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Virtuosa investigación científica

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Virtuosa investigación científica

Posted on 03 noviembre 2009 by hj

Hace siete años el panorama para el sostenimiento y apoyo financiero por parte del Estado para la investigación científica y tecnológica del país era desolador. El porcentaje de fondos destinados a sostener los investigadores científicos en institutos académicos públicos y privados había caído a un récord histórico: solamente el 0,19% del PBI. Esta situación hacía prácticamente imposible desarrollar allí la producción de innovación en ciencia y tecnología, tareas que pudiesen fructificar en avances significativos para el conocimiento científico en las muy diferentes áreas.

Alejandro Rofman
Ese se sombrío escenario sufrió un vuelco sustancial a partir de 2003. Desde la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva (hoy ministerio), desde el Conicet y desde diversas instituciones del sector público, el Gobierno encaró una estrategia de reconstrucción del sistema científicoE, con la contribución, más modesta pero no menos importante, del ámbito universitario público. En 2009, según datos de la Fundación Mediterránea, el porcentaje de recursos financieros invertidos por el Gobierno en esta actividad clave para el futuro del país se elevó a 0,39% del PBI, o sea más del doble de solamente hace seis años.
El conjunto de los recursos presupuestado para contratar investigadores, nombrar becarios jóvenes y ofrecer financiamiento a las investigaciones del aparato científico nacional será para el año 2010, según el proyecto que actualmente se trata en el Congreso, de $5.176 millones, frente al promedio de $635 millones registrado en el período predevaluación. Ello implica un aumento en los últimos siete años de 715 por ciento. El texto de los investigadores de la Fundación Mediterránea es concluyente: “Se ha avanzado notablemente en los últimos años en posicionar y fomentar la C y T en el país”.
¿Cuáles han sido los resultados de tal singular política? En primer lugar, se ha nada menos que triplicado el ingreso de jóvenes graduados como becarios de investigación en el Conicet con el compromiso fundamental de finalizar, en pocos años, un doctorado en alguna universidad del sistema público o privado argentino. Asimismo, se ha alcanzado un incremento en torno del 100% en la cantidad de ingresantes a la carrera de Investigador Científico y Técnico del Conicet. Por otra parte, el programa Raíces, del ministerio, propiciado por el sistema científico estatal, logró el regreso al país y su instalación en institutos de investigación de más de seiscientos estudiosos que habían emigrado.
A la vez, se ha incrementado sustancialmente el otorgamiento de subsidios a la investigación, a la realización de reuniones científicas de todo tipo y en la colaboración para la publicación de libros y revistas de elevado valor académico.
Este singular empuje planificado para convertir a nuestro mundo científico en un espacio destinado a producir, en el presente y en el futuro, el enriquecimiento de nuestro capital humano en el avance de la ciencia y la tecnología para el desarrollo nacional autónomo y sustentable se ha extendido a otros ámbitos del sistema de generación de conocimiento de alto nivel en el país. Así, el INTI, el INTA, la Comisión Nacional de Energía Atómica, el Senasa, y otros, han visto agrandar sensiblemente su planta, sus recursos para desarrollar innovaciones y la capacidad de diseminación de sus logros entre los diversos agentes sociales del país que los necesitan para elevar el nivel de calidad de vida de los habitantes.
Lo que queda como balance es una valiosa experiencia mancomunada entre organismos de conducción del sistema científico, integrantes de los planteles de personal entrenado y nuevas y nutridas camadas de jóvenes profesionales que así ven abierto un futuro que hasta hace sólo seis años parecía una utopía inalcanzable.

Alejandro Rofman
Investigador del Conicet

http://www.elargentino.com/nota-63833-Virtuosa-investigacion-cientifica.html

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Científicos Argentinos del INTI inventaron una tela antimosquitos?

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Científicos Argentinos del INTI inventaron una tela antimosquitos?

Posted on 02 noviembre 2009 by hj

Llegan las telas antimosquitos .Fueron desarrolladas por el INTI y probadas con éxito con los Aedes aegyptis del dengue. Se pueden confeccionar camisas y pantalones.

