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El edificio de la ciencia

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El edificio de la ciencia

Posted on 21 febrero 2013 by hj


Foto: Polo Tecnologico ex bodega GIOL Fuente: www.tynmagazine.com

 

El ministro destaca que el Polo que se levanta en las viejas Bodegas Giol “es parte de una política que asocia lo edilicio con la manera de hacer investigaciones”. Quiénes investigarán allí, los proyectos de partenerato, por qué habrá un bar con acceso al público.

 

 

 

Por Pedro Lipcovich
“La calle Godoy Cruz era conocida, en el orden sexual, por lo ‘trans’: desde ahora lo será por lo transdisciplinario y preservaremos un componente de transgresión”, bromea Lino Barañao, ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, al referirse al Polo Científico Tecnológico, el del viejo edificio Giol, allí donde las travestis fatigaban las veredas. Ya empiezan a funcionar los institutos de investigación, donde el partenerato con otros países, además de ampliar los horizontes de trabajo, debiera propiciar que “ninguno se convierta en la institución de Fulano o Mengano: que no haya una permanencia indefinida, de los temas y la gente”. Y la transgresión, si la hay, se articularía en el proyecto de un caldo de cultivo donde científicos de todo el mundo, y de diversas disciplinas, podrían entremezclar sus proyectos y compartirlos, en el mismo bar abierto al público, con las autoridades y con los ciudadanos. El ministro explicó, científicamente, por qué “los momentos de distensión son los más creativos” y por qué la invención no se basa en los hallazgos triunfales sino en las perplejidades cotidianas.

–¿Cómo fundamentaría la construcción del Polo Científico Tecnológico desde la perspectiva del contribuyente, que en definitiva lo financia?

–El Polo Científico Tecnológico es parte de una política que asocia lo edilicio con la manera de hacer investigaciones. Durante treinta años no se había construido un solo metro cuadrado en ciencia; había un déficit de 130 mil metros cuadrados. En poco más de tres años hemos construido 60.000, y esperamos completar 260 mil metros cuadrados. Este año inauguraremos prácticamente un instituto por mes, en todo el país. En Jujuy, por ejemplo, construimos un instituto equipado para aplicar la física a la datación de piezas arqueológicas. En Chubut, en colaboración con Canadá, otro dedicado al estudio del mar y a las energías alternativas: la lógica es que los institutos estén en el lugar donde está el problema a resolver. El Polo se construye en la ciudad de Buenos Aires porque el ministerio está radicado acá, pero la idea es replicarlo en ciudades del interior.

–¿Hay antecedentes de la idea de juntar distintos emprendimientos en una misma sede?

–En ningún lugar del mundo he visto aplicar exactamente esta idea. Fíjese que el 65 por ciento de la superficie corresponde a una plaza: desde Paraguay hasta Soler habrá casi una hectárea de plaza pública, que tendrá una relación temática con la ciencia: será un paseo, con bancos y césped, pero también habrá instrumentos que permitan conocer las leyes de la física. Incluso pensamos en aprovechar la superficie de pared blanca de modo que la gente desde la plaza pueda ver espectáculos relacionados con la ciencia. También estará abierto al público el restaurante, con un servicio de buena calidad a precios competitivos. El ministro, los investigadores, los empleados y el público en general podrán comer en el mismo lugar y esto forma parte del cambio cultural que queremos promover.

–Este proyecto parece poco común en la actualidad, donde más bien se desarrolla lo virtual, los encuentros que no comparten un lugar físico.

