Tag Archive | "AGROWING"

Un autodidacto fabrica aviones ultralivianos para fumigación

Tags: , ,

Un autodidacto fabrica aviones ultralivianos para fumigación

Posted on 24 enero 2005 by hj

Se asoció con la empresa Zanella para comenzar a producirlos a gran escala.A los siete años, Juan Carlos Iribarne se subió por primera vez a un aeroplano. La fascinación de ver todo desde el cielo fue tal que años después comenzó a armar aviones ultralivianos para recreación y fumigación, que próximamente serán relanzados al mercado con la marca Aerozanella.

Un autodidacto fabrica aviones ultralivianos para fumigación

Con ese primer vuelo de bautismo que le regaló su padre, «empezó una atracción inexplicable por los aviones», comenta Iribarne, que durante su adolescencia cada vez que escuchaba un avión salía de su casa de Luján sólo para verlo pasar.

Fue también durante su primera juventud cuando descubrió que había gente que armaba en sus casas ultralivianos. Por ese entonces, no tenía los medios para comprar los materiales y armar uno, pero la ocasión se presentó en 1985.

En el garaje de su casa

«Empecé a trabajar en el área de diseño gráfico y conseguí el dinero para hacer el primer avión. Había comenzado a leer mucho sobre el tema y lo armé en el garaje de mi casa con planos de una revista de Estados Unidos. Siempre fui autodidacto», cuenta el emprendedor, de 52 años, que sigue viviendo en Luján con su esposa y sus dos hijas.

«Ese avión lo vendí y con lo que saqué empecé a hacer otro mejor -agrega-. Lo gracioso es que cuando armé el primero no sabía volar y un piloto que conocía fue el que lo probó. Después tuve la posibilidad de hacer el curso y desde entonces no paré de volar.» Iribarne viajó luego a Estados Unidos para conocer más del mundo de los ultralivianos. A su regreso presentó un modelo en el concurso de la Experimental Aircraft Association y ganó el primer premio.

«A raíz de ese premio los pedidos se empezaron a multiplicar y vi que había un negocio grande. Cada avión que hacía, lo mejoraba, y empecé a fabricarlos biplaza. Después viajé a Toronto y descubrí un ultraliviano para fumigar. Cuando volví, hicimos un equipo de fumigación con un amigo de Concordia y se lo incorporamos al avión», recuerda Iribarne.

En ese momento el fanático de los aviones decidió ponerle un nombre a sus creaciones y nació Agrowing. El emprendedor lleva vendidos 25 aviones cuyos precios van desde 14.000 hasta 17.000 dólares, sin contar el equipo de fumigación de 3000 dólares.

Innovación
Próximamente, las ventas se multiplicarán porque Iribarne se asoció en 2004 con Zanella y en marzo presentará los primeros modelos de Aerozanella, marca que reemplazará a Agrowing.

«Tuve muchas propuestas de acá y del exterior, pero elegí a Zanella porque es una marca consolidada -dice el empresario-. Yo pongo el conocimiento y la experiencia y ellos su estructura. Tienen importadores y una red de ventas importante, y estamos seguros de que vamos a exportar dentro de poco.

«En la planta que tiene la empresa en Caseros vamos a hacer también fumigadores biplaza y lo bueno es que con el doble comando uno puede instruir a los pilotos», añade.

Los aviones ultralivianos no superan los 200 kilos y tienen motores de hasta 65 caballos con los cuales se puede volar hasta 2 horas a una velocidad crucero de 175 kilómetros por hora. Los fumigadores tienen un equipo de 108 litros, con bomba eléctrica, que permite fumigar 50 hectáreas por vuelo.

«Son aviones más económicos que los tradicionales y pueden volar en terrenos en que los otros no pueden. Se puede despegar y aterrizar en una cancha de fútbol, son mucho más prácticos. Y son fáciles de armar porque tienen sólo 6 tubos curvos y el resto son todos rectos», dice el emprendedor.

Además de estos ultralivianos, también diseñó un autogiro -similar al helicóptero- y un parapente motorizado. Sostiene que continuará armando nuevos modelos de todo tipo y, por el entusiasmo que demuestra por su proyecto, no tardará en hacerlo.

Mercedes García Bartelt
[email protected]

http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=673626

Comments (28)

AGROWING – Aviones ultralivianos para fumigar

Tags: , ,

AGROWING – Aviones ultralivianos para fumigar

Posted on 08 agosto 2004 by hj

 

Cecilia de Castro
[email protected]

«Fue un flechazo», dice Juan Carlos Iribarren (47) cada vez que se acuerda del título de la revista que vio en 1980 mientras paseaba por la calle Florida. «Construya su propio avión» decía.

