Liliana Juárez, coprotagonista de la película obtuvo el Colón de Plata a la Mejor Actriz
La película “Planta permanente”, de Ezequiel Radusky, ganó el Colón de Oro al Mejor Largometraje en la 46ta. edición del Festival de Cine Iberoamericano de Huelva, que culminó hoy en esa ciudad española.
Por su parte, Liliana Juárez, coprotagonista de la película junto a Rosario Bléfari (fallecida en julio pasado), obtuvo el Colón de Plata a la Mejor Actriz, en esta nueva edición que contó con un jurado conformado por tres mujeres estrechamente vinculadas a la cinematografía iberoamericana como la directora Lucía Alemany, la cineasta argentina Marina Seresesky y la actriz española Mina El Hammani.
Esta coproducción argentina-uruguaya obtuvo también el premio a Mejor Largometraje que concede el IES Pablo Neruda, así como el premio La Casa de Iberoamérica, que otorga la Federación de Asociaciones Iberoamericanas de Huelva.
La cinta, a la que Radusky definió «como una tragedia contemporánea argentina», se estrenó en la Competencia Oficial de la 34ta. edición del Festival de Cine de Mar del Plata, en 2019, en donde Juárez también se llevó el premio a Mejor Actriz.
«Una querida amiga me dijo que la película habla de cómo los pobres nos peleamos por las migajas que nos deja el sistema. En esa frase se resume lo que quiero reflejar con este filme», expresaba el realizador en entrevista con Télam, antes del lanzamiento local de la película.
En ese sentido agregó: «Creo que si no modificamos ese comportamiento y de una buena vez nos ponemos a trabajar para limar esas asperezas, la oligarquía nos pasará por encima una y otra vez hasta que no quede nadie en pie».
La Peque” le ganó en la final del certamen a la mexicana Edna Carrillo y dio un paso más hacia su objetivo principal: los próximos Juegos Olímpicos
La judoca bonaerense y doble medallista olímpica en la categoría hasta 48 kilos, Paula Pareto, ganó este viernes el oro en el Panamericano de Guadalajara, en México, en lo que fue su segunda competencia del año
“La Peque”, que hace unas semanas se había quedado con la de plata en el Grand Slam de Budapest, Hungría, esta vez salió campeona al vencer en la final a la mexicana Edna Carrillo, 35ta en el ranking mundial, y dio un paso más en su máximo objetivo en el corto tiempo, que es volver a ser protagonista en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, los cuales se postergaron para el 2021 debido a la pandemia del coronavirus.
En semifinales de la competencia que se desarrolló en Guadalajara, Pareto venció a otra argentina, Keisy Perafán, quien llegó desde el repechaje y se quedó con el bronce.
En total, la medallista olímpica disputó doce Panamericanos: ganó cinco (el de esta jornada; Lima, Perú, 2019; San José, Costa Rica, 2018; Panamá 2017 y Guadalajara, México 2011); en tres obtuvo el segundo puesto (La Habana, Cuba 2016; Toronto y Edmonton, Canadá, 2015); y en tres finalizó tercera (Guayaquil, Ecuador, 2014; San José, Costa Rica, 2013 y El Salvador 2010).
En el único Panamericano senior en el que Pareto no subió al podio fue en el que se realizó en la ciudad de Montreal, Canadá, en el 2012. En aquella oportunidad finalizó quinta y la competencia la ganó la cubana Dayaris Mestre Alvarez.
Es la segunda competencia de Paula Pareto en lo que va del año, después de varios meses de inactividad
“La Peque”, de 34 años, volvió a competir en octubre pasado luego de 14 meses y conquistó la medalla de plata en Budapest después de perder la final frente a la kosovar Distria Krasniqi, ganadora del Grand Slam de París en febrero y medalla de bronce en el Mundial de Japón 2019, quien estaba segunda en el ranking mundial.
Con su resultado en Budapest, Pareto ascendió del 14to al octavo puesto en el ranking mundial. En marzo pasado viajó a Rusia para disputar el Grand Slam de Ekaterinburgo, pero regresó al país sin participar, ya que la Federación Mundial de Judo (FIJ) canceló todos los eventos de clasificación para los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 por la pandemia de coronavirus.
Luego, la argentina se entrenó en su domicilio con movimientos increíbles que se hicieron virales en las redes sociales, y vivió la pandemia desde adentro en el Hospital de San Isidro. Posteriormente, continuó las prácticas en el Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (Cenard) del barrio porteño de Núñez. Y en julio y agosto trabajó por algunas semanas en una “burbuja sanitaria” diseñada especialmente en Santa Teresita.
