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Mendoza: Un equipo de investigación genera vida animal en un laboratorio

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Mendoza: Un equipo de investigación genera vida animal en un laboratorio

Posted on 25 junio 2022 by hj

A través de la biotecnología reproductiva, un equipo de la UNCuyo y el CONICET logró que naciera el primer cabrito con esta técnica, en Mendoza. Ahora quieren crear un banco de embriones.

A través de la biotecnología reproductiva, un equipo de biólogos de la UNCuyo logró que naciera el primer cabrito con esta técnica, en Mendoza. Ahora quieren crear un banco de embriones.

Se llama Galileo, nació el 24 de mayo y ahí está, caminando sin despegarse de su madre dentro del corral. Ni su pelaje, ni su tamaño ni su fisonomía lo distinguen del resto de las cabras del rebaño, aunque algo “invisible” en su genética le da una particularidad: es el primer ejemplar en Mendoza gestado mediante biotecnología reproductiva.

Se trata de una serie de técnicas que permiten aumentar la eficiencia reproductiva y las tasas de mejoramiento genético de los animales, con el objetivo de desarrollar la producción del sector ganadero, en este caso del caprino, de la zona limítrofe que comparten Mendoza, San Juan y San Luis.

Lo particular de la biotecnología reproductiva es que también tiene otros beneficios: con la criopreservación del semen de los mejores ejemplares machos se pueden conservar especies en peligro de extinción, incrementar favorablemente la multiplicación y transporte de material genético así como almacenar recursos genéticos únicos que puedan disponerse con relativa facilidad para su posible utilización futura.

Todo esto es precisamente lo que ensayan, con un objetivo de desarrollo a gran escala, en el Laboratorio de Biología Reproductiva y Molecular de la UNCUYO y el CONICET. Como parte del Instituto de Histología y Embriología de Mendoza (IHEM), este laboratorio, liderado por la Dra. en Bioquímica y “gametóloga” Marcela Michaut, fue el encargado de implementar exitosamente la técnica que le dio vida a Galileo, el cabrito que hoy crece saludable en los corrales de la escuela Galileo Vitali de La Paz, cuyos alumnos de 6° año son los encargados de acompañar su crecimiento como parte de su formación educativa.

Técnicas exitosas

Galileo fue gestado con el semen criopreservado (congelado en nitrógeno líquido) del chivo ganador de la Expo Malargüe 2021 en la categoría ganado caprino. La calidad genética de este “Superman” de las cabras de Mendoza fue así transferida al cabrito gracias a la tecnología reproductiva utilizada por Michaut y su equipo, los biólogos Paula Wetten y Omar Klinsky. Ellas y él trabajan en el laboratorio del IHEM en esta iniciativa que entusiasma a unos 50 pequeños productores caprinos de la región, en su mayoría de la comunidad Huarpe de la zona tripartita de Cuyo.

“Mediante un conjunto de técnicas que pueden ir desde la inseminación artificial hasta la clonación, se busca aumentar la eficiencia reproductiva y mejorar la genética de los animales. De esta manera, la biotecnología reproductiva permitirá también aumentar la producción en contraestación, es decir en tiempos donde naturalmente no hay nacimientos. Es una manera de acortar los tiempos naturales en beneficio de mejorar y aumentar la producción caprina”, explica Michaut.

Tras esta primera experiencia exitosa, en el Laboratorio de Biología Reproductiva y Molecular se entusiasman con dar ahora un nuevo paso: criopreservar embriones de la cabra criolla a partir de la maduración in vitro de ovocitos caprinos. “Lograr esto será importante no sólo para mejorar y conservar la genética del ganado sino también para sobreponerse a desastres naturales. Así, la transferencia de embriones también es una forma de acortar los tiempos naturales en beneficio de preservar la producción de la cabra criolla”, amplía la directora del proyecto.

Para ella, es clave haber logrado desarrollar técnicas biotecnológicas que permiten el conocimiento básico de las gametas de la cabra: “Sabiendo cuál es la fisiología de los espermatozoides y de los ovocitos, se puede criopreservar aplicando distintos protocolos y técnicas. Y mantener ese material genético, para poder ser usado en beneficio del productor”.