De vuelta en Luján, donde vivía, devoró la revista desde la primera página hasta la última. Entre los avisos había publicidades de empresas que venden planos para construir ultralivianos. «Le mandé una carta a una de ellas, en los EE.UU., y la espera me pareció eterna» Hasta que el cartero le dejó un sobre con los planos. Sin tener ninguna experiencia, Iribarren construyó un avión de 150 kilos equipado con el motor de una moto. Le llevó ocho meses de trabajo.

«Yo no sabía volar así que me lo volaba un amigo y yo lo miraba desde abajo».

Después lo vendió con la idea de construir otro mejor «Lo hice, y cuando me quise acordar había entrado en esa cadena de construir y vender».

Sus aviones eran artesanales y los clientes llegaban por referencia: «Un avión me hacía vender otro». Para esa época, el garage de su casa se había transformado en el galpón donde fabricaba las naves voladoras por encargo.

A partir de ese primer plano, a cada avión que construía le introducía alguna mejora hasta que lo optimizó al máximo. «Soy muy obsesivo con la mano de obra y la calidad. Yo les agrego muchos detalles aunque me lleve más tiempo y gane menos».

Los utralivianos son una categoría dentro de las aeronaves, «pesan unos 200 kilos», explica. La Dirección Nacional de Aeronavegabilidad regula la construcción de aviones y otorga el certificado de aprobación de modelos. «Estoy preparando la documentación para obtener uno». Cuando lo consiga, sus aviones dejarán de ser experimentales.

Cada vez más metido en el mundo de los aviones, participó varias veces en una convención organizada por la Experimental Aircraft Association. «Presenté un avión para dos personas y salió campeón. A los dos años vuelvo a salir campeón».

Unas cuantas veces en su vida se subió a los aviones de línea con destino a los Estados Unidos. Y siempre volvía con ideas nuevas. Fue en uno de esos viajes donde vio un ultraliviano, similar a los que él construye, con un equipo de fumigación incorporado.

Como una hélice, entró a girar en su cabeza la idea de construir un avión para fumigar. Con un amigo desarrolló un equipo de fumigación apto para ultralivianos. «Es una bomba eléctrica con diez microventiladores. Los resultados son bárbaros. El costo de la hora de vuelo es 70 % menor que en otros aviones y el costo del producto baja a la mitad con la aeroaplicación». Cada uno de estos aviones cotiza US$ 14.000 y el equipo, 3.000.

Ya recibió varios llamados de gente de campo interesada en el avión, que se vende con la marca AgroWing. Iribarren cree que llegó la hora de que su emprendimiento busque nuevas alturas. «Estoy creciendo en una forma muy rápida y tengo que analizar mis pasos siguientes. Voy a tener que armar una estructura y alguna estrategia de marketing. Y estoy buscando un socio inversor».

La construcción de aviones, que nació como un hobby, se transformó en su fuente de ingresos. «Me dedico a los aviones desde que me levanto hasta que me acuesto. Son mi vida», dice. Y cuenta que recibió una oferta para fabricarlos en Australia. «Pero no me interesa irme, cada avión lo siento como un hijo y así se despersonalizarían». Como si hiciera falta, informa que sus grandes ídolos son los hermanos Wright.

No sólo fabrica aviones. De su taller también salen otras máquinas que permiten a los humanos despegar los pies de la tierra. Una vez un amigo le preguntó si no se animaba a hacerle un parapente. Le hizo uno biplaza con motor. «Es como un paracaídas con carrito y un motor que lo empuja», explica. También construyó y voló autogiros («como un helicóptero, con una hélice arriba pero sin motor»).

Hace años que aprendió a volar y ya no depende de sus amigos para ver cómo funcionan sus creaciones aladas o «helizadas».

De sus paseos por el aire tiene muchas anécdotas para contar, como aquella vez que en pleno vuelo se le salió una hélice que cayó en un monasterio. Ni se le ocurrió gritarles a los monjes para que le gestionaran un milagro del cielo (desde donde estaba cayendo, precisamente). En cambio, aterrizó planeando. «Dejé el avión allí porque era de noche. Al otro día volví, encontré la hélice, se la puse y volví a casa volando».

http://www.clarin.com/suplementos/economico/2004/08/08/n-01201.htm

Comments (18)

Estimados amigos:
Este sitio no recibe apoyo privado ni estatal. Preferimos que sea así para poder publicar lo que consideramos "buenas noticias" sobre nuestro país de manera independiente. Si te gusta este sitio y querés colaborar para que sigamos online escaneá el código QR con la App de Mercado Pago.
Gracias por leernos y por tu colaboración!!


Las Malvinas fueron, son y serán argentinas!

Humor


Sendra | Sendra


25.gif


DANIEL PAZ & RUDY | Página 12

Daniel Paz & Rudy