BUSCAN UNA CIUDAD MODERNA Y BARATA PARA VIVIR CON SUS AHORROS
Si de golpe parece que hay más jóvenes de veintilargos o de treintaypocos, vestidos con pantalones caquis y camisas polo celestes caminando por las calles de Palermo Viejo, a no sorprenderse. Buenos Aires, junto con San Pablo, se está convirtiendo en una de las ciudades favoritas para refugio de quienes perdieron su trabajo en Wall Street. «Ambas, por distintos motivos», explica un economista que resiste en su puesto de un banco de inversion y que vino a atender las conferencias de la reunión de Primavera del FMI. «Buenos Aires es un destino cool para esta generación, que allí puede hacer rendir mejor los dólares ahorrados, a la espera de que se recupere el mercado, y de paso sondear alguna posibilidad de inversión en áreas como agronegocios. En cambio San Pablo tiene una industria financiera competitiva, con salarios apenas un poco más bajos que los de Nueva York, pero con un costo de vida mucho más reducido», añadió la fuente.
Segun datos del Fondo, con la crisis los principales bancos internacionales llevan perdidos unos 4 billones (millones de millones) de dólares. De los 100.000 empleados que había hasta mediados de 2008 en Wall Street, se estima que entre un 15% y un 20% fueron despedidos. «Por supuesto sin indemnización, te dan un mes de sueldo y tenés que decir gracias», cuenta un economista argentino que trabajaba hasta hace tres meses en la filial de un gran banco suizo.
Un ejemplo de este fenómeno es David Webb, un joven canadiense que trabajo para Goldman Sachs en Nueva York durante cuatro años, hasta que a fines de febrero fue despedido. Viajó a Buenos Aires, sondeó inversiones en propiedades y se encontró con más ex colegas de lo que suponía.
Se calcula que hay unos 200 economistas argentinos operando en posiciones medias o altas en Wall Street. Uno de ellos, que trabaja en Barclays, le explicó a Clarín que los argentinos sufrieron menos los despidos: «La mayoría trabaja analizando y operando con mercados emergentes, y con América latina en particular, y estas plazas vienen dando ganancias aun en la tormenta». Y agrega: «Aquí la mentalidad es muy práctica, departamento que pierde plata, cierra; y en estos casos hubo una menor proporción de argentinos». Otros han podido reubicarse rapidamente, como Guillermo Mondino, que pasó del desaparecido Lehman a Barclays.
Aquí, los banqueros de inversión que asisten a la reunión del FMI se ven y se saludan con entusiasmo. Como en la serie Lost, son sobrevivientes de una tragedia que al recobrar el conocimiento en la isla se alegran al comprobar quién sigue en pie.
http://www.ieco.clarin.com/notas/2009/04/27/01906818.html





