El INTA y las provincias del Norte se asociaron para diseñar una semilla resistente a la plaga que afecta desde hace décadas al cultivo
FORMOSA.- El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y representantes de las provincias algodoneras suscribieron un convenio de investigación y desarrollo cuyo objetivo es generar conocimientos y tecnología para el desarrollo de estrategias biológicas no contaminantes para el control del picudo del algodonero, que tendrá una vigencia de tres años.
La idea del convenio es encontrar en laboratorio una semilla resistente al picudo algodonero, para dar fin a un problema que tiene esta producción típica del Norte desde hace décadas.
El acuerdo fue firmado por el presidente del INTA, Carlos Paz, los ministros de Producción y Ambiente de Formosa, Luis Basterra; de la Producción de Santa Fe, Juan José Bertero y de la Producción, Recursos Naturales Forestación y Tierras de Santiago del Estero, Luis Fernando Jelik y el subsecretario de Producción del Chaco, Miguel Budnik.
«Trabajamos a través de este convenio para acercarles soluciones a una producción que tiene historia y que no sólo es producción porque el algodonero, lo mismo que el tabacalero, tiene una cultura que gira alrededor del propio cultivo», explicó Paz.
Por su parte, el ministro Basterra consideró que el acuerdo consolidará la relación entre las partes, de manera que las provincias aprovechen lo que el INTA es capaz de proveer, como institución a la vanguardia del desarrollo tecnológico para la solución de los problemas del sector productivo.
Este acuerdo fue firmado en el acto de inauguración de la sede de la Agencia de Desarrollo Rural Formosa, del INTA.
«La tecnología esta llegando en un momento que es critico», opinó el delegado local de la Federación Agraria Argentina, Rolando Ziessenis.
«Pero justamente es lo que necesitamos porque en zonas marginales es fundamental la presencia de la tecnología y el aporte científico de una institución del prestigio del INTA», Ziessenis.
Por su parte, Carlos Carcagno, director de la Estación Experimental del INTA de El Colorado, la más antigua de la provincia, destacó que el convenio firmado entre el INTA y las provincias productoras de algodón es importante para dar solución a uno de los problemas mas relevantes que tiene el cultivo y que es el picudo, señalando que » se le está buscando al algodón la resistencia genética para rechazar a esa plaga vegetal».
Entretanto, el ingeniero Otto Nénning, director del INTA, reconoció que el instituto está comenzando a saldar la cuenta y la deuda histórica que tenía con la provincia de Formosa.
Nenning reveló que entre las novedades de la institución figura el inminente inicio de la construcción de la estación experimental de la localidad Ingeniero Juárez, que va a atender toda la tecnología que requiere el Chaco Semiárido, región que abarca unas 20.000 hectáreas de las provincias de Chaco, Formosa y Santiago del Estero.
«Los productores no tienen ahora absolutamente nada para atender esa demanda en un ambiente que es totalmente diferente y para el que deben generarse tecnología», resaltó Nenning.
El funcionario del INTA además destacó entre las nuevas iniciativas del organismo la decisión del INTA de retomar el tema de las pasturas para áreas tropicales, un tema auspicioso para el futuro de la ganadería y de la agricultura de Formosa «porque se habla mucho de soja, de trigo o de girasol pero nos olvidamos del algodón que es la base de la economía agrícola de Formosa».
El ministro Basterra reconoció que muchas familias de pequeños productores viven del algodón, que ha generado muchos recursos a lo largo de la historia formoseña.También destacó que en los últimos tiempos han ocurrido hechos valiosos para el algodón, como la apelación a la tecnología de surcos estrechos que triplica los rendimientos, una cosechadora mecánica diseñada en el INTA Reconquista que resuelve el problema de la falta de «braceros» y hasta el reciente logro del algodón coloreado.
Por Justo Urbieta
Para LA NACION
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