Aumentar la producción ganadera

Como lo demuestra la gestación de Galileo, los científicos de la UNCUYO y el CONICET ya pueden ayudar a aumentar la producción ganadera caprina (y también la bovina, según planifican) congelando el semen de un macho que fenotípicamente -en cuanto a sus características de peso y tamaño- es considerado un buen ejemplar. Con ese material genético después inseminan hembras estimuladas hormonalmente. “También ayuda porque podemos obtener animales en contraestación, la época donde naturalmente no nacen. Se puede ahorrar tiempo de la naturaleza usando este material congelado”, completa Michaut, en referencia a que así se aceleran los tiempos de la reproducción y se ahorran los del celo y el apareamiento.

Pero hay otro aspecto que en el Laboratorio vislumbran como un objetivo más: crear un banco de embriones. “Es nuestro mayor sueño. Tenemos la tecnología y la infraestructura, estamos compitiendo para conseguir nuevo financiamiento. Hemos demostrado que tenemos la capacidad de hacerlo”, dice la doctora en Bioquímica.

Y pone como ejemplo el caso del padre de Galileo, que murió hace poco. “Tenemos sus muestras de semen criopreservado”, aclara. O sea que puede seguir engendrando hijos después de su muerte: “Esa es la importancia de la biotecnología reproductiva. Es ayudar a la naturaleza. Y de esa manera ayudamos al productor, porque el proyecto tiene también un fin social: si el ganado de esta comunidad empieza a decaer en calidad, tienen pérdidas económicas, porque es su medio de vida. Estamos ayudando a mejorar su producción”.

Fuente: Diario Los Andes

https://periferia.com.ar/investigacion/mendoza-un-equipo-de-investigacion-genera-vida-animal-en-un-laboratorio/?fbclid=IwAR1WMl5GKekDkdYS1EDRHkmIkdPVcwdGZfNWDtKvYzip-68hmhDgCkU_Te4

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Argentinos ponen en marcha un vanguardista estudio para buscar materia oscura

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Argentinos ponen en marcha un vanguardista estudio para buscar materia oscura

Posted on 23 junio 2022 by hj

Hoy se inaugura en Exactas/UBA el Laboratorio Argentino de Mediciones de Bajo umbral de Detección y sus Aplicaciones (Lambda). Permitirá avanzar también en la física de otras partículas muy elusivas, los neutrinos

Javier Tiffenberg y Daríio Rodrigues (FOTO: NEXciencia)

Para cualquiera que se haya asomado el cielo nocturno, cuesta imaginar que ese océano infinito tachonado de luces y agitado por fuerzas inimaginables, esas gemas de colores iridiscentes, los cúmulos de galaxias  que nos dejan boquiabiertos ante las imágenes capturadas por el telescopio espacial Hubble sean apenas el 4% del universo, y que el 96% de la materia y la energía restantes sean invisibles no solo para nuestros ojos, sino también para los más poderosos detectores con que cuentan los investigadores. Resulta difícil de aceptar pero, al parecer, la mayor parte del universo está llena de “algo” que astrónomos y astrofísicos no pueden explicar, partículas diferentes de las que tan bien describe el modelo estándar de la física.

Javier Tiffenberg, un joven físico argentino formado en la Universidad de Buenos Aires, pero actualmente investigador del Fermilab, Chicago, trabaja con el segundo acelerador de partículas entre los más potentes del mundo (después del Gran Colisionador de Hadrones, en la frontera franco-suiza). Intenta dilucidar qué es esta entidad presente en los más remotos confines del universo y de cuya existencia se teoriza a partir del movimiento de galaxias y de cúmulos de galaxias. Aunque todavía no se puede decir qué es, “Incluso se pudieron desarrollar simulaciones y trazar un mapa de dónde está distribuida en el universo”, contaba hace un par de años, durante una visita a la Argentina.

A partir de hoy, él y Darío Rodrigues Ferreira Maltez dirigirán un nuevo laboratorio experimental en la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA, el Laboratorio Argentino de Mediciones de Bajo Umbral de Detección y sus Aplicaciones (Lambda), que investigará en las fronteras del conocimiento sobre materia oscura y otros temas que suscitan enorme interés en la física actual, como la detección de neutrinos.

