PROFESIONALES IND脥GENAS

聽Son abogados, m茅dicos, trabajadores sociales e ingenieros. Volvieron a sus pueblos para que otros, como ellos, rompan la regla de la exclusi贸n. N. Calisti.
Viviana Figueroa estaba en quinto grado cuando la maestra del curso dijo esto mismo que ella repite ahora, como si tuviera diez a帽os otra vez. 鈥淒ijo que s贸lo tres personas del curso iban a tener la oportunidad de seguir estudiando y que el resto no, porque estudiar est谩 en el destino de cada uno鈥.
Los tres 鈥渄estinados鈥 de la maestra eran los hijos de dos comerciantes y el m茅dico de Ocum谩s, un pueblo rural a 18 kil贸metros de Humahuaca, donde Viviana curs贸 la primaria. Sus padres eran campesinos. Collas. Pobres. Ella no estaba 鈥渄estinada鈥.
Los primeros maestros de Viviana fueron los abuelos, los sabios, los que le ense帽aron a respetar la naturaleza, a curar con hierbas medicinales. Los que le contaron que el agua tiene coraz贸n. Sin embargo, para la comunidad, como para los otros veintitr茅s pueblos ind铆genas que hay registrados en el pa铆s, la escuela tambi茅n es importante y cuando cumpli贸 seis a帽os la inscribieron en primer grado.
鈥淓n la escuela me dec铆an cosas que contradec铆an todo lo que me hab铆an ense帽ado mis abuelos鈥, cont贸. La primera confrontaci贸n lleg贸 el 12 de octubre. La nena cuestion贸 el 鈥渄escubrimiento鈥 de Crist贸bal Col贸n y llamaron a sus padres. Fue la primera de muchas visitas a la direcci贸n del colegio: la nena continu贸 con los cuestionamientos durante toda la primaria y la secundaria, y en tercer a帽o decidi贸 que iba a ser abogada.
鈥淢is compa帽eros se mataron de risa; la verdad es que nadie me crey贸, pero termin茅 el colegio, me mud茅 a Buenos Aires y me inscrib铆 en la Facultad de Derecho鈥, relat贸 Viviana. El ingreso a la universidad fue duro porque la exigencia acad茅mica exced铆a, en mucho, su formaci贸n secundaria en Ocum谩s, pero no se detuvo. Trabaj贸 limpiando casas y estudios jur铆dicos, consult贸 varios C贸digos de prestado, remont贸 m谩s de un aplazo y se recibi贸.
En 2001 gan贸 una beca de estudio para l铆deres ind铆genas de la ONU, aprendi贸 ingl茅s y estudi贸 en Barcelona y en Ginebra. Entre 2006 y 2007 presidi贸 la Subcomisi贸n de Asuntos Ind铆genas de la C谩mara de Senadores de la Naci贸n, es profesora universitaria, particip贸 en varias investigaciones sobre derechos de los pueblos originarios y cursa un doctorado en la UBA.
Su historia es una excepci贸n; la regla es otra y suele regirse por falsos destinos que encubren serias falencias estructurales, que hacen que los chicos de las comunidades ind铆genas vayan a escuelas que no est谩n preparadas para recibirlos, sin libros y sin computadoras, con programas educativos que no contemplan su historia ni su cultura y maestros que no hablan en su lengua materna y que muchas veces descreen de las capacidades de sus alumnos y piensan que no entienden porque son tontos. Porque son indios.
LA REGLA. La matr铆cula escolar del Ministerio de Educaci贸n es de 1.300.000 estudiantes en el nivel inicial, 4.700.000 en el primario, 1.800.000 en el secundario y 550.000 en el nivel superior no universitario. El 0,9% de todos los estudiantes del pa铆s es ind铆gena, esto es, cerca de 80.000 alumnos repartidos en los cuatro niveles: 11.000 en el inicial, 50.000 en la primaria, 15.000 en la secundaria y 4.000 en institutos terciarios.
