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Probarán una vacuna local contra el cáncer?

Posted on 19 febrero 2008 by hj

Artículo publicado en http://www.lanacion.com.ar/EdicionImpresa/cienciasalud/nota.asp?nota_id=988554

Después de más de 13 años de trabajo, un equipo multidisciplinario, formado por investigadores de las universidades de Buenos Aires y de Quilmes, del Instituto Roffo y el hospital Garrahan, de la Academia de Medicina y de la compañía argentina Elea, se ubica en la vanguardia de las investigaciones más innovadoras contra el cáncer: en los próximos meses iniciará un estudio internacional que pondrá a prueba los efectos de una vacuna desarrollada en el país contra tumores de pulmón.

Se trata de un ensayo clínico “de fase III”, la última etapa exigida por las autoridades sanitarias antes de que se pueda solicitar la aprobación de un producto farmacológico. Intervendrán 760 pacientes de la Argentina, Brasil, Cuba, India, Malasia y Singapur, con la posibilidad de que más adelante se incorporen pacientes europeos.

Los detalles de este proyecto lo convierten en una verdadera prueba de cómo pueden colaborar la empresa privada y el aparato público de investigación. El Laboratorio Elea apostó al know how de investigadores argentinos y contribuyó con gran parte de la financiación, y éstos hicieron desde el diseño del fármaco hasta el de su aplicación clínica. La investigación está incluida dentro del Programa de Areas estratégicas de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica.

«En un país latinoamericano, es algo singular. Un hallazgo», subraya el doctor Daniel Alonso, director del Laboratorio de Oncología Molecular de la Universidad de Quilmes e investigador del Conicet.

El grupo lleva adelante varias líneas de trabajo que intentan atacar la enfermedad residual en cáncer. Entre ellas, el desarrollo más avanzado es esta vacuna llamada «terapéutica»; es decir que, si bien estimula el sistema inmunológico, no previene la enfermedad, sino que está pensada para complementar las técnicas convencionales de tratamiento.

Como suele ocurrir, la idea de diseñar una vacuna que pudiera estimular la respuesta inmune contra las propias células tumorales surgió de una conversación. «Se sabe que en todo cáncer hay una reacción inmunológica, pero ineficiente -cuenta el doctor Hugo Sigman, titular de Elea-. En una ocasión, durante una visita a dos centros de La Habana que son socios nuestros, el de Inmunología Molecular y de Ingeniería Genética, nos preguntamos de qué forma podíamos hacer que el sistema inmune atacara eficazmente al tumor. Y allí surgió un blanco molecular, un antígeno que en algunos casos sólo se encontraba en las células cancerosas. Visto a la distancia, fue un proyecto utópico.»

Privilegio inmunológico

El proceso que condujo hasta aquí progresó paso por paso y no estuvo exento de los obstáculos propios de toda investigación ambiciosa.

«En la primera publicación, mostramos que el compuesto no era tóxico -detalla el doctor Leonardo Fainboim, investigador superior del Conicet y director del Centro de Inmunogenética del Hospital de Clínicas-. Luego hicimos una fase II en cáncer de mama, y describimos por primera vez que la vacuna desata una respuesta celular antitumoral. Eso nos permitió avanzar.»

Según explica el investigador, es muy difícil atacar el tumor porque se transforma en un sitio inmunológicamente privilegiado. «En ese sentido, creo que una de las cosas importantes es que podamos modificar la respuesta inmune local para quebrar ese privilegio», agrega.

El producto elegido para este ensayo en gran escala es un anticuerpo monoclonal (producto de la fusión de un linfocito B de ratón con una célula tumoral humana, lo que permite obtener anticuerpos idénticos, porque son producidos por un solo tipo de célula del sistema inmune) que se comporta como una vacuna: estimula la actividad inmune contra un blanco molecular específico (gangliósido), que en este caso está presente en las células del cáncer pulmonar.

Los resultados de estudios clínicos preliminares realizados en el país, a lo largo de los cuales se les inyectaron a varios cientos de pacientes 15 dosis de este compuesto cuyo nombre científico es antiidiotipo 1E10 cada 15 días son, según los investigadores, alentadores.

