En la última campaña, se incrementó en un 34,1% el área sembrada con ese cereal y la cosecha fue de 1.680.000 toneladas
La cebada fue uno de los cultivos que salieron mejor parados tras enfrentar a la sequía más fuerte de los últimos cuarenta y siete años y, gracias a ello, esta campaña logró una producción récord.
De los cultivos de cosecha fina, fue la privilegiada, ya que llegó a obtener el 85% del rendimiento que se le había augurado con una producción de 1.680.000 toneladas: La pérdida fue del 15%, pero igual fue récord de producción y no está nada mal, si se contrasta con la que sufrió el trigo que fue del 48%, según publicó la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos (Sagpya). Similar suerte corrieron el centeno y la avena.
«La cebada es más eficiente en el uso de agua respecto del trigo y eso hace la diferencia en la producción en el período de seca.», dijo Mario Cattaneo, asesor de productores, especializado en cebada.
Desde 2005, en la Argentina aumenta año tras año la superficie sembrada con cebada. En la última campaña, el área implantada con este cereal se incrementó en un 34,1%, con una cobertura de 590.000 hectáreas. Esos son los datos que transmite la estimación mensual de la Sagpya.
Esta producción está directamente vinculada a la demanda de las malteras para la elaboración de cerveza. Ellas son las que al inicio de la campaña establecen por contrato con el productor la cantidad que demandarán y su precio. Según el jefe de Comercialización de Cereales de Quilmes, José María Veronés, «el 80% de la siembra la fija la demanda local de las malteras, el resto es para exportación».
Otro factor que determinara la inclinación de los productores hacia la cebada es «el adelanto de cosecha con respecto al trigo, que permite lograr mejores y más estables rendimientos de soja de segunda». Así lo explicó un estudio elaborado el año pasado por la Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (Aacrea).
De todos modos, tanto Cattaneo como Veronés coincidieron en que para la siguiente campaña no se mantendrá la tendencia expansiva que la cebada tuvo en los últimos años. «No creo que la demanda de las malteras aumente en gran forma; están esperando ver qué pasa con el mercado. Al tener un precio fijo, la siembra la regulan los que hacen contrato», dijo Cattaneo. Esto lo confirmó Veronés, que dijo que la demanda interna no variará y tampoco cree que lo haga la internacional. Para la última campaña, el precio de la tonelada de cebada rondó los 130 dólares. Todavía no se sabe cuánto costará la tonelada la campaña que viene. Veronés dijo que el precio de referencia es el del trigo, porque la cebada no tiene mercado de referencia propio.
Mercedes Manfroni
http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1101728