鈥淟a educaci贸n primaria pr谩cticamente es universal: los problemas m谩s graves est谩n en la secundaria, que reci茅n es obligatoria hace dos a帽os鈥, indic贸 Jaime Perczyk, desde la Direcci贸n Nacional de Pol铆ticas Socioeducativas del Palacio Pizzurno. Dos a帽os es el tiempo de vigencia que tiene la Ley de Educaci贸n Nacional, que, adem谩s de extender la obligatoriedad del secundario, impulsa una educaci贸n intercultural biling眉e que respete la lengua de las comunidades.
鈥淟os pueblos ind铆genas enfrentan una doble exclusi贸n, porque son pobres y porque la sociedad no los integra en igualdad de condiciones鈥, continu贸 el funcionario. La Ley de Educaci贸n Nacional apenas empieza a reparar a帽os de segregaci贸n cultural con la incorporaci贸n plena al sistema educativo.
La lengua es determinante. Los pueblos que hablan el espa帽ol, como las comunidades colla y mapuche, tienen m谩s facilidades para adaptarse y permanecer en la escuela que las comunidades que sostienen el uso de sus lenguas originarias, como los mby谩- guaran铆es, los wichis y los tobas, cuyos ni帽os llegan al colegio sin hablar el idioma de los maestros.
Seg煤n datos de la encuesta complementaria de pueblos ind铆genas (ECPI) del INDEC de 2005, el 54,1% de los j贸venes mby谩-guaran铆es de entre 15 y 19 a帽os tiene sus estudios primarios incompletos al igual que el 52,4% de los wichis y el 50,4% de los tobas. Entre los mapuches, los 铆ndices bajan al 11,1%, y entre los collas, al 6,6 por ciento.
鈥淣o es casual que la minor铆a ind铆gena que llega a la universidad provenga de comunidades donde se habla espa帽ol鈥, indic贸 Elena Duro, especialista en educaci贸n del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).
鈥淟os chicos que provienen de pueblos de m谩xima vulnerabilidad social y donde todav铆a se habla la lengua originaria son los m谩s vulnerables, incluso dentro de las comunidades ind铆genas, porque la escuela no encontr贸 todav铆a la mejor manera de alfabetizarlos鈥, se帽al贸.
En otras palabras, si los ni帽os no hablan espa帽ol y los maestros no hablan en la lengua de sus estudiantes, los procesos de ense帽anza y aprendizaje se tornan extremadamente complejos y los resultados se reflejan en los 铆ndices de abandono y repitencia. Seg煤n advirti贸 Duro, entre los 8 y los 14 a帽os en algunas comunidades wichis y mby谩-guaran铆es se registran tres a帽os o m谩s de retraso en el 65,3% de los casos en la una, y 43% en la otra.
La calidad es otro punto cr铆tico que subray贸 la especialista de Unicef. Si bien el acceso a la primaria es alto, los ni帽os ind铆genas que egresan de las escuelas rurales de las comunidades tienen niveles de conocimiento m谩s bajo respecto de los ni帽os que estudiaron en escuelas que no atienden poblaciones ind铆genas. Y una escuela primaria deficiente genera muchas dificultades para adaptarse al secundario.
La otra marca del abandono temprano es la falta de recursos materiales. La mayor铆a de los estudiantes ind铆genas vive en contextos de pobreza y, por m谩s esfuerzo que hagan las familias para que los j贸venes estudien, no hay dinero para pagar los libros, las zapatillas y los traslados a la escuela, que suelen estar ubicadas a varios kil贸metros.
GABINO. Gabino Zambrano naci贸 en Iruya en la comunidad colla de Ca帽as, a tres d铆as de caballo de Or谩n. Tierra de campesinos, los Zambrano ten铆an cultivos y ganado y trabajaban con sus trece hijos. 鈥淢is padres eran analfabetos y quisieron que todos nosotros estudi谩ramos鈥, afirm贸 Gabino, que el a帽o pasado, reci茅n cumplidos los cincuenta, rindi贸 la 煤ltima materia en la UBA y se recibi贸 de abogado, corolario de una vida de intensa militancia social e indigenista.
