Se trata de una empresa que puede abastecer al mercado interno sin problemas. Puede producir pasta de celulosa y distintos tipos de papeles. En un mes podría estar produciendo nuevamente.

Los trabajadores, más cerca de la ilusión de volver al trabajo
El Estado y los trabajadores integrarán el directorio de Papelera Massuh. El esquema legal será un fideicomiso que pagará un arrendamiento al concurso preventivo de quiebra. Es el modelo que estableció el Gobierno para evitar el cierre de la empresa, que desde hace cuatro meses está paralizada. Se trata de una compañía que tiene 691 trabajadores, distribuidos en tres fábricas.
«El nuevo jefe soy yo», dijo el secretario de Comercio, Guillermo Moreno, en la reunión que ayer por la mañana se realizó en las oficinas del segundo piso del organismo. Allí, acompañado por asesores del Ministerio de Trabajo, analizó junto con los trabajadores la renta de la empresa y el ritmo de producción.
Les dijo -según relataron dos trabajadores- que se respetarían todas las escalas de convenio y que el Estado se hará cargo de la deuda salarial, que incluye la última cuota del aguinaldo de 2008 y los tres primeros meses de 2009. Se trata de sumas que oscilan entre los 8.000 y 12.000 pesos por trabajador.
Además, aclaró “que el Estado no tomará las deudas que tiene la empresa, que suma 249 millones de pesos”, señaló Buenos Aires Económico Miguel Kolomietz, del sector químico. Es uno de los 19 trabajadores que participaron de la reunión.El funcionario, incluso, adelantó que gestionará la venta de los productos en cadenas de supermercados.
TENSIONES. La decisión comunicada ayer fue el resultado de una larga negociación. Desde que se pararon las máquinas, los trabajadores comenzaron a movilizarse. Una de las puertas que golpearon fue la de la Municipalidad de Quilmes y lograron su apoyo. De hecho, la resolución había sido anticipada el miércoles durante el acto que encabezó Néstor Kirchner. «El Gobierno no va a dejar caer la fábrica”, prometió el intendente Francisco Gutierrez.
Después comenzaron los encuentros del comité productivo de crisis se vieron las tensiones. Allí se reúnen los ministros Tomada y Débora Giorgi (Producción), el secretario de Comercio, Guillermo Moreno; la presidenta del Banco Nación, Mercedes Marcó del Pont; y el titular de la Administración Nacional de la Seguridad Social, Amado Boudou.
Las diferencias tenían que ver con ideas y certezas. «Algunos funcionarios no confían demasiado en una experiencia como ésta», reconoció una de las fuentes vinculadas a la negociación.
Sin embargo, los informes que elaboró Moreno, basados en los documentos que le había requerido a Papelera Massuh, los habrían convencido de la viabilidad de la empresa. Puede producir 50.000 toneladas de pasta celuósica, 45.00 toneladas de papeles para impresión, 40.000 toneladas de papeles para embalajes y 5.500 toneladas de productos de papelería escolar y comercial
HUMO. Por la tarde, Moreno encabezó otra reunión. Fue con los cinco delegados de la Comisión Interna y representantes del sindicato y la federación de papeleros. Allí les repitió que la decisión del Gobierno es poner en marcha la empresa. Tiene una carpeta rotulada con un nombre de fantasía: Papelera Quilmes.
“Acá nadie se va a quedar sin laburo y va a ser un proyecto de varios años”, les prometió Moreno, según relató Juan Naveiro, delegado del área de fabricación.
Este lunes a las 7.30, los trabajadores recibirán a Moreno. Irá recorrer la fábrica y elegir oficina. Dijo que se instalará allí. “Yo quiero ver la fábrica echando humo y después no importa nada”, se entusiasmó Naveiro.
OTRO CASO: CONTRA EL DESALOJO
Trabajadores de la hilandería Filobel-Febatex, en Quilmes, se movilizaron ayer hasta el juzgado, que ordenó el desalojo del establecimiento.
Ellos conformaron una cooperativa y volvieron a poner en funcionamiento la planta, que había sido abandonada por su propietario.
PABLO WAISBERG