Tiffenberg, doctorado en Exactas, recibió en 2020 el premio New Horizons, que entrega la Fundación Breaktrough, por haber ideado un sensor, el Skipper-CCD (charged coupled device o dispositivo de carga aplicada) capaz de detectar partículas elementales con una altísima resolución, lo que hace posible por primera vez el registro y la medición de la unidad mínima de energía, y que también tiene aplicaciones en óptica cuántica y astronomía.

El Skipper-CCD, detector que se usará en la búsqueda de materia oscura

“La colaboración entre el Departamento de Física y Fermilab existe hace bastante tiempo –cuenta Rodrigues–. Otros profesores de nuestro grupo hicieron estadías, pasantías, doctorados, posdocs en Chicago, Estados Unidos. Y Javier tiene en el Fermilab un grupo también compuesto por varios argentinos que logró hacer funcionar el Skipper-CCD, que será central en nuestro laboratorio. Todo lo que hacemos y haremos girará alrededor de este detector, que es la tecnología de vanguardia que nos permite buscar materia oscura, hacer física de neutrinos, óptica cuántica y trabajar en varias preguntas abiertas que tienen aspectos en común”.

La «sociedad» Tiffenberg-Rodrigues resulta una pieza fundamental para que exista el laboratorio, porque esta tecnología no es comercial, no se puede comprar. “Los desarrolló el Fermilab en colaboración con Berkeley Lab, y nació con el objetivo de buscar materia oscura en el marco de un experimento que se llama ‘Sensei’ (Sub-electron noise Skipper-CCD experimental instrument) y que justamente busca materia oscura, que es algo que uno supone que existe, que hace falta que exista para explicar muchas observaciones astronómicas, pero que todavía no fue detectada por los instrumentos con que contamos”, explica Rodrigues.

El equipo es parecido a los sensores convencionales que se encuentran en las cámaras fotográficas de muy alta calidad o en telescopios, pero con una particularidad: es capaz de contar electrones de a uno. “Las diferentes interacciones con la materia oscura, si existiera, pueden ‘ionizar’, eso significa arrancarle un electrón a un átomo. Después, uno los puede atrapar –detalla el físico–. Si hay uno, dos, 8000 o 1001, el equipo es capaz de decir cuántos quedaron en el detector”.

Esa capacidad permite un salto “cuántico” similar al que debe haberse dado cuando surgió el microscopio: se pudieron revisar los estudios que ya se habían hecho con la lupa y agregar otros que antes habían sido imposibles. “Con el ‘Skipper’ pasa un poco eso –cuenta Rodrigues–. Cuando se busca materia oscura, se necesita [un equipo] ultra sensible, porque de existir, su interacción con la materia convencional, la que nos forma a nosotros, es muy, pero muy débil. Si no, la hubiéramos visto hace rato”.

La pesquisa de estas partículas inasibles lleva varios años. Los primeros en postular que debía haber “algo” allí afuera que no estábamos viendo, a principios de la década de 1930, fueron el célebre astrónomo holandés Jan Oort, pionero de la radioastronomía, pero más conocido por la nube de cometas que lleva su nombre, y por su colega suizo de origen húngaro, Fritz Zwicky. Pero no se los tomó en serio durante cuarenta años, hasta que la astrónoma Vera Rubin realizó un descubrimiento sensacional: sus cálculos mostraron que la gran espiral de la galaxia tenía una rotación extraña y las estrellas de los bordes se movían tan rápido como las del centro, algo que viola las leyes de la gravedad de Newton.

El detector instalado en la central de Atucha II

Desde entonces, se realizaron gran cantidad de experimentos y se avanzó mucho; por lo menos, «tachando» candidatos. “No sabemos qué es, pero sí que tiene que interactuar gravitatoriamente. Cuando uno busca algo que no encuentra, eso también significa mucho –explica Rodrigues–. Porque puede decir llegué hasta acá y hasta acá, y sé que no está. Entonces, se van restringiendo posibilidades.

Sensei, el experimento para buscar materia oscura y uno de cuyos líderes es Tiffenberg, se encuentra en la vanguardia en ese campo precisamente porque tiene el mejor “límite de exclusión” para un cierto rango de energía. “Si existe, la estamos acorralando, su probabilidad de interactuar con la materia conocida tiene que ser muy, pero muy bajita –destaca Rodrigues, que también forma parte de la colaboración–. Si con la sensibilidad que tenemos hoy no la vimos, es porque su interacción es incluso más débil de lo que se pensaba”.

