El Ingeniero Argentino Juan Jose Cinalli de la localidad de Puerto Madryn ha desarrollado en el pais un sistema de semaforos Inteligentes al que ha denominado Transit 1 SIV (Señalización Inteligente Vehicular)
El mismo posee inigualables cualidades tecnológicas ya que mide la luz reinante en el ambiente y mediante un ALC (Sistema Automático de Regulación de Luz) regula la potencia de la luz emitida por el semaforo ya sea a la noche , de día o en días nublados para que sea constante al ojo humano independientemente de la hora del día o de las inclemencias climaticas. Ademas posee un sistema de calculo de distancia optima de frenado de los vehículos mediante una mini estacion meteorológica incorporada en el mismo semaforo. Este sistema incorpora un microprocesador que es el cerebro del sistema y es el encargado de corregir los tiempos asignados a cada una de las luces vehiculares en base a las condiciones meteorológicas reinantes y en base al trafico vehicular analizado tambien por el mismo sistema.
Luego de dos días de deliberaciones en el Consejo de Defensa Sudamericano (CDS), organismo dependiente de la UNASUR, se acordó la creación de Plan de Acción 2012 y entre los puntos más destacados de este plan Argentina ha asumido la responsabilidad y corresponsabilidad de varios de estos proyectos, entre los que se destacan la organización del ejercicio UNASUR II para fortalecer la interoperabilidad, la realización de una expedición al Polo Sur en el contexto de la Campaña Antártica 2012-13, y la implementación de un primer programa suramericano de formación de civiles en Defensa
Foto: www.fuerzaaerea.mil.ar
M. Borches, Buenos Aires – Otros de los puntos más sobresalientes de la reunión de ministros, fue la aprobación por consenso de dos relevantes iniciativas presentadas por la delegación de Argentina. Por un lado, se acordó incluir en el Plan de Acción la conformación de un grupo de trabajo de expertos que, en un plazo de seis meses, presente un informe de factibilidad con vistas al diseño, desarrollo y producción regional de un avión de entrenamiento básico – y ataque primario suramericano, cuya coordinación quedó a cargo del Ministerio de Defensa argentino y en el que se incluirán a Venezuela, Ecuador, Perú y Brasil. EL segundo punto de importancia, fue el acuerdo marco para la creación de una Agencia Espacial Sudamericana, y aunque no hubo detalles más concretos sobre el proyecto –hasta el momento- el Ministro de Defensa argentino, Arturo Puricelli, aseguró que la región “tiene necesidad de acceder al espacio para lo cual debe diluir costos y mejorar así sus posibilidades de acceso». Más tarde, destacó que: «los lanzadores y satélites sudamericanos serán para fines pacíficos». El Consejo de Defensa Sudamericano (CDS), dependiente de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), es otro de los logros políticos para la puesta en marcha de un proyecto superador de integración regional, tal como alguna vez lo pensaran, entre tantos otros, los libertadores José de San Martín, Simón Bolívar, Manuel Belgrano y Bernardo de Monteagudo, que habían definido a esta región como una “Patria Grande”. El mismo, se encuentra conformado por Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay, Perú, Guyana, Surinam, Uruguay y Venezuela. Una vez conocida la Declaración de Lima, la Presidencia pro témpore del Consejo de Defensa, actualmente a cargo del Perú, pasará a partir del próximo mes, a ejercerla el Ministerio de Defensa del Paraguay.
Más pequeña, representa un nuevo concepto en generación de energía nucleoeléctrica
Vista aérea del terreno donde ya comenzaron a construirse los cimientos de la minicentral.
Foto: Emiliano Lasalvia
Por Daniel Arias | Para LA NACION
En Lima, provincia de Buenos Aires, al lado de las centrales nucleoeléctricas Atucha I y II, ya se construyen los cimientos de una unidad mucho más pequeña pero conceptualmente mucho más avanzada: el prototipo de una minicentral nuclear llamada Carem 25. Se calcula que estará terminada en 2014 y podría entrar en línea en 2015.