«Tenemos ensayos publicados en pacientes con alta chance de recaída después de un tratamiento estándar, como por ejemplo cirugía de melanoma o cirugía, quimioterapia y eventualmente hormonoterapia en cáncer de mama -explica la doctora Gabriela Cinat, directora del área de melanoma y sarcoma del Servicio de Oncología Clínica del Instituto Angel Roffo-. A estos pacientes se les realiza el tratamiento convencional, luego del cual sabemos que en algún momento la enfermedad va a progresar. Nuestra intención es frenar esa evolución, que no es poco, considerando el pronóstico. En un trabajo que publicará en breve la Asociación Americana de Oncología Clínica, realizado en 40 pacientes con melanoma, 20 con cáncer de mama y un número similar con melanoma avanzado, aunque el ensayo inicial estaba planeado para seis meses, los pacientes terminaron vacunándose durante dos años. A pesar de que no es un grupo homogéneo, lo que podemos decir es que tenemos resultados muy alentadores y un promedio de sobrevida mucho mayor al esperado. Ahora se necesitan estudios controlados.»

Una enfermedad crónica

Sin efectos adversos de importancia, la vacuna se dirige contra un blanco molecular específico más abundante en las metástasis que en el tumor primario, algo muy conveniente si se tiene en cuenta que será utilizada como complemento de las terapias convencionales.

«Nosotros apuntamos a disminuir la carga tumoral antes de iniciar el tratamiento inmunológico -explica Cinat-. Hay que aclarar que éste no es un tratamiento infalible, pero que esperamos que pueda ayudar a mejorar la expectativa de vida de los pacientes. En las pruebas previas hemos tenido algunos que no han recaído teniendo todas las condiciones para hacerlo. Pero nosotros no los consideramos curados, sino que los llamamos «largos sobrevividores».»

«Una de las esperanzas con el cáncer es poder convertirlo en una enfermedad crónica -concluye Sigman-. Pensemos en la hipertensión: los pacientes que la padecen no pueden curarla, pero la mantienen bajo control. No pienso que ninguno de los tratamientos que estamos probando eliminen la enfermedad. La persona seguirá estando enferma, pero nuestra pretensión es que tenga mejor sobrevida y mejor calidad de vida.»

Por Nora Bär
De la Redacción de LA NACION

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Logran un aluminio duro como el acero. Con técnicas de nanotecnología?

Posted on 14 febrero 2008 by hj

Publicado en: http://www.lanacion.com.ar/EdicionImpresa/cienciasalud/nota.asp?nota_id=987556&pid=3977217&toi=5801

Es un desarrollo conjunto de la UBA y la Universidad de Oxford; ya interesó a la empresa Rolls Royce
El icosaedro regular es un cuerpo geométrico de veinte caras triangulares, uno de los cinco sólidos que fascinaban a los pitagóricos en la Antigua Grecia.

Pero al doctor Fernando Audebert, investigador del Conicet y director del Grupo de Materiales Avanzados de la Facultad de Ingeniería de la UBA, esta figura no sólo lo deslumbra por su belleza o su armonía, sino también por las propiedades impensadas que diminutas partículas con esta forma pueden otorgarle al aluminio.

Trabajando con un equipo de la Universidad de Oxford y con una becaria, Audebert desarrolló una aleación de ese metal que contiene núcleos de cuasicristales icosaédricos nanométricos (es decir, de mil millonésimas de metro) que le confieren al aluminio una resistencia mecánica superior a la que poseen el titanio y algunos aceros sometidos a altas temperaturas.

‘Estas partículas tienen una forma muy particular -dice Audebert, que confiesa que esta figura geométrica lo desvela desde las épocas en que hizo su tesis de doctorado-. Son casi cristalinas y casi místicas, porque esa geometría la utilizaban los pitagóricos en sus teorías cosmológicas, en las que el icosaedro se asociaba con el agua.’

La historia de este desarrollo tecnológico, que ya despertó el interés de cinco empresas europeas -entre las que se encuentra Rolls Royce- y una argentina, y que recibió un premio internacional del Instituto de Materiales del Reino Unido, se inició con un proyecto de perfeccionamiento de profesores coordinado por el actual decano de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires, doctor Carlos Rosito.

