
Posted on 05 diciembre 2012 by hj
Revista Iberoamericana de Ciencia, Tecnología y Sociedad da a conocer en su última edición un análisis bibliométrico del desempeño científico argentino entre 2001 y 2010 en cinco áreas consideradas prioritarias por el Plan Estratégico Nacional en Ciencia, Tecnología e Innovación.

Fuente: INTA
El trabajo, firmado por Cristian Merlino-Santisteban, de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad Nacional de Mar del Plata, utiliza indicadores cuantitativos y cualitativos para evaluar la producción local (registrada en la base de datos Scopus) y compararla con otros países de América latina y el Caribe, y con el resto del mundo. Llega a la conclusión de que hubo un aumento sostenido en la última década, con un ritmo de crecimiento medio interanual superior al del total mundial, aunque se redujo nuestra participación relativa en América latina.
De las cinco áreas estudiadas, la que muestra un mejor rendimiento es la de ciencias biológicas y agrícolas, en la que en un solo año la Argentina consiguió ubicarse en las primeras veinte posiciones del ranking mundial. También en el área de ciencia de los materiales, el número de trabajos locales superó el promedio mundial en 2003 y 2005. En cuanto a las citas, «entre 2004 y 2010 la Argentina alcanzó valores de impacto superiores a los de América latina y el mundo», dice Merlino-Santisteban.
Fuente: La Nacion
http://www.lanacion.com.ar/1533436-el-desempeno-cientifico-local-a-la-luz-de-las-cifras

Posted on 03 noviembre 2009 by hj
Hace siete años el panorama para el sostenimiento y apoyo financiero por parte del Estado para la investigación científica y tecnológica del país era desolador. El porcentaje de fondos destinados a sostener los investigadores científicos en institutos académicos públicos y privados había caído a un récord histórico: solamente el 0,19% del PBI. Esta situación hacía prácticamente imposible desarrollar allí la producción de innovación en ciencia y tecnología, tareas que pudiesen fructificar en avances significativos para el conocimiento científico en las muy diferentes áreas.
Alejandro Rofman
Ese se sombrío escenario sufrió un vuelco sustancial a partir de 2003. Desde la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva (hoy ministerio), desde el Conicet y desde diversas instituciones del sector público, el Gobierno encaró una estrategia de reconstrucción del sistema científicoE, con la contribución, más modesta pero no menos importante, del ámbito universitario público. En 2009, según datos de la Fundación Mediterránea, el porcentaje de recursos financieros invertidos por el Gobierno en esta actividad clave para el futuro del país se elevó a 0,39% del PBI, o sea más del doble de solamente hace seis años.
El conjunto de los recursos presupuestado para contratar investigadores, nombrar becarios jóvenes y ofrecer financiamiento a las investigaciones del aparato científico nacional será para el año 2010, según el proyecto que actualmente se trata en el Congreso, de $5.176 millones, frente al promedio de $635 millones registrado en el período predevaluación. Ello implica un aumento en los últimos siete años de 715 por ciento. El texto de los investigadores de la Fundación Mediterránea es concluyente: “Se ha avanzado notablemente en los últimos años en posicionar y fomentar la C y T en el país”.
¿Cuáles han sido los resultados de tal singular política? En primer lugar, se ha nada menos que triplicado el ingreso de jóvenes graduados como becarios de investigación en el Conicet con el compromiso fundamental de finalizar, en pocos años, un doctorado en alguna universidad del sistema público o privado argentino. Asimismo, se ha alcanzado un incremento en torno del 100% en la cantidad de ingresantes a la carrera de Investigador Científico y Técnico del Conicet. Por otra parte, el programa Raíces, del ministerio, propiciado por el sistema científico estatal, logró el regreso al país y su instalación en institutos de investigación de más de seiscientos estudiosos que habían emigrado.
A la vez, se ha incrementado sustancialmente el otorgamiento de subsidios a la investigación, a la realización de reuniones científicas de todo tipo y en la colaboración para la publicación de libros y revistas de elevado valor académico.
Este singular empuje planificado para convertir a nuestro mundo científico en un espacio destinado a producir, en el presente y en el futuro, el enriquecimiento de nuestro capital humano en el avance de la ciencia y la tecnología para el desarrollo nacional autónomo y sustentable se ha extendido a otros ámbitos del sistema de generación de conocimiento de alto nivel en el país. Así, el INTI, el INTA, la Comisión Nacional de Energía Atómica, el Senasa, y otros, han visto agrandar sensiblemente su planta, sus recursos para desarrollar innovaciones y la capacidad de diseminación de sus logros entre los diversos agentes sociales del país que los necesitan para elevar el nivel de calidad de vida de los habitantes.
Lo que queda como balance es una valiosa experiencia mancomunada entre organismos de conducción del sistema científico, integrantes de los planteles de personal entrenado y nuevas y nutridas camadas de jóvenes profesionales que así ven abierto un futuro que hasta hace sólo seis años parecía una utopía inalcanzable.
Alejandro Rofman
Investigador del Conicet
http://www.elargentino.com/nota-63833-Virtuosa-investigacion-cientifica.html