El antiguo inmueble donde funcionaba la procesadora de yerba Cruz de Malta es ahora
un moderno edificio.



Clarín Arquitectura
Basta simplemente pasar por la entrada principal, sobre la avenida Martín García, y caminar unos diez metros hacia el mostrador de recepción para sumergirse en una experiencia poco común.
La vieja planta de procesamiento de yerba mate Cruz de Malta, que ocupa casi la totalidad de una rara manzana triangular en Barracas, se convirtió en una suerte de gigantesco y modernísimo contenedor de oficinas. Allí conviven yuxtapuestos el pasado, que se conserva en la carcasa y la estructura del edificio, y un presente, proyectado hacia el futuro.
«Un contenedor del pasado convertido en escenario para nuevos usos», tal como lo definen los arquitectos Berto Berdichevsky y Rubén Cherny, responsables del reciclaje, como si se tratara de la puesta en escena de las necesidades de la vida contemporánea en el contexto de una operación sobre la historia edilicia de la ciudad.
En rigor, el estudio BBRCH ganó la obra por concurso en 2005, cuando el programa previsto era de viviendas, pero cuando un año después la firma propietaria del inmueble resolvió destinarlo a oficinas, volvió a convocarlos.
Los proyectistas explica que el edificio original se rescató en su totalidad, sin agregar obra nueva, ya que no sólo se conservó al máximo al exterior -entre otros motivos, porque es un inmueble patrimonial catalogado- sino que además se decidió no agregarle más pisos con retiros, aunque la normativa lo hubiese permitido.
«La idea fue preservar tanto su volumen como su tectónica», aseguran. Obviamente, las fachadas se pusieron a punto y se conservaron los letreros y símbolos en bajorrelieve que identifican la memoria del lugar, como una potente referencia urbana.
Por otra parte, más que preservar, el reciclaje buscó resaltar expresamente los valores especiales del edificio, originados en su uso original. En concreto, se aprovechó la superficie generosa para responder al nuevo programa «a partir de entender el edificio como una trama indeterminada y adaptable a necesidades cambiantes.
Una sucursal del HSBC, en la planta baja del edificio, abre sus puertas al barrio y entabla relación con los vecinos.