Pero el objeto del nuevo Laboratorio Lambda no es solo la “cacería” de este extraño personaje de la novela cósmica. Por primera vez en el mundo, hace seis meses, los científicos instalaron un Skipper-CCD dentro de la central nuclear de Atucha, a tan solo 12 metros del núcleo del reactor. Estos dispositivos son la mayor fuente de neutrinos que hay en la Tierra.

la primera imagen que tomó el sensor dentro de la central. Las trazas rectas son electrones ionizados por el paso de muones

Para hacerse una idea, el detector es un gramo de silicio. Una película muy delgada de alrededor de dos centímetros por cuatro y unos 600 micrones de espesor, ubicada dentro de una cámara de vacío para protegerla de la humedad atmosférica y para que pueda funcionar a -130 grados Celsius. Además, tiene una electrónica asociada que le indica cómo mover la carga que se genera y que permite leer las imágenes. “En el fondo, es una cámara de fotos, pero registra imágenes de las partículas elementales que nos interesan –comenta Rodrigues–. Otra idea que tenemos es usarlo para fotones, que son las partículas de luz. Cada vez que uno de ellos llega el detector, arranca un electrón de su átomo. Entonces nosotros sabemos que si encontramos un electrón fuera de lugar, es porque vino un fotón y lo puso ahí. Así, también podemos contar fotones de a uno, algo muy valioso en experimentos de óptica cuántica”. 

Además del detector instalado en Atucha, hay otro en el Laboratorio Lambda, en el segundo piso del Pabellón I de Ciudad Universitaria, otro en Bariloche, donde hay otro grupo de científicos que trabajan en colaboración con el Fermilab, y otro en Bahía Blanca. “Hay muchos argentinos trabajando en Fermilab y hay mucho intercambio de estudiantes, tesistas de licenciatura, doctorandos que van a finalizar su formación y vuelven con la experticia para manejar estos sensores –subraya Rodrigues–. O sea, que la participación local en la existencia de esta tecnología es importante, ya sea desde el país o por  argentinos ya radicados en los Estados Unidos. Desde el laboratorio, intervenimos de dos maneras: haciendo análisis de datos y también investigando su funcionamiento. Es tan nueva (hace cinco años no existía, porque el primer paper de Javier es de 2017) que hay muchísimo por hacer para mejorarla y extender sus capacidades”.

«Esto es un sueño hecho realidad», confesó Tiffenberg, durante la inauguración.

Fuente : El Destape

https://www.eldestapeweb.com/sociedad/ciencia/argentinos-ponen-en-marcha-un-vanguardista-estudio-para-buscar-materia-oscura-202262311470

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Alzheimer: Identifican cómo funciona una proteína clave para la sinapsis neuronal

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Alzheimer: Identifican cómo funciona una proteína clave para la sinapsis neuronal

Posted on 12 junio 2022 by hj

Investigadores del CONICET revelaron un nuevo mecanismo de funcionamiento de la proteína que interviene en el proceso de comunicación entre las células del cerebro. Avance sobre enfermedades neurodegenerativas

Diego Masone, en el IHEM, de Mendoza, donde hallaron datos del funcionamiento de una proteína clave para la sinapsis cerebral.

Investigadores de la Universidad Nacional de Cuyo y el CONICET revela un nuevo mecanismo de funcionamiento de la proteína que interviene en el proceso de comunicación entre las células del cerebro.

El estudio se ha realizado en el Instituto de Histología y Embriología de Mendoza (IHEM) en Argentina.

El equipo de Diego Masone, investigador adjunto del CONICET, ha demostrado que la sinaptotagmina-1 funciona en pares y que las dos unidades no se comportan de la misma manera. Una de ellas toma el rol principal (“máster” o director), mientras que la otra participa de manera secundaria (“servant” o servidor). Así, pares de moléculas de sinaptotagmina-1 se “ponen de acuerdo” para facilitar la fusión de las membranas bajo este esquema de master-servant, tal como explica Masone.