–La dimensión de lo virtual es importante, pero entre los investigadores no hay nada que sustituya el contacto físico. Recuerdo mi visita a los laboratorios Bell, en Nueva Jersey; allí se descubrió el transistor, y esto fue tal vez el evento tecnológico más trascendental del siglo XX. Bueno, allí habían dispuesto un largo pasillo que comunicaba todos los laboratorios: la idea era que los investigadores tuvieran que pasar frente a los lugares de trabajo de sus colegas, caminar juntos hasta el comedor y hablar. Funcionó. La interacción física, esa que en Europa se gestó en los cafés, como núcleos de intercambio intelectual, desde el siglo XVII en adelante, esa interacción es imprescindible. Es cierto que hoy la gente puede hablar y verse por Skype –continuó Barañao–, pero es distinto, son conversaciones puntuales sobre temas específicos. Otra cosa es tomar una cerveza un viernes a la tarde, hablar distendidamente. Está probado que los momentos de distensión son los más creativos, es entonces cuando la gente piensa cosas más alocadas: “¿Que pasaría si en vez de hacer esto hago tal otra cosa?”. El escritor y divulgador científico Isaac Asimov escribió que la frase más importante no es “¡Eureka!”, sino “Qué curioso…”. Alexander Fleming pensó “Qué curioso” cuando vio que allí, donde crecían unos hongos, desaparecían las bacterias, y fue el paso previo al descubrimiento de la penicilina. Algo le llama la atención a un investigador y lo discute con otro: “¿Sabés? Junté esas dos sustancias y no entiendo lo que pasó”. Y el otro: “A mí me había pasado algo parecido…”. Así funciona la ciencia, y ésta es la razón de procurar un ambiente tan heterogéneo, tan transdisciplinario. Bueno, la calle Godoy Cruz era conocida por lo “trans” en el orden sexual; hoy lo conservamos en lo transdisciplinario. Y también en esto hay un componente de transgresión.

–¿Cómo funcionarán en el Polo las instituciones de investigación?

–Una será el Centro de Supercómputo Aplicado al Modelado. Allí se instalará una gran computadora, que ya está llegando al país. Intervienen la UBA, Invap e YPF: nunca habían estado las tres juntas en un proyecto. Modelar es reproducir un fenómeno en computadora para comprenderlo. La supercomputadora simulará las ondas que utilizan los radares, de modo que Invap perfeccione los que construye, y también simulará las ondas que, en la prospección petrolera, se usan para determinar la presencia de petróleo. Este proyecto entró en su segunda etapa: ya está financiado y llegan para trabajar ahí investigadores argentinos que estaban en el exterior. También para el Centro de Nanotecnología llegarán tres investigadores argentinos desde el exterior. Este instituto lo dirige Pedro Aramendia, de la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA, que se tomará un año sabático para organizarlo. Para el Instituto Max Planck, en partenerato con Alemania, ya vinieron dos argentinos desde el exterior, en el marco del Programa Raíces. También habrá investigadores extranjeros. Ya se sabe que en los centros de investigaciones de Europa o de Estados Unidos hay gente que llega desde distintas partes del mundo: queremos darle esta característica a nuestro Polo, donde las condiciones serán equivalentes a las de cualquier centro de alto nivel. Las ciencias sociales estarán representadas en el Centro de Investigaciones en Economía de la Innovación. Es una disciplina que no ha tenido mucho desarrollo en la Argentina: cómo la tecnología influye en la economía y cómo promover desde la economía los procesos de innovación que incrementan la competitividad.

–¿Cómo funcionarán los proyectos de partenerato con el extranjero?

–Son proyectos de investigación conjunta: cuatro institutos internacionales de innovación interdisciplinaria. La idea es tener socios que se destaquen en cada área. Así, el Centro de Diseño Industrial funcionará en asociación con Italia: Palermo, en ese país, es el centro de diseño por excelencia. Y, en cada caso, un comité de ambos países define las líneas y selecciona a los investigadores que participarán. Para que una investigación tenga lugar en el Instituto Max Planck, por ejemplo, debe ser aprobada por Argentina y Alemania. Luego, en cada instituto se establece qué líneas se llevarán adelante, en investigación y en docencia. No existían en la Argentina centros donde la constitución de un instituto tuviera como requisito contar con una contraparte internacional. El propósito es vincular la ciencia con la de otros países y prevenir ciertos encierros: evitar que una institución pueda pasar a ser la institución de Fulano o de Mengano. Al tener doble evaluación, se asegura que no habrá una permanencia indefinida, de los temas y la gente.

Fuente: Pagina 12

http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-214285-2013-02-21.html

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Polo tecnológico: arquitectura sustentable

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Polo tecnológico: arquitectura sustentable

Posted on 17 septiembre 2010 by hj

Será uno de los pocos edificios sustentables de la Argentina. Estará situada en el predio de lo fueron las Bodegas Giol

El Polo Científico Tecnológico –que será la sede del Ministerio de Ciencia, el Conicet y la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica- será uno de los pocos edificios sustentables de Argentina.

