Damián Lemos, el maestro de ajedrez más joven de la historia de nuestro país, estuvo en Infobae.com y contó cómo, con 18 años, superó los récords de Panno y Spangenberg, además de reclamar más apoyo para su carrera
«Ser Gran Maestro significa haber accedido al mayor escalafón que un ajedrecista puede lograr. Es alcanzar el cinturón negro de karate». Nadie puede ponerlo mejor en palabras que Damián. Él solo, con sus 18 años a cuestas, lo consiguió y se convirtió en el más joven de la historia de nuestro país en lograrlo.
Superó a las leyendas de Oscar Panno y Hugo Spangenberg, que en 1955 y en 1996, respectivamente, alcanzaron ese galardón pero ambos con 20 años, dos más que Damián.
«Es algo que venía buscando hace tiempo, trabajé mucho para esto y ser el más joven de la historia es una satisfacción adicional», contó «Damii», como le dicen en su Lanús natal, en su visita a Infobae.com.
Sus inicios en el deporte tienen un tinte académico, romántico, como aquel que se enamora de la maestra del primario. Damián lo hizo de la forma en que su tutora de matemáticas le enseñó a jugar con los números. «Ana María (su iniciadora) nos explicaba todo lo referente a los números con un tablero de ajedrez y me copé. Por eso, mi forma de jugar está muy emparentada con términos geométricos», explicó, siempre resaltando a esa mujer innovadora que lo llevó a conocer un mundo nuevo.
«A partir del primer día se convirtió en una pasión para mí. Empecé a jugar y a competir. Los primeros torneos que jugué fueron intercolegiales y luego federados», explicó de sus comienzos, y también agregó: «Luego, empecé a tener éxito y me metí en la Federación, jugué campeonatos argentinos promocionales Sub 10, 12, 14. Logré cuatro campeonatos argentinos, luego panamericanos. Soy el actual campeón sudamericano sub 20 que se disputó en Calí, Colombia, el año pasado».
Luego, la historia de siempre: «Llegar alto acá es muy complicado, no hay muchos torneos de nivel. Pero principalmente no tengo apoyo ni estatal, ni municipal, ni privado. En la Municipalidad de Lanús presenté un proyecto para hacer un la escuela de ajedrez municipal con mi nombre para que todos los chicos puedan aprender ajedrez. Pero nadie me recibió. En realidad, en ningún lado lo hacen».
¿Qué necesitás para seguir con esta gran carrera que venís forjando?
Tengo que viajar a Europa para competir con los mejores de allá y se complica, porque mi familia tiene que bancarme los viajes. Mi expectativa es llegar lo más alto posible, si me lo propongo, tengo la capacidad de puedo llegar a ser campeón mundial pero sin el apoyo se vuelve imposible.
¿Quién te tendió una mano?
Mi familia me apoya constantemente y eso es muy importante. Además, debo agradecer a la empresa Ruibal y a la subcomisión del hincha de san Lorenzo que me abrieron las puertas. Son las tres patas en las que se apoya mi proyecto.
Damián también consideró que «sería bueno que en las escuelas exista una materia donde se aprenda a jugar ajedrez, no sólo porque tiene que ver con el desarrollo de la inteligencia de cada uno sino porque implica mucha dedicación, esfuerzo y continuidad a lo largo del tiempo. Nada se logra sin éstas condiciones», redondeó con una sabiduría que es poco habitual en un joven de tan solo 18 años.