En el barrio se instaló un circuito de librerías que incluyen bares, encuentros con escritores y espacios para leer




Raquel San Martín
LA NACION
En medio del bullicio turístico, gastronómico e inmobiliario, en el barrio porteño de Palermo resisten espacios silenciosos y calmos, que invitan a permanecer aunque no se gaste dinero y en los que, si se quiere comprar, hay un experto que guía la elección.
Se trata de las librerías que, de a poco, han ido formando un auténtico circuito literario y editorial en los llamados Palermo Soho y Palermo Hollywood. Aunque acompañan la impronta «cultural» con que se intenta rotular al barrio revitalizado para el turismo y la inversión, hacen equilibrio entre los costos de estar en Palermo y la intención de mantenerse al margen de las modas.
En casas antiguas recicladas, con bares y espacios para actividades culturales, música suave de fondo y libreros «como los de antes», estas librerías -que a veces son además editoriales- tienen una clientela fiel y se arriesgan a difundir autores, rescatar textos y apostar por géneros que no son best sellers .
Eterna Cadencia, que funciona desde enero de 2006 en uno de los rincones más transitados de Palermo Hollywood, sobre la calle Honduras, es un oasis de silencio, con un espacio pleno de madera cálida y estantes que invitan a tomar los libros como en una biblioteca.
«Intentamos retomar los valores de las librerías antiguas: un fondo editorial amplio y elegido con criterio riguroso; el valor del librero, que puede orientar y conoce tus gustos, y el espacio, que el cliente puede recorrer sin molestia ni necesidad de compra», enumera ante LA NACION Lucio Ramírez Saravia, gerente comercial.
«Tenemos clientes conocidos con nombre y apellido, que vuelven porque les gusta el espacio y buscan las recomendaciones de nuestros libreros», dijo, y explicó que trabajan en desarrollar este vínculo también a través de Internet.
Además de un restaurante en el patio, hay espacio para las presentaciones y charlas de los martes -por las que han pasado Abelardo Castillo, José Pablo Feinmann y Pablo De Santis, entre otros- y para «Cata de ideas», un encuentro mensual que vincula a un filósofo con las virtudes de un vino. Desde el año pasado, Eterna Cadencia se sumó además con sus ediciones propias al mundo de las firmas independientes, con líneas de narrativa, ensayos y crónica, que también ofrece en la librería.
Pionera en el barrio
También es librería y activa editorial de textos de ciencias sociales Prometeo, pionera en Palermo con su local, a una cuadra de la plaza Cortázar, que abrió en 2001, «cuando sólo había unos pocos negocios», cuenta Mariana Lerner, que quiere ser llamada «librera, nada más».
Dice que en Prometeo, de Palermo, que comparte local con una disquería, hay principalmente literatura universal y clásicos, poesía -«un género que tiene un público pequeño, pero fiel»- y artes plásticas, diseño, moda y fotografía. «Los clientes piden recomendaciones y buscan al librero, vienen regularmente y se quedan. Incluso algunos usan la librería como punto de encuentro», dice Lerner, que está planificando un ciclo de actividades culturales en ese espacio.
A pocas cuadras de allí, sobre la calle Thames, está desde hace cuatro años la sucursal palermitana de la Boutique del Libro, que abrió su primer local hace 30 años en Martínez, donde se instaló además como un espacio en el que es posible conversar de cerca con los escritores. Uno de los últimos en visitarla fue el español Javier Marías. Además del bar, que suelen disfrutar muchos extranjeros, hay en Palermo un sector para esas charlas, frente a una pared en la que cada autor va dejando su firma.
«Nos especializamos en humanidades, artes, ciencias sociales y filosofía», cuenta José Núñez, a cargo de las actividades culturales. «El sector infantil es muy importante, se vende mucho y es lindo ver que los chicos crecen con vos y van cambiando los libros que eligen», dice. La librería tiene idea de abrir un nuevo local cercano, en la calle Costa Rica, frente a la plaza Armenia, y no abandona la intención de editar en el futuro.
Proyecto en marcha
Sobre esa misma calle tiene previsto abrir su librería el Fondo de Cultura Económica (FCE), la editorial mexicana que este año celebra sus 75 años -hace 45 que está en la Argentina- y que tiene sus oficinas en el barrio desde 1996.
Con un proyecto de Clorindo Testa, que esperan tener listo para la inauguración el año que viene, «la idea es que sea librería y bar, con sala para presentaciones de libros y exposiciones», describe Alejandro Archain, gerente general de la editorial. «Queremos darle un perfil vinculado con el material de la editorial, pero tendremos textos de otros fondos editoriales, en particular de América latina», dice.
A Palermo también llegará la editorial Siglo XXI, que esta semana mudará sus oficinas del centro a un petit hotel sobre la calle Guatemala. Su director editorial, Carlos Díaz, reconoce que la presencia de las librerías y otras editoriales en el barrio inclinó la balanza a la hora de tomar la decisión.
«Palermo siempre fue un barrio con vida cultural propia y, aunque esto cambió un poco en los últimos años, cuando se puso de moda, es algo que nos interesa rescatar», dice.
http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1119911