Interconexiones

Las neuronas se conectan entre sí formando una enorme red de interconexiones, mediante la función de una clase de estructura conocida como sinapsis. Muchos de los procesos que gobiernan esas conexiones son aún desconocidos. Por ejemplo, las vesículas sinápticas (pequeñas esferas en las membranas de algunas células), deben liberar su contenido solo cuando es preciso, al igual que ocurre con las neuronas. Para que eso suceda, las membranas de las esferas deben fusionarse con la membrana neuronal. Se sabe que la proteína sinaptotagmina-1 es fundamental para ese proceso, pero el mecanismo por el cual ejerce su función todavía no ha sido esclarecido completamente.

“Un trabajo de esta envergadura, en general, requiere colaboraciones internacionales con grupos de investigación con muchos recursos. No fue este el caso, porque hicimos todo en la Argentina”, explicó Masone, quien además de investigador es docente de la Facultad de Ingeniería.

“Las ideas solas no producen resultados. Y si las ideas requieren recursos imposibles, tampoco producen resultados”, advierte Masone. “El tipo de cálculos que requería este trabajo solo era factible en un centro de supercomputación. Como usuarios del Centro de Computación de Alto Desempeño (CCAD) de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), pudimos acceder al tiempo de cálculo en la supercomputadora argentina Serafín, sin la cual nada de esto hubiera sido posible” indicó el especialista a Argentina Investiga.

Masone comparte la autoría del trabajo con Ary Lautaro di Bartolo, ingeniero y becario doctoral del CONICET. Ambos trabajan en el IHEM, instituto de doble dependencia UNCUYO-Conicet con una larga y respetada tradición experimental en mecanismos de exocitosis y fusión de membranas. “Siempre hay nuevas preguntas y modelos matemáticos que podemos desarrollar y que van de la mano con los resultados experimentales de nuestros colegas. Este trabajo es solo la primera parte. Ahora vendrá lo mejor”, aseguró el docente de la UNCUYO.

Clave para enfermedades neurodegenerativas

Si bien existen grupos internacionales excelentes que investigan la sinaptotagmina-1 por métodos experimentales y computacionales, para Masone “el problema de describir el mecanismo de una proteína es muy complicado y es un esfuerzo colaborativo e internacional, como la ciencia misma”.

En ese sentido, el investigador también consideró que el estudio no representa la solución final del mecanismo de funcionamiento de la sinaptotagmina-1, pero es un paso adelante para entender cómo trabaja esta familia de proteínas con aplicaciones directas en medicina, puesto que una mejor descripción de estos mecanismos permitirá pensar en soluciones para el tratamiento de neuropatologías degenerativas como el Mal de Alzheimer.

“Si uno tiene un problema muy complicado que resolver no hay manera de dar con una solución factible si primero no se entiende el mecanismo del problema. Cuando entendamos con claridad, y a nivel molecular, cómo es el proceso completo de la sinapsis neuronal, solo entonces podremos pensar en tratarla con objetivos médicos”, concluyó Masone.

El este estudio se titula “Synaptotagmin-1 C2B domains cooperatively stabilize the fusion stalk via a master-servant mechanism”. Y se ha publicado en la revista académica Chemical Science. (Fuente: Alejandra Adi / Universidad Nacional de Cuyo / Argentina Investiga)

Alzheimer: Identifican cómo funciona una proteína clave para la sinapsis neuronal

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Un medicamento creado por científicos Argentinos podría sanar algunos tipos de cancer, cirrosis y otras fibrosis

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Un medicamento creado por científicos Argentinos podría sanar algunos tipos de cancer, cirrosis y otras fibrosis

Posted on 21 febrero 2022 by hj

Desde Quilmes, en el Sur del Gran Buenos Aires y Chascomús, en el interior de la Provincia, un grupo de investigadores fue premiado por el hallazgo de un fármaco que podría detener y hasta revertir distintos tipos de fibrosis, y tratar otras enfermedades.

Se trata de un «fármaco biotecnológico con características antifibróticas, basado en el descubrimiento de una nueva proteína presente en células humanas». Este medicamento, según detallan, es capaz de neutralizar la acción de un factor de crecimiento llamado TGF-β, considerado un «regulador maestro de la fibrosis».

