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Un astillero simbólico

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Un astillero simbólico

Posted on 27 diciembre 2009 by hj

Ultrapetrol inauguró una planta para la producción en serie de barcazas fluviales. Una señal que apunta a potenciar el desarrollo de la hidrovía y a regenerar un sector castigado

Un astillero simbólico

Foto:GENTILEZA ULTRAPETROL

Felipe Menéndez Ross (centro), de Ultrapetrol, recorre el astillero junto con el ministro Antonio Bonfatti y la vicegobernadora Griselda Tessio . Foto:FOTOS DE MARIO GARCIA Y ULTRAPETROL

PUNTA ALVEAR, Santa Fe.- La industria naval es un sector golpeado. Y polémico. Fue sujeto de anuncios de primer nivel político, que no prosperaron y tiene un pasado que muchos prefieren olvidar y otros añoran.

La inauguración de un nuevo astillero, con una línea de producción integral que recibe bobinas de acero por una puerta y bota una barcaza fluvial por la otra más que una noticia es un símbolo. Una señal privada a la planificación política.

La obra que la compañía naviera Ultrapetrol inauguró oficialmente el martes último en Punta Alvear, Santa Fe, a kilómetros de Rosario, apunta a modernizar la flota que navega la hidrovía, y a captar las cargas sojeras de Paraguay, Bolivia y del sur de Brasil, así como el creciente mineral de hierro brasileño con destino final a China.

En su discurso, el presidente y director ejecutivo de Ultrapetrol, Felipe Menéndez Ross, destacó que el nuevo astillero «es un importante eslabón dentro de un proyecto global que apuesta a transformar todo el sistema de transporte de la hidrovía Paraná-Paraguay».

Lo escuchaban en el estrado el subsecretario de Puertos y Vías Navegables, Ricardo Luján (única autoridad nacional presente, junto con el prefecto general naval Oscar Arce); la vicegobernadora Griselda Tessio y el ministro de Gobierno Antonio Bonfatti.

«La hidrovía recorre más de 4000 kilómetros y sirve a 5 países. Esta vía que une la riqueza productiva de la región con el mundo y ha sido ignorada por décadas, es una formidable autopista que atraviesa el corazón de nuestra riqueza agrícola, petrolera, forestal, minera e industrial, permitiendo el transporte de productos masivos a bajos costos sobre largas distancias», indicó Menéndez Ross.

Barcazas para el Mercosur El astillero modernizará la pata de transporte con mayor potencial del Mercosur, el fluvial, que apunta a expresarse en trenes de 42 barcazas que movilizarán 60.000 toneladas por viaje (similar a lo transportado por un buque granelero oceánico).

«Equivale a más de 2200 camiones con una fracción del costo de cualquier otro medio de transporte y sin requerir la construcción de ninguna obra de infraestructura. En el Mississippi navegan más de 26.000 barcazas, mientras que acá sólo lo hacen 1700», destacó Menéndez Ross.

El ejecutivo puntualizó que el astillero -que demandó una inversión de US$ 55 millones de dólares, con créditos de la Corporación Financiera Internacional, del DVB Bank, de Alemania, y otras bancos internacionales- se enmarca dentro de un proyecto de transporte global que tiene un presupuesto de US$ 200 millones destinados a modernizar el sistema. Ultrapetrol tiene la mayor flota barcacera de la Argentina y de la hidrovía, con más de 500 unidades. Como parte de ese plan se construyó también el remolcador de empuje más potente de América del Sur, el Zonda I, en Tandanor, con una inversión de US$ 8millones, botado hace 6 meses y que espera anclado en el río, enfrente al astillero, los convoyes de barcazas.

En febrero próximo, un nuevo remolcador, el Pampero I, dejará las gradas de Tandanor para sumarse a la operación en la hidrovía.

«La cadena no era completa sin este astillero. El 95% de las barcazas actuales fueron importadas desde los Estados Unidos y tienen una antigüedad promedio de 30 años. Era necesaria esta unidad productiva de última generación, que podrá construir barcazas de 2500 toneladas, en un turno, a razón de una por semana», agregó Menéndez Ross.

Hito para la hidrovía Ricardo Luján calificó el emprendimiento como «hito para la hidrovía» y celebró la «industria nacional, con empresas y trabajadores argentinos», al tiempo que anheló la posibilidad «de que el astillero pueda construir para terceros también».