Pareto, que además de judoca es es médica traumatóloga, había disputado su último certamen en agosto de 2019 en el marco del Mundial de Tokio, Japón, en el que finalizó séptima.
Paula Pareto, entrenando en su casa
Obtuvo la presea de bronce en los Juegos Olímpicos de Beijing 2008 y la medalla de oro en los de Río de Janeiro 2016 en la categoría hasta 48 kilogramos, tras vencer por waza-ari a la coreana Bokyeong Jeong, convirtiéndose en la primera argentina de la historia que se colgó una medalla dorada.
La joven bonaerense fue ganadora de la medalla de bronce en los Juegos Panamericanos de Río 2007; oro en los de Guadalajara, México, 2011; y plata en Toronto, Canadá, 2015; y conquistó el Mundial 2015 que se disputó en la ciudad de Astaná, Kazajistán, al derrotar a la japonesa Haruna Asami en la final.
Ahora, será tiempo para Paula de volver al país y continuar con los entrenamientos en el CeNARD, a la espera de la confirmación si se realizará el Grand Prix de Zagreb, en Croacia, que no tiene fecha. Hasta el momento, la federación de judo tiene como el último torneo del año el Grand Slam de Tokio, que tiene fecha estipulada entre el próximo 11 y 13 de diciembre.
La autora cordobesa se quedó con este prestigioso galardón, otorgado por la Feria del Libro de Guadalajara, que destaca a la literatura escrita por mujeres y entrega una bolsa de USD 10 mil, por su novela “Las malas”. El jurado destacó “la gran destreza narrativa, la originalidad del ambiente y la fuerza de los personajes”
Camila Sosa Villada (Tusquets/ EFE)
La autora argentina Camila Sosa Villada obtuvo el Premio Sor Juana Inés de la Cruz 2020 por su novela Las malas. El galardón que destaca a la literatura escrita por mujeres, otorgado por la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, otorga una bolsa de USD 10 mil.
Sosa Villada es la séptima autora argentina en quedarse con el premio que se otorga desde 1993, y que el año pasado había quedado en manos de María Gainza por La luz negra.
“Las malas es ficción y realidad trabajada en el molcajete del oficio y la inspiración”, señala el acta del jurado, que en esta edición estuvo integrado por Ana García Bergua y Ave Barrera, de México, y Daniel Centeno Maldonado, de Venezuela.
El documento destaca “la gran destreza narrativa, la originalidad del ambiente y la fuerza de los personajes que retrata” la autora. “Su texto es rudo y a la vez hermoso, este extraño equilibrio lo convierte en una obra sobresaliente, cargada de lirismo, rabia y redención”, justifica el dictamen por el cual Las malas fue declarada ganadora unánime entre 67 candidaturas provenientes de Argentina, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, España, Italia, México, Perú, Puerto Rico, República Dominicana y Venezuela.
Las malas, de Camila Sosa Villada, uno de los títulos de Rara Avis, la colección que dirige Forn
El premio le será entregado el miércoles 2 de diciembre, a las 17:00 horas, en una ceremonia virtual que será transmitida en la página web fil.com.mx y las redes sociales de FIL.
Las malas, se lee en la contraportada de la novela, es “una visita guiada a la imaginación de su autora y una crónica distinta a todas. Convergen en su ADN las dos facetas trans que más repelen y aterran a la buena sociedad: la furia travesti y la fiesta de ser travesti”. “Las travestis esperan bajo las ramas o delante de los automóviles, pasean su hechizo por la boca del lobo, frente a la estatua del Dante, la histórica estatua que da nombre a esa avenida. Las travestis trepan cada noche desde ese infierno del que nadie escribe, para devolver la primavera al mundo”, dice el comunicado.
Camila Sosa Villada nació en 1982 en La Falda (Córdoba, Argentina). Estudió cuatro años de comunicación social y otros cuatro de la licenciatura de teatro, en la Universidad Nacional de Córdoba. En 2009 estrenó su primer espectáculo, Carnes tolendas, retrato escénico de un travesti. Es autora del libro de poesía La novia de Sandro (Caballo Negro, 2015, y Tusquets, 2020) y de un ensayo autobiográfico titulado El viaje inútil (Ediciones DocumentA/Escénicas, 2018).