M. Federico

Por el invento –de utilidad para la prevención de la enfermedad infecciosa que desveló a las autoridades sanitarias de la Argentina–, el organismo estatal acaba de recibir un premio otorgado por el concurso Innovar 2009, en la categoría Investigación Aplicada. El trabajo premiado presentó el proyecto para el desarrollo de textiles funcionales, que ahuyentan al molesto coleóptero mediante el uso de aceites esenciales microencapsulados.

“Los ensayos realizados con mosquitos Aedes aegyptis –vector transmisor del mal que contrajeron unas 30 mil personas durante el primer cuatrimestre de este año– sobre muestras de textiles tratados mostraron una duración media del efecto repelente entre 21 y 45 días, lo cual representa un buen punto de partida para el desarrollo de distintos tipos de textiles con un efecto duradero”, detallaron las fuentes del INTI.

La microencapsulación consiste en el recubrimiento de una determinada sustancia o mezcla de sustancias, con materiales de distinta naturaleza para obtener “micropartículas”, “microesferas” o “microcápsulas”, según su morfología o estructura.

“Se trata de una tecnología empleada habitualmente para proteger agentes funcionales –por ejemplo, los aceites esenciales– de factores ambientales como la humedad, la luz o el oxígeno, aumentando su estabilidad química y controlando su liberación”, explicó Laura Hermida, del Departamento de Química del instituto.

La industria textil utiliza los principios básicos de la planeación, la liberación lenta y la protección de las partículas de sustancias químicas sensitivas, que luego son usadas para dar un efecto pronunciado al tejido. Las propiedades impartidas por la encapsulación no se pueden encontrar en tejidos normales.

La técnica de microencapsulación fue utilizada por primera vez en 1940 por B. K. Green, para la producción de papel sin carbono (NCR). Más tarde, en 1942, Green ingeniosamente combinó dos técnicas contemporáneas para la preparación de esferas de gelatina sólida y la inclusión de una fase de aceite dentro de un coacervato de gelatina, y preparó así las primeras cápsulas de gelatina.

MEJOR QUE EL ESPIRAL. Los resultados obtenidos por diferentes experiencias registradas en otros países indican claramente una repelencia del 100%, lo que es equivalente al máximo previsto de protección, para telas sólo de algodón; del 70% en el caso del tejido de poliéster combinado o del 60% en el tejido que es sólo de poliéster.

“La ropa y los géneros no brindan solamente abrigo, confort o la posibilidad de volvernos más o menos atractivos o elegantes, el verdadero desafío es transformarlos también en elementos útiles, funcionales y para eso se utilizan las fibras y los textiles inteligentes”, agregó una especialista del área Textiles del INTI.

Los repelentes, que no tienen olor, están insertos en las fibras de la tela con la que se pueden confeccionar camisas, pantalones y otras prendas livianas buenas para el calor y la humedad y no se pierde su efecto cuando se las pone en el lavarropa.

INNOVAR 2009. El trabajo, presentado por los Centros INTI-Textiles e INTI-Química, recibió uno de los premios otorgados por la quinta edición del concurso Innovar –impulsado por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva–, en la categoría “Investigación aplicada”, así como una distinción otorgada por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI). Este año, un total de 2.630 proyectos provenientes de todo el país participaron de la muestra, lo que marcó un nuevo récord desde la creación del concurso. De ellos fueron preseleccionados unos 400, que se presentaron entre el 14 y el 16 de octubre en el Centro Cultural Borges y forman parte del catálogo Innovar 2009.

Efectos para tejidos mágicos

La microencapsulación tiene varios efectos:

Tejidos antimicrobianos: son usados para la prevención de ataques microbianos al tejido. El biocido es el ingrediente activo en este caso.

Tejidos repelentes a los insectos: el repelente de insectos es el material de núcleo y es encapsulado y más tarde es aplicado al tejido.

Tejidos frescos: esto imparte un tacto más fresco y placentero al tejido.

Cosmetético-textiles: el aloe vera u otros productos son encapsulados para proporcionar humedad a la piel o para dar una sensación personal de bienestar.

Textiles fotocrómicos: los colorantes fotocrómicos, que cambian color en respuesta a la luz ultravioleta, son incorporados dentro de microcápsulas.

