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Hallan un tipo de arcilla que permite limpiar ríos contaminados

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Hallan un tipo de arcilla que permite limpiar ríos contaminados

Posted on 06 febrero 2009 by hj

Extrae los fungicidas que se vierten en el Sur después del proceso de lavado de frutas.Trabajo de científicos de La Plata

 

 

Hallan que un tipo de arcilla permite limpiar ríos contaminados
Microfotografía de las arcillas utilizadas para extraer los fungicidas de los ríos en el Sur Foto: Gentileza CIC
 

 

Irene Maier
Para LA NACION

 

Los fungicidas son productos agroquímicos que, si llegan a las aguas, constituyen un peligro para los seres humanos y para los organismos animales y vegetales que habitan el ecosistema. Una de las regiones en riesgo es el Alto Valle de Río Negro y Neuquén, porque en las plantas empacadoras se rocían las frutas con un fungicida llamado tiabendazol antes de embalarlas para conservarlas hasta la venta.

Los lugares donde se efectúa la pulverización son lavados para limpiar los excedentes del fungicida y el agua se vierte en canales que llegan a los ríos Limay, Neuquén y Negro. Esta práctica está produciendo su contaminación, afectando incluso a algunas napas de agua.

Para solucionar este problema, la doctora Rosa Torres Sánchez, del Centro de Tecnología de Recursos Naturales y Cerámica (Cetmic) de La Plata, e integrantes de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional del Comahue propusieron usar materiales arcillosos para extraer el fungicida de las aguas de lavado de las empacadoras. Esto originó una investigación cuyos resultados muestran que las arcillas denominadas «montmorillonitas», provenientes de yacimientos de las provincias de Río Negro y Neuquén, pueden ser utilizadas para retener las moléculas de tiabendazol del agua contaminada.

Las montmorillonitas son muy eficaces para capturar iones metálicos y moléculas orgánicas que tengan carga eléctrica positiva. Eso se debe a que las partículas de esa arcilla están compuestas por numerosas laminillas microscópicas, cuya superficie está cargada negativamente en forma natural y atrae a átomos y moléculas que tienen un exceso de carga positiva. Como la distancia entre las láminas tiene cierta capacidad de expansión, las moléculas pueden introducirse entre ellas y quedar retenidas por fuerzas electrostáticas (fenómeno de adsorción).

«Las moléculas de tiabendazol tienen carga positiva y comprobamos en el laboratorio que son atrapadas por las montmorillonitas. Con el método de difracción de rayos X medimos la expansión del espacio interlaminar y encontramos que el fungicida cubre la superficie de las láminas con una capa de una molécula de espesor. También determinamos que la adsorción máxima se obtiene cuando la arcilla está en agua neutra o ligeramente ácida», explica la doctora e ingeniera María Bárbara Lombardi, jefe de la Planta Piloto del Cetmic, que depende de la Comisión de Investigaciones Científicas de la Provincia de Buenos Aires (CIC) y del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet).

Dado que la acidez óptima para este proceso corresponde a las condiciones naturales de los ríos, no se requieren agregados químicos. Tampoco se necesitan tratamientos especiales, ya que los yacimientos patagónicos de montmorillonitas son de alta pureza.

El tiempo de contacto del agua contaminada con las arcillas, que asegura la retención del fungicida, es cercano a las 24 horas. Para comprobar si el proceso de adsorción es estable, se colocaron en agua limpia partículas de arcilla que habían retenido tiabendazol. Al mes, no se detectaron moléculas del fungicida en el líquido, lo que indica que no se adsorben en el corto plazo y que la arcilla ya utilizada podría almacenarse en tanques al aire libre, sin riesgo de contaminación de napas.

«Nuestro estudio también resolvió en el laboratorio problemas que pueden presentarse en la práctica. Debido al pequeño tamaño de las partículas de montmorillonita, ellas permanecen en suspensión en el agua de los recipientes de purificación. Para extraerlas del líquido una vez usadas, determinamos qué sustancias químicas agregar para que precipite la arcilla. Así se obtiene un barro que puede ser removido y almacenado», detalla la doctora Torres Sánchez, investigadora del Conicet.