La escritora argentina describe Las malas como “un canto al travestismo, cómo yo viví mi propio travestismo, cómo sentí que se lo tomaban mis padres, cómo sentí que se lo tomaba el pueblo de donde yo era”, y reconoce que, “a pesar de que el libro fue escrito entre 2017 y 2018, comenzó a escribirse desde el día en que nací”. En 2018, gracias a la colaboración entre la FIL y Ediciones DocumentA/Escénicas, de Argentina, la también actriz visitó Guadalajara y compartió con el público sus experiencias en una charla titulada “Trans/escrituras: Camila nos cuenta su historia”, en un auditorio Juan Rulfo repleto de jóvenes, cuya transmisión en vivo fue seguida por cientos de personas y registró, durante los días de Feria, más de 26 mil reproducciones
Concebido y bautizado por la nicaragüense Milagros Palma, el Premio de Literatura Sor Juana Inés de la Cruz es un reconocimiento dotado con diez mil dólares estadounidenses para la autora de una novela publicada en español. Lo han ganado María Gainza (2019), Clara Usón (2018), Nona Fernández (2017), Marina Perezagua (2016), Perla Suez (2015), Inés Fernández Moreno (2014), Ana García Bergua (2013), Lina Meruane (2012), Almudena Grandes (2011), Claudia Piñeiro (2010), Cristina Rivera Garza (2001 y 2009), Gioconda Belli (2008), Tununa Mercado (2007), Claudia Amengual (2006), Paloma Villegas (2005), Cristina Sánchez-Andrade (2004), Margo Glantz (2003), Ana Gloria Moya (2002), Sylvia Iparraguirre (1999), Silvia Molina (1998), Laura Restrepo (1997), Elena Garro (1996), Tatiana Lobo (1995), Marcela Serrano (1994) y Angelina Muñiz-Huberman (1993).
Representaron al país en el Rally latinoamericano de innovación entre 7 mil estudiantes y obtuvieron el primer puesto.
Ayer se daba a conocer a través de Profesional FM la novedosa propuesta de los alumnos de la UCASAL para participar del Rally latinoamericano de innovación, quienes al haber quedado con el primer puesto a nivel nacional, salieron a competir a nivel internacional y ganaron.
Son cinco salteños que integraban uno de los equipos de la Universidad Católica y que además compitieron entre 7 mil estudiantes de toda Latinoamérica. Superaron al equipo Ciclomasters de Colombia, que quedaron en segundo lugar, y al equipo Spintech de Chile.
Allí, equipos de todo el país brindaron propuestas alternativas y creativas a diversos problemas sociales, ambientales, organizacionales, artísticos, económicos, logísticos y tecnológicos.
El equipo ganador de UCASAL, que obtuvo el primer puesto, primero nacional y ahora latinoamericano, estuvo formado por Mariana Gareca Cointte, Agustina Aparicio, Helena Morales Campos, Leonel Estrada y Cristian Estrada, de las facultades de Arquitectura e Ingeniería.
Presentaron Bike Line: un innovador diseño de bicicleta promocionando la tecnología 3D y dando respuesta al Desafío 4, el cual se basaba en plantear nuevas alternativas que motiven el uso, disminuyan las limitaciones de acceso y posibiliten el uso de este medio de transporte sostenible.
Uno de los competidores, Bruno Ziger, de 16 años, fue quien se llevó el máximo reconocimiento del certamen que este año estuvo se realizó de forma virtual por la pandemia del coronavirus
Equipo argentino de la Olimpíada Internacional de Matemática (Instagram: Olimpíada Matemática Argentina)
El equipo argentino que participó de la 61° Olimpíada Internacional de Matemática (IMO, por sus siglas en inglés) consiguió una medalla de oro y dos de bronce, además de un par de menciones honoríficas, en esta competencia que este año fue organizada por Rusia y se realizó de forma virtual y bajo protocolos especiales por la pandemia del coronavirus.
El premio máximo se lo llevó Bruno Martín Ziger, un alumno de 16 años que ya había conseguido varios reconocimientos en ediciones anteriores y que actualmente se encuentra cursando el tercer año en la sede del barrio porteño de Almagro de la escuela ORT.
“Empecé a participar de las Olimpíadas en quinto grado, en Ñandú, cuando mi primaria empezaba a ofrecer clases de entrenamiento para las mismas. Mis padres consideraron que sería una buena idea que participe y me impulsaron a hacerlo (en su momento, a mi pesar, je). Obviamente, terminé haciéndolo”, contó el joven en las redes sociales.
Bruno Ziger tuvo el mejor rendimiento del equipo.