Consultado por LA NACION sobre esta posibilidad, Menéndez Ross manifestó: «Hemos basado el proyecto para ampliar nuestra flota en un turno, pero en la medida en que la demanda de barcazas lo requiera, vamos a producir para terceros porque el astillero está diseñado para trabajar en dos y tres turnos, con lo que se puede casi triplicar la capacidad productiva inicial.

-Obtuvieron financiamiento internacional para levantar el astillero, pero ¿cómo ven las líneas de crédito para la construcción de barcazas?

-Sin dudas es un mundo más difícil el que enfrentamos hoy que el de hace un año y medio. Pero los proyectos que tienen capacidad de crecimiento como éste, que pueden producir más eficiencia, no van a tener problemas de financiamiento. Hoy se mueven convoyes de 20 toneladas, que es como mandar soja a China en barcos de 20.000 toneladas. Si pensamos en trenes de 42 barcazas, obtenemos convoyes de hasta 42 barcazas que, con la misma tripulación, reducen de manera drástica el costo por tonelada transportada.

-¿Cuál es la situación de la navegación por la hidrovía, sobre todo en el tramo que va de Santa Fe al Norte?

-Este es un río fantásticamente generoso que permite navegar los 12 meses del año con una profundidad mayor a 9 pies. Más que de calado, tenemos necesidades de señalización en pasos críticos: un convoy de 42 barcazas llega a 77 metros de manca y 400 de eslora, con lo que es más grande que un los grandes barcos oceánicos y, al enfrentar una curva barren un ancho de canal enorme. Necesitamos mantener el ancho de canal que el río naturalmente ofrece sin perjuicio de que profundicemos sectores menores.

Estos grandes convoyes no requieren de grandes obras, salvo señalizar pasos críticos. El paso hasta confluencia es muy ancho y en estado natural permite navegar con grandes convoyes. La señalización es la deuda pendiente más grande. El resto del río se navega con cartas electrónicas.

En diálogo con LA NACION, Jorge Alvarez, presidente de la Cámara Naviera Argentina, y director también de Ultrapetrol, ponderó que esta inversión «justifica pensar en que vamos a tener una flota mercante propia y que la hidrovía seguirá creciendo».

«Esperamos -continuó- que nos acompañen las autoridades y nuestros colegas, de forma tal de dar lugar y empuje al renacimiento de actividad naviera.»

-¿Qué tipo de acompañamiento por parte de las autoridades? Financiamiento no hubo…

-Tuvimos la fortuna de poder financiar el astillero con bancos internacionales. Pudimos invertir y ahora ya está. Lo que ahora necesitamos son políticas de apoyo para toda la actividad. No estamos pidiendo subsidios…

-¿Reserva de carga?

-No, tampoco. Pedimos condiciones para el desarrollo de la marina mercante, para modernizar esta flota obsoleta de 1700 barcazas que navegan la hidrovía, teniendo en cuenta el cuidado por el medio ambiente, de lo que la Prefectura es celosa defensora.

-¿Qué otras posibilidades ofrece el astillero?

-Además de las barcazas, puede producir buques de apoyo para las plataformas, remolcadores de empuje y tiro y buques de hasta 15.000 metros cúbicos de capacidad, y todo en poco tiempo.

-¿Qué que pasó con el leasing naval?

-Se lanzó con mucho entusiasmo y el resultado fue muy pobre. Esperemos que esto sirva de señal para el Gobierno, y que se pueda llegar a interesar en desarrollar una política naviera y de la industria naval en el corto plazo.

En 2006, se botaron apenas 7 barcazas en todos los astilleros del país, y un número similar en 2007. «Como consecuencia de ellos todos los armadores de los países de la hidrovía acudían a la importación desde los Estados Unidos, nuevas y usadas, o construían en Paraguay o Brasil», señalan desde la empresa.

El astillero trabajará con diseño, ingeniería y mano de obra local, con chapa argentina y otros materiales, también nacionales, para la fabricación de las tapas de fibra de vidrio.

Alrededor de 200 puestos de trabajos directos se crean con el proyecto.

