Cumpliendo una gran labor, Eduardo “Gato” Romero festejó en California y sumó su quinto título en el circuito de veteranos. Empleó 202 golpes y obtuvo 255 mil dólares en premios.
New Beach, California, fue testigo de otra gran demostración del mejor golf de Eduardo Romero. El “Gato” cordobés conquistó su quinto título en el Champions Tour, el circuito para mayores de 50 años de los Estados Unidos. En el Toshiba Classic, el golfista de Villa Allende impuso toda su jerarquía para lograr un nuevo festejo en su enorme trayectoria, tras finalizar el último día de competencia con 68 golpes y totalizar 202. Romero, de 54 años, obtuvo 255 mil dólares en premios, de los 1.700.000 dispuestos por los organizadores.
El “Gato” Romero arrancó la tercer y última vuelta del certamen en el segundo lugar, peleando golpe a golpe con los grandes jugadores del circuito reservado a los mayores de 50 años. Un bogey al final del día, en el último hoyo, casi lo deja sin nada. El “Gato” había cerrado el sábado su gran ronda, con dos bogeys (hoyos 16 y 17) que lo bajaron de la punta, pero ayer, la ventaja lograda a lo largo del recorrido (principalmente en la segunda parte del trayecto), con seis birdies, le permitió quedarse con el ansiado título. Atrás dejó, a un impacto, a los locales Joey Sindelar y Mark O’Meara, quien en 1998 se adjudicó el Masters y el British Open.
El “Gato” demoró apenas dos hoyos en saltar a la cima en soledad. Lo logró con birdies en el par 4 del 1 y del 2, donde Langer cometió sendos bogeys, de los cuales jamás se pudo recuperar, para distanciarse de la lucha por el título. O’Meara le dio pelea en el recorrido de ida: primero lo igualó con un birdie en el 4 y luego aprovechó los errores de Romero. Es que el argentino cometió bogeys en los hoyos 6 y 9 para quedar a dos golpes del estadounidense, justo en la mitad de la última vuelta. Fueron tres birdies seguidos en los hoyos 10, 11 y 12, todos de par 4, los que llevaron al Gato nuevamente y por vez decisiva a la cima. Encima, O’Meara cometió bogey en el 12 y quedó a dos golpes.
Romero solidificó su esperanza con otro birdie en el 15. Así fue como llegó al 18 con tres golpes de ventaja sobre O’Meara. Pero el Gato tuvo que sufrir bastante porque O’Meara hizo birdie en ese par 5. En cambio el “Gato” mandó la pelota al rough (pasto alto) con el segundo y el tercer golpe. Necesitaba un bogey y lo manejó con criterio: llegó al green y embocó el sexto impacto para gritar a lo grande.