Durante la presentación del Polo en el Consejo Profesional de Arquitectura y Urbanismo (CPAU), el ministro Lino Barañao se refirió a la importancia que el proyecto reviste en la historia nacional de la ciencia.

«El edificio es una metáfora arquitectónica de la ciencia y la tecnología en Argentina», aseguró.

En este sentido, Barañao explicó que «el edificio empezó por iniciativa privada, al igual que la actividad científica, que en sus inicios era una tarea cultural de aficionados y gente de buen pasar. En ambos casos, hubo luego una intervención del Estado que se hizo cargo de continuar con los proyectos».

«Hoy estamos -explicó- en la etapa de proyección a futuro, a través de la interacción entre diferentes disciplinas del conocimiento que tendrán lugar en el Polo, en el que también van a coincidir investigadores de diferentes partes del mundo».

Los arquitectos Germán Hauser y Emilio Schargrodsky describieron las características del proyecto que convertirá al Polo en uno de los pocos edificios sustentables del país. Entre ellas, destacaron la puesta en valor de los edificios ya existentes, la integración del espacio público disponible, la reutilización de un antiguo puente ferroviario; y la consigna de que el proyecto fuera bioclimático.

Sobre este factor, explicaron que se utilizará el sistema de fachada ventilada para el uso más racional del calor, paneles solares en azoteas para calentar el agua y un sistema de aguas grises para reutilizar agua de duchas y lavabos.

Fuente: Sala de Prensa

http://www.argentina.ar/_es/ciencia-y-educacion/C4765-polo-tecnologico-arquitectura-sustentable.php

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Avanza el reciclaje de la ex bodega Giol

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Avanza el reciclaje de la ex bodega Giol

Posted on 26 mayo 2010 by hj

A un ritmo cada vez más rápido, avanzan las obras del futuro polo científico tecnológico en el predio que ocuparon las bodegas Giol y Santa Ana, en Palermo. Construyen edificios para el Ministerio de Ciencia e institutos de investigación


.A un ritmo cada vez más rápido, avanzan las obras del futuro polo científico tecnológico en el predio que ocuparon las bodegas Giol y Santa Ana, un emprendimiento que promete cambiar la fisonomía e impulsar la reactivación de ese rincón por años abandonado de Palermo.

El 10 de diciembre próximo habrá una inauguración simbólica de uno de los edificios emblemáticos del polo, que albergará a varios institutos de investigación, una estructura que crece día tras día con frente sobre las vías del ferrocarril San Martín, entre Paraguay y Guatemala.

Por otra parte, para abril de 2011 tiene fecha de estreno definitivo, o sea, con personal trabajando en su interior, la primera etapa del complejo que, además de los institutos, incluye las nuevas sedes de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica (Anpcyt) y del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva. En esta primera instancia, la cartera que dirige Lino Barañao invertirá 100 millones de pesos provenientes de un crédito del BID en 26.000 m2.

La agencia funcionará en el ex edificio de las bodegas Giol, en Paraguay y Godoy Cruz, y el Ministerio, en el ex inmueble de las bodegas Santa Ana, inmediatamente al lado, sobre Godoy Cruz.

En una recorrida, LA NACION pudo comprobar cómo decenas de operarios trabajan día tras día tanto en la remodelación de estas estructuras antiguas como en la construcción de la nueva facilidad para los institutos de investigación.

Eduardo Arzt -investigador del Conicet y director del futuro instituto Max Planck de ciencias biomédicas- describió que, además, habrá institutos de ingeniería genética, de modelado y supercómputo, de biofísica y de economía de innovación.

Todos contratarán profesionales argentinos y hay, incluso, gran expectativa por la captación de «cerebros» científicos locales que oportunamente emigraron para ejercer en el exterior y regresarán al país para seguir desarrollando su carrera en este polo científico de Buenos Aires.

Los arquitectos Emilio Schargrodsky y Germán Hauser, los proyectistas que ganaron el concurso para el diseño del polo, y el director de la obra, Juan Carlos Angelomé, recordaron que, en cuanto a los edificios recuperados de las ex bodegas, partieron de la exigencia de preservar el patrimonio urbanístico y «poner en valor la memoria» del predio.