Por Emiliano Galli
Enviado especial

http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1213651

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La industria naval ahora pasa por un buen momento

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La industria naval ahora pasa por un buen momento

Posted on 24 agosto 2009 by hj

Como en otras ocasiones, medidas anunciadas demoraron en ser implementadas o fueron modificadas. El interés por las barcazas se atribuyó a perspectivas ofrecidas en materia de cargas por la hidrovía Paraguay-Paraná.

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Durante muchos años la industria naval argentina no aprovechó diversas oportunidades de desarrollo como consecuencia de desacertadas políticas económicas. En julio del 2004, la propaganda oficial intentó convencer sobre las ventajas del acuerdo suscripto por Hugo Chávez y Néstor Carlos Kirchner, presidentes de Venezuela y la Argentina respectivamente, para reparar y construir barcos para Petróleos de Venezuela (Pdvsa) en los Astilleros Río Santiago (ARS).

Con fondos por un total de 741 millones de pesos -149 millones aportados por el Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios-, el gobierno difundió un programa trienal de asistencia financiera para la actividad el 17 de setiembre de aquel año.

Las operaciones con líneas de Nación Leasing (Grupo Banco Nación) podrían pactarse a plazos de 5 a 7 años, con una tasa de interés subsidiada del 5% anual. Así iban a realizarse más de 140 buques -de gran porte, especialmente petroleros, barcazas, remolcadores para operar en los ríos internos y un catamarán turístico- que generarían cerca de 30.000 puestos de trabajo (15.000 nuevos directos, 5.000 indirectos y 10.000 en la industria de partes).

No todos los astilleros consideraron conveniente el sistema del leasing, porque implica tener un barco terminado para comenzar a recuperar la inversión. A su vez, algunos armadores desistieron de reparar porque no podrían amortizar las inversiones requeridas de manera adecuada durante la vida útil de sus unidades.

Para Juan Antonio Torresín, presidente de la Federación de la Industria Naval Argentina (FINA) y titular de Coserena, mientras en el 2004 los astilleros y talleres locales ocupaban en forma directa a unas 3.000 personas en el 2008 superaban las 10.000 y su facturación, que en aquel momento era de 50 millones de dólares, el año pasado llegó a 800 millones (con una proyección para el 2010 que, de concretarse un acuerdo con Brasil reseñado más adelante, ascendería a 2.000 millones).

Al acto del plan trienal, en el 2004, asistió el omnipresente Kirchner, quien tampoco se perdió la oportunidad de estar en el del 11 de julio de 2006, cuando se firmaron 8 acuerdos para financiar a 15 astilleros que harían 80 embarcaciones que exigirían 430 millones de pesos y proporcionarían 2.500 puestos directos. Créase o no, aún no se habían implementado las medidas hasta el 20 de abril de 2007, Día del Obrero Naval, de acuerdo con los dichos de Cayo Ayala, secretario general de la Federación Marítima Portuaria y de la Industria Naval de la República Argentina y del Sindicato Argentino de Obreros Navales (SAON).

El interés por la construcción de barcazas se atribuyó a las perspectivas ofrecidas en materia de cargas por la hidrovía Paraguay-Paraná y a la falta de unidades de tracción.

Horacio Tettamanti, presidente de la Asociación Bonaerense de la Industria Naval (ABIN) y de Servicios Portuarios Integrales (SPI) Astilleros, afirmó que por la hidrovía se transportan 10 millones de toneladas, volumen que en el próximo quinquenio podría cuadruplicarse. Cristina Fernández de Kirchner, la actual presidenta, envió un proyecto de ley al Congreso para la renegociación del contrato y prometió que se profundizaría el dragado hasta el 2013 y el 2014, de modo tal que las barcazas puedan llegar al tope o, tal vez, barcos de mayor porte bajen desde Asunción sin necesidad de transbordar sus cargas a barcazas o llegar a Montevideo (Uruguay), como está sucediendo.

Desde el 2004 se pasó de una universidad que brindaba carreras especializadas a cuatro, que incluyeron convenios de pasantías destinados a los estudiantes. Empresarios, sindicalistas y autoridades del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social actuaron en conjunto en ese sentido y se reanudaron las tecnicaturas en el ARS, Tandanor y Mar del Plata, así como cursos de capacitación para formar mano de obra especializada.

En la «Primera jornada para el desarrollo de la industria naval», organizada por entidades empresarias, sindical, profesionales y universitarias el 3 de junio del año pasado, Pablo Noel, de la Asociación de Astilleros y Talleres Navales Argentinos, reclamó «una ley de marina mercante e industria naval que otorgue sustentabilidad y previsibilidad al sector».