Otra alternativa propuesta es colocar la arcilla en un recipiente largo, en forma de columna, y agregar un material inerte que aumenta la tortuosidad del camino que debe hacer el agua. De esta forma se aumenta el tiempo de contac¬to con la arcilla, antes de llegar al río. Este dispositivo fue probado con éxito en el laboratorio y sólo debería ser adaptado a cada planta empacadora en particular o a otras industrias que utilizan tiabendazol y lo vierten a las aguas.

Los fungicidas son productos agroquímicos que, si llegan a las aguas, constituyen un peligro para los seres humanos y para los organismos animales y vegetales que habitan el ecosistema.

Una de las regiones en riesgo es el Alto Valle de Río Negro y Neuquén, porque en las plantas empacadoras se rocían las frutas antes de embalarlas con un fungicida llamado tiabendazol, a fin de conservarlas hasta la venta. Los lugares donde se efectúa la pulverización se lavan para limpiar los excedentes del fungicida y el agua se vierte en canales que llegan a los ríos Limay, Neuquén y Negro. Esta práctica está produciendo su contaminación y afectando, incluso, algunas napas de agua.

Para solucionar el problema, la doctora Rosa Torres Sánchez, investigadora del Centro de Tecnología de Recursos Naturales y Cerámica (Cetmic) de La Plata, junto con integrantes de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional del Comahue, propusieron utilizar materiales arcillosos para extraer el fungicida de las aguas de lavado de las empacadoras.

Eso originó una investigación, cuyos resultados muestran que las arcillas denominadas montmorillonitas, provenientes de yacimientos de las provincias de Río Negro y Neuquén, pueden ser utilizadas para retener las moléculas de tiabendazol del agua contaminada.

Resultados concluyentes

Las montmorillonitas son muy eficaces para capturar iones metálicos y moléculas orgánicas que tengan carga eléctrica positiva. Esto se debe a que las partículas de esta arcilla están compuestas por numerosas laminillas microscópicas, cuya superficie está cargada negativamente en forma natural y atraen átomos y moléculas que tienen un exceso de carga positiva.

Como la distancia entre las láminas tiene cierta capacidad de expansión, las moléculas pueden introducirse entre ellas y quedan retenidas por fuerzas electrostáticas (fenómeno de adsorción).

«Las moléculas de tiabendazol tienen carga positiva, y comprobamos en el laboratorio que son atrapadas por las montmorillonitas. Con el método de difracción de rayos X, medimos la expansión del espacio interlaminar y encontramos que el fungicida cubre la superficie de las láminas con una capa de una molécula de espesor. También determinamos que la adsorción máxima se obtiene cuando la arcilla está en agua neutra o ligeramente ácida», explica la doctora e ingeniera María Bárbara Lombardi, jefe de la Planta Piloto del Cetmic. El Cetmic depende de la Comisión de Investigaciones Científicas de la Provincia de Buenos Aires (CIC) y del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet).

Debido a que el grado de acidez óptimo para el proceso corresponde a las condiciones naturales de los ríos, no se requieren agregados químicos, característica que lo simplifica. Otra ventaja es económica, ya que los yacimientos patagónicos de montmorillonitas tienen alta pureza y no se necesita hacer tratamientos especiales para utilizarlas.

El tiempo de contacto del agua contaminada con las arcillas, que asegura la retención del fungicida, es cercano a las 24 horas. Para comprobar si el proceso de adsorción es estable, se colocaron partículas de arcilla que habían retenido tiabendazol, en agua limpia.

Al cabo de un mes, no se detectaron moléculas del fungida en el líquido, lo que indica que no se desorben en el corto plazo y que la arcilla ya utilizada podría almacenarse en tanques al aire libre, sin riesgo de contaminación de napas.

En la práctica

«Nuestro estudio resolvió también en el laboratorio problemas que pueden presentarse en la práctica -detalla la doctora Torres Sánchez, investigadora del Conicet-. Debido al pequeño tamaño de las partículas de montmorillonita, ellas permanecen en suspensión en el agua de los recipientes de purificación. Para extraerlas del líquido una vez usadas, determinamos qué sustancias químicas agregar para que precipite la arcilla. Así se obtiene un barro que puede ser removido y almacenado.»

