10 agosto 2009

Pelota For Export

Al por mayor. En la última década se vendieron al exterior 393 jugadores por US$ 1.067 millones. Este año ya van 53 pases por US$ 110 millones.

Para sobrevivir, el fútbol argentino necesita de las ventas como la tribuna del hincha. Desde 1999 para acá exportó 393 jugadores por 1.067 millones de dólares. En términos comparativos, es como si se hubieran vendido algo más de 35 equipos titulares. La sangría incluye desde figuras como Walter Samuel, Sergio Agüero o Carlos Tevez, hasta jugadores poco menos que ignotos como Mariano Izco (Catania) o prometedores pero con escaso recorrido, como Sebastián Prediger (Porto). Las cifras ratifican la condición de exportadora por antonomasia de Argentina. Y muestran que, pese a la sensación de vulnerabilidad que lo persigue desde hace rato, el fútbol argentino se las sigue arreglando para ser una usina permanente de equipos campeones y de jugadores calificados. Y, también, para tener un torneo local atractivo, considerado por la prensa mundial como el 5º más competitivo del planeta después de las Ligas de España, Italia, Inglaterra y Alemania. Maltrecho y todo, el fútbol nacional tiene al campeón de América (Estudiantes) y desde el arranque del siglo dio a luz a cinco campeones de la Libertadores (Boca la ganó cuatro veces y Estudiantes, una) y a cuatro de la Sudamericana (San Lorenzo, Boca en dos ocasiones y Arsenal). A nivel Selección mayor no se puede decir lo mismo: el último título es la Copa América de 1993.

Según un estudio de la empresa auditora Deloitte & Touche, entre 1996 y 1998 fueron vendidos al exterior 198 futbolistas por 330 millones de dólares. Y en la última década se pasó la barrera de los mil millones, incluido el dinero por los 53 jugadores que se exportaron en lo que va de este año.

Ahora bien, ¿por qué los clubes tienen un perfil marcadamente vendedor? Las razones son varias:

1) Las transferencias de futbolistas se convirtieron en su principal fuente de ingresos, muy por encima de la televisión, la publicidad, el marketing y las recaudaciones. Necesitan vender para sobrevivir o para tapar baches. Por eso, muchas veces rematan a sus jugadores al mejor postor, ya sea vendiendo porcentajes de sus pases a grupos empresarios o la totalidad de sus fichas. Un caso emblemático es el de Boca con Rodrigo Palacio: el año pasado, Lazio llegó a ofrecer 18 millones de dólares por su pase y el delantero se negó a ir; el mes pasado, se fue a Genoa a cambio de 7 millones de dólares.

2) Muchas veces, las ventas contribuyen a disimular los desaguisados económicos de los dirigentes y la situación de crisis crónica que atraviesan algunos clubes. Hay dos ejemplos salientes al respecto: River y San Lorenzo. En el actual receso, el club de Núñez no tuvo rubores en ponerle el tachito en la cabeza a Oscar Ahumada, Paulo Ferrari y Diego Buonanotte, tres jugadores vendibles y con contratos demasiado elevados para las estrecheces económicas del club. Sin embargo, todo parece indicar que los tres seguirán en el club. Y San Lorenzo se tuvo que deshacer de jugadores como Adrián González, Santiago Solari y Andrés Silvera porque cobraban primas millonarias que el club no podía afrontar. De hecho, González y Silvera negociaron sus salidas luego de que el club les otorgara sus pases en reconocimiento por las deudas.

3) El poderío de los clubes europeos. Las instituciones argentinas se terminan rindiendo ante el mayor caudal económico de los equipos del otro lado del Atlántico. ¿Cómo iba a resistirse Independiente ante los US$ 28 millones que Atlético de Madrid le ofreció por el pase de Sergio Agüero? La venta más cara de un futbolista argentino al exterior le terminó sirviendo para tapar algunos agujeros e incluso para avanzar en la construcción de su nuevo estadio.

«Para los clubes argentinos, la venta de jugadores representa algo más del 50 % de los ingresos», ratifica Víctor Lamberti, analista de Deloitte Corporate Francia.

El presidente de Vélez, Fernando Raffaini, no anda con vueltas a la hora de explicar el trazo grueso de la política de su club, considerado hoy como uno de los tres más prolijos junto a Lanús y Estudiantes. «Tenemos claro que la única manera de sobrevivir es vendiendo. Por eso sabemos que los jugadores tienen que ser de Vélez y salir de las inferiores. Nuestra idea es no traer jugadores a préstamo. En el caso de Joaquín Larrivey, lo hicimos porque se cayó la llegada de Fabbiani (recaló en River) sobre el cierre del libro de pases», explica.

En definitiva, los clubes argentinos saben que más temprano que tarde terminarán vendiendo a sus mejores jugadores. Después de todo, saben que el fútbol doméstico sigue siendo una vidriera de primera línea. Una fábrica que, con sus miles de falencias a cuestas, sigue produciendo decenas de futbolistas exportables y ofreciendo un torneo que está entre los más atractivos del mundo.

INFORME: ADRIAN MICHELENA

http://www.clarin.com/suplementos/deportivo/2009/08/10/d-01975406.htm

Categorizado | Deportistas argentinos, exportaciones

Deja una respuesta

NO se publicarán comentarios que contengan insultos o malas palabras

Estimados amigos:
Este sitio no recibe apoyo privado ni estatal. Preferimos que sea así para poder publicar lo que consideramos "buenas noticias" sobre nuestro país de manera independiente. Si te gusta este sitio y querés colaborar para que sigamos online escaneá el código QR con la App de Mercado Pago.
Gracias por leernos y por tu colaboración!!


Las Malvinas fueron, son y serán argentinas!

Humor


Sendra | Sendra


25.gif


DANIEL PAZ & RUDY | Página 12

Daniel Paz & Rudy