Entre 2003 y 2008, por la política de desendeudamieto.La reducción de la proporción estuvo traccionada, además, por la depreciación del peso frente al dólar. Además, por la conformación de la deuda: casi la mitad está en dólares y se ajusta por CER.

Infografia: Buenos Aires Económico
Según los datos del Ministerio de Economía, la caída más importante -casi un desplome- se produjo tras el canje de la deuda de 2005, que pasó de 126% en diciembre de 2004 a 71% en diciembre de 2005. El pago fue la primera gran operación de lo que el Gobierno definió como «política de desendeudamiento». Las críticas sobre la decisión marcaron que la iliquidez era, por esos días, un problema de los organismos multilaterales de crédito.
PARTES. En diciembre de 2006, siguiendo con esa decisión de política económico-financiera de la administración de Néstor Kirchner, la relación llegó al 64%. Un año después ya estaba en el 56 por ciento. En diciembre pasado llegó al 44%, unos u$s145.729 millones.
La baja se explica, en parte, por el pago de viejas obligaciones y la decisión de no contraer nuevas. Pero la otra parte está en la misma crisis financiera y la pérdida de valor del peso frente al dolar.
Es que casi la mitad de la deuda pública (47%) está contraida en pesos, que se ajustan por CER, que está regido por las mediciones oficiales sobre inflación.
Esa combinación licuó el peso de la deuda respecto del PBI y mejoró, de hecho, el perfil de la economía local.
VOLUNTAD. Durante el gobierno de Cristina Fernández no se modificó la decisión de cancelar obligaciones. Incluso antes de que estallara la crisis financiera, que rápidamente hincó los dientes sobre la economía real y mostró que su inicio era sólo una parte del problema, se había anunciado la intención de avanzar en un nuevo canje de deuda.
«Hoy el desendeudamiento es una política de Estado. Y esta decisión reafirma la voluntad de pago de la Argentina de sus compromisos internacionales por parte de un Gobierno que no ha contraído ninguna de esas deudas», subrayó Cristina en los primeros días de septiembre del año pasado.
Aunque las negociaciones sobre el monto exacto de la deuda -unos u$s6.300 millones- y el debate sobre la participación o no del Fondo Monetario en la negociación habían avanzado, el estallido de la crisis dejó para más adelante la cancelación.
INTERESES. Como parte de esa política, el Gobierno sigue tratando de buscar una salida para los bonistas que no aceptaron la propuesta de 2005. El tema fue anunciado también durante el segundo semestre del año pasado, pero fue postergado, al igual que la cancelación con el Club de París. Pero a diferencia de éste, hay mayor interés oficial (ver recuadro).
En tanto, en los últimos meses el Gobierno siguió dando muestras de su decisión de “administrar la deuda”. Parte de ello fue la negociación para postergar los vencimientos de los Préstamos Garantizados, que logró una adhesión que superó el 99 por ciento, contabilizando unos $15.600 millones.
En el Ejecutivo tuvo dos lecturas: por un lado fue un logro en materia financiera y también una señal para los mercados.
Aunque están cerrados por la misma crisis, tiene que ver con confrontar expectativas y, además, permitió postergar algunos vencimientos.
NO SE DEJÓ DE EVALUAR REABRIR EL CANJE
El Gobierno sigue evaluando alternativas para avanzar en la reapertura del canje de deuda para entusiasmar a los bonistas que no ingresaron en la operación de 2005. Lo confirmaron dos fuentes oficiales.
En el primer nivel del Ejecutivo se analizan siete propuestas distintas. Pertencen a diversos fondos, grupos de bonistas y bancos..
La decisión la había ratificado el jefe de Gabinete, Sergio Massa, antes de que cerrara el canje de Préstamos Garantizados, que se hizo en febrero.
Pero el problema principal que tiene el Gobierno para poder avanzar en las propuestas es que el componente “new cash” es casi inexistente. Eso era lo que había entusiasmado a la administración central en septiembre pasado.
Antes del estallido de la crisis financiera, tres bancos habían llevado una propuesta a la Casa de Rosada: lo más interesante era el dinero fresco. Pero eso cambió con la crisis.
Sin embargo, las propuestas siguen circulando por los despachos de los funcionarios más importantes de la administración central.
En el caso de lograr un esquema interesante, será necesario apelar al Congreso nacional para modificar la legislación que cerró con candado el canje de deuda.
PABLO WAISBERG