Otra alternativa propuesta es colocar la arcilla en un recipiente largo, en forma de columna, y agregar un material inerte que aumenta la tortuosidad del camino que debe hacer el agua. De esta forma, se aumenta el tiempo de contacto con la arcilla, antes de llegar al río.

Ese dispositivo fue probado con éxito en el laboratorio y sólo debería ser adaptado a cada planta empacadora en particular o a otras industrias que utilizan tiabendazol y lo vierten a las aguas.

Comisión de Investigaciones Científicas de la Provincia de Buenos Aires

 

http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1096978

 

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Investigadores Argentinos descubrieron una sustancia que es anticancerígena

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Investigadores Argentinos descubrieron una sustancia que es anticancerígena

Posted on 03 febrero 2009 by hj

Lo demostraron con células de tres diferentes tumores humanos.Es uno de los ingredientes del sushi.Una sustancia del pepino de mar es anticancerígena.

Una sustancia del pepino de mar es anticancerígena

Contra el cáncer, pepino de mar

Gabriel Stekolschik
Para LA NACION

Parientes cercanos de las estrellas y erizos de mar vagan por las profundidades marinas alimentándose de los sedimentos oceánicos.
Son imprescindibles para mantener el equilibrio de los ecosistemas del fondo del mar y, además, están altamente cotizados en los países orientales, pues allí se utilizan para la preparación de distintas comidas, como el sushi. Se trata de los Holoturios , llamados vulgarmente pepinos de mar debido a su forma alargada.
Fruto de un trabajo interdisciplinario financiado por la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica, el Conicet y la Universidad de Buenos Aires, un equipo de investigadores argentinos descubrió que un compuesto aislado del Psolus patagonicus , una de las aproximadamente 1200 especies conocidas de pepino de mar, tiene la capacidad de inhibir la proliferación de células cancerosas obtenidas de tumores humanos de mama, de hígado y de pulmón. Los resultados del estudio fueron publicados en la revista Chemotherapy .
La molécula en cuestión es un triterpeno glucósido (TG), bautizado Patagonicósido A por la doctora Marta Maier, una de las autoras del trabajo, que es investigadora del Conicet en el Departamento de Química Orgánica de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales (FCEyN) de la UBA.
Los TG forman parte de los mecanismos de defensa del pepino de mar. Cuando el animal se siente amenazado, excreta algunas de sus vísceras -que después regenera- para que el depredador se distraiga comiéndolas y, a su vez, expulsa los TG, que son tóxicos para algunos peces.

Mecanismo de acción

Trabajos anteriores de la doctora Maier habían demostrado que el Patagonicósido A, así como un derivado desulfatado de éste, poseen una potente actividad antifúngica.
«Para nuestra grata sorpresa ahora encontramos que ambos compuestos también tienen actividad antiproliferativa contra tres líneas celulares derivadas de distintos tumores humanos», revela la doctora Laura Alché, otra de las autoras del estudio, que es investigadora del Conicet en el Laboratorio de Virología de la FCEyN.
Un inconveniente ampliamente conocido de los TG que se han obtenido hasta ahora de diferentes especies de pepinos de mar es que son altamente citotóxicos, es decir, producen efectos dañinos a las células, sean éstas normales o tumorales. Esta característica hace inviable su utilización farmacológica.
Sin embargo, los resultados del trabajo muestran que los Patagonicósidos inhiben la proliferación celular con muy baja citotoxicidad: «Lo interesante de estos compuestos es que, a diferencia de otros triterpenos ya descriptos, tienen actividad antiproliferativa sobre las células tumorales en una concentración mucho menor que la que produce citotoxicidad, lo cual permite pensarlos como potenciales antitumorales», se entusiasma Alché.
No obstante, la científica inmediatamente advierte que para que estas sustancias puedan ser utilizadas terapéuticamente en los seres humanos queda un largo camino por recorrer, pues todavía deberán hacerse numerosas pruebas en animales de laboratorio antes de que puedan ser autorizados ensayos clínicos.
Por el momento, el grupo de investigadores, que también integran Valeria Careaga, Carlos Bueno y Claudia Muniain, está abocado a dilucidar cómo actúan estos compuestos en el interior de las células. Para ello, estudiaron su efecto sobre una molécula, denominada NF-kB, que ha sido relacionada con la inducción de algunos procesos tumorales. «Esperábamos que los Patagonicósidos inhibieran la actividad de NF-kB, pero eso no ocurrió, por lo tanto tendremos que empezar a investigar otros mecanismos de acción», razona Alché.

