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El turismo educativo está en pleno auge en Buenos Aires. Mientras muchos argentinos sueñan con viajar al exterior, miles de estudiantes de otros países eligen los centros de estudio porteños para conocer su cultura, aprender español, realizar cursos de posgrado o sólo por un intercambio estudiantil.
La tendencia se refleja en las cifras: «En función de la proyección de los años anteriores, en 2009 estamos en condiciones de triplicar la cantidad de estudiantes que vienen del exterior, más allá de algunas variables como la crisis, y la cuestión de la gripe porcina», dijo a La Razón Enrique Avogadro, director de Industrias Creativas y de Comercio Exterior de la Ciudad de Buenos Aires.
La diversidad de cursos sorprende cada vez más a los extranjeros: el año pasado, unos 23.000 estudiantes del exterior eligieron la ciudad debido a la variada oferta cultural. Los jóvenes de 20 a 30 años son mayoría, con el 55% de la cifra total. A ellos les interesan los cursos universitarios. En segundo término, con el 25% de las preferencias, se ubican los extranjeros de entre 30 a 40 años que conocen Buenos Aires para realizar posgrados. Optan por cursadas cortas, pero de elevada carga horaria. Y otro grupo minoritario sólo viaja a la Ciudad para sumar créditos o puntos que sirven para potenciar sus estudios en los países de origen. En todos los casos, el tiempo de permanencia puede oscilar entre un mes (en el caso de un simple curso de español) a seis meses o un año si se trata de un posgrado.
En el marco de una «Misión Inversa», que incluyó la visita de universidades norteamericanas para conocer facultades argentinas, el director ejecutivo de Eduargentina, Pablo Vergara, aseguró: «Estoy convencido de que Argentina debe proyectarse hacia el mundo, y nuestro idioma es una de las herramientas para ello». Según analizan desde la Ciudad, la crisis mundial puede servir como disparador para aprovechar las oportunidades económicas que se presentan a la hora de estudiar. Así, para un extranjero que cuenta con euros o dólares, los cursos le resultan infinitamente más económicos que en sus países de origen.
El mayor aporte de estudiantes proviene de Europa, con el 40% y en segundo lugar, con el 36%, América del Norte (Canadá, Estados Unidos y México). Por países, Estados Unidos lleva la delantera con el 25% del total de los estudiantes. Brasil lo sigue con un fuerte crecimiento en los últimos tiempos: suma el 16%.
Por eso, desde el Ministerio de Desarrollo Económico afirman que «Buenos Aires está de moda». Y no es para menos: «Buenos Aires presenta interés para el mundo, esto hace que el complemento sea más atractivo, va mas allá del nivel educativo», puntualizó Avogadro.