El producto final fue conseguido a través de la combinación de la proteína original con otra, dando lugar a una proteína recombinante denominada «Brecept«. A través de estudios realizados en diferentes modelos animales, esta proteína demostró su capacidad de «disminuir significativamente la fibrosis de pulmón, de hígado e incluso de piel. También se obtuvieron resultados alentadores en cicatrización de heridas cutáneas», revela Jorge Velasco Zamora, director de Fundación Articular de Quilmes y del Instituto Médico CER.

El proyecto fue reconocido con el premio César Milstein. Foto: Conicet

Zamora forma parte de esta iniciativa en el marco de la investigación traslacional (disciplina científica que busca resolver problemas clínicos a través del desarrollo de nuevas herramientas) impulsada por su fundación.

A su vez, el equipo que lleva adelante este proyecto es liderado por Ricardo Dewey, investigador independiente del CONICET en el Instituto Tecnológico de Chascomús (INTECH) perteneciente al CONICET y UNSAM.

Según afirma Jorge Velasco Zamora, el potencial de un fármaco antifibrótico como Brecept tendría «un enorme impacto en salud humana«. 

«Cualquier órgano, en su afán de autoprotegerse frente a una noxa (un agente que podría causar perjuicios a un organismo), genera cantidades exageradas de tejido fibroso que conduce a su falla generalmente irreversible y potencialmente mortal. Casi la mitad de los fallecimientos en el mundo occidental se produce por algún tipo de fibrosis severa«, revela. En este sentido, el estudio demostró que, hasta el momento, el fármaco posee efectos terapéuticos beneficiosos en fibrosis de pulmón, de hígado (cirrosis) y de piel (esclerodermia).

El fármaco posee efectos terapéuticos beneficiosos en fibrosis de pulmón, de hígado y de piel

Por otro lado, además de tratar la fibrosis, el medicamento también podría ser beneficioso para tratar otro tipo de enfermedades. «La proteína inhibida por Brecept también tiene implicancias en cáncer, enfermedades autoinmunes y cicatrización«, afirma el director de Fundación Articular de Quilmes.

Según detalla el equipo, la ventaja de este medicamento se centra en que, actualmente, hay tres medicamentos indicados en la fibrosis de pulmón, pero estos sólo ralentizan el avance de la enfermedad: «Claramente, revertir o evitar la fibrosis es una necesidad médica insatisfecha«.

El hallazgo de este biofármaco ocurrió hace más de una década, cuando el Doctor Ricardo Dewey descubrió una proteína que no había sido descripta con anterioridad y que denominó «receptor endógeno soluble del TGF». Como todo nuevo hallazgo, el conocimiento que el equipo tenía de esa proteína era casi nulo. «Allí comenzó un apasionante camino -que aún continúa- orientado a conocer en profundidad su función en el organismo», relata Zamora .

Equipo de INTECH: de izquierda a derecha, Ana Romo, Pamela Vázquez, Ricardo Dewey, Tania Rodríguez, Marcela Bertolio y Matías Preisegger.

Desde ese entonces, se realizaron numerosos experimentos en laboratorios internacionales «mostrando que Brecept tiene un claro efecto antifibrótico y con nula toxicidad de acuerdo con los resultados obtenidos hasta el presente».

El estudio aún continúa en una fase preclínica, es decir, todavía no fue ensayado en humanos. «Si podemos obtener una inversión de varios millones de dólares para cumplimentar los estudios regulatorios requeridos por agencias tales como FDA, planeamos comenzar los estudios en humanos en 2025«, revelan. Una vez aprobado, el medicamento no solo estaría disponible sino que también «está asegurado un tratamiento preferencial para el Estado argentino en el suministro y valor comercial de los productos» desarrollados a partir de la tecnología de las instituciones involucradas .

El estudio podría realizar ensayos humanos en 2025. Foto: INTECH-Pablo Carrera Oser

«Como las patentes se encuentran a nombre de CONICET y Fundación Articular, si alcanza la etapa de comercialización, las regalías generadas serán para estas instituciones», agrega Jorge Velasco Zamora.

El proyecto fue distinguido a fines de 2021 con el Premio César Milstein a la Investigación en Biotecnología con Impacto en la Salud. Este reconocimiento fue otorgado a Ricardo Dewey, por su «dedicación y visión innovadora de la investigación y desarrollo nacionales».

