Se llama Mario Rosato , es platense y obtuvo el primer lugar en un concurso de casi 700 ideas para combatir el cambio climático

Mario Rosato, un ingeniero medioambiental platense que vive desde hace veinte años en España, acaba de ser premiado por su proyecto biológico para capturar el dióxido de carbono (CO2) y, a la vez, depurar aguas residuales, cultivar bambú y construir casas ecológicas baratas.
Su propuesta se impuso sobre la de casi 700 participantes de todo el mundo en un concurso de ideas para combatir el cambio climático, organizado por la prestigiosa revista «The Economist».
Al frente de Sustainable Technologies, una empresa ubicada en España y dedicada a la investigación y la consultoría medioambiental, este investigador platense de 49 años que tras recibirse en la facultad de Ingeniería de la UNLP decidió continuar su actividad en Europa, dialogaba ayer telefónicamente con este diario y resaltaba la importancia del galardón.

«Es una felicidad enorme -aseguraba-, sobre todo porque es un premio meritocrático».
La idea que presentó Rosato fue, básicamente, la de extraer hidrógeno de materia orgánica residual mediante un proceso de fermentación anaeróbica y utilizar los fangos resultantes como sustrato para el cultivo de bambú.
¿Por qué el bambú? «Porque en una hectárea de bambú bien explotada podría salvarse de cuatro a diez hectáreas de bosques tropicales», detalla el investigador.
El concurso, hay que decir, buscaba ideas sobre métodos de captura y secuestro biológico de CO2. El premio consistió en 10.000 dólares y dos viajes a Estados Unidos para presentar la solución en sendos congresos durante 2011.
«Ya presenté el proyecto en un foro de inversores en Londres el 1 de febrero y en Frankfurt, el 23 de marzo», contó Rosato, quien además agregó que una empresa italiana ya analiza la inversión en una pequeña planta piloto con esta tecnología.
A la hora de explicar la premiación, es bueno detallar que el proyecto de Mario Rosato para ayudar a combatir el cambio climático tiene que ver con una solución biológica que resuelve tres problemas en uno: fijación de carbono, depuración de aguas residuales y producción de un material de construcción de bajo costo.
«Busqué una solución sencilla a un problema complejo -resume el investigador-. Sucede que a veces las soluciones ‘low tech’ no son bien vistas, quizá porque echan por tierra las pretensiones faraónicas y de dudoso éxito de algunos centros de investigación y grandes empresas.
Actualmente, pensemos, la captura `tecnológica’ de CO2 y su almacenamiento en formaciones geológicas favorece solo a grandes constructoras y petroleras.
Para capturar el CO2 de una central de carbón hay que quemar un 40% más de carbón y construir una central auxiliar al lado. Sin contar el costo energético y emisiones del transporte, o las miles de toneladas de cemento para impermeabilizar las minas de carbón abandonadas que se utilizarán como depósito. Es como barrer la casa y esconder la mugre bajo la alfombra, que cuesta más que comprarse una aspiradora».
quilmespresente.com
Fuente : Premiar Blog
http://premiar.blogspot.com/2011/03/premio-internacional-un-ingeniero.html