Tettamanti, a su vez, alertó que de no reformularse el modelo actual «vendrán cargas extranjeras transportadas en barcos extranjeros que se transbordarán en puertos uruguayos».

Estrategias de consolidación y desarrollo sectorial se trataron en la cartera laboral el 13 de agosto del año pasado como parte de las actividades del Consejo Sectorial de la Industria Naval-Marítimo Portuaria. A fin de competir en el mercado mundial, se suscribió en esos días el «Acuerdo-marco internacional de reciprocidad, cooperación y complementariedad», entre la FINA y el Sindicato Nacional de la Industria de la Construcción Naval Brasileña (Sinaval), que nuclea a 26 empresas. Permite que astilleros de ambos países utilicen sus gradas en forma conjunta para cumplir con las necesidades de los armadores.

Esto se ratificó seguidamente en el «Primer encuentro empresario binacional para el desarrollo de estrategias de cooperación y articulación productivas» en Buenos Aires, con la presencia de los dos presidentes, Cristina Fernández de Kirchner y Luiz Inácio Lula da Silva.

El vacío legal existente impulsó a un grupo de ingenieros navales a elaborar a fines de los 90 una propuesta para la marina mercante y la industria naval, cuyos alcances fueron expuestos por Roberto Hargain a Julio Cobos, vicepresidente de la Nación, el 10 de setiembre pasado; la Subsecretaría de Puertos y Vías Navegables -junto con una propuesta de la Cámara Naviera Argentina- y a diputados.

En la «Semana Argentina en San Pablo», coordinada por la Subsecretaría de Comercio Internacional de la Cancillería argentina, en marzo de este año se reencontraron ambos mandatarios y Lula da Silva planteó la necesidad de llevar adelante los acuerdos y potenciar los programas de desarrollo de ambas industrias navales.

Al efectuar un balance del 2008, Torresín subrayó que los astilleros, en su mayoría, trabajaron y admitió que, «quizás, buscamos tener un poco más de perspectiva a largo plazo».

Destacó «la labor que realiza la Subsecretaría de Puertos y Vías Navegables de la Nación en cuanto al tratamiento de la que será la ley de marina mercante e industria naval» y la creación del Ministerio de la Producción, y hasta los «créditos más importantes» que ofrece el Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE).

El Poder Ejecutivo Nacional publicitó la recuperación de los astilleros «Tandanor» y «Almirante Storni» y su integración en el complejo industrial naval argentino (Cinar), mientras el bonaerense se comprometió a que ARS contara con las garantías para llevar adelante la construcción y la exportación de buques.

La industria naval liviana es altamente competitiva e intensiva en mano de obra: genera 17.000 puestos directos e indirectos sumando astilleros, contratistas, marinas, guarderías y clubes, entre otros rubros, según Miguel Money, secretario de la Cámara Argentina de Constructores de Embarcaciones (Cacel). Recuperó el año pasado niveles de producción anteriores a la crisis del 2000 y habría exportado por 21,7 millones de dólares a 23 naciones, entre ellas Estados Unidos, Brasil, Italia, España y Venezuela. Esto, pese a las demoras en percibir los reintegros de derechos de exportación y del Impuesto al Valor Agregado y los mayores costos directos como consecuencia de los fletes y la inflación. No obstante, la crisis provocó en los primeros meses del 2009 una caída en las ventas del 30% respecto de idéntico período anterior, por lo que los fabricantes locales congelaron los precios para no quedar fuera del mercado y achicaron márgenes para reducir los costos.

Julio de Vido, titular de Planificación, pronosticó que «2009 y 2010 serán los años de la industria naval», en tanto la presidenta Kirchner aseveró que su desarrollo es «una cuestión estratégica de cara al bicentenario».

La chapa que no se fabricó y la que está por hacer

Aunque habrían existido interesados en fabricar chapa naval en el país en la década del 50 del siglo pasado y el objetivo fue trazado en la del 60 por el Consejo Nacional de Desarrollo (Conade), recién la dictadura militar del denominado «Proceso de reorganización nacional» autorizó a la Sociedad Mixta Siderurgia Argentina (Somisa) a adquirir un tren de laminación especializado por el que se habrían pagado unos 25 millones de dólares.