Centro de Divulgación Científica de la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA
http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1095905

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Crean la luz más brillante de las logradas en un laboratorio

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Crean la luz más brillante de las logradas en un laboratorio

Posted on 02 febrero 2009 by hj

Física / Avance de investigadores argentinos.El equipo de investigación superó en cien veces su propio récord

 

Crean la luz más brillante de las logradas en un laboratorio

El «martillo líquido» en el que se observa el brillo de la burbuja de xenón Foto: Gentileza Instituto Balseiro

 

Nora Bär
LA NACION

Mediante una «transmutación» de dimensiones liliputienses, investigadores argentinos lograron batir su propio récord y crearon la luz más brillante de las logradas hasta ahora en un laboratorio. Lo hicieron convirtiendo sonido en luz con un «martillo líquido» de ácido fosfórico en el que comprimieron una burbuja infinitesimal de gas xenón.

«En nuestro anterior trabajo [publicado hace menos de un año y del que se informó en estas páginas], habíamos alcanzado una luminosidad un 60% mayor que el máximo logrado hasta ese momento -cuenta el ingeniero nuclear Fabián Bonetto, investigador del Conicet en el Laboratorio de Cavitación y Biotecnología, del Instituto Balseiro, en el Centro Atómico Bariloche-. En este nuevo estudio, utilizamos una técnica totalmente distinta y la aumentamos un 10.000%. Logramos la luz más intensa que se haya obtenido hasta ahora en el laboratorio, con sonoluminiscencia: cien veces más brillante que lo que se había conseguido hasta ahora.»

Esta luz intensísima, producida a partir de las oscilaciones de la burbuja de xenón, equivale a la que emitiría una lámpara incandescente de unos 400 vatios.

«Una bombita hogareña puede tener una potencia eléctrica de 100 vatios, o sea que la burbuja sería unas cuatro veces más brillante», compara Bonetto, que firma el trabajo que acaba de publicarse en Physical Review junto con Raúl Urteaga y Pablo García-Martínez.

El experimento, que alcanzó temperaturas de hasta 25.000 grados, ofrece conocimiento básico sobre el comportamiento de la materia, pero también la posibilidad de utilizarlo para develar fenómenos que hasta ahora era imposible estudiar en la Tierra.

«Hoy no existen hornos que funcionen a esa temperatura -explica el científico-. Con este fenómeno, uno podría emular reacciones químicas que se producen en la alta atmósfera, con la ventaja de que, a diferencia de lo que ocurría en nuestro trabajo previo, en el que la mínima cantidad de materia involucrada exigía instrumentos de detección con los que todavía no contamos, con esta tecnología tenemos 1000 veces más átomos involucrados, de modo que la hipótesis de utilizarlo como microrreactor químico se acerca mucho más a una posibilidad real.»

Para su estudio, los investigadores utilizaron un recipiente cilíndrico de vidrio de 20 cm de alto y 12 mm de diámetro, con ácido fosfórico a una concentración del 102% y una presión de xenón de 27 milibares o 27 milésimas de atmósfera.

«Dentro del cilindro, hacemos levitar una burbuja del gas noble xenón, de 50 micrones de diámetro -explica Bonetto-, mientras lo hacemos rotar a 29 hercios (29 veces por segundo) y lo agitamos en forma vertical 16 veces por segundo (equivalente a 16 hercios). Esto produce un sonido de muy baja frecuencia, prácticamente inaudible. Pero el violento colapso de la burbuja se oye como un martillazo. De allí, el nombre de «martillo líquido» con que se conoce el dispositivo. Es un sonido muy audible, casi molesto.»

Los científicos utilizaron una técnica de láser de características muy específicas para estudiar lo que ocurre durante esta «catástrofe» microscópica. «Sabiendo cómo cambia la burbuja en función del tiempo, podemos conocer la violencia del colapso», detalla Bonetto.

La sonoluminiscencia cautiva a los científicos desde que se descubrió, en 1989. Ocurre cuando una burbuja de gas colapsa tan fuertemente que la energía que concentra produce emisión de luz. Los investigadores estudian la creciente intensidad de los pulsos de luz y las temperaturas máximas que se obtienen con este efecto.