Por eso, puede verse cómo las fachadas y los rasgos distintivos de ambos inmuebles permanecen pese a los cambios en el interior de éstos. Por ejemplo, la inscripción Giol y el clásico ventanal vertical alargado -constituido por pequeños cuadrados de vidrio- de las ex bodegas Giol, sobre la calle Paraguay, así como el frente de ladrillo a la vista de las ex bodegas Santa Ana, sobre Godoy Cruz, en cuyo frontispicio se lee Fcbap (Ferrocarril Buenos Aires al Pacífico, hoy San Martín), del que también fue sede.

El conjunto paisajístico se completará con una franja longitudinal de parque público -o sea que no será de uso exclusivo del staff de los institutos y los organismos públicos del polo científico, sino para todos los vecinos y los turistas- entre las construcciones de los edificios y la parrilla del San Martín. Entre jacarandás y otras especies arbóreas, sobrevivirá un viejo puente ferroviario peatonal, remodelado íntegramente.

Segunda etapa

Pero hay una segunda etapa de desarrollo del polo científico, sobre Godoy Cruz, entre Guatemala y Soler. Contará con una inversión de 85 millones de pesos, que contempla la construcción desde cero de una torre para instalar la nueva sede del Conicet y de otro inmueble que contendrá la llamada «área de divulgación» (las otras son las áreas «institucional» y «de generación de conocimiento»).

Allí funcionará un Museo de Ciencia y Técnica (Mucyt), con un auditorio para 500 personas y una pequeña casa de huéspedes para albergar a los investigadores y a los participantes de seminarios y convenciones provenientes del extranjero.

Todas estas utilidades, que suman 18.000 m2, serán licitadas también con un crédito del BID a mediados de 2011, con un plazo de ejecución de 18 meses, por lo que se estima que estarán terminadas a fines de 2012.

Un dato destacado por los proyectistas y el director de la obra es la calidad de «inteligentes» de todos los edificios del complejo, ya que, a la par de la exigencia de rejerarquizar lo antiguo, siguieron las directrices de la arquitectura sustentable. «El polo, sede de la generación de conocimientos, debe promover determinados conceptos relacionados con el ahorro energético», señaló Schargrodsky.

Por ejemplo, la colocación de un sistema de parasol envolvente de fachadas que conserva la energía e impide el paso del sol, que en verano es sinónimo de uso de aire acondicionado. También, el aprovechamiento de aguas grises, ya que se recuperará el agua de duchas y lavabos, y se filtrará para su reutilización en la descarga de inodoros.

Por otra parte, los edificios serán equipados con termotanques eléctricos con paneles solares, para tener agua caliente gran parte del año. Poseerán, asimismo, un sistema inteligente de control de los recursos, que incluye paneles fotovoltaicos en la terraza del Conicet que recolectarán energía durante el día para emplearla en la iluminación nocturna del complejo.

Varios vecinos y transeúntes de los alrededores del predio mostraron su satisfacción con la iniciativa. «Todo lo que implique recuperar para su uso y disfrute una zona con muchos años de abandono es bienvenido, sobre todo si es acercar tecnología», dijo a LA NACION Cristina Oliva, una joven que suele transitar las cuadras de Godoy Cruz, a esa altura.

Fuente: La Nación.

http://www.argentina.ar/_es/ciencia-y-educacion/C3734-avanza-el-reciclaje-de-la-ex-bodega-giol.php

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Avanza en Palermo la creación de un polo tecnológico , en las ex Bodegas Giol

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Avanza en Palermo la creación de un polo tecnológico , en las ex Bodegas Giol

Posted on 10 mayo 2009 by hj

A fines de junio empezarían las obras; la Legislatura debatirá el convenio urbanístico

Avanza en Palermo la creación de un polo tecnológico

Laura Rocha
LA NACION

En las próximas semanas se iniciará formalmente la discusión del último trámite necesario para transformar el predio de las ex Bodegas Giol, en Paraguay y Godoy Cruz, en Palermo, en un polo científico y tecnológico.

