Archive | mayo, 2009

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Inversión chilena

Posted on 04 mayo 2009 by hj

El mercado vitivinícola argentino sigue sumando inversiones chilenas. Ahora llegó el turno del grupo trasandino Viña Santa Carolina, que anunció un aporte de $ 1 millón en su bodega mendocina Finca El Origen. Los fondos se destinarán a la ampliación de oficinas, compra de maquinaria, barricas, rodados y la plantación de 30 hectáreas adicionales. La firma, además, adelantó que proyecta cerrar 2009 con un incremento del 60% en su producción en Mendoza.

http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1124291

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Hidroeléctrica estatal

Posted on 04 mayo 2009 by hj

El gobierno neuquino anunció la creación de una empresa hidroeléctrica estatal cuya principal tarea será ejercer los controles de la construcción y puesta en funcionamiento de la presa Chihuido I, que será licitada en junio próximo. «La empresa se va a llamar Emprendimientos Hidroeléctricos Sociedad del Estado y se va a encargar de la evaluación y control de la inspección», anunció Elías Sapag, hermano del gobernador neuquino y presidente de la unidad ejecutora de las obras.

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Médicos sin Fronteras: Vivir al borde del altruismo

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Médicos sin Fronteras: Vivir al borde del altruismo

Posted on 04 mayo 2009 by hj

Fieles al juramento hipocrático

Médicos sin Fronteras: Vivir al borde del altruismo

Con respecto a si nosotros somos debidamente reconocidos es algo que me tiene sin cuidado y no me preocupa en lo más mínimo, pensar y tratar de hacer algo por los que más lo necesitan, tratar de ser solidario con los que tienen menos oportunidades no debería ser motivo de reconocimiento sino que creo que debería ser algo natural en todos nosotros y para ello no se necesita ni ser médico, ni irse al Africa. Sólo hace falta que miremos al costado y dar un poco de nuestro tiempo”, explicó a Hoy Lucas Molfino, uno de los profesionales médicos argentinos que colabora con MSF.
MSF son las siglas por las que se conoce a Médicos Sin Fronteras, una organización médico humanitaria de carácter internacional que aporta su ayuda a poblaciones en situación precaria y a víctimas de catástrofes de origen natural o humano y de conflictos armados, sin discriminación por raza, religión o ideología política.
Cada año, MSF envía al terreno a más de 4.600 profesionales, que colaboran con 25.000 trabajadores locales, también contratados por la organización. En la actualidad, la organización cuenta con más de 350 proyectos de acción médica y humanitaria en 60 países, y con más de 3,3 millones de socios y colaboradores en todo el mundo.
El objetivo de Médicos Sin Fronteras es asistir a poblaciones a las que nadie puede o quiere llegar: víctimas de conflictos olvidados, de enfermedades que no afectan a los países desarrollados pero que se cobran millones de vidas en otras partes del mundo, personas invisibles para una amplia mayoría y que nosotros no estamos dispuestos a ignorar. En reconocimiento a su labor humanitaria, MSF recibió el premio Nobel de la Paz 1999.
Un poco de historia
MSF es una organización privada, independiente y aconfesional que tiene su origen en el inconformismo de dos grupos de médicos que coincidieron en Francia a principios de los años ‘70. Unos habían sido testigos del genocidio de la minoría Ibo durante la guerra de secesión de Biafra (Nigeria 1968) y se sentían frustrados ante la obligación de guardar silencio que les exigía la organización con la que trabajaban. Otros acababan de comprobar sobre el terreno la descoordinación y la falta de medios con que se atendió a las víctimas de las inundaciones que en 1970 asolaron Pakistán Oriental (actual Bangladesh). Entonces coincidieron en que la acción humanitaria debía adaptarse a los nuevos tiempos, pusieron en marcha la organización en 1971.
A partir de su presencia directa en los escenarios de crisis, la organización tiene el triste privilegio de ser testigo del horror y el sufrimiento humano. Conscientes de que las palabras no salvan vidas pero sí que el silencio mata, cuando la asistencia no es suficiente, MSF informa sobre las situaciones que presencia y denuncia violaciones graves de derechos humanos.
Asimismo, su independencia es posible a partir de que más del 90% de sus ingresos proviene de los aportes de más de 3,8 millones de socios y colaboradores en todo el mundo. Eso les permite decidir dónde y cuándo intervenir, en función de las necesidades humanitarias y no de intereses políticos, económicos o militares.