«El sonido hace oscilar la burbuja 30.000 veces por segundo -explica Bonetto-. Lo que produce la concentración de energía es el colapso no lineal que se produce en ella. Se expande lentamente (durante 30 microsegundos o 30 millones de picosegundos), se crea un vacío adentro y después colapsa violentamente. Durante ese colapso calienta el xenón (en algunas decenas de picosegundos) a temperaturas que son las que producen la emisión de luz y en las que el gas se hace líquido. Si uno colapsara de esa manera un Fiat Uno, terminaría con un cubito de un centímetro de lado. Es la fuente de luz blanca más rápida que se conoce.»

 Avance de investigadores argentinos.El equipo de investigación superó en cien veces su propio récord

   Protagonistas

  • FABIAN BONETTO

  • Ingeniero nuclear del Instituto Balseiro

 

  • RAUL URTEAGA

 

  • Primer autor del trabajo

 

  • PABLO LUIS GARCIA – MARTINEZ
    Segundo autor

 

http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1095649

 

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Descubren cómo saber si una persona en estado vegetativo tiene conciencia

Posted on 30 enero 2009 by hj

La investigación estuvo encabezada por un biólogo argentino. «Saber si alguien que no contesta voluntariamente está conciente cambia las decisiones sobre el tratamiento», dijo a Infobae.com
Tras un año de investigación posdoctoral en la Unidad de Neuroimaginería Cognitiva en París, el joven Doctor en Biología de la Universidad de Buenos Aires Tristán Bekinschtein, encabezando a un equipo de investigadores franceses, logró resolver el enigma de cómo detectar conciencia sin respuesta voluntaria, en el caso de personas en estado vegetativo.

En su edición electrónica, la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences informa sobre el trabajo, cuyo primer autor es el joven investigador argentino, quien lo desarrolló, entre otros, junto a Lionel Naccache y Stan Dehane. Se trata de un método de testear conciencia sin necesidad de respuesta voluntaria, lo que acerca la resolución del enigma médico que marca la diferencia entre la vida y la muerte en muchos casos de pacientes con daño cerebral grave.

Bekinschtein se encuentra por unos días en Buenos Aires (antes de volver a la Unidad de Cognición y Ciencias Cerebrales asociada a la Universidad de Cambridge, donde está haciendo su segundo posdoctorado) y habló en exclusiva con Infobae.com.

Según explicó, el estado cognitivo de una persona que no se comunica puede determinarse analizando las respuestas eléctricas cerebrales con un electroencefalógrafo, tras hacerle escuchar dos arreglos regulares de tonos.

«Sucede que uno de los patrones auditivos es detectado automáticamente por el cerebro pero el otro sólo se observa en el electroencefalograma si la persona está conciente de esos sonidos, y allí está precisamente la diferencia», afirmó Bekinschtein.

El experimento se realizó en un grupo de voluntarios normales y se observó que si prestaban atención a los sonidos resultaba fácil detectar los dos patrones auditivos, pero si prestaban atención a un estímulo visual mientras escuchaban los sonidos sólo aparecía el registro del patrón de respuesta automática en el electroencefalograma.

La misma prueba -detalló el investigador- se realizó en pacientes en estado vegetativo (inconscientes) y sólo se observó el registro del patrón de respuesta automática pero no el que requiere conciencia.

Consultado acerca de cuál es la importancia del descubrimiento, Bekinschtein distinguió: «Lo primero es de índole teórica ya que aprendimos un poco de la dependencia de prestar atención para luego ser concientes de algo. En este caso un patrón de sonidos ‘escondido’ en el mar de estímulos auditivos sólo pudo ser descubierto (y reportado concientemente) por aquellos participantes que prestaron atención a los sonidos y no por aquellos que estaban realizando otra actividad (un jueguito visual) o sólo pensando en lo que quisieran (papando moscas)».

Así, remarcó que gracias a este desarrollo experimental en sujetos normales pudieron aplicar este paradigma auditivo (serie de sonidos) en pacientes con trastornos de conciencia (pacientes en estado vegetativo y pacientes en estado de mínima conciencia) y determinar -sin necesidad de respuesta verbal o muscular- si estas personas estaban concientes.