Textiles termocrómicos: los colorantes encapsulados cambian de color en respuesta a la temperatura.

http://www.criticadigital.com/impresa/index.php?secc=nota&nid=33270

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«Boom» de laboratorios de investigación: esta semana inauguraron una decena

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«Boom» de laboratorios de investigación: esta semana inauguraron una decena

Posted on 02 noviembre 2009 by hj

Después de tres décadas se suman espacios para investigar . Estudian temas que van de la conservación de alimentos a la nanotecnología nuclear

Uno de los laboratorios del Ucacyt, la nueva área destinada a la investigación de la Universidad Católica Argentina, en Puerto Madero Foto:LA NACION / Hernán Zenteno

Nora Bär
LA NACION

Ahora que el sistema científico crece y se rejuvenece gracias al ingreso sostenido de becarios e investigadores, surgió otro problema acuciante: la falta de espacio. Los edificios y sistemas están al límite. ¡Hacía más de treinta años que no se ampliaba la infraestructura destinada a la investigación! Se necesitan no sólo más equipos, sino más laboratorios. Por eso, que esta semana se hayan inaugurado una decena en diferentes universidades y centros científicos, públicos y privados es sin duda una buena noticia.

Dos de ellos son el Laboratorio de Tecnología Nuclear de la Comisión Nacional de Energía Atómica en el Centro Atómico Constituyentes, y el Centro Binacional Argentina-Italia de Investigaciones en Criobiología Clínica. El primero permitirá incursionar en el estudio de aplicaciones de la nanotecnología nuclear en medicina, combustibles, reactores, almacenamiento de elementos radiactivos y otras. El segundo estudia los efectos de las bajas temperaturas y del congelamiento sobre los organismos vivos, cuyas aplicaciones tienen importancia en preservación de órganos, células y tejidos.

Por su parte, la Universidad Católica Argentina (UCA) presentó ayer en su campus de Puerto Madero las instalaciones de un nuevo centro de investigaciones que, según anticiparon, aspiran a que se convierta en un verdadero «polo científico», el Ucacyt. A un costo de 12.000.000 de pesos, abarca 3400 metros cuadrados e incluye siete módulos, cada uno compuesto por dos espacios de laboratorio de mesadas rutilantes, una oficina y un depósito de insumos. «La Iglesia nunca abandonó la ciencia -dijo el rector, monseñor Alfredo Zecca-. Quienes piensan que la fe se fortifica ante una razón débil se equivocan. La fe necesita de una razón vigorosa.» Y agregó el doctor Joaquín Ledesma, director ejecutivo de la UCA, «Esto es un sueño realizado.»

Hasta ahora, alberga grupos de investigación en biología celular y molecular de la fibrosis quística, nanotecnología para el diagnóstico y el tratamiento, el cambio climático y su impacto en el desarrollo sostenible de la Patagonia y Cuyo, consecuencias climáticas y ambientales del desmonte y la quema de biomasa en el Mercosur, ingeniería de alimentos y bioética.

La Universidad de la Marina Mercante también pudo concretar un anhelo acariciado desde hace cuatro años: con la colaboración de la UBA y el Conicet, y la ayuda económica del Programa de Recursos Humanos de la Agencia de Promoción Científica, no sólo inauguraron un laboratorio de investigación de alto nivel en nano y microfluídica (cuya aplicación le permite a la industria farmacéutica, por ejemplo, disminuir la cantidad de reactivos), sino que también permitieron repatriar al jovencísimo Juan Martín Cabaleiro, que acababa de doctorarse en Ingeniería en la Universidad de Poitiers, en Francia

http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1192279

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Un programa único en la región permite la detección de desórdenes neurodegenerativos que aún no tienen cura?

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Un programa único en la región permite la detección de desórdenes neurodegenerativos que aún no tienen cura?

Posted on 01 noviembre 2009 by hj

En Córdoba / Investigación en el Hospital de Niños . Cómo diagnosticar afecciones «raras»

Cómo diagnosticar afecciones

Las doctoras Raquel Kremer (sentada) e Inés Nohër de Halac, en uno de los laboratorios del Cemeco Foto: LA NACION   /   Irma Montiel

Fabiola Czubaj
Enviada especial

CORDOBA.- Un equipo de médicos e investigadores del Hospital de Niños de esta ciudad logró desarrollar el primer programa para diagnosticar dos formas frecuentes en el país de un grupo de enfermedades neurodegenerativas, comúnmente llamadas «raras», que afectan a hasta 8 de cada 100.000 chicos que nacen cada año.

