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Investigadores Argentinos del Instituto Fleni y de la UBA desarrollan un software para ver mejor los tumores cerebrales

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Investigadores Argentinos del Instituto Fleni y de la UBA desarrollan un software para ver mejor los tumores cerebrales

Posted on 24 septiembre 2008 by hj

Permitiría ‘segmentar’ los tejidos y cuantificar las variaciones de tamaño

Desarrollan un software para ver mejor los tumores cerebrales

De izquierda a derecha: Marco Zanger, Demián Wasserman y Jorge Calvar, autores del desarrollo . Foto:Fernanda Corbani

El software, en la pantalla . Foto:Fernanda Corbani

Por Nora Bär
De la Redacción de LA NACION

Una ‘coproducción’ entre el departamento de imágenes de Fleni y especialistas en Ciencias de la Computación de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA permitió desarrollar un software que produciría imágenes más precisas de los tumores cerebrales. La tecnología aún es experimental.
Los autores son Demián Wasserman, que está haciendo su doctorado en imágenes médicas en la UBA y es becario del Conicet; Marco Zanger, que eligió este problema como tema de su tesis de licenciatura, y el licenciado en física Jorge Calvar, a cuyo cargo se encuentran los resonadores magnéticos de Fleni.
Wasserman estaba iniciando su doctorado en imágenes en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, cuando Calvar se acercó con una inquietud: dado que hay ciertas características de los tumores que no se ven bien con ninguna de las herramientas disponibles, había pensado en la posibilidad de utilizar simultáneamente distintos tipos de resonancia magnética.
‘En realidad, lo que nos propusimos fue segmentar el tejido -explica Calvar-, separar lo que es tumor de lo que es cerebro sano. Es algo que el médico hace visualmente en forma rutinaria, pero tiene el inconveniente de que no puede cuantificarlo.’
Por más que se operen, frecuentemente los tumores cerebrales no pueden extraerse totalmente y muchas veces siguen creciendo. Hay distintos niveles de agresividad: algunos crecen más rápido; otros, más despacio y otros son más estables. ‘Hay ocasiones en que el especialista realiza dos estudios con cuatro o cinco meses de diferencia y no nota cambios -continúa-, entonces nuestra idea fue intentar determinar si el tumor creció o no, o si se redujo por el tratamiento.’
Hoy día, los especialistas disponen de diferentes técnicas para estudiar tumores. Además del examen clínico para su detección, la tomografía por emisión de positrones y la arteriografía cerebral, por ejemplo.
La espectroscopía da una idea de su malignidad. En lugar de obtener una imagen, arroja una curva con distintos picos. Cada uno corresponde a un metabolito hallado en el tejido y, según si ese tejido es maligno o normal, la forma de esa curva cambia.
La resonancia magnética deja ver cortes anatómicos con distintas características.
Sin embargo, ninguna de todas éstas ofrece la precisión que los médicos desearían. De allí que el problema computacional de la segmentación, que hasta ahora no se había resuelto, atrae el interés de importantes centros de investigación internacionales. ‘Lo que hicimos fue trasladar temas que actualmente se plantean en el ámbito académico y desarrollar variantes propias’, cuenta Wasserman.
La idea es que, a partir de la selección de pequeños puntos en la pantalla, que son identificatorios de las regiones que se quieren segmentar, el usuario reciba información cuantificada del tumor.
‘Quisiéramos que este programa nos permita saber cómo fue tratado el paciente -dice Calvar-. Un tumor no se puede irradiar todo de la misma manera. Este sistema permitiría ver puntualmente en qué región está creciendo. Y si el método es automático, mucho mejor.’
De aquí en más, los investigadores tendrán que validar el programa, un desafío no menor.
‘Antes, hay que precisar muchas cosas -dice Wasserman-. Por ejemplo, ¿cuándo diríamos que un tumor está creciendo o retrocediendo? Hay quienes sostienen que para que sea lícito admitir que se registró un cambio, es necesario que exista una variación del 15%, por lo menos, pero todavía no está definido.’
En todo caso, las simulaciones y las pruebas realizadas hasta ahora en pacientes sanos arrojan resultados alentadores. El próximo paso, anticipan los investigadores, es comprobar en pacientes si este software es capaz de detectar eficazmente los cinco o seis tejidos que se presentan en la masa tumoral.
Si los resultados son positivos, además de una nueva herramienta de diagnóstico, será una prueba tangible de que se puede hacer tecnología de alto nivel made in laArgentina.

http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1052550&pid=5106675&toi=6481

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Un equipo de científicos argentinos develó un proceso clave entre las proteínas y el ADN?