‘Tuve la suerte de ganar una beca UBA-Fomec y elegí precisamente ir a Oxford, porque ya conocía la universidad y los equipos de su Departamento de Materiales.’

El mismo año, su becaria Marina Galano obtuvo una serie de becas para hacer su doctorado en la misma universidad, y Brian Cantor, anfitrión de ambos investigadores argentinos, le propuso a Audebert elegir un tema y codirigir la tesis de Galano.

‘El tema fue el mismo que íbamos a estudiar en la Argentina, pero modificamos nuestros planes para adaptarlos a las posibilidades que brinda una de las universidades más prestigiosas del mundo’, recuerda Audebert.

El trabajo sobre nuevas aleaciones nanocompuestas de aluminio comenzó a progresar a buen ritmo en Gran Bretaña y siguió en la Argentina. En 2006, la colaboración entre ambos grupos, el de la UBA y el de Oxford, condujo a la firma de un convenio entre ambas casas de estudio y el Begbroke Science Park, perteneciente a la universidad británica.

‘En ese marco profundizamos nuestras investigaciones hasta que logramos desarrollar una serie de nanocompuestos de aluminio de alta resistencia mecánica -detalla Audebert- y pudimos registrar una patente que comparten ambas universidades.’

La transmutación del metal

Para lograr esta suerte de alquimia, de sorprendente transmutación del aluminio, los científicos utilizan técnicas especiales que enfrían el metal líquido a… ¡un millón de grados por segundo!

‘Fundimos el aluminio con otros elementos a 1100 o 1200 grados y lo enfriamos mil grados en un milisegundo -explica el investigador-. En ese proceso retenemos partículas icosaédricas, como si fueran núcleos, y eso le aporta al material una resistencia muy alta. El secreto está en la combinación de elementos, en el procesamiento de las aleaciones y en cómo se las enfría.’

Para alcanzar esa velocidad de enfriamiento utilizan una técnica que consiste en verter el líquido caliente sobre una rueda de cobre que gira a altísima velocidad en una cámara de vacío. ‘El chorro se solidifica sobre esa superficie y sale en forma de cinta o fleje, con la matriz nanométrica que le da muy alta resistencia mecánica -cuenta el ingeniero-. Lo que se hace después es picarlo, molerlo y compactarlo.’

Y enseguida agrega: ‘Otra virtud que tiene este material es que pierde poca resistencia mecánica al volver a calentarse. Se logra tres o cuatro veces más resistencia mecánica a altas temperaturas, pero con menos peso. El truco está en la densidad: una aleación de aluminio tiene una densidad de tres, frente a una de hierro, que tiene 7,8, o de titanio, que tiene 4,6’. Esto otorga ventajas para la fabricación de máquinas que consuman menos combustible o motores más potentes.

Banco de prueba

Se eligieron dos productos para probar las virtudes de estas aleaciones: pistones para autos de competencia y compresores para turbinas de gas.

‘Con la empresa local Iapel SA estamos desarrollando pistones forjados de alta performance para autos de Fórmula 3 y de rally -afirma Audebert, e inmediatamente desenvuelve y muestra una de sus creaciones-: en éste pudimos disminuir 21 gramos el peso del cuerpo, lo que es muchísimo, porque se mueve a muy alta velocidad. Para un motor que anda a entre 15.000 y 20.000 revoluciones por minuto, tiene que ser muy liviano. La compañía Rolls Royce probará los nuevos materiales en turbinas.’

Pero aunque las primeras aplicaciones de este aluminio ultrarresistente se están dando en el campo del automovilismo y de la aviación, para el doctor Rosito las nuevas aleaciones nanocompuestas exceden en mucho esos usos: ‘Son materiales novedosos que poco a poco la industria irá incorporando en instrumentos de uso médico, en óptica, en electrónica, en prótesis odontológicas… Tal vez este aluminio termine siendo parte de una licuadora’, bromea.

Este y otros temas se tratarán en el 15° Simposio Internacional de Materiales Amorfos y Nanoestructurados (Ismanam 2008), que este año se realizará por primera vez en Buenos Aires, entre el 6 y el 10 de julio, coordinado por el doctor Audebert en calidad de anfitrión. Quienes deseen información sobre esta reunión científica pueden solicitarla a [email protected] . o consultar el sitio electrónico www.ismanam2008.fi.uba.ar .