Ziger, que en el 2019 obtuvo la medalla de bronce en la ciudad de Bath, en Inglaterra, ahora logró la de oro luego de sumar un total de 31 puntos a lo largo de las 6 preguntas que debió responder desde el búnker en el que se instaló el equipo, preparado para respetar la distancia social y con medios para comunicarse con las autoridades del certamen.
“Desde un punto de vista matemático, me gusta mucho la idea pensar problemas que uno nunca vio y tener que entenderlos para poder hallar una solución. Asimismo, desde un punto de vista social, lo que me parece genial de las Olimpíadas es la enorme comunidad que se genera, tanto de olímpicos como de exolímpicos, que intercambian constantemente ideas, momentos y experiencias», comentó el adolescente en una publicación que se compartió en el Instagram de la Olimpíada Matemática Argentina (OMA).
Además de este premio, otros dos participantes del conjunto nacional, Matías Raimundez y Julián Cabrera, ambos del Instituto Politécnico Superior de la ciudad de Rosario, en Santa Fe, se hicieron con la medalla de bronce al acumular 22 y 19 puntos, respectivamente.
La comitiva argentina no pudo viajar a San Petersburgo debido a la pandemia.
“Cuando me dijeron si quería inscribirme ¡ni lo dudé! Desde entonces tuve la suerte de viajar a un montón de lugares y conocer a gente re copada, con la que compartí un montón de momentos que nunca voy a olvidar. Este es mi último año en olimpíadas matemáticas. Jamás me imaginé que iba a ser así, es una lástima que no podamos viajar, pero aún así es bueno poder seguir en contacto virtualmente con los chicos de los demás países», lamentó Raimundez unos días antes de que empezara la competencia.
Por su parte, Cabrera explicó que además de los números también le “encanta la música clásica» y toca el piano, aunque ya desde pequeño se inclinó por el mundo de los cálculos y en el colegio lo “estimulaban” para que participara en este tipo de eventos internacionales.
“La primera Olimpíada bastante grande a la que había ido fue el Provincial, en primer año. Después siguió el Nacional, y también fui a la Rioplatense. Continué participando en varias Olimpíadas (Cono Sur, A.P.M.O , I.G.O.), y fui a la IMO, primero el año pasado, y después también este”, recordó.
Por último, otros dos miembros del equipo argentino, Lucas Sandleris y Lisandro Acuña, recibieron una mención honorífica por parte de la organización por sus buenos resultados en la prueba.
Este campeonato mundial, del que anualmente participan estudiantes de secundaria de los más de 100 países que inscriben a sus respectivos equipos, comenzó en 1959 con un primer encuentro en Rumanía. Desde entonces , se realizó ininterrumpidamente todos los año y cada vez en una ciudad distinta.
José Manuel Estévez, investigador de la Fundación Instituto Leloir y del Conicet, fue premiado por el Centro Internacional de Ingeniería Genética y Biotecnología, el más importante del mundo.
Estévez es Licenciado en Ciencias Biológicas con orientación en Botánica y doctorado en 2004 en Ciencias Biológicas
El científico argentino José Manuel Estévez, investigador de la Fundación Instituto Leloir (FIL) y del Conicet, fue distinguido por el centro de ingeniería genética y biotecnología más importante del mundo por sus estudios para el desarrollo de cultivos adaptables a condiciones desfavorables, lo que, según explicó hoy a Télam, «será cada vez más necesario en el contexto del cambio climático».
Se trata de la distinción del Centro Internacional de Ingeniería Genética y Biotecnología (Icgeb), con sede en Trieste, Italia, que seleccionó recientemente el proyecto del argentino y de un científico croata como las mejores investigaciones para un nuevo premio que lanzó este año.
«Nuestro objetivo a largo plazo es poder desarrollar cultivos de rápido crecimiento que tengan una mayor capacidad para la absorción de agua y nutrientes y que se puedan adaptar a condiciones desfavorables de crecimiento como sequía y efectos de salinidad», detalló a Télam Estévez, jefe del Laboratorio Bases Moleculares del Desarrollo Vegetal en la FIL.
«En este entorno de cambio climático global es esperable que haga falta cada vez más desarrollar cultivos que sean más adaptables a condiciones adversas»
El científico indicó que la importancia de este desarrollo es clave en el contexto actual porque «en este entorno de cambio climático global es esperable que haga falta cada vez más desarrollar cultivos que sean más adaptables a condiciones adversas».
