Con el imponente marco de las Cataratas del Iguazú, en el mes de agosto se desarrollará esta competencia organizada por ACBA. El juego no conoce limitaciones espaciales ni de edad. Sus impulsores creen que es una buena herramienta para alejar a los chicos de la calle

Durante mucho tiempo, la imagen de un grupo de chicos agachados sobre un terreno polvoriento jugando a las bolitas era una fotografía que se repetía en todos los barrios. El juego en las largas tardes veraniegas se extendía hasta la noche. La rutina siempre era la misma: primero un partido de fútbol y después demostrar las habilidades entre “troyas”, “quemos” y “botines” ganados. Todo el que lo haya jugado seguramente ha acuñado sus “favoritas”.
Para difundir y hacer perdurable este pasatiempo, durante 1993 en la provincia de Santa Fe “un grupo de vecinos interesados en el bien común, a través del rescate del juego infantil de la bolita”, crearon la Asociación para Campeonatos de Bolita Argentinos (ACBA). Así comenzaron a aparecer las competencias regionales, luego las provinciales y finalmente, las nacionales. 16 años después de aquel primer mojón, la asociación se encuentra organizando el Primer Mundial que se desarrollará el próximo 16 de agosto en la provincia de Misiones, con las Cataratas del Iguazú como telón de fondo.
La inscripción a esta cita es gratuita, por delegaciones, y permanecerá abierta hasta el 30 de julio. Como no podía ser de otra manera, el primero de cada categoría se llevará una bolita de oro.
“El juego de bolita debería perdurar en todos los niños del mundo, el que lo practica crece con un discernimiento distinto”, explicó a Hoy Evaristo Barroso, presidente de la ACBA.
Apto para todas las edades
Si algo caracteriza al juego de bolitas es que le permite su práctica a ambos sexos y a personas de todas las edades. “Tiene la particularidad que reúne a toda la familia. Puede jugar el hijo, el padre y el abuelo”, agregó Barroso para resaltar el verdadero motivo por el que decidió darle impulso a la entidad: “Veíamos que era necesario rescatar a los chicos de la calle, de las drogas y los videojuegos. El que lo practicó tiene una visión distinta de la vida. Hay un reglamento, pautas que se deben respetar y que son aplicables a la vida misma. Esas reglas sirven para toda la vida”.
Además de remarcar la necesidad de evitar que los chicos se acerquen a ese flagelo que es la droga, desde la ACBA insisten que la bolita sirve para alejar a los chicos de la playstation, y los inconvenientes que muchas veces a partir de esta se generan: como los problemas de conducta y el sobrepeso.
Evaristo Barroso no duda en afirmar que “más que un juego, el de la bolita es un deporte, ya que la actividad física de los que intervienen es constante. Para tirar el jugador se tiene que agachar, después caminar para ver donde quedó su bolita, después volver a agacharse y así puede pasarse toda la tarde. Es por eso un buen ejercicio físico pero también mental, ya que el jugador tiene que idear una estrategia y llevarla a cabo, hay un desarrollo importante de la inteligencia”.
En agosto, las Cataratas del Iguazú serán testigos de este particular mundial, en el que decenas de personas buscarán, entre “troyas” y “quemas”, quedarse con las bolitas de su contrincante. Y todo ocurrirá en un escenario de tierra de apenas 15 metros cuadrados.