Los tipos 1 y 2 de las lipofuscinosis neuronales ceroideas (LNC) son apenas un par de las 11 formas fatales que se conocen en el mundo de este trastorno neurodegenerativo por la acumulación anormal de lipofuscina en el cerebro, que va dañando a las neuronas hasta causar la muerte. En el centro de estudio especializado que funciona en el hospital desde hace 33 años, ya se detectaron pacientes de América latina con ocho de los tipos conocidos. Se están sumando pacientes de México y España.

«Al poder reunir un grupo grande de pacientes se tiene la mirada puesta en la terapia, porque como es muy complejo darles el diagnóstico, es importante concentrar en un mismo centro todo el proceso de investigación y diagnóstico de la enfermedad para que, cuando aparezca una terapia, como las que están en desarrollo en otros lugares de mundo, los pacientes estén identificados y se los pueda llamar rápido para que puedan acceder al tratamiento», dijo a LA NACION la doctora Inés Nohër de Halac, directora del Programa de Estudio de la LNC, que funciona en el Centro de Estudios de la Metabolopatías Congénitas (Cemeco) del Hospital de Niños.

El programa funciona en una reducida oficina repleta de carpetas del subsuelo del hospital, donde también funciona la morgue. Apenas caben cuatro personas y una computadora, desde donde se responden todos los pedidos que llegan de médicos de centros de investigación en el mundo dedicados a este trastorno hereditario que se puede manifestar en la infancia, la juventud o la edad adulta, y que se suele confundir con la parálisis cerebral, el autismo o la retinitis pigmentosa, entre otros.

El resto del Cemeco, donde trabajan los investigadores del Conicet, está distribuido en varios consultorios en la planta baja del hospital que forman la red de distintos laboratorios donde se obtiene un verdadero identikit de las muestras de los pacientes y de sus familiares.

De la computadora en esa oficina del subsuelo salieron los resultados de un estudio sobre un grupo de 118 pacientes, a partir de 1 año de edad, junto con la Universidad Nacional de Córdoba y el Departamento de Medicina Genética del Sistema de Salud de la Niñez, la Juventud y las Mujeres de Adelaida del Norte, en Australia. los resultados aparecen en Clinical Genetics .

Allí, el equipo dirigido por Halac describe una nueva estrategia de cuatro pasos para diagnosticar distintos tipos de LNC en América latina a través de la evaluación clínica de los síntomas (espasmos al dormir, ataxia, disminución visual y regresión mental y motriz) y el análisis de la actividad de dos enzimas (PPT-1 y TPP-1) y la determinación de las mutaciones de los genes asociados en muestras de sangre, saliva y piel. La mayoría de los participantes eran argentinos (67%) y el resto de Brasil (3), Chile (9,4), Cuba (4), México (15), Panamá y Paraguay (0,8%, cada uno).

«Se están descubriendo continuamente genes nuevos de las LNC y la pregunta es cómo darse cuenta de que un paciente tiene uno u otro gen. Nuestro algoritmo reúne todos los últimos descubrimientos y, además, vimos que los tipos clínicos que estábamos estudiando eran formas muy raras para los otros países donde se hacen investigaciones. Esas formas raras son, justamente, las más frecuentes en nuestro país», explicó Halac.

De los 8 tipos identificados en pacientes diagnosticados en el Cemeco, sólo 2 tienen una deficiencia enzimática (PPT-1 para el tipo 1 y TPP-1 para el tipo 2), lo que acelera el diagnóstico con cierta sofisticación de medios, como la posibilidad de analizar las mutaciones genéticas involucradas.

En el laboratorio australiano, el equipo analizó la información con el ADN de los pacientes y se confirmaron esas mutaciones. «Cuando están identificadas, se facilita enormemente el asesoramiento genético. Aunque no contemos con la cura para estos chicos, porque realmente aún no disponemos de una, tenemos el camino allanado para poder orientar a las familias», indicó Halac.

http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1186431

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Científicos que se animan a patentar

Posted on 01 noviembre 2009 by hj

En los últimos años se comienza a notar un cambio en la cultura de la investigación. Los hombres de ciencia ya no se conforman sólo con publicar: quieren generar tecnología para transferir a las empresas. Los ejemplos cordobeses

Lucas Viano
De nuestra Redacción
[email protected]

Hay una sentencia entre los investigadores: «Publica o muere». Los científicos deben publicar sus desarrollos y descubrimientos no sólo para someterlos a la evaluación de sus pares y comunicarlo al mundo, sino también para mantenerse y avanzar en su carrera académica.

