-en-el-reloj-biologico

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Córdoba, entre las provincias con más científicos repatriados al país

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Córdoba, entre las provincias con más científicos repatriados al país

Posted on 16 abril 2012 by hj

Al menos 91 cordobeses lograron regresar a su lugar donde se desempeñan mayoritariamente en Universidades Nacionales. En el país son más de 880. La mayoría regresó a trabajar con becas del Conicet. El 60 por ciento son varones.

Mariana Romito | [email protected]

Casi 900 científicos argentinos fueron repatriados a nuestro país, de los cuales al menos 91 son cordobeses. El total representa el 13 por ciento del total de profesionales que residen en el exterior, la mayor cifra alcanzada desde que comenzara el proceso de pérdida de cerebros en Argentina.
Los datos corresponden al último relevamiento realizado en abril de 2011, por lo que se distingue que el número actual es mucho mayor.
Córdoba ocupa el tercer lugar después de la Ciudad y la provincia de Buenos Aires en relación a cantidad de repatriados en el país representando el 10% de esta población total, lejos le siguen Santa Fe, Mendoza y Río Negro.
Sobre los 880 científicos repatriados, se aprecia una mayoría de hombres (60%) sobre mujeres (40%), en tanto según el país de donde regresaron el 54% lo hizo desde países americanos la mayoría de ellos de Estados Unidos, mientras que el 44% de países europeos, de allí el 32% lo hizo desde España, el 20% desde Francia, el 15% desde Alemania, el 12% del Reino Unido y el resto de Suiza, Holanda, Italia, Suecia, Bélgica, Austria, Dinamarca y Finlandia.
El regreso se hizo posible gracias al programa RAICES, dependiente del Ministerio de Ciencia y Tecnología de la Nación que permite desde 2003 vincular a los científicos en el exterior, brindarles la posibilidad de realizar estancias de investigación en el país, promover el retorno, además de ofrecerles información sobre posibilidades de trabajo en la Argentina.
El Ministerio de Ciencia y Tecnología tiene tres formas de financiamiento para la repatriación de científicos y tecnólogos: un subsidio por retorno, proyectos de investigación y desarrollo para la radicación de investigadores de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica y mediante becas del Conicet.
Según la fuente de financiamiento, la mayoría (66%) se sostienen en la actualidad por becas del Conicet. Mientras tanto, el 66% se desarrolla en Universidades Nacionales, el 21% en Conicet, el 8% en organismos oficiales el 3% en organismos privados y el 2% en Universidades Privadas.
En diálogo con LA MAÑANA la directora nacional de Relaciones Internacionales del Ministerio de Ciencia y Tecnología de la Nación, Águeda Menvielle, explicó que “el regreso de científicos e investigadores que se han capacitado o han adquirido experiencia laboral en instituciones de primer nivel en el exterior siempre es positivo, aunque no es posible cuantificar aún su impacto. Hay que tener en cuenta que así como no es solamente un cerebro lo que se va, sino que quien emigra es una persona con una historia de vida, afectos y gustos concretos, es también una persona quien regresa y cuando lo hace es con más conocimientos pero también con otras experiencias de vida y otros modos de ver y pensar las cosas, lo que siempre puede ser un aporte interesante”.

Las investigaciones
Respecto al aporte científico para el país que representan estas reincorporaciones, explicó además que “el rango de investigaciones es amplísimo, yendo desde cómo se relaciona un área determinada del cerebro con las adicciones a las drogas, a la realización de ensayos de difracción a altas temperaturas o a mejorar la calidad de vida de niños con cáncer avanzado a través de métodos electrónicos para la recolección de datos del paciente. Asimismo, la mayoría de los repatriados se de-
sempeñan en cargos docentes”.
Cabe recordar que en el año 1966, con la “Noche de los Bastones Largos”, alrededor de 1.300 técnicos y científicos se fueron del país y más de 6.000 dejaron sus cargos en la Universidad.

Profetas en su tierra
Marcelo Desimone
Estuvo casi 20 años en Alemania y regresó a mediados de 2010. En Europa comenzó con el estudio de lo que se llama el “estrés oxidativo” de los vegetales, y luego se volcó a la manipulación de los genes de algunas especies -transgénicos-, línea con la que continúa en la Universidad Nacional de Córdoba.

Paula Estrella
Ingeniera en Computación de la Famaf, trabaja en el área de procesamiento de lenguajes naturales, una subdisciplina de la inteligencia artificial. Se fue a especializarse en Suiza, donde estudió lengua, traducción, y sus aplicaciones en la informática multilingüe. Retornó a la UNC en 2009.

Armando Chiappe
Doctor en Fisolofía. Trabaja en la Universidad Nacional de Río Cuarto, donde participa de investigaciones como becario del Conicet. Se fue a Alemania por un intercambio científico social, donde permaneció cuatro años. Regresó a la UNRC gracias al programa RAICES en 2010.

Fuente: La Mañana de Cordoba

http://www.lmcordoba.com.ar/nota.php?ni=88995

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DANIEL PAZ & RUDY | Página 12

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