Publicado en http://www.diariohoy.net/notas/verNoticia.phtml/html/268538362/pael/Los-cient%EDficos-que-apuestan-al-pa%EDs.-Unos-45-investigadores-eligieron-La-Plata/
Se trata de los profesionales argentinos que forman parte del programa de reinserción creado por el Conicet para incentivar el retorno de los científicos que viven en el extranjero. Desde 2002 hasta la actualidad regresaron al país 346 investigadores en total. Un panorama alentador
De los 346 investigadores argentinos que retornaron a nuestro país en los últimos cinco años, 45 lo hicieron para trabajar en nuestra ciudad. Se trata de los científicos que forman parte del programa de reinserción creado por el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) para aquellos profesionales que quieren contribuir al desarrollo nacional.
Canadá, Chile, Suecia, Alemania, Estados Unidos, Brasil, Australia, México e Italia son sólo algunos de los países de donde arribaron con el fin de desempeñarse en alguno de los institutos, laboratorios o centros de investigación que funcionan en La Plata.
En la larga lista del Conicet figuran los hermanos Santiago y Tomás Grigera. Los dos obtuvieron la licenciatura en Física en la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP). Luego viajaron al exterior, donde tuvieron la posibilidad de conocer cómo se hace ciencia en otros lugares del mundo e incluso desempeñarse en lo que estudiaron.
Tres décadas antes, y con una situación política distinta, Raúl Grigera, padre de Santiago y Tomás, también se vio obligado a dejar la Argentina. Por aquel entonces, su interés se había centrado en la física biológica (biofísica), una disciplina que estaba muy poco desarrollada en nuestro país.
A su regreso, el investigador creó la cátedra de Biofísica en la Facultad de Ciencias Exactas y, en 1980, dio origen al Instituto de Física de Líquidos y Sistemas Biológicos (Iflysib), un espacio donde trabajan físicos, químicos y bioquímicos.
En nuestro país la expulsión masiva de científicos al exterior tuvo durante las últimas décadas como causas principales la violencia represiva ejercida por la dictadura militar, y la falta de condiciones para hacer investigación debido a la situación político-económica, como ocurrió con la crisis que hizo eclosión en 2001. Pero también hubo científicos que se marcharon en busca de oportunidades por motivación personal.
En el caso de los hermanos Grigera, que lograron insertarse en prestigiosas universidades extranjeras, decidieron regresar y apostar al desarrollo científico de nuestro país. Actualmente, Tomás se desempeña en el Instituto de Investigaciones Físico-Quimicas Teóricas y Aplicadas (Inifta) que depende de la UNLP y del Conicet. Allí trabaja con simulaciones computacionales para el estudio de Sistemas Desordenados.
“Hice el doctorado en Ciencias Exactas en la UNLP y después viajé para completar mi formación. Primero estuve dos años en Boston, con una beca del Conicet, y después estuve tres años y medio en Roma”, contó a Hoy.
Tomás, que regresó hace cuatro años, consideró que en la actualidad “vale la pena venir a la Argentina para trabajar en ciencia”.
Por su parte, su hermano Santiago contó que alterna entre la Universidad de San Andrés, en Escocia y el Iflysib. “Estoy volviendo de a poco porque allá soy docente y ya tengo un grupo de investigación formado. Mi idea es establecer un equipo acá”, explicó el científico, que se doctoró en Física en el Instituto Balseiro y partió hacia Inglaterra en el año 2000.
Tras siete años en el exterior se enteró de la iniciativa del Conicet destinada a incentivar el regreso de los profesionales argentinos y decidió volver. “No fue una decisión de un día para otro. Primero quería saber qué opciones había en el país”, comentó.
Ahora, con la posibilidad concreta de trabajar en el Iflysib, el investigador va a aprovechar los contactos que estableció con científicos de primer nivel en el extranjero. “Tenemos que intercambiar experiencias con físicos de otros lugares. No tiene sentido trabajar en Física de manera aislada al resto del mundo”, consideró.
El campo de investigación de Santiago se ubica en lo que los científicos denominan “materia condensada”. Según mencionó, esto consiste, básicamente, en preparar y estudiar nuevos materiales para entender cómo se comportan, qué propiedades tienen (cuán rígidos son, qué ocurre cuando uno pasa una corriente por ellos o pone un campo magnético, etc.). “Además de comprender cómo es el mundo que nos rodea podemos entender los mecanismos de cómo son o cómo funcionan las cosas. De esa manera podemos modificarlas para lograr objetivos particulares”, explicó.
Otro profesional que integra la lista del Conicet es el físico Rodolfo Borzi, que se licenció y doctoró en la Facultad de Ciencias Exactas de la UNLP. Tras su paso por el Reino Unido llegó recientemente a nuestro país y ahora se dedica a estudiar sobre materia condensada en el Inifta.
En la política de repatriación de investigadores del Conicet el Estado ha invertido hasta la actualidad más de 5 millones de pesos, de los cuales $ 974 mil fueron destinados para los gastos de pasajes de los investigadores, de sus familias y el traslado de equipamiento del hogar y/o de trabajo. En tanto, 4.200.000 pesos fueron para financiar 280 becas de reinserción por 24 meses durante el período de evaluación de su ingreso a la planta permanente del Conicet.
No todos los que regresaron a La Plata hicieron sus estudios universitarios en esta ciudad. También hay profesionales que se formaron en otras casas de altos estudios.
Aquellos que quieren volver en el marco del programa del Conicet tienen que indicar cuál es el destino elegido (universidad, instituto o centro). Si es viable su ingreso en ese lugar deben realizar la carrera de Investigador Científico y Tecnológico que depende de ese organismo.