Es que el convenio firmado por la Nación y la ciudad de Buenos Aires empezará a debatirse en los próximos días en la Comisión de Planeamiento Urbano de la Legislatura porteña.

El emprendimiento incluye la construcción de tres institutos de investigación de unos 4000 metros cuadrados cada uno, un museo científico, una biblioteca pública, tres auditorios (uno para 500 personas y dos para 150, que podrán unificarse en uno de 300), restaurantes, una plaza y estacionamiento.

Según se explicó oficialmente, serán edificios inteligentes que harán un uso sustentable de la energía y del agua. Se construirán con financiamiento del BID.

«Estamos terminando el proceso de licitación de la primera etapa de la obra, que debería comenzar a fines de junio. La intención es que los institutos de investigación y la sede del Ministerio de Tecnología estén terminados para fines de 2010», explicó a LA NACION Eduardo Arzt, investigador del Conicet en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA.

En ese lugar de Palermo funcionarán las sedes del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva y del Conicet; las dependencias de la Agencia de Promoción Científica y Tecnológica, y del Centro Argentino de Información Científica y Tecnológica (Caicyt), e incluirá un instituto de investigaciones interdisciplinario e internacional, un museo interactivo de ciencia y tecnología y un centro de convenciones. Aunque no hubo precisiones oficiales, durante el anuncio del emprendimiento se informó que el presupuesto estimado ronda los 40 millones de dólares.

Segunda etapa

El auditorio y el museo se construirán en una segunda etapa. Según los cálculos oficiales, el complejo estaría completo dentro de tres años.

Silvina Pedreira, diputada porteña del Frente para la Victoria y presidenta de la Comisión de Planeamiento, dijo: «Estamos de acuerdo con el proyecto. Es una iniciativa que cuenta con el acuerdo de la Ciudad y de la Nación. No nos podemos perder este emprendimiento. Lo último que se hizo de esta envergadura fue ATC».

Según la legisladora, el proyecto podría ser debatido en las próximas semanas en el recinto y se aprobaría el convenio urbanístico firmado por ambas jurisdicciones.

«En general, la aceptación del proyecto entre los vecinos es excelente. La pregunta es cuándo empiezan las obras. No pueden creer que allí se vaya a hacer algo», agregó Arzt.

Durante una recorrida realizada por LA NACION, varios vecinos dudaron de la efectiva puesta en marcha del proyecto en un predio que está abandonado desde 1989. Sin embargo, destacaron que revalorizaría el barrio y le dará más movimiento.

«Si hacen algo será bienvenido. Esto, de noche, es una boca de lobo. Yo vivo acá hace 62 años y hace más de 10 que estamos esperando que hagan algo con ese edificio abandonado», dijo Rubén Sapia, de un comercio de Godoy Cruz al 2400, a 50 metros de donde se levantará el emprendimiento.

Héctor Menéndez, dueño de la inmobiliaria que lleva su nombre, cree que la construcción del polo se trata exclusivamente de una «decisión política».

«Pusieron el cartel de obra y ahí quedó. La verdad es que, aunque la zona mejoró mucho en estos últimos 10 años, la zona entre las avenidas Santa Fe y Córdoba (entre Godoy Cruz y Scalabrini Ortiz) está estancada. Ese proyecto la mejoraría muchísimo», dijo.

Osvaldo Guerrica Echeverría, de la Asociación Amigos de Palermo es uno de los vecinos que se oponen al emprendimiento. «Las entidades vecinales de Palermo no nos oponemos al desarrollo de la ciencia argentina; es más, estamos profundamente a favor, pero entendemos que éste no es el camino», expresó.

En el documento presentado por la ONG durante la audiencia pública que se celebró en febrero pasado, se detallaba: «No existe un estudio de impacto ambiental, no hay referencia a que las calles están colapsadas y que no se tuvieron en cuenta un proyecto de envergadura para la zona», como el auditorio que prevé realizar La Rural. La ONG impulsa «el proyecto Lago Pacífico, que contempla la conversión de toda la ex playa ferroviaria en distrito Urbanización Parque, con el reciclado de los edificios para usos educativos y culturales».

http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1126445&pid=6409931&toi=6481

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DANIEL PAZ & RUDY | Página 12

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