Una imagen desoladora y la presencia de un maestro que lo alent贸 a seguir estudiando marcan la historia de este hombre que milit贸 en la Villa 31 junto al padre Carlos Mugica y que hoy integra el Consejo Asesor del Instituto Nacional de Asuntos Ind铆genas.
鈥淐uando cumpl铆 ocho a帽os, mi padre me llev贸 a Salta para que estudiara en una escuela de la ciudad. 脡l hac铆a changas para que nosotros estudi谩ramos, pero a m铆 me fue muy mal. Los chicos del colegio se burlaban de mi manera de hablar, de comer, de vestirme. Salta es una provincia muy conservadora y a los abor铆genes se nos trata como personas de segunda desde chicos鈥.
A duras penas termin贸 el a帽o y volvi贸 a Ca帽as, a seguir en la escuela de la comunidad que funcionaba en la casa de uno de sus abuelos. 鈥淓l piso de tierra, el techo de c谩scaras de nogal. Los chicos iban a clases con la ropa gastada y en ojotas, porque no ten铆an zapatillas, los 煤tiles en una bolsa. Tan distinta de la escuela de Salta, donde nos daban chocolate y ten铆amos guardapolvo; tan distinta que daban ganas de llorar鈥.
Pasaron m谩s de cuarenta a帽os, pero Gabino se acuerda de ese contraste y los ojos se le hacen agua. 鈥淓sa imagen de pobreza me sigui贸 toda la vida y me record贸 por qu茅 ten铆a que estudiar鈥.
El primer maestro de Ca帽as fue N茅stor Linares. Con 茅l aprendi贸 a leer y escribir y termin贸 la primaria. Despu茅s se mud贸 a Or谩n, a trabajar en una panader铆a. Ten铆a catorce a帽os y se levantaba a las cinco de la ma帽ana para las primeras horneadas, y se acostaba a la medianoche con las 煤ltimas. No hab铆a tiempo para ir a la escuela; retom贸 el secundario muchos a帽os despu茅s, en un instituto nocturno de Buenos Aires, y se anot贸 en la facultad a los cuarenta, convencido de que el derecho es una herramienta m谩s para ayudar a las comunidades en el reclamo por la tierra.
LA UNIVERSIDAD SALE A LAS COMUNIDADES. La Secretar铆a de Pol铆ticas Universitarias del Ministerio de Educaci贸n tiene registrados este a帽o 120 estudiantes ind铆genas que reciben una beca mensual de 250 pesos. Todo un r茅cord, seg煤n afirman los funcionarios del 谩rea, pese a que las becas son 10.000 en total y los ind铆genas tienen prioridad en la asignaci贸n.
驴Ser谩 que sobra oferta y escasea la demanda? 驴O ser谩 que la oferta es inaccesible para quienes la necesitan?
Hist贸ricamente el porcentaje de estudiantes ind铆genas que accede a las becas universitarias nunca super贸 el 3 por ciento. Y si este a帽o hay m谩s de cien registrados, es porque los profesores de las universidades nacionales de La Plata, Jujuy y Salta viajaron a la Puna a buscarlos.
Recorrieron casa por casa, los ayudaron con los tr谩mites, la documentaci贸n para inscribirse, hablaron con sus padres, les facilitaron alojamiento en las ciudades.
Los incentivaron, les dijeron que estudiar es un derecho, que ellos lo pueden hacer, que es una manera de romper con el c铆rculo de la pobreza en el que viven. Las carreras m谩s elegidas fueron Enfermer铆a y Derecho, dos profesiones que los que llegan (los que logran llegar) ponen al servicio de sus hermanos.