Respecto a qué permitiría saber si una persona tiene conciencia de cara a la recuperación, el profesional informó que en algunos países saber si alguien que no contesta voluntariamente en realidad está conciente «cambia las decisiones de qué tratamiento se le aplica para su recuperación», mientras que en otros (países) «saber que está conciente puede ayudar a definir si esta persona va a seguir o no recibiendo alimentación (como en el caso Schiavo pero menos mediático y discutido)».

«Más importante aún es que este método puede usarse para monitorear la recuperación de alguien que luego de un accidente está inconciente pero a lo largo de varias semanas va recuperando la conciencia«, finalizó Bekinschtein.

 

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Exito científico : Le trasplantaron el hígado a una embarazada en el quinto mes de gestación

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Exito científico : Le trasplantaron el hígado a una embarazada en el quinto mes de gestación

Posted on 29 enero 2009 by hj

Un milagro en la sala de cirugía

 

La intervinieron en el quinto mes de gestación; su beba nació hace 9 días por cesárea
 
 Un milagro en la sala de cirugía
Martha y su bebita, que deberá permanecer internada Foto: Hospital Universitario Austral

 

Fabiola Czubaj
LA NACION


 

A Martha Pecarrere se le quiebra la voz mientras habla. Asegura que se emociona «de alegría» cuando repasa con asombroso detalle cómo en estos últimos tres meses se transformó en la primera embarazada en el país a la que se le realiza con éxito un trasplante hepático.

Una hepatitis fulminante en el quinto mes de gestación la colocó días antes de que terminara 2008 en la lista de emergencia nacional para conseguir un hígado de donante cadavérico. «Siento que cumplí 32 años dos veces ?dice?, el 16 de diciembre, como figura en mi documento, y el 17 de diciembre, que fue el día que me trasplantaron.» Hace dos semanas, le llegó el mejor regalo: Sofía de los Milagros nació por cesárea y sin complicaciones con apenas 850 gramos de peso.

El trasplante realizado en el Hospital Universitario Austral (HUA) es el decimoquinto que se le hace en el mundo a una mujer durante el segundo trimestre de gestación. De los 14 casos conocidos hasta ahora, sólo en 4 sobrevivieron la madre y la criatura.

«La cesárea estaba programada para el 19 de enero en adelante, pero un pico de presión y la disminución de líquido amniótico hicieron que los médicos decidieran que se hiciera ese día -recuerda Martha, en su casa, horas antes de ir a la Unidad de Neonatología del HUA para visitar a Sofía-. Pedí que me durmieran sólo la mitad del cuerpo en el parto y la pude ver salir, llorar y patalear. Los médicos me decían: «Tu hija tiene una fuerza…».»

Enseguida, se la pusieron al lado en la camilla. «Sentí una gran emoción por verla bien. Ella me da fuerzas para vivir. Todos los días le hablo, le canto y ella hace muecas e intenta abrir los ojitos», cuenta Martha ilusionada con el día en el que el pequeño Franco, de tres años, conocerá a su nueva hermana.

Los primeros signos de enfermedad hepática, recuerda, comenzaron en su tercer mes de embarazo, a comienzos de noviembre pasado, mientras la familia viajaba en automóvil hacia la localidad tucumana de Valderrama. «La primera semana allá devolvía y me sentía más débil que de costumbre, hasta que el 17 amanecí con los ojos amarillentos y al día siguiente me llevaron a la maternidad de la ciudad de Tucumán ya con el cuerpo de color amarillo», explica.

Los análisis confirmaron una hepatitis, pero ella decidió con su familia volver a Buenos Aires para atenderse son su obstetra en el Hospital Dr. Alberto Duhau, en José C. Paz. «Aunque los análisis dieron pésimo, una doctora me mandó embarazada a mi casa y me indicó que pidiera un turno con un hepatólogo, que recién tenía disponible para casi un mes después», recuerda. Ese mismo día, decidió con su esposo consultar de emergencia en una clínica de Munro. «Como los médicos dudaban de si era hepatitis o una piedra en el hígado, me indicaron un estudio con láser, que está contraindicado en embarazadas. Cuando entré al quirófano, me di cuenta de que nadie le había dicho al médico que yo estaba embarazada.» El estudio no se realizó y la familia pidió el traslado al Centro Médico Agüero, en Morón, donde un hepatólogo resolvió que era necesario realizar un trasplante completo de hígado, que se realizó finalmente en el HUA.