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Distinguen a científicos de La Plata.?

Posted on 11 febrero 2008 by hj

Publicado en: http://www.lanacion.com.ar/edicionimpresa/cienciasalud/nota.asp?nota_id=986353

Les otorgan un subsidio internacional de 750.000 dólares.Sin embargo, en su laboratorio, de 25 m2, no habrá lugar para ubicar nuevo equipamiento

Cuando recibieron la noticia de que les habían otorgado un subsidio internacional nada menos que de 750.000 dólares, la bioquímica Betina Córsico y su equipo saltaron de contentos. Pero enseguida empezaron a preocuparse, porque aunque esa suma les va a permitir adquirir importante equipamiento para sus investigaciones… no van a tener lugar para instalarlo ni para incorporar nuevos becarios: el laboratorio en el que trabajan ella y sus cinco actuales colaboradores no supera los 25 m2 y está atiborrado.

‘Es muy bueno estar acá [en el Instituto de Investigaciones Biológicas de La Plata], pero tenemos 25m2 y necesitamos 100 -cuenta Córsico, investigadora independiente del Conicet y profesora adjunta de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP)-. Entre otras cosas, porque tenemos una gran cantidad de trabajo por delante y tendremos que tomar entre dos y tres becarios.’

Córsico, de 48 años, y su grupo, integrado por Lisandro Falomir (28), Eduardo De Gerónimo (26), María Ximena Guerbi (24), Luciana Rodríguez Sawicki (22) y Natalia Botasso (19), estudian un tipo de proteínas descubiertas a fines de los años setenta que se caracterizan por transportar lípidos (grasas).

‘Estas transportadoras de lípidos o fatty acid binding proteins [FABP], como se las conoce en inglés, son proteínas intracelulares -explica la investigadora-. Se supone que captan los ácidos grasos (probablemente desde la membrana celular) y los transportan hasta distintas estructuras del citoplasma [cuerpo de la célula], que los llevan de una estructura a otra, o que realizan otras tareas que aún no terminamos de entender. Están altamente expresadas en las células, por lo que se supone que deben cumplir una función relevante.’

En 2005, cuando hacía seis años que había regresado de un posdoctorado en los Estados Unidos e iniciado su propio grupo de investigación, Córsico se puso en contacto con el doctor Malcolm Kennedy, de la Universidad de Glasgow, que investiga precisamente proteínas de esta familia que se expresan en parásitos de interés agropecuario y en medicina humana.

‘Son moléculas estratégicamente convenientes, porque tienen la particularidad de ligarse a distintos tipos de estructuras hidrofóbicas, como son muchas de las drogas que se utilizan para combatir parásitos. Algunas, además, son altamente antigénicas [es decir que pueden estimular la formación de anticuerpos], lo que suscita un gran interés, porque podrían ser un blanco importante para el desarrollo de vacunas. Es un área muy interesante y poco explorada.’

Manos a la obra

En el proyecto seleccionado, los científicos de La Plata estudiarán proteínas de los parásitos Necator americanus, que produce neumonía y otras enfermedades, y Ancilostoma duodenale, quecausa una de las parasitosis más frecuentes en el mundo. Comunidades aborígenes del norte del país presentan un 50% de análisis positivos para estos parásitos.

También investigarán otras del parásito Ascaris , causante de la ascariosis, problema de importancia global, y de Echinococcus granulosus , parásito causante de la hidatidosis. En la Argentina, el 10% de la población vive en la región endémica para esta enfermedad transmitida esencialmente por contacto directo con el perro.

‘En una visita que hice a Inglaterra, Malcolm Kennedy me sugirió recurrir al Wellcome Trust [la mayor organización filantrópica de apoyo a la investigación biomédica del mundo] -recuerda Córsico-. Empezamos a buscar un subsidio de colaboración y encontramos este que nos venía como anillo al dedo: un subsidio de colaboración entre un laboratorio del mundo en desarrollo y el Reino Unido, centrado especialmente en formar gente y equipar al país en desarrollo. Nos llevó mucho tiempo escribir la propuesta, pero nos pareció que el objetivo de estudiar parásitos de importancia en nuestra región y formar jóvenes investigadores era importante.’

