Por primera vez, las ventas al exterior de mosto, vinos a granel y embotellados superaron los US$1.000 millones. El 70% corresponde a vinos fraccionados, los productos que tienen más valor agregado. El sector, sin embargo, ya sufre el aumento de los costos y la inflación en dólares.
PorOscar Martínez [email protected]
En poco menos de 10 años, la industria vitivinícola superó los US$1.000 millones en exportaciones y se pueden conseguir productos locales en casi 100 países. Sin embargo, el éxito de la actividad, la de mayor generación de valor agregado y con notorio efecto en la creación de empleo en varias provincias, corre el riesgo de ver limitado su crecimiento futuro.
«El nuevo récord, en realidad, es el resultado de una industria organizada con un producto de calidad», sostuvo Lorenzo Capece, titular de la Corporación Vitivinícola Argentina (COVIAR), que no se cansa de destacar los logros obtenidos a partir de la elaboración del Plan Estratégico 2020, ahora en vías de llevarlo a 2030.
Para Exeq u i e l B a rros, economista y titular de la consultora especializada Caucasia Wine Thinking, «el resultado de 2011 va alineado con los objetivos de la industria, que son aumentar la participación de las exportaciones en las ventas y hacerlo de manera que sea un negocio permanente».
Algunos datos sobre el desarrollo de la industria, que incluye como categorías mosto, vino a granel, espumantes y embotellado (botella, tetrabrik y «otros envases»), además, son significativos. Así, por ejemplo, en 2002 se exportó por US$176 millones; el año pasado fueron US$1.057, un 500% de aumento. El vino embotellado trepó más: pasó de US$97,6 millones en 2002 a US$716 el año pasado, un 634% de aumento.
La cifra puede no impresionar, pero representa las dos terceras partes de las exportaciones de carne o de leche, productos de exportación mucho más tradicionales que los derivados de la uva. Y se coloca en perspectiva cuando se piensa que las exportaciones de frutas, incluyendo manzanas, peras, limones, naranjas, mandarinas y peras, por caso, rozaron los US$1.100 millones el año pasado.
Alberto Arizu es el presidente de Wines of Argentina (WOFA), la entidad que se dedica a la promoción del vino argentino en el mundo.
Según su opinión, el monto exportado «es fruto de un largo trabajo con objetivos claros realizados de programática y con el consenso de la industria». Y recuerda que «todo empezó a mediados de los 90, cuando nos juntamos ocho bodegas para salir a exportar. Y hoy somos más de 200».
Algunos de los datos más significativos del balance de 2011 son:
Las exportaciones de la industria vitivinícola (vinos y mostos) fueron de US$1.057 millones y 428,4 millones de litros, un aumento del 22,4% en total respecto de 2010.
El motor del crecimiento fueron los commodities (mosto y vino a granel) y, en menor medida, los espumantes.
Los vinos fraccionados, considerando todos los envases, tuvieron una leve caída en volumen, respecto de 2010, del 6,6%, provocado sobre todo por la reducción en el tetra brik y el bag in box y, algo menos, por los vinos embotellados.
Sin embargo, los precios de estos productos aumentó un 16,3%.
Las exportaciones de espumantes también tuvieron su récord: 489.000 cajas por US$21,2 millones. Un crecimiento del 20,5% y del 32,3%, respectivamente.
Estados Unidos volvió a ser el principal mercado para los vinos argentinos (36,% del total), seguido por Canadá (11,2%) y Brasil (8,9%).
Dentro de los embotellados, que explican el 67,7% de las exportaciones totales, el segmento que más cayó fue el de los vinos de menos de 18 dólares por caja de 9 litros. Por el contrario, se verificó un crecimiento de hasta un 40,7% en los vinos de valores más altos.
«Fue un buen año para las exportaciones, aunque la realidad económica actual de la industria no es fácil ya que los costos siguen trepando y, si bien en el mercado interno se pueden ajustar precios, en el exterior no es así, por eso se perdieron posiciones en los segmentos de menos precio. Pero no es buen negocio desaparecer y eso explica, en alguna medida, el aumento de las exportaciones de vino a granel que se embotellan en origen», explicó Barros.
Capece, por su parte, asegura que «ya no tenemos diferencial cambiario y estamos enfrentando a monstruos como Italia, España y Francia que por la crisis salieron a vender ‘barato’. Pusimos el vino argentino en el mundo, pero ahora nos cuesta mantenerlo por la suba de costos. Por eso pedimos la suspensión definitiva de las retenciones y reintegros específicos para sostener tasas de crecimiento lógicas».
Para Arizu, «ya no sirve más el ‘best value’ y debemos pensar en segmentos de precios más altos. La Argentina es el país más dinámico en el mundo del vino, instalamos el país vitivinícola y eso anda bien.
Y todo indica que las exportaciones seguirán creciendo, aunque nos afecta mucho el aumento de costos y la inflación en dólares. Hasta ahora la vamos llevando, pero como tenemos calidad hay que empezar a pensar en productividad».
Fuente: Ieco Clarin
http://www.ieco.clarin.com/empresas/Record-exportaciones-industria-vitivinicola_0_649135307.html