Cuándo interviene MSF

MSF entra en acción ante situaciones que ponen en peligro la salud o la supervivencia de poblaciones que se encuentran desatendidas:
lConflictos armados, desplazamientos de población y catástrofes naturales.
lEpidemias, hambrunas y enfermedades olvidadas.
lSituaciones de exclusión. Intervenciones orientadas a prestar asistencia médico humanitaria a poblaciones deliberadamente excluidas de los servicios básicos.

Las acciones en Sri Lanka

En los últimos días de abril, entre 25.000 y 40.000 personas abandonaron la zona de conflicto, conocida como el Vanni, pero decenas de miles de personas quedaron atrapadas en medio de los enfrentamientos entre las fuerzas del gobierno y los Tigres de Liberación del Eelam Tamil.
En ese lapso de tiempo, cirujanos de Médicos Sin Fronteras (MSF), junto con personal del ministerio de Salud, trabajaron sin para atender a más de 400 heridos de guerra que llegaron al hospital de Vavuniya, en la zona controlada por el gobierno en el norte de Sri Lanka.
La mayoría de las heridas son provocadas por metralla y minas. Al hospital y los campos gestionados por el gobierno en Vavuniya llegan autobuses llenos de gente de la zona de conflicto. “Los autobuses siguen llegando y descargando cadáveres, ya que muchos heridos han muerto por el camino”, relató Karen Stewart, responsable de salud mental de MSF que trabaja en Vavuniya.
“Alrededor del 85% de la gente con quien he hablado ha sido testigo de cosas terribles, como estar en un búnker y que, de repente, un proyectil entrara y matara a la mitad de la gente que estaba en el búnker. Otra persona con quien hablé me dijo cómo una vez se fue a buscar agua y cuando volvió, todo el mundo en el búnker estaba muerto”.
Entre los voluntarios de MSF, que trabajan en Sri Lanka, se encuentra el cirujano argentino Carlos Trotta.

“Jamás me voy a acostumbrar a que la gente viva en condiciones indignas”