Posted on 23 septiembre 2008 by hj

Publicado en: http://www.telam.com.ar/vernota.php?tipo=N&idPub=119028&id=251662&dis=1&sec=1

Investigadores del Instituto Leloir respondieron una pregunta fundamental en el plano genético logrando describir el proceso por el que las proteínas reconocen al ADN. El trabajo se realizó en el mismo instituto y fue publicado en la revista científica internacional Proceedings of the National Academy of Sciences.

El estudio lo realizó el doctor Gonzalo de Prat Gay, director del Laboratorio de Estructura-Función e Ingeniería de Proteínas de la Fundación Instituto Leloir, junto con dos jóvenes investigadores, Diego Ferreiro e Ignacio Sánchez.

El mismo demuestra las funciones vitales de las células -entre ellas, la expresión de los genes y la replicación del genoma- dependen del ‘diálogo’ que establecen las proteínas y el ADN.

Una porción de la proteína debe reconocer y unirse de forma estable a una minúscula secuencia de no más de 20 pares de bases, de entre millones de opciones dispuestas a lo largo de la cadena de ADN.

Y la regulación de las funciones vitales de las células depende en gran medida de ese reconocimiento.

El científico y su equipo usaron el ADN del virus del papiloma humano (HPV) y la proteína E2, el que investigan desde hace más de diez años, y sobre las cuales han producido hallazgos de reconocimiento internacional.

El virus del HPV es responsable de varios tipos de cáncer y tiene gran incidencia en el cáncer de cuello uterino; la proteína E2 es considerada un regulador maestro del ciclo de vida del HPV, ya que interviene en la replicación del genoma, en la traducción de los genes virales y en la migración del genoma viral durante la división celular’, señaló Prat Gay al diario La Nación.

Por su parte el doctor Diego Ferreiro explicó que la estrategia empleada para observar en microsegundos los fenómenos submicroscópicos que lograron describir se basó en la interpretación de cambios de propiedades observables por fluorescencia.

‘Modificamos el ADN del HPV con un compuesto que emite luz verde al ser iluminado con luz azul, y que también emplea la industria para dar brillo a algunos detergentes de uso doméstico’.

‘La intensidad de esa luz es diferente si el ADN está libre o unido a la proteína E2, por lo que pudimos inferir qué cantidad de proteína estaba unida al ADN, y cuán fuerte era la unión entre ambas’, agregó Ferreiro.

Los científicos luego modificaron la superficie de la proteína en los diferentes puntos de unión con el ADN, y midieron cuánto afectaba ese cambio al ‘romance’ entre proteína y ADN.

‘La fluorescencia nos permitió saber que la proteína se une al ADN en cerca de 20 enlaces que podríamos imaginar como brazos’.

‘Fabricamos proteínas mutantes, a las que les fuimos sacando cada uno de esos hipotéticos brazos (aminoácidos), para medir cuán afectada se veía la fuerza de interacción’, cuenta Ignacio Sánchez, quien viajó desde Zaragoza y se unió al grupo argentino en 2006.

Luego los científicos comprobaron cómo las modificaciones efectuadas a las proteínas afectaban la velocidad de la unión durante el estado de transición.

‘Para nuestra sorpresa, la velocidad de unión, durante el estado de interacción, está determinada por ciertas asociaciones denominadas «específicas», y de las que se pensaba que no eran las más importantes en la etapa inicial’, continuó Sánchez.

‘Repetimos el experimento varias veces -continúa- porque nosotros mismos no podíamos creer que esas interacciones se produjeran primero, cuando todos esperaban que fueran las no específicas’, agregó.

‘Las velocidades con las cuales se forman los complejos ADN-proteína están finamente sintonizadas a través de millones de años de evolución’, explicó el doctor Claudio Grosman, profesor de Fisiología Molecular de la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign.

‘Estas velocidades son de suma importancia, porque en el interior de la célula, la formación y disociación del complejo proteína-ADN debe ocurrir en tiempos compatibles con el resto de los procesos celulares. Más rápido o más lento resulta, casi invariablemente, en enfermedad’, concluyó Grosman.

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Moléculas argentinas para limpiar el ambiente?