Muy contentos

«Estamos muy contentos porque pudimos acompañar la decisión de la paciente y de su familia de brindarle el tratamiento que necesitaba la mamá y los cuidados que demandaba la beba», dice el doctor Eduardo Schnitzler, director médico del HUA. Junto con los responsables del equipo multidisciplinario que atiende a Martha y a la pequeña Sofía, Schnitzler participará hoy, a las 14, de la conferencia de prensa en la que presentarán los resultados del trasplante.

«En las mujeres embarazadas, el mismo embarazo puede ser causa de falla hepática, por lo que hay que discernir rápidamente la causa y, si fue el embarazo, la indicación es interrumpirlo -explica el doctor Marcelo Silva, jefe del Servicio de Hepatología del HUA-. Lo importante en esos casos es no tomar livianamente las causas e indagar mejor, lo que nos permitió apostar por las dos vidas y no ir por el camino más fácil.»

En 24 horas, los médicos le hicieron a Martha todos los estudios prequirúrgicos necesarios contra reloj y en 48 horas tuvieron que decidir cómo realizar el trasplante sin afectar a la beba.

«No recuerdo más qué pasó hasta dos días después del trasplante, cuando desperté y empecé a reconocer a toda mi familia -explica Martha-. Me contaron que los médicos salían del quirófano y les decían a mi familia: «Las dos tienen una fuerza bárbara».»

Por todo eso, justamente, fue su esposo, Rubén, el que decidió en la Unidad de Neonatología que la beba no se llamaría solamente Sofía, como lo habían planeado desde el segundo mes del embarazo.

Durante la hora que duró la entrevista con Martha, ella no dejó de agradecerle al equipo de médicos, enfermeros y técnicos del HUA, como así también al Incucai, que en 24 horas puso a disposición el órgano para el trasplante. Pero antes de terminar, la flamante mamá pidió poder entregarles un mensaje a los familiares del donante: «Habría que inventar la palabra que pudiera expresar todo lo que mi familia y yo sentimos por ellos, que permitieron que mi hija y yo estemos vivas. Ojalá algún día los pueda conocer y que puedan ver en mi hija cómo sirvió su gesto de solidaridad».

 

http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1094486&pid=5760444&toi=6486

 

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Se realizó un trasplante sin precedentes en el país?

Posted on 29 enero 2009 by hj

Por primera vez en la Argentina, una mujer recibió un órgano estando embarazada. Ella sobrevivió y su hija nació al mes
En diciembre pasado, Martha Pecarrere estaba en el quinto mes de embarazo cuando entró en coma por una hepatitis fulminante que puso en riesgo su vida y la de su hija. Ante esto, las posibilidades eran que ella y su beba murieran, que recibiera un transplante y se interrumpiera el embarazo o que recibiera el transplante y que ambas sobrevivieran.

Esto último fue lo que sucedió. El 17 de diciembre, en el Hospital Austral de Pilar, Martha recibió el transplante y el 19 de enero dio a luz, por cesárea, a Sofía de los Milagros, quien pesó 850 gramos.

Sin embargo, lo destacable del hecho es que es la primera vez en el país y el decimoquinto en el mundo que, tras recibir un transplante, una mujer puede continuar con su embarazo.

«Nos habíamos ido de vacaciones a Tucumán, con mi marido y mi hijo de 3 años. Me descompuse y estaba muy amarilla. Nos volvimos para mi casa, en la localidad de Tierras Altas, en el partido de Malvinas Argentinas, y llamé a una ambulancia. Estuve internada en dos clínicas hasta que caí en coma en el Hospital Austral (…) Cuando me desperté después de estar dos días en coma, tenía un nuevo hígado«, contó la mujer.

A su vez, Martha agradeció a los donantes, sin saber de quién recibió el hígado: «No sé quién fue, pero quiero mandarle todo mi agradecimiento porque me han permitido volver a vivir y tener a mi hija. Yo sé que, para ellos, ha sido dolorosa la pérdida de esa persona», publicó el diario Clarín.

 

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DANIEL PAZ & RUDY | Página 12

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