Cuando Lucas Molfino comenzó a trabajar con Médicos sin Fronteras en 2006, luego de finalizar su residencia en Clínica Médica, su vida no volvió a ser la misma. “Uno no es la misma persona después de trabajar y ver cómo se vive en un campo de refugiados donde miles de personas pasan las horas del día confinados en una carpa, con desesperanza, con una gran pérdida del instinto vital y donde la gran mayoría ya están más muertos que vivos, o después de trabajar en un programa de nutrición en medio de una hambruna en pleno desierto africano”.
El futuro inmediato encontrará a este profesional de apenas 31 años trabajando en el sudeste asiático, más precisamente, en Camboya, en un proyecto vinculado al HIV/sida y tuberculosis.
-¿Qué encontraste en Médicos sin Fronteras?
Desde el punto vista profesional encontré una gran organización internacional, que desarrolla sus actividades médicas en diferentes países y que involucra a un gran número de profesionales cuyo principal eje de acción son las de asistir a poblaciones en crisis producto de conflictos armados, que generan miles de desplazados o refugiados, o de catástrofes naturales tales como terremotos, huracanes, epidemias, hambrunas y pandemias, como las del HIV. Otra de las cosas que encontré en la organización y con las cuales me siento muy identificado son el accionar independiente y el rol testimonial, lo cual permite una gestión independiente de todo poder político, religioso, económico o militar y la posibilidad de hacer públicas las situaciones y las violaciones de los derechos de millones de personas para las cuales tener una vida digna sólo se reduce a seguir vivo y a tratar de dormir debajo de un pedazo de plástico.
En plano más personal me encuentro en un período muy intenso o especial de mi vida, donde cada día hay nuevos desafíos y uno debe adaptarse continuamente a diferentes pautas culturales que incluyen modos de trabajo, de pensamiento, de creencias y sobre todo a respetar las diferencias y la diversidad.
-¿En qué cosas cambió tu vida a partir de las distintas experiencias que viviste?
A pesar de que vivimos en una sociedad que nos dice que el único parámetro de éxito es el económico, este tipo de experiencias te cambian las prioridades, las necesidades y hasta la escala de valores. Uno atraviesa períodos de impotencia, de rebeldía frente a tanta mediocridad que nos rodea y se alegra mucho cuando pequeños actos demuestran que hay otra realidad posible. Pero, a pesar de tener vivencias que son fuertes y difíciles de trasmitir, uno trata de tener los pies sobre la tierra y tener una vida más o menos “normal”.
-Historias significativas habrás presenciado muchas…
Hay muchas pequeñas historias, muchas son tristes pero también muchas son muy alegres y divertidas, y gracias a este tipo de cosas uno va encontrando el sentido en lo que hace y lo que uno quiere para su vida.
Recuerdo mi asombro cuando veía cada noche llegar miles de chicos a la ciudad de Gulu, en el norte de Uganda, chicos que dormían en las veredas, en las iglesias, en las carpas de las distintas agencias humanitarias tratando de escapar de la posibilidad de ser secuestrados para ser utilizados como niños soldados o esclavos sexuales por los grupos rebeldes.
También recuerdo las lágrimas de alegría de Frida, una madre HIV positiva que cumplió todas las pautas del tratamiento para prevenir la transmisión del virus HIV al bebé, cuando le confirmé que su hijo crecería sano y libre de HIV, o como cuando vi cómo en cuestión de semanas luego de haber comenzado el tratamiento antituberculostático, Kissa, un chiquito seropositivo, recuperó su sonrisa y era él quien nos ponía la cuota de alegría del día a día bailando y saltando, a pesar de todas las dificultades que pasaba. El solo hecho de ver cómo miles de personas viven vidas, que son un martirio o un tormento pero que las enfrentan con tenacidad y un ánimo asombrosos hacen significativa mi participación en cualquiera de estos proyectos.
-¿En qué países y en qué contextos sociales, políticos y económicos te tocó trabajar?
Trabajé en varios países dentro del continente africano, específicamente en Uganda, Liberia, Etiopía y Zambia. Mi trabajo consistió en ser uno de los médicos del equipo en el terreno, donde el tiempo transcurría mayoritariamente asistiendo a las víctimas, gestionando los recursos, compilando información y datos epidemiológicos, intercambiando información y capacitando al personal local.
Mi primera misión, y quizás la que más me marcó, fue trabajar en un pequeño centro de salud en uno de los campos de desplazados del norte de Uganda, país que sufre un grave conflicto armado entre fuerzas gubernamentales y un grupo rebelde denominado “Lord Resistance Army” (LRA) y, si bien hoy en día hay una mejora en la situación de seguridad y un diálogo de paz en marcha, este conflicto generó miles de desplazados internos, provocando una situación sanitaria extremadamente precaria y favoreciendo situaciones de emergencia y brotes epidémicos.
Luego de Uganda tuve la posibilidad de trabajar en Liberia, país que sufría las consecuencias de una violenta guerra civil, dejando a miles de liberianos en la más extrema pobreza, siendo los niños y las mujeres los más vulnerables, dentro de este país el proyecto de la organización está focalizado en la salud materno infantil y en la atención de víctimas de la violencia sexual.
-¿Cada experiencia te resulta movilizadora o con los años eso se va perdiendo?
Cada experiencia es distinta una de otra y todas en mayor o menor medida son movilizadoras, hay personas, países o contextos y pacientes con los que uno desarrolla más empatía que con otros. Creo que con los años uno va adquiriendo experiencia y eso, como en cualquier otro trabajo, se transforma en un valor agregado y te permite trabajar con más seguridad y tranquilidad. Todas las personas que trabajan en salud nos relacionamos con la muerte en mayor o menor medida, y de acuerdo a lo que cada uno cree uno podría asumir que el sufrimiento, el dolor o hasta la enfermedad misma puedan tener un papel determinante en la vida de un hombre, pero muy distinto es todo eso cuando se llega a esa situación no teniendo qué comer, cuando tus hijos se mueren de malaria, cuando todo alrededor es desolación y condiciones indignas. Creo que a eso no me voy a acostumbrar jamás.

Flavio Mogetta

Diario Hoy

 http://www.diariohoy.net/accion-verNota-id-25785-titulo-Mdicos_sin_Fronteras_Vivir_al_borde_del_altruismo

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Shopping El Solar en renovación

Posted on 04 mayo 2009 by hj

El shopping center El Solar completó una inversión de $ 1,2 millones en la remodelación de su centro comercial. Las obras incluyeron la renovación de su acceso principal, ubicado sobre las calles Arce y Maure, y la incorporación en la fachada de una estructura en forma de cubo, realizada íntegramente en vidrio.