Carem es el acrónimo de «Central Argentina de Elementos Modulares». Es una unidad chica, capaz de acoplarse modularmente en conjuntos mayores que compartan servicios, como quien le suma pilas a una lamparita. Es una solución ideal para países con grandes territorios (la Argentina es el noveno del planeta) que necesitan «oasis eléctricos» en sitios alejados de las líneas de alta tensión, especialmente en desiertos o islas.
Por su seguridad «inherente», el Carem debería estar al menos 20 veces menos expuesto a accidentes del núcleo que sus equivalentes grandes de última generación, porque el núcleo se refrigera solo, sin bombas, por convección. Además, este primer prototipo tendrá un 70% de componentes nacionales y un 100% de ingeniería local.
Entre los años 80 y 90, la Argentina se convirtió en un respetado exportador de pequeños reactores «de investigación», término genérico que incluye desde laboratorios de nuevos materiales hasta unidades escuela para formar ingenieros, químicos y físicos nucleares, y fábricas de radioisótopos de uso médico. Los reactores hacen de todo excepto generar electricidad. Pero si los reactores cuestan entre 200 y 300 millones de dólares, las centrales salen miles de millones por unidad. Hay 432 operando, se están construyendo 44, y Yukiya Amano, director general del Organismo Internacional de Energía Atómica, dice que en 2030 habrá entre 190 y 350 más.
El Carem sería una muy pequeña puerta de entrada a este Coliseo. Pero para un gladiador que «se las trae». Su construcción es un milagro de tercer grado, porque desde su presentación en congresos, en 1984, la idea debió soportar la indiferencia, la hostilidad y el escepticismo.
A diferencia de las otras tres centrales, que pueden iluminar a casi 7 millones de argentinos, el pequeño Carem 25 abastecerá a sólo 100.000. No vino a resolver la crisis energética, sino que está pensado para ser el «showroom» de un concepto que se está poniendo de moda: las minicentrales nucleares con «seguridad inherente», que hoy están en el centro de interés. Rusia ya construyó una flotante, el barco Lermontov, de 100 megavatios, para dar potencia a costas remotas. Y planea otras once más.
Debido a su simplicidad minimalista, el Carem fue despertando fanatismos. En su tránsito de la CNEA a Invap, y de regreso a la CNEA, el proyecto fue reclutando una guardia pretoriana de ingenieros, físicos y decisores que, a lo largo de 27 años, contra viento y marea, apostaron y aportaron a esta idea no sólo miles de horas/hombre de diseños y rediseños, sino de construcción y testeo de modelos físicos de todos sus combustibles, sistemas y subsistemas.
Hasta se construyó un prototipo del prototipo, un minúsculo reactor nuclear (el RA-8) en Pilcaniyeu, Río Negro, únicamente para ensayar los combustibles del futuro Carem.
Con la excavación de los cimientos y el presupuesto de 2012 ya aprobados, ahora los problemas son otros. Para la presidenta de la CNEA, la doctora Norma Boero, vienen de dos tipos: por una parte, hoy los elencos de la Comisión se componen de sexagenarios que saben mucho y de treintañeros brillantes, pero poco acostumbrados a trabajar en equipo.
Por otro lado, hay multinacionales que ofrecen fortunas por llevarse la tecnología del Carem a casa. (Entre otras, en 2001, la compañía Hitachi vino a ver si se llevaba el proyecto.) «Si afuera apostaron a que no lo hacíamos, no los culpo. Pero se van a dar una sorpresa», gruñe, feliz, Francisco Boado Magan, gerente de proyecto.
En dos años, Boado pasó de dirigir 11 personas a 150 especialistas, a los que se suman otros 150 expertos de otras gerencias. Hoy se lo ve vigilante, en medio de la polvareda de obra, con sus enormes brazos en jarras, entre un ir y venir de camiones, topadoras y grúas.