De los 750.000 dólares que componen el subsidio, 500.000 deberán invertirse en la Argentina y 250.000 estarán destinados a cubrir los viajes y alojamiento de los jóvenes que viajen a estudiar la técnica de resonancia magnética nuclear (NMR, según sus siglas en inglés), además de los honorarios de sus profesores en Gran Bretaña y los insumos indispensables para estos trabajos.

‘La NMR es una técnica casi equivalente a los rayos X, pero tiene la ventaja de que permite estudiar las proteínas en solución, y por lo tanto se acerca más a lo fisiológico -puntualiza Córsico-. Ambas son complementarias.’

Y más adelante agrega: ‘Nuestra esperanza es que, después de su formación, nuestros becarios puedan continuar trabajando en la Argentina y seguir con estas investigaciones’.

Eso, claro, si consiguen resolver los problemas de espacio y de infraestructura que los acucian. ‘No sólo se trata del edificio, sino además de las instalaciones, las conexiones -agrega Lisandro Falomir Lockhardt, becario del Conicet-. Aquí hay cortes de luz y si uno está haciendo un experimento, pierde una semana de trabajo.’

Los egresados de las carreras de Bioquímica, Biología, Biotecnología y otras afines que tengan interés en estos temas de investigación pueden solicitar informes a la dirección electrónica [email protected].

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Descifran el genoma completo de una bacteria antártica?

Posted on 10 febrero 2008 by hj

Publicado en: http://www.lanacion.com.ar/edicionimpresa/cienciasalud/nota.asp?nota_id=985137

La Bizionia argentinensis. Era un microorganismo no descripto

Si hacía falta algo más que décadas de residencia ininterrumpida en el continente blanco para probar que la Argentina es realmente un país antártico, ahora tendremos… ¡una bacteria!: sí, Bizionia argentinensis , un microorganismo capaz de vivir en las aguas congeladas de esa masa de hielo polar de 14.000.000 de kilómetros cuadrados y que acaba de ser descubierta por investigadores de la empresa local de biotecnología Bio Sidus y del Instituto Antártico Argentino.

‘La sacamos del agua superficial de la Caleta Potter, Isla 25 de Mayo, frente a la base Jubany por un sistema de captura a distintas profundidades -cuenta el doctor Marcelo Criscuolo, director ejecutivo de Bio Sidus-. Estábamos buscando un organismo que no hubiera sido descripto y antes de llegar a ésta aislamos más de 400 especies.’

La Antártida es materia de estudios científicos desde fines del siglo XIX, pero la idea de un trabajo conjunto entre la compañía biotecnológica y el Instituto Antártico surgió en 2001. Se concretó en el proyecto ‘Genoma Blanco’, un acuerdo que comprometió a ambas instituciones a unir esfuerzos para el análisis de la microflora del Continente Antártico.

‘Uno frecuentemente tiene la visión de que en la Antártida sólo hay bases militares -dice Criscuolo-. Sin embargo, todos los países están haciendo ciencia y tecnología, que es una manera de reclamar soberanía. Pensamos que había que apoyar la investigación antártica, y que podía ser importante en la rama de la biotecnología.’

Aprovechando la capacidad instalada y los recursos humanos destacados en la zona, los científicos decidieron estudiar la flora viviente del lugar.

‘Nos encontramos con un mundo apasionante: el de las bacterias extremófilas’, cuenta Criscuolo.

Los extremófilos son organismos especialmente adaptados a vivir en condiciones o ambientes muy diferentes de los que nos son habituales, tales como temperaturas muy altas o muy bajas; acidez o salinidad elevadas; ausencia de agua o gran cantidad de radiación. Aunque no hace mucho se pensaba que en esos lugares era imposible que hubiera vida, distintos descubrimientos demostraron lo contrario.

El interés de estos organismos no radica tanto en ellos mismos, sino en sus enzimas, que permiten reacciones bioquímicas en condiciones en las que una enzima normal se destruiría. Fue precisamente estudiando los extremófilos del parque Yellowstone, en los Estados Unidos, que se descubrió Thermus aquaticus , una bacteria resistente al calor que permitió desarrollar la técnica que hizo posible el desarrollo de la biotecnología (la reacción en cadena de la polimerasa o PCR, que multiplica el ADN ad infinítum por un proceso automático y así permite su identificación incluso a partir de muestras muy pequeñas). Valga recordar que las ventas de esta polimerasa superan los 80 millones de dólares.