Cuando en 1989 se mencionaba la privatización de la empresa su conducción estaba dispuesta a ponerlo en marcha, pero nada de eso sucedió y fueron infructuosos los posteriores intentos por subastarlo. Somisa fue adquirida ventajosamente por Techint y vendió dicho tren a Brasil, uno de los países desde donde la Argentina importó la chapa en cuestión.

Ante la construcción de buques, en octubre del 2006 el gobierno bonaerense -entonces a cargo de Felipe Carlos Solá- acordó con el grupo italiano Beltrame -cuya historia se inició en la ciudad de Vicenza en 1896 y tiene 10 centros de producción en Europa- la radicación de una fábrica de chapa en Ensenada en la que invertiría 40 millones de dólares y generaría 100 puestos directos e indirectos.

Siderúrgica Beltrame (SB), denominación de la compañía local controlada por el holding italiano, en las postrimerías del 2008 estaba dispuesta a destinar 50 millones de dólares para obtener de 200.000 a 250.000 toneladas por año de chapas y laminados para la industria pesada, pero en Villa Constitución (Santa Fe). Por otra parte, trascendió que haría una acería en Puerto Madryn (Chubut), de unos 400 millones.

Sin embargo, Cristina Fernández de Kirchner, presidenta de la Nación, reveló en junio pasado que desde el Banco Nación se ayudaba a SB a completar la inversión de 200 millones de pesos, porque «el mundo se vino abajo y algunos grupos que se fondeaban en el exterior obviamente quedaron sin posibilidades». Incluso dijo que estaría en condiciones de comenzar a producir en enero próximo.

Miguel Ángel Fuks

RIO NEGRO ONLINE

http://www.nuestromar.org/noticias/industria_naval_082009_25578_la_industria_naval_ahora_pasa_por_un_buen_momento

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La industria naval vuelve a mostrar su potencial

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La industria naval vuelve a mostrar su potencial

Posted on 22 mayo 2007 by hj

Ayer se botó al Paraná un buque petrolero construido en la planta de Astilleros Corrientes. Tiene 130 metros de largo y puede almacenar 10 mil metros cúbicos de combustible. Dio trabajo a 300 obreros. Lo llaman “el mexicano”.

Como resultado de la reactivación de las actividades a pleno en el astilleros local, después de una década de paralización, desde ayer flota en el río Paraná el buque tanque se que construye en el lugar desde al año pasado. Ahora restan dos cosas: terminar los últimos detalles de construcción y definir el destino final de la gigantesca embarcación.

Fueron 24 horas de arduo trabajo (con inconvenientes en la provisión de energía de por medio) para desplazarlo hasta las aguas del Paraná. A las 6 de la mañana de ayer, el buque tanque de doble casco finalmente se afirmó en el río sobre las costas que dan al Astilleros Corrientes.

Tiene casi 130 metros de eslora (largo); 20 metros y medio de manga; y nueve metros de puntal (altura). Su capacidad del almacenaje llega a 10.500 metros cúbicos y posee dos motores de 4.500 HP para el transporte de productos derivados del petróleo y productos químicos.

El proyecto contempló 300 puestos de trabajo, cantidad que por su próxima culminación ahora se redujo a 160 trabajadores, indicó ayer a El Litoral Miguel Gutnisky, presidente de Astilleros Corrientes.

Desde la empresa explicaron que la construcción de este buque origina una reactivación importante para la provincia. La demanda internacional de buques de doble casco obedece a exigencias impuestas por normas internacionales que rigen el transporte marítimo. El objeto es impedir el derramamiento de petróleo en caso de accidente o colisión con la alteración ecológica consecuente.

En septiembre del año pasado, la embarcación fue la joya que enmarcó el acto central en el país por el Día de la Industria Naval Argentina que tuvo a Corrientes como escenario. En la oportunidad asistieron autoridades nacionales, provinciales y comunales, donde se destacó el fuerte impulso e inversión en el sector, tanto desde el Gobierno nacional como el provincial.

Ayer se dio un paso importante con el buque petrolero ya en el Paraná, embarcación que podría bautizarse con el nombre de “El Mexicano”, pero aún no está definido.

Fuente: El Litoral

MEGA 24

Artículo publicado en http://www.nuestromar.com.ar/noticias

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DANIEL PAZ & RUDY | Página 12

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