http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1124291

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Licitación en la Patagonia

Posted on 04 mayo 2009 by hj

Tres empresas se presentaron al llamado a licitación para la construcción del gasoducto transmagallánico que unirá el cabo Espíritu Santo, en la provincia de Tierra del Fuego, y Cabo Vírgenes, en la provincia de Santa Cruz, con una extensión de 37,2 kilómetros y un diámetro de 24 pulgadas. Según informó el Ente Nacional Regulador del Gas (Enargas), las ofertas estuvieron a cargo de los grupos empresariales Saipem SA, Consorcio Magallanes Allseas-Boskalis y Global Industries y Odebrecht. El gasoducto transmagallánico tendrá una capacidad de transporte de 18 millones de metros cúbicos de gas por día, provenientes de los yacimientos de la cuenca austral.

http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1124291

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La autoestima, bien alta: 7 de cada 10 argentinos se sienten exitosos

Posted on 04 mayo 2009 by hj

Sin embargo, el 54,8% de los encuestados no ve el reconocimiento de los demás. El éxito hoy está asociado con tener un buen trabajo y ganar dinero. Y, según los especialistas, su búsqueda es positiva.

 

Aquella máxima de «los argentinos estamos condenados al éxito» parece haber encontrado –al fin– una estructura que la sostenga. Una encuesta realizada por una consultora privada acaba de revelar que el 73,3% de la gente se ve o se siente como una persona exitosa. En otras palabras: la autoestima de los argentinos sigue por las nubes.

El sondeo –se entrevistó a 200 personas, de entre 18 y 45 años en Capital y GBA– fue hecho por Zona Planning, una consultora enfocada en planeamiento estratégico. «La encuesta no fue pedida por ningún cliente. La hicimos porque nos interesaba entender por dónde pasaba el éxito para los argentinos», explicó Eduardo Sallenave, director de la consultora.

La primera pregunta que se le hizo a los encuestados fue, justamente, «¿Cuáles son los signos de éxito de esta época?». Si bien «ganar más dinero» quedó primera en la tabla general, las respuestas variaron de acuerdo a las edades. Para los de entre 18 y 25 años, el éxito es, en primer lugar, «lograr un buen trabajo». En segundo lugar contestaron «ganar más dinero» y, por último, «tener una familia feliz». Para los de 26 a 35, el signo del éxito es en primera instancia «ganar más dinero», seguido de «poder acceder a mejores bienes» y «lograr un buen trabajo». Exactamente las mismas respuestas dieron los de 36 a 45 años. Esta diferencia, señala el estudio, tiene que ver con que para los jóvenes la iniciación en el trabajo es fundamental, mientras que luego empieza a tomar más protagonismo el factor familiar y el económico.

Otra cuestión interesante es que aunque el 73,3% se considera exitoso (apenas el 17,1 % dijo que no y el resto no supo o no contestó), muchos se sienten winners pero no creen que los demás los perciban de esa manera. A la pregunta «¿Creés que los demás te ven como una persona exitosa?», sólo el 54,8% respondió que sí.

«Este quiebre de ‘soy exitoso pero el resto no me ve así’ puede deberse a la falta de reconocimiento laboral. Quizá es gente que se considera buena por más que no ha conseguido hacer carrera en su trabajo», sostuvo Eduardo Sallenave.

Para ser realmente exitoso, explicó a Clarín el psicólogo Fabio Lacolla, «se necesita consenso, aunque sea el familiar». Y agregó: «En todos los casos tiene que ver con el poder, con el tener. No es que soy inteligente y por eso soy exitoso, sino que tengo tal cosa y por eso tengo éxito. Puede ser tener una familia, un auto, una casa. Un chico de una villa, por ejemplo, puede verse como exitoso porque tiene un par de zapatillas Nike». Para Lacolla, quien este año editó «El libro del éxito», hay mucho de positivo en la búsqueda del éxito. «Hasta es muy sano. Es mejor perseguirlo que aceptar el fracaso de por vida».

La psicóloga Beatriz Goldberg –autora de «Estoy a tiempo todavía»– apuntó: «El argentino en general siempre es de sentirse exitoso. Y eso que muchos en su inconsciente tienen frenadores, que es como se llama a esos mensajes de «mejor no lo intentes’, ‘hay otros primero’ o ‘no es el momento’, que se les inculcó de chicos».

A Goldberg el que haya tantos argentinos que se vean exitosos no la sorprende. «Es que el éxito también es estar conforme con lo que uno tiene. El que está contento con sus micrologros, ya es exitoso», explicó la psicóloga.

http://www.clarin.com/diario/2009/05/04/um/m-01910951.htm

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DANIEL PAZ & RUDY | Página 12

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