Autor: Claudio F. Capace

El eje de la presentación se desarrolló en torno la espectacular localidad denominada Potrero de los Funes, en la provincia de San Luis, utilizando parte del circuito natural que la categoría GT1 utilizará en noviembre. En ese sentido los lanzamientos regionales de Peugeot en Argentina, desde hace mucho tiempo, respetan determinados denominadores comunes: convocan gran cantidad de colegas, las pruebas dinámicas siempre son extensas y bien diagramadas (como para llevarse una idea fidedigna del nuevo producto) e, invariablemente, se elijen distintos puntos del interior del país en una especie de cruzada federal.
Hasta aquí llegamos, convocados para recabar las primeras impresiones dinámicas del esperado 207 Compact. Tuvimos oportunidad de manejarlo a lo largo de una jornada muy intensa, en sus versiones cinco puertas, Sedán y SW, con motores 1.6 nafta y 2.0 Diesel.
El nuevo defensor de los colores de Peugeot en el disputado en el segmento B, donde recientemente llegó el Gol Trend propone carrocerías de dos y tres cuerpos y la rural SW. Es un vehículo que marca un paso hacia adelante, claramente superador respecto del exitoso 206.
El 206, que se permitió vivir una década sin cambios ofrecerá una nueva variante (denominada Génération), de motor chico de 1,4 litros y 75 CV y menor equipamiento, si se posiciona correctamente, tiene varios años de gallarda vida.
Lo cierto es El 207C es el nuevo valuarte y seduce fundamentalmente por la renovada trompa (notoriamente más alta y voluminosa), luego, a medida que sigue la recorrida visual hacia el sector trasero los cambios se van desvaneciendo hasta llegar a la cola donde sólo mutó el dibujo interno de las ópticas y el sector inferior del paragolpes (adiós al sutil y logrado antiniebla central).
En ese primer tramo de ruta anduvimos sobre un tricuerpo con motorización Diesel. Apenas dimos marcha nos llamó la atención el interior: propone un replanteo severo en la parte superior que se jerarquizó de manera determinante. Seremos claros, nos aventuramos a decir que es el referente de su categoría: materiales (rígidos pero de impecable factura), encastres, colores, insonorización… todo se acerca a los patrones conocidos en el 307. Impecable diseño y resolución del tablero con “aires” de segmento “C”. Los tableros presentan mínimas modificaciones de presentación de acuerdo al nivel de equipamiento; desde el sector medio hacia abajo (climatizador, estéreo, consola central) emula -con sutiles cambios de perillas y colores- a soluciones conocidas en el 206. La habitabilidad es correcta y resulta gratificante la ausencia de ruidos parásitos, tan comunes en el hermanito menor…
Esta variante de carrocería tricuerpo creció 39 mm de longitud (25 más de distancia entre ejes) y tiene un voladizo trasero (+14 mm) que le permite, además de incrementar la capacidad del baúl, alojar internamente la rueda de auxilio, eterno problema del 206. Seremos sinceros: el auto, si bien en la apreciación personal nos causó mejor impresión que en las fotos, resulta más difícil de digerir (sobe todo en la vista lateral, donde el pilar “C” no encuentra una feliz resolución), sobre todo en la comparación directa con el bicuerpo. Igualmente no llega a superar al Clio, solitario en el podio del peor resuelto a la hora de “agregar” el baúl.

Dinámicamente el nuevo tratamiento sonoro brilla… por la ausencia de decibeles. El motor casi no se percibe y las vibraciones propias de la rodadura -y las distintas calidades y estados de los asfaltos puntanos fueron buena prueba- llegan con muchas menos intensidad que en el 206. Ciertas correcciones en los conjuntos suspensión-amortiguador, más un rodado más generoso de 15” terminan por ofrecer un combo eficiente y rendidor. Se siente un apoyo sólido y confiable en todo momento y responde sumiso a las órdenes del volante. Ganó en percepción y dinamismo.
El equipamiento de seguridad es otro punto donde se trabajó y donde la gama basa sus reales. La opción de contar con airbags laterales lo pone en posición de privilegio en su categoría.
Rumbo a Inti Huasi y después de un locro autóctono que nos hizo por un rato olvidar de los autos, tuvimos ocasión de llevar un SW nafta DE 110 CV. En un par de sectores con retomes pudimos comprobar la respuesta antes exigencia concreta y –si bien acude en dos “tiempos” y tiene un tren trasero más liviano (con peso en el baúl, como es de esperar las rurales tienden a responder mejor)-, dejó en claro que es un auto que propone un status superior (siempre en la comparación directa con el 206).
Dirección, frenos, comando de caja dan idea de un auto más serio, pulido… con un renovado aplomo que le sienta muy bien. El 207C es seis mm más bajo, dato que sin dudas suma a la hora de plantarlo en la ruta. Toda la trepada serrana obligó a exprimir las cinco relaciones para mantener el ritmo impuesto. Y en este sentido un punto: dada la mejora experimentada a nivel general en el rodaje del nuevo modelo se tiene la sensación de que puede cobijar potencias mayores.

Con el nuevo 207 Compact estamos ante un auto del que se habló mucho (adentro afuera de la marca), entre colegas, y que también generó “ruido” entre nuestros lectores: el correo de TM y los comentarios de las notas relacionadas son fiel testigo. El problema principal al que se enfrenta la marca, paradójicamente, es la denominación: es claro que no se trata el 207 europeo (un auto al que la realidad de la región impide de momento fabricar/vender porque se trata de otra plataforma y un salto tecnológico al que pocos accederían), además a Peugeot se le presentaba la presión extra de que parte de su gama europea ya está en la “generación 8”, por eso la decisión salomónica de agregarle el “Compact” al tradicional número de tres cifras. Otro sería el cantar si hubiera nacido como 206 Plus o Premium. Pero son cuestiones que nos exceden, acá lo importantes es lo que el auto brinda. Y para nosotros, fue una agradable sorpresa. Ya atendamos el test.










