Lo determin贸 un investigador cordob茅s del Inti.Los argentinos comemos s贸lo el 1,5 por ciento de la masa vegetal que se utiliza para producir alimentos. El dato surge de una investigaci贸n de un especialista cordob茅s y fue tomada por el Instituto Nacional de Tecnolog铆a Industrial (Inti) para desarrollar una disciplina novedosa en el pa铆s, la ecolog铆a industrial
Guillermo Garrido, ingeniero industrial recibido en la Facultad C贸rdoba de la Universidad Tecnol贸gica Nacional (UTN), analiz贸 la producci贸n de granos, animales y los pastizales naturales que ingiere el ganado. Convirti贸 toda esa biomasa en energ铆a y describi贸 c贸mo 茅sta circula desde el campo hasta los est贸magos argentinos.
La informaci贸n la obtuvo de estad铆sticas oficiales, estudios particulares, entrevistas a expertos, censos y c谩lculos te贸ricos. Tom贸 como referencia el a帽o 2003. El trabajo fue la tesis de posgrado de Garrido en Chalmers University of Technology, de Suecia.
Determin贸 que s贸lo ingerimos el 1,5 por ciento de la energ铆a bruta que tienen los campos argentinos. La eficiencia del sistema agroalimentario mundial es del ocho por ciento.
鈥淟a explicaci贸n de esta diferencia es que en la dieta media del planeta los alimentos de origen animal representan s贸lo el 13 por ciento de la energ铆a ingerida. En nuestro sistema, los productos animales son el 29 por ciento de la dieta鈥, explica.
Ocurre que los productos animales son menos eficientes que los vegetales. Mucho de los granos y forrajes (fitomasa) que comen vacas, cerdos y pollos se pierde en respiraci贸n, orina y excremento. De hecho, un tercio (32 por ciento) de toda la fitomasa usada para producir alimentos tiene este destino.
El 50 por ciento se mantiene en los campos. Aunque mucho de esto se podr铆a aprovechar, buena parte del rastrojo (lo que queda luego de la cosecha) y de los pastizales no comidos por el ganado son necesarios para proteger los suelos.
El resto se destina a la producci贸n de alimentos. Para producir carne, huevo, leche y otros productos animales se utiliza el 90 por ciento de esa fitomasa. El 10 por ciento restante tiene como destino la producci贸n de alimentos vegetales (frutas, verduras, harinas, az煤car y otros), los cuales aportan el 71 por ciento de la energ铆a que ingerimos.
De carne somos. Es conocido que Argentina es el principal consumidor de carne vacuna del mundo. Cada argentino ingiere 55,9 kilogramos por a帽o, mientras que Espa帽a llega a 15,7 y Brasil a 36.
鈥淟a dieta argentina tiene un fuerte impacto en la eficiencia biol贸gica y f铆sica del sistema agroalimentario. A mayor contenido de carne de rumiantes (vacunos, ovinos y caprinos), menor la eficiencia鈥, se帽ala Garrido.
Para aprovechar mejor nuestros suelos, se deber铆a estimular el consumo de vegetales, cereales y frutas (m谩s eficientes) y de otras carnes m谩s rendidoras.
Hace unas semanas, la presidenta, Cristina Fern谩ndez, promovi贸 el consumo de carnes de cerdo y de pollo con frases poco instructivas.
Sin embargo, algo de raz贸n ten铆a. Comer cerdo es 10 veces m谩s eficiente que comer carne vacuna. El pollo es 14 veces m谩s eficiente. Esto significa que una vaca necesita m谩s alimento (granos y forraje) por kilogramo de carne.
Claro que con decir que el cerdo es afrodis铆aco no se va a cambiar una tradici贸n argentina arraigada por a帽os. Se requieren pol铆ticas de Estado, aunque los resultados no son seguros. La cultura del asado y la milanesa es dif铆cil de combatir.
Pero nuestra dieta carn铆vora no es el 煤nico motivo de la ineficiencia. Tambi茅n se producen p茅rdidas durante las tareas rurales. Por ejemplo, el aprovechamiento de los rastrojos es muy bajo. El incremento en su utilizaci贸n podr铆a contribuir a la eficiencia del sistema.
Garrido se帽ala que otra p茅rdida corresponde a la ganader铆a extensiva, que aprovecha muy poco los pastizales naturales. 鈥淟a ganader铆a intensiva tiende a corregir estas ineficiencias, pero genera otros problemas ambientales鈥, agrega.
Otras p茅rdidas que se podr铆an disminuir son las que se producen durante y luego del procesamiento de los alimentos. Mucha de la materia prima (harina, aceite, res, leche orde帽ada, etc茅tera) se pierde cuando es procesada de nuevo (para hacer queso o pan, por ejemplo), en el transporte y fraccionamiento, en la conservaci贸n en el hogar y durante la ingesta.
鈥淟as p茅rdidas al final de la cadena son las m谩s grandes y son evitables. Algunas v铆as para mejorar la eficiencia son minimizar mermas a lo largo de las cadenas productivas, aumentar el uso de sub-productos y la eficiencia de los procesos鈥, se帽ala el especialista.
Otra forma de mejorar es alentar la elaboraci贸n de alimentos ecol贸gicamente m谩s eficientes a trav茅s de producciones regionales, a peque帽a escala, org谩nica y de alimentos sustitutos.
40% de la masa vegetal
es utilizado para elaborar los productos que luego se exportar谩n (granos, aceite, leche en polvo, carne, entre otros). El 60 por ciento restante sirve para alimentar a los argentinos.
Eficiencias. La eficiencia global de los alimentos de origen animal es de 0,8%, mientras que los alimentos de base vegetal tienen una eficiencia global de 17,5%.
Usar lo que se pierde
Una forma de mejorar la eficiencia del sistema agroalimentario es aprovechar m谩s los subproductos de alimentos vegetales (salvado, c谩scara de arroz, bagazo de ca帽a de az煤car y animales, suero y c谩scara de huevo).
http://www.lavoz.com.ar/?q=content/comemos-solo-15-de-lo-que-da-el-campo-de-la-masa-vegetal