La idea de aparecer en revistas científicas siempre estuvo contrapuesta con la de lograr una patente de invención. Por muchos años, los investigadores argentinos vieron con malos ojos esta última idea. A su vez, el sistema científico nacional nunca fomentó estas iniciativas.

En los últimos años, la situación está cambiando. De a poco se advierte un cambio en la cultura de los científicos, fogoneado por un cambio en la política científica del país, según la cual no sólo es importante publicar sino también mejorar los mecanismos de transferencia de conocimiento

Los hombres de ciencia se están dando cuenta de que es posible publicar y patentar, y no morir en el intento. Lo demuestra la experiencia en otros países con sistemas científicos más sólidos y mimetizados con la industria.

«Hay un cambio de cultura en el ámbito científico. Hace 20 años, patentar y vincularse con una empresa desde el sector científico público era una herejía», asegura Javier Gómez, director de Vinculación Tecnológica de Conicet, área encargada de realizar los trámites de patentes de todos los investigadores que pertenecen a esta institución.

El funcionario entiende que el desarrollo de la ciencia por sí misma no debe ser el único objetivo del Conicet. «También hay que contribuir al desarrollo económico y social del país. Una de las maneras es transferir tecnología a las empresas a través de patentes», comenta.

Gómez explica que ese cambio cultural vino acompañado de varias transformaciones dentro de Conicet. A partir de 2007, el organismo modificó su política de propiedad intelectual.

La nueva resolución señala la necesidad utilizar la patente para favorecer el vínculo con las empresas y también se incorporan otros desarrollos patentables no previstos en la anterior resolución, como puede ser software. Y se fija que hasta el 50 por ciento de las regalías que obtenga Conicet por la patente será para los investigadores.

Además, en los últimos cuatro años ha habido una profesionalización del área de propiedad intelectual en el Conicet que tuvo como consecuencia un aumento de patentes.

«Hoy somos el principal solicitante de patentes de Argentina. Tenemos más de 300 patentes entre solicitadas y concedidas. A principios de 1990, sólo teníamos cuatro», afirma Gómez.

Según datos del Ministerio de Ciencia Nacional, en 2003 los argentinos (investigadores, inventores, empresas, etcétera), solicitaron 156 patentes, mientras que en 2007 esa cifra trepó a 445.

Biodiésel que vuela. Varias de las patentes del Conicet son producto de la inventiva de investigadores cordobeses. Un ejemplo son las dos patentes por el desarrollo del biocombustible para aviones del grupo de investigación de Jorge Pérez, obtenida en conjunto con la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) y el Ministerio de Defensa.

Pérez logró por primera vez en Argentina, y segunda en el mundo, que un avión volara con una mezcla de hidrocarburo y de biodiésel. Fue en 2007.

«El biodiésel de soja se congela a dos grados bajo cero. Logramos bajar ese punto de congelación a más de 20 grados bajo cero. En la mezcla 80 por ciento hidrocarburo y 20 por ciento biodiésel llegamos a -54 grados».

Pérez patentó el proceso para lograr que el biodiésel de soja se congele a una temperatura más baja, necesaria para soportar los fríos existentes en las alturas atmosféricas. Ahora están experimentando con biodiésel a partir de ricino, un arbusto que no se utiliza para la alimentación y que crece en territorios no agrícolas.

También patentó un procedimiento de recorte molecular del biocombustible para lograr bioquerosén. Quitarle al aceite vegetal los componentes que no tienen que ver con el hidrocarburo. «Sería como petróleo sintético, para no engañar al motor», sintetiza.

Pérez entiende que el problema del bajo patentamiento es de cultura en la comunidad científica, no del gobierno. «Cuando se evalúa el desempeño del personal científico, lograr una patente es un hecho menor. Para hacer carrera hay que publicar. La paradoja es que las reglas de cómo se evalúa las pone la misma comunidad científica, no el Estado. Somos muy corporativos», afirma.