Dentro de este tipo de bacterias, en la Antártida están las psicrófilas y psicrofílicas, que exhiben una compleja gama de adaptaciones para sobrevivir en un medio extremadamente frío y con escasos nutrientes. ‘Estas modificaciones despiertan nuestro mayor interés y curiosidad, tanto por el atractivo de comprender su funcionamiento como por las expectativas que generan sus posibles aplicaciones prácticas’, afirma el Instituto Antártico en su presentación del programa.

Luego de lacaracterización bioquímica y molecular de Bizionia argentinensis , los científicos enviaron su descripción al Journal of Systematic and Evolutionary Microbiology, revista científica donde se registran las nuevas entidades microbianas.

El paso posterior fue secuenciar su ADN. ‘Esta bacteria es el primer organismo cuyo genoma es secuenciado completamente en el país -afirma Criscuolo-. Su interés radica en que es rico en genes que hoy no conocemos, pero que fabrican estructuras biológicas y enzimas que le permitieron adaptarse a temperaturas extremadamente bajas; es decir, que pueden funcionar en ambientes muy fríos.’

Según Walter Mac Cormack, del Instituto Antártico Argentino, el descubrimiento podrá tener ‘aplicación potencial en la industria alimentaria, del cuero y en la producción de jabones’.

La información completa de la secuencia genética de B. argentinensis se puso a disposición de la comunidad científica local, luego de entregarla simbólicamente a la presidenta Kirchner durante un acto que se realizó ayer a la tarde en la Casa de Gobierno.

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Descubren claves de la inmunidad?

Posted on 08 febrero 2008 by hj

Publicado en: http://www.lanacion.com.ar/cienciasalud/nota.asp?nota_id=983241

Avance de investigadores del Instituto Leloir .Podrían utilizarse para tratar enfermedades como la esclerosis múltiple y para producir mejores vacunas.

Dos estudios de investigadores argentinos iluminan nuevos aspectos de los anticuerpos que podrían ser útiles para la medicina.

Uno de los trabajos halló cómo es posible inhibirlos, lo que podría conducir a terapias para enfermedades como la esclerosis múltiple o el lupus eritematoso, en las que el sistema inmune ataca tejidos del propio organismo. Se publicó en la revista científica The FASEB Journal .

El otro, publicado en The Journal of Molecular Biology, reveló nuevos aspectos de su estructura y función: se centró en el estudio de la evolución de anticuerpos de ratón producidos por su sistema inmune, a medida que reaccionaba a las inyecciones de lisozima, una proteína presente en la clara del huevo que actúa como si fuera un agente infeccioso.

‘Demostramos que los cambios estructurales que se producen en los anticuerpos no sólo se dan para que el anticuerpo se una bien al agente infeccioso, sino también para que esa unión sea estable’, afirma la doctora Ana Cauerhff, directora de esta investigación.

El abecé

En el cuento ‘La Biblioteca de Babel’, Jorge Luis Borges imagina una biblioteca infinita. Textos ilegibles, párrafos incoherentes, innumerables versiones de Don Quijote o de cualquier otro libro conocido o por conocer pueden encontrarse en esa fantástica biblioteca cuyos textos han sido producidos asociando letras al azar en todas las combinaciones posibles.

El sistema inmunológico tiene resonancias borgianas: por medio de un mecanismo único de modificaciones en el ADN de los linfocitos (glóbulos blancos especializados en la defensa de nuestro organismo), se producen millones de anticuerpos distintos, con pequeñas variaciones, listos para reconocer todo tipo de moléculas ajenas, como las que se encuentran en virus o bacterias. Cuando los anticuerpos se unen a ellos, los agentes extraños son reconocidos por otras células del sistema inmune y pueden ser destruidos.

Esta respuesta natural de defensa del cuerpo es estudiada desde hace décadas para poder diseñar anticuerpos específicos con el fin de usarlos en tratamientos médicos o en distintos tipos de diagnóstico. La ventaja que ofrece la ‘fabricación’ de anticuerpos en los laboratorios radica en que así pueden dirigirse de forma rápida y efectiva a blancos específicos.