Por su parte, el equipo de investigadores destaca que se trata de un hallazgo excepcional para la ciencia y la tecnología latinoamericana. «Es un orgullo formar parte de un descubrimiento argentino con el potencial de marcar un hito en la salud pública mundial«, destacan.

Fuente: Clarin

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En el CONICET desarrollaron galletas de quinoa que previenen desnutrición y enfermedades

Posted on 06 febrero 2022 by hj

Investigadores en la provincia de Tucumán dieron un paso adelante para el desarrollo de un alimento que contribuya con la prevención de enfermedades. Formularon galletas con alta capacidad antioxidante, a partir de masa madre de quinoa, fermentada por bacterias lácticas seleccionadas.

“Para transferir al mercado el producto formulado, se deben efectuar estudios adicionales tales como ensayos de digestión intestinal in vitro e in vivo empleando modelos animales para evaluar el efecto del alimento formulado sobre la seguridad y la salud”, indicó la doctora en Bioquímica Graciela Rollán, líder del estudio e investigadora del Centro de Referencia para Lactobacilos (CERELA), dependiente del CONICET, que se encuentra en San Miguel de Tucumán.

Las bacterias lácticas clasificadas como microorganismos de carácter GRAS (“Generalmente Reconocidos Como Seguros”) tienen diversas aplicaciones, entre ellas, y la más importante es la fermentación de alimentos como leche, carne, vegetales y cereales que dan lugar a productos como el yogurt, quesos, leches fermentadas, encurtidos, embutidos y panificados.

Los resultados del nuevo estudio in vitro liderado por los científicos de Tucumán se publicaron en “Journal of Applied Microbiology” y pusieron en evidencia que el empleo de bacterias lácticas seleccionadas incrementó la capacidad antioxidante de la masa madre de quinoa luego de 24 horas de fermentación. Asimismo, la incorporación de estas masas como aditivos funcionales en la elaboración de galletas de quinoa dio lugar a un alimento con mayor actividad antioxidante.

Los antioxidantes son compuestos químicos que interactúan con especies reactivas (radicales libres) perjudiciales para la salud generados por actividad propia del organismo y los neutralizan. “Muchas enfermedades del estrés oxidativo como cáncer, cardiopatías, derrame cerebral y otras patologías del envejecimiento están asociadas al exceso de radicales libres a nivel fisiológico. Por ello, el consumo de antioxidantes naturales, a través de la dieta, permite mejorar la salud”, explicó el licenciado en Biotecnología Sergio Hernán Sandez Penidez, becario del CONICET en el grupo de la Dra. Rollán.

“A futuro planificamos realizar otros estudios in vitro, in vivo y preclínicos para comprobar la seguridad y eficacia de estas galletas de quinoa con alta capacidad antioxidante. De esta manera, podríamos realizar la transferencia de un producto innovador y seguro a la sociedad”, concluyó Rollán.

Del estudio también participaron la Mic. Marina Velasco Manini, el Dr. Jean Guy LeBlanc y la Dra. Carla Luciana Gerez, del CERELA y del CONICET.

Fuente: Agendar

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Científicos argentinos convierten células de la piel en neuronas para estudiar la epilepsia

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Científicos argentinos convierten células de la piel en neuronas para estudiar la epilepsia

Posted on 05 febrero 2022 by hj

El objetivo de este tipo de trabajos es «estudiar en el laboratorio las células de un paciente, en este caso las neuronas, para entender por qué se puede originar una enfermedad», explicó a Télam el bioquímico e investigador de Conicet Fernando Pitossi.


El estudio sobre la epilepsia focal benigna de la infancia fue publicado en la revista Stem Cell Research and Therapy.

Investigadores del Conicet y del Instituto Leloir lograron por primera vez en el país utilizar una técnica llamada reprogramación celular para «convertir» células de la piel en células madre y luego éstas en neuronas para estudiar sus características en dos mujeres con epilepsia benigna de la infancia, lo que a futuro puede permitir el desarrollo de tratamientos, se informó oficialmente.

«Para entender lo que es la reprogramación celular hay que comprender primero qué es una célula madre. Una célula madre da origen a distintos tipos celulares. Por ejemplo, hay células madre en la piel, que después dan origen a las células específicas de la piel, pero también hay células madre embrionarias que surgen de la fusión del espermatozoide con el óvulo que después dan origen a todas las células del cuerpo», explicó a Télam el bioquímico e investigador de Conicet Fernando Pitossi, líder de la investigación.

