En la sección Un Certain Regard, una de las dos oficiales de la competencia, la película de Santiago Loza e Iván Fund ganó el premio a la mejor interpretación
Por Diego Batlle
Enviado especial
CANNES.- El cine argentino tuvo anoche su momento de gloria cuando Los labios , película codirigida por Santiago Loza e Iván Fund, ganó el premio a la mejor interpretación -compartido por Adela Sánchez, Eva Bianco y Victoria Raposo- en Un Certain Regard, una de las dos secciones oficiales del festival.
En una ceremonia realizada en la inmensa sala Debussy del Palais des Festivals, los dos jóvenes directores y dos de las tres protagonistas (Bianco y Raposo) subieron al escenario para recibir el galardón de manos de la presidenta del jurado, la prestigiosa directora francesa Claire Denis. Es el primer premio que el cine nacional obtiene en una competencia oficial de Cannes desde que El viaje , de Fernando Solanas, logró dos en la competencia principal de la edición de 1992.
El film narra las vivencias de tres asistentes sociales de distintas generaciones, experiencias y sensibilidades que llegan a San Cristóbal, un paraje perdido en el norte de Santa Fe, para hacer un relevamiento sobre las múltiples necesidades alimentarias y sanitarias en barrios muy humildes, donde el hacinamiento, la desnutrición, la falta de trabajo y de contención son moneda corriente. Esta inquietante, sensible y desgarradora película combina documental y ficción sin que se noten los límites entre ambos registros y sin caer nunca en la denuncia obvia ni en el golpe bajo emocional.
Los labios , que hace pocas semanas ya les había deparado el premio a la mejor dirección en la competencia argentina del Bafici porteño, es la primera colaboración entre el cordobés Loza, de 39 años, y el santafecino Fund, de 26, aunque ambos ya habían realizado largometrajes propios (cinco en el caso del primero y uno en el del segundo).
Loza -prolífico autor y director teatral, de ópera y de films como Extraño, Cuatro mujeres descalzas, Artico, Rosa Patria y La invención de la carne- aseguró: «Para una pequeña producción como la nuestra, un premio así significa la posibilidad de acceder a muchos mercados y despertar el interés en la Argentina, donde casos de éxitos masivos como el de El secreto de sus ojos son muy aislados». Por su parte, Fund (que había debutado el año pasado con La risa ) aseguró: «Ya antes de esta distinción nos habían invitado a decenas de festivales, pero ahora el recorrido internacional será mucho más amplio. Llegar a Cannes y ser reconocidos de esta manera es el sueño cumplido para todo director».
Día latinoamericano
Además, se entregaron otros dos galardones: el de mejor película fue para el coreano Hong Sang-soo por su comedia de enredos amorosos Ha Ha Ha , mientras que Octubre , ópera prima de los hermanos peruanos Daniel y Diego Vega sobre las desventuras de un solitario prestamista, obtuvo el Premio del Jurado, lo que completa una velada histórica para el cine latinoamericano. La tercera representante de la región en Un Certain Regard, Carancho , de Pablo Trapero, fue la única que se retiró con las manos vacías.
Ayer también se anunciaron las distinciones de tres jurados paralelos: los premios Fipresci de la crítica internacional fueron para Tournée , del francés Mathieu Amalric (competencia oficial); Pál Adrienn , de la húngara Agnes Kocsis (Un Certain Regard), y la gallega Todos vós sodes capitáns , de Oliver Laxe (Quincena de Realizadores), mientras que el de Signis (ecuménico) recayó en Des hommes et des dieux , de Xavier Bauvois, y los de la Juventud fueron para Copie conforme , del iraní Abbas Kiarostami; y Les amours imaginaires , del canadiense Xavier Dolan.
La joya de la Quincena
En la sección paralela Quincena de Realizadores, la mejor película (y una de las más valiosas de todo el festival) fue Le quattro volte , segundo largometraje del italiano Michelangelo Frammartino, que, además, obtuvo el premio Europa Cinemas. Se trata de una bellísima y poética mirada al universo (casi en extinción) de un antiguo y pequeño pueblo serrano de Calabria. El director de Il donno describe el ciclo de vida (la muerte de un viejo pastor, el nacimiento de una cabra, la dinámica de la comunidad, el trabajo con la leña) en un virtuoso relato que pendula entre la ficción y el documental, y que contiene algunos de los planos más hermosos vistos en los últimos tiempos. Un film lleno de sabiduría, humanidad y sensibilidad artística, que remite al cine de Víctor Erice, Abbas Kiarostami, José Luis Guerín y Raymond Depardon.
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