Posted on 17 septiembre 2008 by hj

Publicado en: http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1049979

Avance tecnológico local.Son las poliacrilamidas, que purifican descargas líquidas

Por Daniel Arias
Para LA NACION

Tras dos años de quemarse las cejas y fracasar a repetición, un equipo de investigación argentino capitaneado por el doctor Gustavo Bianchi logró fabricar por primera vez poliacrilamidas, un tipo de moléculas orgánicas complejas claves para limpiar de sustancias peligrosas las descargas líquidas de industrias muy cuestionadas, como la minería, la fabricación de papel, la petrolera, la gasífera y la textil.
Todas las mencionadas importan grandes cantidades de estos polímeros y los pagan entre 3000 y 8000 dólares la tonelada. Y no sólo para limpiar aguas, sino también porque algunas usan poliacrilamidas en sus procesos para apartar lo útil de lo inútil.
Este desarrollo, financiado por Link Chemical, una pyme de Monte Grande, puede evitar importaciones por entre 50 y 80 millones de dólares anuales (el consumo argentino actual aproximado de poliacrilamidas, según Bianchi) y abrir un mercado regional de 40 millones de dólares por año de aquí a 2013.
La poderosa minería chilena ya empieza a comprar en Monte Grande. La intolerancia argentina ante la contaminación de aguas crece, y con ella crece también el uso de estas moléculas ‘limpiadoras’, que se fabrican a partir de hidrocarburos cada vez más caros.
Con el gas a bajo precio en el país, la ‘ventana de oportunidad’ para desarrollar poliacrilamidas locales empezó con la reactivación, en 2002. Pero no es soplar y hacer botellas: implica un dominio perfecto de reacciones químicas no lineales, de una complejidad endiablada. Tantas son las dificultades por vencer que ninguna universidad o firma nacional pudo o quiso encararlas.
Las plantas diseñadas por el equipo de Bianchi ya son tres, y no son simples prototipos de laboratorio, sino aparatos de escala industrial, operativos.
No es algo habitual en el país que una pyme organizada ad hoc en torno de una tecnología localmente inexistente contrate un equipo experto externo local para crearla, lo sostenga dos años y de pronto surja con un producto complejo del que ya produce 24 toneladas por mes. Bianchi, de origen químico, se doctoró como experto en materiales en la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), donde se fogueó como jefe de proyectos. De allí pasó al mundo del petróleo, donde sus logros tecnológicos -todos made in Argentina- lograron duplicar en dos años la facturación de una firma texana de servicios de pozos, que al cuarto año se vendió a ocho veces su valor original.
Los ingenieros aeronáuticos del proyecto Link también pasaron por la CNEA. Como en el país lamentablemente ya no se fabrican aviones, tuvieron que reprogramarse para aplicar su conocimiento de dinámica de fluidos a reactores que no vuelan, aparatos que se quedan en tierra fabricando materiales complejos.
Esta suerte de ‘circo aéreo aterrizado’ quedó bajo la subdirección de dos expertos en química orgánica, la doctora Silvia Aimone y el licenciado Eugenio Otero. Y el equivalente del ‘Barón Rojo’ fue Bianchi, que escuchaba ideas, contribuía con las suyas, contrataba especialistas y ponía los plazos para llegar a destino a tiempo.
Los precursores de las poliacrilamidas son el ácido acrílico y la acrilamida, fabricadas a su vez de gas natural. Metidos en un reactor, estos precursores inician un proceso que libera grandes cantidades de calor y de radicales libres, especies moleculares químicamente hiperactivas. Si no se controlan bien estas dos variables, se forman puntos recalentados dentro del reactor, la fase acuosa entra en ebullición de modo incontrolable y pueden ocurrir desastres. El menor es que se pierdan todos los materiales y el proceso, y a Bianchi le sucedió n veces. El mayor es que se rompa el reactor y se queme algún operario, cosa que se evitó utilizando medidas de seguridad extremas.
Los ingenieros aeronáuticos estuvieron dos años diseñando, descartando y rediseñando sistemas de agitación que garantizaran ‘movimiento browniano’ en todo el volumen del reactor. En este tipo de movimiento de un fluido, las moléculas se embisten entre sí al azar, como autitos chocadores, impelidas por su energía térmica. Es el único modo de dispersar por todo el reactor los factores peligrosos: los puntos calientes y los demasiado ricos en radicales libres. Y esto es difícil de hacer, sobre todo en un medio cuya viscosidad aumenta locamente conforme progresa la reacción. Como suele suceder, ‘el diablo está en los detalles’.
‘Los sistemas de agitación son nuestra joya, nuestro mayor secreto tecnológico -dice Bianchi, que no quiso dejar fotografiar los reactores por dentro-. No creo que sean muy distintos de los de otros países, pero los inventamos y perfeccionamos a pulmón.’