Hace dos años Estévez, junto a su grupo de investigación, había recibido un subsidio del Programa de Investigación Colaborativa (CRP) del Icgeb, -que recibe propuestas de científicos de sus 64 Estados miembro-, para llevar adelante la investigación titulada «Maestros reguladores moleculares del crecimiento polarizado en células vegetales».
Durante 2017 y 2019, Estévez realizó más de 17 publicaciones en prestigiosas revistas internacionales y al realizar la rendición del subsidio ante la Icgeb el organismo decidió distinguirlo por su rendimiento «sobresaliente».
«El proyecto tuvo distintos aspectos: por un lado, nos focalizamos en el crecimiento de las raíces y en la captación del fosfato y en entender el mecanismo molecular para maximizar la entrada de este nutriente esencial a la célula vegetal», explicó Estévez.
En este aspecto lo que lograron es comprender los factores que regulan el desarrollo y crecimiento de los pelos radiculares que son estructuras de las raíces encargadas de absorber agua y minerales del suelo.
Por el otro, trabajaron en colaboración con el grupo de Jorge Muschietti, del Instituto de Investigaciones en Ingeniería Genética y Biología Molecular (Ingebi), que depende del Conicet, en la comprensión de los mecanismos genéticos y moleculares que regulan el crecimiento de los «tubos polínicos».
«Los tubos polínicos son la estructura que llevan las gametas masculinas y son clave para la capacidad reproductiva de los cultivos, y desempeñan un papel crucial en la supervivencia de las plantas, tanto en la fertilización como en la formación de semillas», describió.
En los próximos años el objetivo es hacer una «traslación» de estos conocimientos a distintos cultivos: «Vamos a comenzar a trabajar con plantas de tomate para generar líneas de este cultivo que sean más eficientes en el crecimiento y en el uso de nutrientes», adelantó el científico.
Consultado sobre el impacto que los cultivos transgénicos tuvieron sobre los suelos, Estévez aseguró que «como toda tecnología tiene que ser bien utilizada; el problema de los transgénicos no es en sí la planta sino que después se utilizó como monocultivo con todo el problema que esto ocasionó en los suelos».
«Esta es una mirada más desde la agricultura que desde la ciencia. Hay que hacer rotación de cultivos, introducir otras prácticas, reducir el uso de agroquímicos; es decir, coincido en que hay que introducir cambios porque de la manera en la que se está produciendo no es sustentable», indicó.
Estévez señaló que «el uso de fertilizantes es muy preocupante porque de la cantidad que se aplica más de la mitad se pierden, es decir, no son absorbidos por las plantas, van a los cuerpos de agua y generan contaminación».
Y continuó: «En este sentido, nosotros creemos que la investigación nuestra va de la mano con hacer plantas lo más eficientes posibles para que haya que agregarle lo menos necesario de fertilizantes».
«El uso de fertilizantes es muy preocupante porque de la cantidad que se aplica más de la mitad se pierden, es decir, no son absorbidos por las plantas, van a los cuerpos de agua y generan contaminación»
En este contexto, el investigador dijo que «hay que pensar que el fosfato no es un nutriente ilimitado y hay estudios que indican que en unos años se podría acabar, con lo cual va a haber una problemática importante; entonces tenemos que generar nuevas tecnologías que sean mucho más amigables con el ambiente».
Licenciado en Ciencias Biológicas con orientación en Botánica de la Facultad de Ciencias Naturales de la Universidad de La Plata y doctorado en 2004 en Ciencias Biológicas por la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales en la UBA, Estévez cuenta con dos posdoctorados en las universidades de Stanford y de Berkeley y más de 60 trabajos publicados en revistas científicas internacionales de gran prestigio como «Science», «PNAS», «Current Biology», «Molecular Plant» y «Plant Physiology».
Silvia Moreno, gobernadora por la Argentina ante el Icgeb, investigadora principal contratada del Conicet y profesora titular consulta de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, explicó que cada estado miembro de esa organización contribuye anualmente con una membresía que se calcula de acuerdo con las escalas de las Naciones Unidas.
«Con ese fondo de los países miembros se organizan las ayudas que ofrece el Icgeb, tales como los subsidios a la investigación, becas de formación doctoral, becas posdoctorales, y becas cortas de intercambio entre países miembros, y ayuda para la realización de cursos o eventos científicos», indicó.
«Las presentaciones que recibimos son excelentes y la selección se hace con la ayuda de una comisión ad hoc que elige el mejor. De modo que este premio a Estévez es, por extensión, un premio al país, que produce excelentes científicos», concluyó.
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