Una planta de pomelo de barrio Talleres tuvo un hijo pródigo: una fruta de casi 2,4 kilos.
El superpomelo (como una pelota de handbol) llegó a la casa de María Pizarro por casualidad. Un sobrino, que lo recibió como regalo de un amigo, se lo obsequió a su tía. “Todos los frutos salieron grandes”, cuenta la mujer de Bella Vista. ¿Cuál será el destino del gigante? Alimento para nueve personas (los “normales” pesan unos 250 gramos) y una plantación de las semillas con la esperanza de que el fenómeno se repita.
http://www.lavoz.com.ar/09/10/17/secciones/sociedad/nota.asp?nota_id=559962