Usar la materia gris

Al estar libre de patentes, las poliacrilamidas argentinas se pueden vender urbi et orbi . Link ahora está abasteciendo a compañías de servicios de la Argentina y de Chile, que a su vez son proveedores de firmas de petróleo, gas, papeleras, textiles, mineras y distribuidoras de aguas. De aquí a cinco años, planean capturar el 20% del mercado sudamericano y fabricar también el ácido acrílico y la acrilamida, las sustancias precursoras de las poliacrilamidas. No va a ser fácil. ‘En algún momento -dice Bianchi-, vamos a tener que fabricar precursores a partir de «carbono verde»; es decir, materia orgánica. Y no dude de que lo vamos a hacer: es cuestión de usar la materia gris. Y en la Argentina, la hay y buena.’

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Buenos Aires : X Conferencia Internacional sobre Optica del Campo Cercano, Nanofotónica y Técnicas Relacionadas?

Posted on 15 septiembre 2008 by hj

Publicado en: http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1047901

Prueban en seres humanos una nueva terapia para el cáncer. En animales, logró un 90% de efectividad

Por Nora Bär
De la Redacción de LA NACION

En la Odisea , Ulises derrota a los troyanos tras introducir en la fortificación un caballo monumental que lleva en su vientre a guerreros griegos. Dos milenios más tarde, Naomi Halas, nanotecnóloga de la Universidad Rice, de Houston, aplica una variación del mito griego contra el cáncer. Halas desarrolló nanopartículas que se introducen en las células tumorales y, al ser iluminadas con un tipo especial de luz, las quema por dentro.
Halas, que hace alrededor de diez años fundó su propia compañía para explorar esta estrategia, estuvo la semana última en Buenos Aires para participar de la X Conferencia Internacional sobre Optica del Campo Cercano, Nanofotónica y Técnicas Relacionadas, que por primera vez se hace en América latina y reunió a más de 200 especialistas.
‘Inventé unas esferas diminutas que absorben la luz de ciertas longitudes de onda y la convierten en calor -explica-. Este tipo de luz penetra los tejidos y llega a varios centímetros de profundidad, de modo que puede ingresar directamente en los órganos.’
La investigadora y su equipo descubrieron una forma de enviar esas partículas infinitesimales a las células tumorales. Según Halas, todo indicaría que los tumores atraen partículas naturalmente. ‘Crecen muy rápido y tienen vasos sanguíneos muy activos, pero defectuosos -dice-. Como estas partículas son tan pequeñas, ‘resbalan’ por los defectos y algunas horas después de ser inyectadas en el torrente sanguíneo se depositan en el tumor. Cuando alcanzamos una concentración suficiente, lo iluminamos.’
Entonces, las nanopartículas absorben la luz, se calientan y destruyen las células malignas. Se trata de una estrategia novedosa y, si cabe, muy ‘elegante’ de enfrentar la enfermedad. Los ensayos en ratones, ratas, conejos y perros tuvieron resultados alentadores. Dada su efectividad de un 90%, dieron paso a ensayos en seres humanos, que están en marcha en los hospitales de las universidades de Texas en San Antonio, Southwest, Dallas, Houston, Tulane y Nueva Orleáns, y en el Baylor College of Medicine.
La estructura de estas diminutas partículas consiste de un núcleo de vidrio recubierto de una capa de oro. ‘Podrían imaginarse como esas golosinas de maní con chocolate, pero esféricas -explica-. Un factor muy importante radica en sus dimensiones, porque según cuán grande hagamos el núcleo y la proporción que guarde con la cobertura, absorberán una u otra longitud de onda.’
Dentro de las células malignas, las nanopartículas actúan como una lupa cuando concentra la luz del Sol y quema una hoja. ‘Es exactamente lo que hacen, pero en escala nanométrica -explica-. Otra cosa importante es que la luz y el calor tienen el mismo efecto en toda clase de tumor.’
Otra de las ventajas de estas esferas de cien nanómetros de grosor (se necesitarían entre 20 y 50 para igualar el diámetro de un cabello humano), es que no se alojan en las células sanas. ‘Pasan por el hígado y luego son gradualmente despedidas -dice Halas-. A diferencia de otros tratamientos para el cáncer, son absolutamente atóxicas: uno puede comerlas, beberlas… El cuerpo no se da cuenta de que están allí porque son de oro, algo que nuestro organismo ni siquiera reconoce como un material extraño. No produce ninguna respuesta inmunológica.’