‘Estos dos son estudios básicos que permitieron saber un poco más acerca del funcionamiento de los anticuerpos. Los resultados que obtuvimos pueden servir para futuras terapias’, comenta el doctor Fernando Goldbaum, director del Laboratorio de Inmunología Estructural y Molecular del Instituto Leloir, donde se hicieron las investigaciones.

El primer trabajo fue realizado en conjunto con un equipo alemán. ‘Demostró por primera vez que es posible inhibir la actividad de enzimas que están en la membrana de los linfocitos T, mediante el empleo de anticuerpos de llama’, afirma Goldbaum.

La inhibición de las enzimas de esos linfocitos puede ser la clave para futuros tratamientos contra enfermedades inmunes, como la esclerosis múltiple o el lupus eritematoso. En estas dolencias, el sistema inmune reacciona contra tejidos sanos a través de la acción de los linfocitos.

‘Estos resultados, que se obtuvieron en modelos de ratón, podrían servir para diseñar futuras terapias en humanos’, subraya Goldbaum.

Minianticuerpos

Al igual que otros investigadores del exterior, el equipo de Goldbaum estudia los anticuerpos de llama porque tienen características especiales.

‘Los camélidos, además de anticuerpos convencionales, poseen otros muy particulares en cuanto a su estructura. De estos últimos se pueden obtener pequeños fragmentos denominados «minianticuerpos», que están siendo utilizados en biotecnología’, explica la becaria Vanina Alzogaray.

Según Alzogaray, debido a su pequeño tamaño, estos minianticuerpos pueden unirse al antígeno y bloquearse con mayor facilidad. Además, son fáciles de obtener y resistentes a condiciones extremas, como, por ejemplo, a altas y bajas temperaturas.

‘Estos conocimientos sobre la generación y caracterización de anticuerpos de llamas pueden abrir muchas posibilidades de usos biotecnológicos’, explica la doctora Mariela Urrutia, que está intentando transferir esta técnica a la empresa Inmunova, un nuevo desarrollo biotecnológico del Instituto Leloir.

Los resultados de la segunda investigación sugieren que el anticuerpo con estabilidad mejorada podría circular más tiempo en el torrente sanguíneo y de esa forma neutralizar al agente infeccioso durante más tiempo.

El becario Juan Pablo Acierno, autor del estudio, explica: ‘Hasta la fecha no se había descrito este efecto combinado que se da entre aumento de la afinidad, es decir, el incremento de la eficiencia con que los anticuerpos reconocen al agente infeccioso y su estabilidad estructural’.

Cauerhff y Acierno coinciden en que los resultados obtenidos tienen una gran potencialidad de aplicación biotecnológica y biomédica. ‘Un desarrollo basado en la mejora de la estabilidad de los anticuerpos podría ser de gran utilidad para generar vacunas y sistemas de diagnóstico’, aseguran.

Dado que los desarrollos biotecnológicos de los países ricos son muy caros, Cauerhff resalta la importancia de realizar ciencia básica en el país. ‘En la Argentina, por razones económicas, resulta difícil acceder a determinados anticuerpos para tratar el cáncer u otras enfermedades. Por este motivo es crucial que desarrollemos biotecnología local: para abaratar los costos de las terapias y que sean accesibles’, explica.

Agencia CyTA-Instituto Leloir

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Importante avance argentino en neurología?

Posted on 04 enero 2008 by hj

Publicado en: http://www.lanacion.com.ar/EdicionImpresa/cienciasalud/nota.asp?nota_id=976107

Logran identificar de manera objetiva el estado vegetativo. Para evitar errores de diagnóstico

El 18 de marzo de 2005, tras siete años de batallas legales, la joven norteamericana Terri Schiavo fue desconectada del tubo que la alimentaba e hidrataba desde que, en 1990, había quedado inconsciente. Su muerte ocurrió 13 días más tarde.

Durante más de una década, los médicos que estudiaron su historia clínica, le tomaron electroencefalogramas y analizaron filmaciones de su comportamiento ofrecieron diagnósticos divergentes: para algunos, Schiavo se encontraba en estado vegetativo; para otros, en estado de conciencia mínima. La disparidad de criterios se debía a que la evaluación de ambas condiciones era subjetiva e imprecisa.