Los ojos en Evo
鈥淓vo no surgi贸 solo. Los movimientos sociales lo elegimos como l铆der y no nos est谩 fallando鈥. Todas las palabras de Fernanda Ortega para con el presidente de Bolivia, Evo Morales, son elogiosas. Fernanda naci贸 en Tarija, pero vive en Buenos Aires hace 27 a帽os. Es trabajadora social, se recibi贸 en la Universidad de Buenos Aires, y es tup铆-guaran铆, un pueblo al que los antiguos llamaban 鈥渃hiriguanos鈥.
鈥淓vo es un l铆der que desenterr贸 la cultura de los pueblos originarios. Su gobierno es el primero que desarrolla un sistema intercultural que rescata nuestra cosmovisi贸n: es la primera vez que en las universidades bolivianas se ense帽an el quechua y el aimara鈥.
Fernanda Ortega estudi贸 Trabajo Social 鈥減ara estar cerca de los sectores m谩s postergados, los que no saben c贸mo exigir sus derechos鈥. 鈥淗ay muchas formas de postergar a un grupo social鈥, afirm贸 y volvi贸 a mencionar a Evo, al cocalero aimara que cambi贸 el mapa pol铆tico de Am茅rica Latina luego de su arribo a la presidencia en enero de 2006.
鈥淯na cholita ind铆gena no pod铆a ingresar a un cine porque la discriminaci贸n era muy fuerte 鈥揹ijo鈥. Eso es lo que est谩 cambiando鈥.
Hace m谩s de veinte a帽os que Fernanda viaj贸 de Tarija a Buenos Aires y se inscribi贸 en el CBC de la UBA. Revalid贸 todo su secundario, porque el Ministerio de Educaci贸n argentino no le reconoc铆a las materias rendidas en Bolivia, e ingres贸 a la facultad.
Hoy es perito social en las c谩maras nacionales de Apelaciones en lo Civil y en lo Penal, trabaja en el 谩rea de salud del gobierno porte帽o y en los hospitales Borda y Durand, e integra el Movimiento de Mujeres Ind铆genas, con hermanas de todas las comunidades.
鈥淓l hermano Evo est谩 reivindicando culturas que fueron desplazadas durante d茅cadas鈥, concluy贸. Los abuelos chiriguanos, los brujos, lo saludan.
De Cochabamba a Ciudad Konex
Todo en la vida de Juan Namuncur谩 es un cruce permanente. De culturas, de ideas, de sonidos, de im谩genes. Juan es pianista, compositor, artista pl谩stico. Estudi贸 Ingenier铆a Electr贸nica y Bellas Artes en la Universidad de C贸rdoba y hoy produce espect谩culos y mezcla sonidos ind铆genas y guitarras el茅ctricas en un compendio 煤nico que le vali贸 el reconocimiento internacional.
Los padres de Juan fueron los primeros estudiantes ind铆genas de la Universidad Nacional de La Plata. Ella, una mapuche que naci贸 en R铆o Negro y se recibi贸 de abogada. 脡l, un aimara que cruz贸 desde Bolivia para estudiar Medicina y ejerci贸 muchos a帽os en Canad谩, donde se especializ贸 en oncolog铆a.
Juan los evoca y habla de multiculturalidad para explicar qui茅n es y qu茅 hace.
鈥淓s disfrutar de una funci贸n de ballet en el Teatro Col贸n y de una ceremonia mapuche campo adentro 鈥揺xplica鈥. Es el mismo concepto que aplicaba mi pap谩 en el consultorio: si ten铆a que tirar el cuerito para curar un empacho, lo tiraba, y cuando ten铆a que usar el bistur铆, tambi茅n lo hac铆a鈥.
Esa convivencia 煤nica entre culturas atraves贸 cada una de sus elecciones y cuando termin贸 el secundario se traslad贸 a C贸rdoba, a estudiar Ingenier铆a Electr贸nica y Bellas Artes. 鈥淪omos buscadores鈥, dice. De 茅l, de sus padres, de sus abuelos, de los suyos.