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Ropa inteligente, una novedosa apuesta textil?

Posted on 08 septiembre 2008 by hj

Publicaado en: http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1047601&pid=5029137&toi=6380

Emprendedores

Una campera con panel solar, que acumula en un cargador la energía suficiente para después recargar celulares, agendas PDA o reproductores MP3. Un pantalón con joystick para manejar el iPod sin correr el riesgo de ponerlo a la vista de los ladrones. O una remera de biofibra de bambú, que naturalmente es desodorante, antibacteriana y ofrece una mayor protección a los rayos UV.
Estos son algunos ejemplos de las creaciones de Indarra.dtx, la empresa que Julieta Gayoso abrió este año para ‘desarrollar el diseño sustentable y ofrecer un producto diferenciado en el rubro textil’, que factura 18.000 pesos mensuales.
‘Es un concepto que defiende y promueve la ecología junto con la tecnología. En países como Australia, esto es algo instalado; por ejemplo, tienen leyes para que los chicos en edad escolar utilicen ropa que ofrezca una buena protección a los rayos UV’, cuenta la emprendedora, que conoció de chica la industria textil trabajando en la fábrica de lencería de su padre.
Tras terminar la carrera de administración de empresas, Gayoso cursó una maestría en sociología que le permitió encontrar ‘las puntas’ para empezar a tejer su emprendimiento.
‘Empecé a buscar algo nuevo en el rubro para no competir sólo por precio con China. La maestría me mostró cómo la tecnología estaba cambiando desde el lenguaje hasta las costumbres de las sociedades. Eso lo combiné con mi interés por la ecología y los nuevos desarrollos textiles que empezaron a asomar en los últimos años’, relató la emprendedora, de 36 años.
‘Me puse a investigar en Internet y, al mismo tiempo, casualmente, se hicieron varios congresos de química y técnica textil en el país que me guiaron a referentes y proveedores’, agregó.
Con un listado de contactos, Gayoso puso en marcha el proyecto con 200.000 pesos, que había ahorrado para comprar su casa. ‘Compré las telas y elegí los talleres para parte de la producción. La confección y el diseño lo hacemos nosotros’, detalló.
‘Después me contacté con proveedores de tecnología. Conocí en uno de los congresos a una empresa que hacía teclados que se enrollan y con ellos desarrollamos las prendas con controles para los reproductores de música’, agregó.
Precios
La primera colección estuvo lista en abril de este año y fue entonces cuando la emprendedora abrió su showroom y participó en una feria de diseño. Los resultados fueron buenos: rápidamente alcanzó una facturación mensual cercana a los 20.000 pesos.
¿Cuánto cuesta una campera inteligente? El modelo que incluye un panel solar desmontable en la espalda, que tiene el cargador y los 8 puertos de conexión a varios dispositivos cuesta 1250 pesos.
‘Está forrada en seda vegetal, que es antialérgica y antiestática’, resalta Gayoso.
Un chaleco aislante, con microfibras que retienen el calor y absorben la transpiración cuesta 800 pesos. Las remeras de biofibras, que cambian de color con los rayos solares y son antiestáticas y antibacterianas, 150 pesos.

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Crean tecnología minúscula para seguridad y salud?

Posted on 05 septiembre 2008 by hj

Publicado en: http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1046725&pid=5013648&toi=6275

Proyectos científicos argentinos. Hay desde narices electrónicas hasta minirrobots terapéuticos