Para Pérez, lo más importante de patentar es la difusión que se logra. «La gente cree que la patente es ocultamiento, pero es difusión. Cualquiera puede acceder a las patentes del mundo con todos los detalles. Es una forma de dar a conocer nuestro trabajo en el mundo, para lograr financiamiento o asociaciones», comenta.

Vacuna contra parásitos. Hugo Luján, investigador del Conicet y docente de la Universidad Católica de Córdoba (UCC), patentó un proceso para la generación de vacunas contra parásitos que logran evadir el sistema inmunológico.

El trámite se realiza en Argentina, Europa y EE.UU.

«No existen en la actualidad vacunas contra parásitos como Giardia (causante de diarreas), Plasmodium (malaria), o Trypanosoma brucei (Enfermedad del Sueño). La incidencia de Giardia es de mil millones de casos por año en el mundo y Plasmodium y Trypanosoma causan 50 millones de muertes por año», explica Luján.

El investigador, que publicó su trabajo el año pasado en la revista Nature, descubrió el mecanismo de disfraces proteicos que usa el parásito Giardia para evadir el sistema inmunitario. «Nuestra idea es que si se logra inmunizar con el repertorio completo de esas posibles cubiertas proteicas, se puede lograr protección frente a la infección», explica.

A la hora de señalar las ventajas de haber patentado, el investigador es cauto: «Si las empresas son honestas, pueden llegar a comprar la patente. Pero si no lo son, son capaces de copiarlas y luego utilizar sus enormes y poderosos estudios de abogados contra los cuales es muy difícil litigar desde países como el nuestro».

Luján entiende que ha habido una mejoría en el Conicet ya que hay más fondos destinados a esto. «Lamentablemente, patentar es sólo una parte del proceso de transferencia y ni el Conicet ni las universidades poseen estructuras para ‘vender’ esas patentes. Por lo tanto, el dinero invertido en patentar se malgasta».

La escasez de patentes frente al importante desarrollo científico del país se debe, según Luján, a varias razones. Primero, los investigadores no ven el beneficio de los conocimientos que generan.

Luego, la necesidad de publicar por las reglas del sistema y la falta de estímulo y de ayuda de las instituciones para llevar a la sociedad el importante desarrollo de la ciencia argentina.

Sin embargo, aclara: «No es totalmente cierto que Argentina tenga pocas patentes, posiblemente tenga muchas que no tienen un verdadero valor o no son ‘vendidas’ por las fallas del sistema».

Y agrega: «Los científicos sabemos generar conocimiento y los tecnólogos saben traducirlos en productos, pero sin el marketing, la publicidad y una agresiva política de transferencia a la sociedad todo queda como está y seguimos comprando nuestras ideas a otros países».

http://www.lavoz.com.ar/09/11/01/secciones/sociedad/nota.asp?nota_id=563996

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Invenciones desde Córdoba

Posted on 01 noviembre 2009 by hj

Mejorar la fertilidad.

El grupo de Laura Giojalas, del Centro de Biología Celular y Molecular de la UNC, desarrolló un dispositivo para seleccionar los mejores espermatozoides y hacer más eficientes los métodos de fertilización asistida. Para lograr su desarrollo, investigó por 10 años el comportamiento de espermatozoides y óvulos de mamíferos.

Estrategia contra el cáncer

Fernando Irazoqui y su grupo del Centro de Química Biológica de Córdoba (Ciquibic) patentaron una técnica de bioingeniería con una potencial aplicación en terapias contra el cáncer. Modificaron una sustancia que producen las células cancerosas en mayores concentraciones de lo habitual para que el sistema inmunitario detecte y ataque al tumor.

Ladrillos de maní

Arquitectos del Centro Experimental de la Vivienda Económica patentaron un procedimiento para la fabricación de elementos constructivos en base a cáscara de maní.

Nueva fórmula para el asma

Químicos y farmacéuticos de la UNC, UCC y Ceprocor patentaron los procedimientos para la obtención y formulación farmacéutica de un nuevo principio activo para tratar problemas de asma.

http://www.lavoz.com.ar/09/11/01/secciones/sociedad/nota.asp?nota_id=563947

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DANIEL PAZ & RUDY | Página 12

Daniel Paz & Rudy