En octubre se aprobaron más de 300.000 solicitudes de este tipo de créditos por montos diarios promedio que superaron en 48% a los de julio pasado
Los préstamos personales aceleraron su expansión en las últimas semanas hasta llegar a crecer en el último mes a un ritmo anualizado superior al 50 por ciento.
Los analistas juzgan que el fenómeno está impulsado, en parte, por la necesidad de algunos clientes de cancelar los abultados saldos que acumularon por sus consumos con tarjeta de crédito, de forma de mantener abierta esa estratégica puerta de financiación automática «para así poder cubrir cualquier eventualidad», consigna el diario La Nación en su edición de hoy.
De acuerdo con las estadísticas difundidas recientemente por el Banco Central, surge que en octubre pasado se cursaron favorablemente más de 300.000 solicitudes de créditos personales por montos diarios promedio que superaron en 48 por ciento a los de julio pasado.
Según La Nación, esto brinda una magnitud de la aceleración que ha registrado la operatoria en pocos meses y la incidencia de la inflación», observó ayer en un informe la consultora Actividad, Moneda y Finanzas (AMF).
Se trata de la contracara del boom de ventas de productos electrónicos (crecieron más del 60% a precios corrientes y al 44% a precios constantes, según la consultora Deloitte) que se generó en la primera parte del año por el «efecto Mundial» y los extendidos planes de pago en cuotas.
Este tipo de financiaciones creció a una tasa del 8,7% en medio de la cautela reinante en 2009, pero su tasa de expansión se triplicó en los últimos 12 meses (plena recuperación) y se multiplicó por más de cinco veces en la actualidad, en parte por la demanda extra que generaría este «estrangulamiento», pero también por la decisión que muestran algunas familias de apalancar financieramente sus decisiones de consumo.
«Del análisis de los montos surge que más de la mitad de las solicitudes de préstamos personales cursadas en octubre correspondió a créditos no superiores a los $5.000, es decir, en su mayoría estarían destinados a bajar el saldo de la tarjeta de crédito», describe Andrés Méndez, uno de los autores del informe.
«Pero el 43% son préstamos por montos mayores, lo que mostraría que se trata de fondos aplicados a otros destinos, como la compra o el cambio de vehículos, refacciones en la vivienda, etc.», completa.
La demanda de este tipo de préstamos demostraría además el incentivo extra que la inflación les da a los consumidores para anticipar consumos en un intento de no resignar poder de compra, concluye La Nación este viernes
http://finanzas.iprofesional.com/notas/107511-La-fiebre-del-consumo-dispara-la-colocacion-de-prestamos-personales