El segundo Carem, a construirse en Formosa, tal vez llegue a los 150 megavatios (el consumo de 600.000 argentinos) y arroje luz sobre cuál será la potencia ideal para la fabricación en serie. La filosofía de seguridad pasiva (el núcleo se refrigera solo, sin bombas de agua) impone límites de tamaño que habrá que investigar.
El Carem no es una joya de la abuela: es de los nietos. Como dijo un prócer de la CNEA, Carlos Aráoz, «el negocio nuclear es de tecnología. No pasa por iluminar lamparitas, sino empresas y cerebros».
El galardón reconoce los proyectos más destacados en los campos del desarrollo social, empresarial, cultural y científico de América Latina. Federico Milano, graduado de la UTN uno de los creadores de el método para planificar cirugías en forma virtual, aseguró que permite disminuir el tiempo de quirófano y de la anestesia.
El equipo de doctores e ingenieros que obtuvieron el premio
Un graduado de Ingeniería en Sistemas de la Información de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), Federico Milano, ganó el galardón Innovadores de América por un sistema asistido por computadora para realizar la extirpación del tumor y la reconstrucción ósea en cirugía oncológica, osteoarticular y transplantes.
Este premio regional, que se otoroga cada dos años, reconoce los proyectos más destacados en los campos del desarrollo social, empresarial, cultural y científico.
Su objetivo es promover a los latinoamericanos cuyos aportes creativos constituyen innovaciones tan importantes, que se convierten en modelos de los cuales obtener enseñanzas, y con el potencial para beneficiar a muchos. Además, se otorga en seis categorías: Educación, Sostenibilidad y Ecología, Ciencia y Tecnología, Desarrollo Comunitario, Diseño, y Empresa e Industria.
Milano dijo que en lugar de planificar en la sala de operaciones, con el paciente dormido, y en base a radiografías, se planea algunos días antes en base a imágenes tridimensionales del paciente, se discute y se lo plasma en un plano quirúrgico virtual, que consiste en tener las piezas del paciente virtualizadas.
“Por ejemplo en el caso de tumores óseos, en donde se reemplaza el hueso del paciente por uno sano, se estudia si el hueso coincide, por dónde se va a cortar, son cuestiones que deben evaluarse y necesita un cierto acuerdo médico previo a la operación”, agregó el investigador.
En el día de la cirugía, esta planificación virtual se carga en un navegador quirúrgico, se trata de un aparato que permite posicionar en el espacio elementos de corte, incisión y de base. “Es una tecnología similar a la del GPS, pero en vez de ubicar a una persona con respecto a la tierra, se la ubica con respecto a un paciente”, señaló Milano.
Reducciones temporales
A su vez, Milano aseguró que gracias a este sistema se disminuyó el tiempo de quirófano y de la anestesia. “La operación que antes llevaba cuatro horas hoy se realiza en una hora, e incluso esa cantidad de tiempo no se la lleva la operación sino otras acciones que todavía son manuales como la anestesia o la sutura final”, remarcó.
El método también logró la denominada cirugía de conservación de miembro asistida por computadora, pudiendo preservar estructuras anatómicas sanas fundamentales para la funcionalidad del paciente.
Milano dijo que la originalidad del proyecto es la precisión de la imagen que brinda a los médicos. “Con el procesamiento que se le realiza a la imagen, estamos extrayendo un mapa esquemático para el cirujano”, añadió.
El sistema es producto del trabajo de un grupo interdisciplinario integrado por doctores e ingenieros, tuvo una duración de tres años y está siendo aplicado en el Hospital Italiano.
Se trata de «El payaso Plim Plim», una creación realizada íntegramente en City Bell por diseñadores locales
El payaso Plim Plim, un héroe del corazón, no sólo es un chico de cinco años generoso, valiente y entusiasta que combina los roles de payaso y mago con la idea de predicar con el ejemplo, sino también un divertido dibujito animado creado en un estudio de City Bell por diseñadores platenses y que ahora, desde hace casi un mes, es uno de los personajes principales de la pantalla de Disney Junior Latin América, el canal que el emporio Disney tiene para los más chicos de habla hispana.
