El Ejecutivo avanza en la creación un fondo de ahorro de 14.000 millones de pesos que será destinado a desarrollar obra pública de alto impacto para la generación de empleo y a fortalecer las arcas del Estado nacional.

Por Socrates
Según los datos que maneja Economía, después de la operación de préstamos garantizados, el país tiene que afrontar el pago de vencimientos por unos u$s12.300 millones en 2009 y de u$s10.500 millones en 2010.
Por eso, y en el marco de una crisis mundial que no cesa, este fondo adicional es una bocanada de aire fresco que le garantizará al Ministerio de Economía cumplir con los compromisos financieros con algo más de tranquilidad.
El fondo de ahorro se conforma con unos 10.000 M que se economizarán por motivo del alivio financiero que se logrará en la operación del Mercado Eléctrico Mayorista (MEM), más otros $1.000 millones provenientes de los ahorros por causa de los ajustes tarifarios aplicados en los medios de transporte público. A eso hay que agregarle una suma similar proveniente de los incrementos tarifarios autorizados en la distribución de la energía y el gas, subas que sólo pasó a pagar cierta franja de grandes clientes caracterizados por altos consumos, que se suponen acordes con un elevado estándar de vida. Entonces, el Gobierno cree que la sumatoria de estos recursos le posibilitará liberar unos 14.000 millones.
OBRAS DE ALTO IMPACTO SOCIAL. Parte de esos fondos serían asignados al financiamiento de un plan de obras públicas que tendrá un fuerte impacto social y rápido plazo de ejecución y, por lo tanto, generador de miles de puestos de trabajo en donde los municipios y las provincias tendrán la ocasión de ser los artífices centrales de su desarrollo. Esas obras públicas de carácter inclusivo, tales como son los que atañen a la construcción de redes cloacales, la apertura de caminos rurales o bien de viviendas para sectores de bajos recursos pasarán a disponer de una masa de fondos extras. Esta redefinición de recursos le permitirá al Gobierno avanzar en la ejecución de ciertas obras, como las que corresponden a la conclusión de Atucha II. Ese proyecto seguirá contando con los fondos apropiados, como el que impone la contratación de 5.200 técnicos y operarios que desde hace meses están involucrados en la terminación de esa usina atómica. Gracias a los avances que se materializaron en ciertas grandes obras de infraestructura energética ya concretadas, como la tercera línea en 500 kV de 1.150 kilómetros que se construyó desde Yacyretá, que posibilita el transporte de la mayor producción que viene entregando esa usina por la elevación de su embalse donde ya se computa una ganancia de 3.500 GWh al año, sumado a los progresos concretados en otros proyectos como las termoeléctricas San Martín y Belgrano, que actualmente generan a ciclo abierto, el Gobierno logró alcanzar los primeros frutos de un esfuerzo inversor que tiene muy pocos precedentes históricos. Con el dato a la vista de esos palpables logros, a partir del tercer trimestre de 2008 el Gobierno también comenzó a cosechar los frutos de la desarticulación del esquema de subsidios energéticos y al transporte que se mantuvieron vigentes por años a fin de no agravar las condiciones de vida de vastos sectores de la comunidad. La reducción por lograrse este año se explica, por un lado, por causa de un sinceramiento tarifario basado en un buscado objetivo político de lograr una mejor redistribución de la riqueza nacional, pero también por la impresionante caída del precio internacional del petróleo y, por ende, de sus subproductos derivados.
ERNESTO DE PAOLA