Por Bruno Geller
Para LA NACION

El diseño de narices electrónicas u olfateadores capaces de detectar explosivos, drogas o gases tóxicos; de antenas de última generación para satélites, y de robots microscópicos que transporten un medicamento en el organismo humano son algunos de los proyectos de vanguardia que lleva adelante un equipo de científicos argentinos.
En todos los casos se trabaja con nanotecnología, una rama científica que permite la creación de nuevos materiales útiles, dispositivos y sistemas dotados de propiedades inusuales. Lo hace mediante el control de la materia en la escala del nanómetro (millonésima parte de un milímetro) y del micrón, que equivale a 1000 nanómetros.
‘El objetivo es crear en dos o tres años productos innovadores para aplicaciones en tres áreas estratégicas: espacial, de seguridad y salud’, dijo el doctor en física Alberto Lamagna, gerente de Investigaciones y Aplicaciones No Nucleares de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y líder del proyecto Nodo Nanotec. Las unidades de mateteria con las que trabajan los nanotecnólogos son difíciles de imaginar, ‘pero para darse una idea, el tamaño de una nanopartícula de oro (cuyo diámetro es de 4 nanómetros) es al tamaño de una pelota de fútbol como el tamaño de esa pelota es al tamaño de la Tierra’, explica Lamagna.
‘En el Nodo Nanotec se tienen suficientes recursos humanos, equipamiento e infraestructura para tener éxito en los ambiciosos objetivos tecnológicos’, agrega Lamagna, que, además, es profesor adjunto de la Universidad Nacional de San Martín.
Los fondos provienen mayoritariamente de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica (Ancypt), la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae), de laboratorios Craveri y, en el caso del olfateador, de la Secretaría de Seguridad Interior’, indica.
En tanto, Maximiliano Fischer, un joven ingeniero aeronáutico de 36 años que desarrolla aplicaciones microtecnológicas para misiones espaciales, comenta: ‘Desde muy joven busco la satisfacción de aplicar la creatividad y la ingeniería para que un día algún satélite o nave espacial lleve una pequeña parte de la que me sienta orgulloso’.
Entre otros proyectos, Fischer y un equipo de colegas desarrollan micromáquinas en antenas de comunicaciones para satélites, de modo de hacerlas mucho más eficientes. ‘Esos dispositivos están formados por pequeñísimos interruptores fabricados en silicio, con piezas móviles de unos 700 micrones de largo -explica Fischer-. Las ventajas para incluirlos en misiones espaciales son varias y todo indica que jugarán un papel preponderante en satélites y vehículos espaciales.’
Entre ellas, su tamaño y peso mínimos las hacen atractivas por lo que cuestan los despegues (miles de dólares por kilo), mientras que su bajísimo consumo de energía puede ahorrar peso de batería o prolongar las misiones.
Olfateadores robóticos
‘El olfateador toma aspectos de una nariz biológica. Reconoce distintas clases de una gran cantidad de gases y elementos volátiles previamente aprendidos y almacenados en la memoria de su computadora -explica el doctor Carlos Rinaldi, investigador del Conicet en el laboratorio de micro y nanotecnologías de CNEA-. Su sensibilidad le permite detectar y medir tanto explosivos como drogas.’
Según Rinaldi, que coordina el proyecto, ese tipo de dispositivos es útil en la seguridad nacional. ‘La aparición de amenazas terroristas y el contrabando de drogas ponen de manifiesto la necesidad de modernizar y actualizar las tecnologías en las fronteras, los puertos y los aeropuertos.’
Minirrobots en la córnea
Hasta la fecha, el equipo que dirige el doctor Juan Gallo, vicedecano y profesor titular de oftalmología de la Facultad de Ciencias Biomédicas de la Universidad Austral, implantó láminas de células madre de córnea en ojos de conejos con opacidad corneal por quemaduras.
Aunque los animales recuperaron la vista, más tarde sufrieron una invasión de vasos en los tejidos transparentes de la córnea. El trabajo fue publicado en la revista especializada Journal of Cataract and Refractive Surgery .
‘Para evitarlo, trabajamos en el diseño de microsistemas de escala nanométrica que puedan implantarse en la córnea. Esos dispositivos, dotados de sensores, liberarían en forma controlada una droga que impediría la formación de vasos sanguíneos’, explica.
La ventaja de esos dispositivos es que reemplazarían la aplicación directa de fármacos, que se lavan rápido por el pestañeo. ‘Esta técnica podría combinarse con rayos láser, dado que también detienen el crecimiento de los vasos -señala-. Si probamos su efectividad en animales, el paso siguiente será realizar ensayos clínicos en humanos.’
Un invento como ése podría ser útil para tratar diversas patologías que afectan tanto la córnea como la retina, y que en muchos casos producen ceguera, opina Gallo.
En simultáneo, Gallo y otros colegas trabajan en el diseño de nanopartículas para destruir tumores en forma selectiva o bien crear nanobiosensores que detecten, en pocos segundos, diferentes tipos de moléculas biológicas y patógenas; esto permite desarrollar estrategias preventivas efectivas para un amplio rango de enfermedades.
‘Hasta ahora los resultados son alentadores’, señala Lamagna. Y continúa: ‘Nuestro país necesita transformar la excelencia científica y tecnológica en riqueza para la sociedad toda. Desde el ámbito de las nanotecnologías, pretendemos dar respuestas a algunas de las necesidades de la Argentina’.
Agencia CyTA-Instituto Leloir

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DANIEL PAZ & RUDY | Página 12

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