Ahora dos investigadores argentinos desarrollaron una técnica que permite distinguir objetivamente estos dos estados de conciencia. El avance logrado cobra trascendencia porque distintas investigaciones sugieren que quienes se encuentran en estado de conciencia mínima tendrían más posibilidades de recuperación.

«En el estado vegetativo, el paciente tiene ciclos de sueño-vigilia, pero carece de conductas voluntarias o conocimiento de sí mismo -explica el doctor Facundo Manes, director del Instituto de Neurociencias de la Fundación Favaloro y del Instituto de Neurología Cognitiva, y uno de los autores del trabajo elegido para una rápida publicación por parte de los editores del Journal of Neurology, Neurosurgery &Psychiatry -. En estado de conciencia mínima hay evidencias de respuesta voluntaria, no refleja, a estímulos sensoriales. El diagnóstico actual es clínico: se le dice al paciente que mueva el brazo, que sonría, que nos siga con la mirada. Si se observa respuesta a los estímulos sensoriales, uno concluye que hay «islas» de actividad cognitiva preservadas. El problema es que la respuesta no siempre es perceptible, de modo que la decisión frecuentemente es subjetiva.»

Para evitar esa imprecisión, Manes y el biólogo también argentino Tristán Beckinschtein, ganador de la prestigiosa beca Marie Curie, junto con científicos de la Universidad de Cambridge, desarrollaron una técnica sencilla y accesible que permite detectar micromovimientos voluntarios que revelan procesos conscientes y pueden pasar totalmente inadvertidos.

«Se le ponen al paciente dos electrodos en uno de los cientos de músculos que están en la superficie del cuerpo y se le indica que lo mueva -explica Beckinschtein-. Tal vez no puedan hacerlo, pero el electromiógrafo amplifica la respuesta y permite medirla. Es una técnica tan clásica casi como el electroencefalograma.»

«Hasta ahora -agrega Manes-, la distinción entre ambos estados de conciencia inspiraba un debate científico. Lo que hicimos fue básicamente diseñar un método para detectar fácilmente esa respuesta motora que no se puede observar clínicamente.»

Según dicen los investigadores, el conocimiento de la conciencia es aún rudimentario. En las últimas décadas, las neuroimágenes funcionales (en particular, la resonancia magnética funcional y la tomografía por emisión de positrones) permitieron visualizar residuos de actividad cognitiva en pacientes con trastornos de conciencia. «Pero esos equipos no sólo son carísimos, sino que exigen un grupo multidisciplinario muy experto para analizar los datos y diseñar el estudio. Pocos hospitales del mundo pueden tenerlos -afirma Manes-. En cambio, el electromiógrafo es un equipo habitual en cualquier centro de neurología.»

Ser o no ser

Para su investigación, Manes y Beckinschtein -que en un trabajo previo habían demostrado por primera vez que las personas con estado de conciencia mínima pueden procesar emociones y desde la semana que viene comenzarán a implementar esta técnica en el país en forma experimental-, estudiaron a diez pacientes que se encontraban en estado vegetativo y en estado de conciencia mínima.

«Primero les hicimos un electroencefalograma para confirmar que tuvieran las vías auditivas mínimamente preservadas -cuenta Beckinschtein-. De los diez, dos tenían conciencia mínima. Y entre los ocho que parecían estar en estado vegetativo detectamos uno que mostraba respuesta imperceptible a estímulos.» Y enseguida agrega: «Es sorprendente que, hasta ahora, el debate sobre los trastornos de conciencia fuese eminentemente filosófico. Sin embargo, tiene una singular importancia para tomar decisiones terapéuticas y hasta en el plano legal».

Para Manes, este sencillo método brinda una herramienta certera que ayudará a los médicos a definir el diagnóstico. «Aunque el hecho de que tengan actividad cognitiva no quiere decir que la conciencia esté preservada, en el futuro, esta técnica quizá permitirá predecir en la etapa aguda qué pacientes tendrán más posibilidades de despertarse -concluye-. Hasta que existan más estudios, no podemos sacar conclusiones definitivas.»

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