Pitossi, jefe del Laboratorio de Terapias Regenerativas y Protectoras del Sistema Nervioso de la Fundación Instituto Leloir (FIL), indicó que «cada célula madre tiene potencias (de ser neurona, de ser piel, por ejemplo) y las embrionarias tienen la potencia de poder ser cualquier tipo de célula».

«La reprogramación celular es un proceso que se hace en el laboratorio, por el cual se toma una célula adulta -por ejemplo de la piel- y se la hace volver atrás y recuperar el potencial de poder ser cualquier tipo de célula, o sea se la ‘convence’ de que recupere la potencialidad que tiene la célula madre embrionaria», describió.

La técnica fue descubierta por el científico japonés Shinya Yamanaka, quien en 2012 ganó el Premio Nobel de Medicina y Fisiología.

En el estudio liderado por Pitossi, y publicado en la revista Stem Cell Research and Therapy «se utilizó el proceso de reprogramación para estudiar la enfermedad de dos pacientas que tienen epilepsia focal benigna de la infancia«.

«Lo que se hizo fue tomar células de la piel de estas pacientas que son hermanas y de una tercera hermana y la madre que no tienen síntomas (que se toman como células sanas de control para comparar); esas células de la piel se reprogramaron para que sean células madre y a esas células madre se las ‘convenció’ de que fueran neuronas», explicó.

Y continuó: «Dicho de otro modo, a partir de células de la piel pudimos hacer neuronas de las pacientas y de sus familiares sanas».

El investigador -quien en 2019 fue incorporado a la prestigiosa Organización Europea de Biología Molecular (EMBO, según sus siglas en inglés)- detalló que lo que encontraron a partir del estudio fue que «las células de las pacientes con epilepsia tenían características diferentes de las células de los controles sanos (sus familiares)».

«Por ejemplo – sostuvo- las células de las pacientas tienen mucho más corta una parte de la neurona que sirve para conectar una neurona con otra; tienen propiedades más excitables, es decir que, frente a un estímulo menor, se activan, y también tienen características de neuronas inmaduras, es decir que todavía no terminan de ser neuronas».

El objetivo de este tipo de trabajos es «estudiar en el laboratorio las células de un paciente, en este caso las neuronas, para entender por qué se puede originar una enfermedad, aquí es la epilepsia focal benigna de la infancia, cuáles son las características de las células y tratar de encontrar un tratamiento que corrija lo que vemos diferente entre las células de los pacientes y las células normales», dijo.

Según informó la agencia CyTA-Leloir, el estudio también fue dirigido por Marcelo Kauffman, del Hospital Ramos Mejía y del Instituto de Investigaciones en Medicina Traslacional que depende de la Facultad de Ciencias Biomédicas de la Universidad Austral y del Conicet, quien estuvo a cargo de la parte clínica de la investigación.

Los primeros autores del estudio son Mariana Casalía y Juan Cruz Casabona, del Conicet y del Instituto Leloir; y también participaron Corina García, Verónica Cavaliere Candedo, María Isabel Farías y Joaquín González, del Conicet y del Instituto Leloir; Dolores Gonzalez Morón, Marta Córdoba y Damián Consalvo, de las mismas instituciones que Kauffman.

Además fueron parte del trabajo Lorena Rela y Gustavo Murer, de la Facultad de Medicina de la UBA y del Instituto de Fisiología y Biofísica Bernardo Houssay (UBA Conicet); Juana Pasquini de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA; Juan Francisco Urbano, de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA y del Instituto de Fisiología, Biología Molecular y Neurociencias (IUBA-Conicet), Gustavo Mostoslavsky, de la Universidad de Boston y Ramiro Quintá, del Laboratorio de Medicina Experimental «Dr. Jorge E. Toblli» en el Hospital Alemán, en la ciudad de Buenos Aires.

Este trabajo se desarrolló con fondos del Ministerio de Ciencia y Tecnología de la Nación y de la Fundación René Barón.

Fuente : Telam

https://www.telam.com.ar/notas/202112/578566-cientificos-argentinos-celulas-piel-neuronas-estudiar-epilepsia.html

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