El dibujito que todos los fines de semana divierte la pantalla de Disney es una creación de la empresa de diseño de contenidos Smilehood, un estudio ubicado en City Bell que desarrolla una amplia gama de contenidos comunicacionales al mando de los platenses Guillermo Pino y Claudio Pousada, dos diseñadores de 49 años surgidos de la UNLP que no sólo producen series animadas, sino también productos editoriales y musicales, merchandising, desarrollos web, juegos interactivos, teatro, cine y parques temáticos.
Según lo apuntado por los directivos de Smilehood, la serie estrenada recientemente en Disney se enfoca en los valores humanos, los primeros hábitos de los más chicos y el respeto por el medio ambiente. Sobre esto, tanto Pousada como Pino remarcaron que «el deseo es que el mensaje de Plim Plim cumpla su misión primordial: promover los valores humanos». Al mismo tiempo, según apuntaron, una de las intenciones principales «es transformar a la Argentina en referente mundial en la producción de contenidos de animación».
EL DIBUJO
El personaje de Plim Plim es un chico de cinco años que, mezclando sus virtudes como payaso, héroe y mago, acompaña a sus amigos en distintas aventuras y les va enseñando con el ejemplo. Pensado para un público infantil, en cada uno de los capítulos de la serie -que se emiten todos los sábados y domingos por la pantalla de Disney Junior- se destacan temáticas como el respeto, la honestidad, la solidaridad y la responsabilidad.
Para los creadores de Plim Plim, dos profesionales de la Ciudad con una vasta trayectoria en la producción televisiva, lo importante es que, a través de este personaje al que consideran inspirador, Smilehood se convierta en un estudio de diseño de contenidos que promueva «valores humanos y mensajes positivos a través de sus productos».
A la hora de dimensionar los alcances que este payaso surgido de La Plata puede lograr al haber desembarcado en una pantalla como la de Disney, considerada de élite en el mundo de la animación para chicos, Pino, presidente de Smilehood, pone especial énfasis en «la importancia de poder generar un producto completamente argentino, que da trabajo a muchos jóvenes talentosos y creativos».
Al mismo tiempo, el diseñador platense subraya «el doble beneficio del producto: entretenimiento sano para los niños, por un lado, y apoyo y colaboración con los padres y los maestros, por el otro».
Mientras tanto, el otro de los creadores de Plim Plim, Claudio Pousada, quien se dedica a la gráfica de televisión desde hace veinte años y quien además es miembro internacional de la Broadcast Design Asociation desde 1993, no duda en asegurar que «en Smilehood trabajamos en la búsqueda permanente de la excelencia, somos muy cuidadosos con los contenidos y en el tratamiento de cada una de las temáticas, para llegar así con un mensaje positivo a todos los niños».
En el Laboratorio de Trajes Espaciales de la agencia estadounidense, Pablo De León trabaja en otro prototipo del equipo que vestirán los astronautas que viajen a Marte, y en los vehículos y viviendas presurizados que habitarán.
El traje espacial soporta temperaturas de hasta 150 grados bajo cero
El traje espacial soporta temperaturas de hasta 150 grados bajo ceroComo suele decirse en el fútbol cuando un talentoso jugador argentino llega a las mejores ligas y deslumbra con sus habilidades deportivas, el ingeniero Pablo De León es un “crack” de la tecnología espacial, puesto que sus investigaciones en el Laboratorio de Trajes Espaciales de la Universidad de Dakota del Norte, permitirán que, en poco tiempo, el hombre vuelva a conquistar el Espacio.
Desde trajes espaciales para lidiar con el ambiente marciano hasta cápsulas para que los astronautas soporten meses en los climas más hostiles del espacio exterior son algunos de los recientes trabajos del científico, que en marzo pasado estuvo en la Antártida probando el prototipo del NDX-1, el traje que se usará para viajar a Marte.
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