Después de 60 años, los trabajadores se encuentran muy cerca de alcanzar la meta de recibir la mitad de los ingresos que se generan en el país. Llegarán si se aprueba el proyecto de ley de distribución de las ganancias.

El proyecto de ley que busca establecer la participación de los trabajadores en las ganancias empresarias podría lograr que la Argentina retorne a la distribución de la renta 50-50, es decir, 50% de los ingresos para los trabajadores y 50% para los empresarios, lograda por última vez en el primer gobierno de Juan Domingo Perón.
El diputado nacional por el Frente para la Victoria y autor del proyecto, Héctor Recalde, le dijo a Tiempo Argentino que si se aprueba e implementa la distribución del 10% de las ganancias empresarias entre los trabajadores, muy probablemente se pueda alcanzar este punto histórico de equilibrio. “Alcanzaríamos esa distribución, sobre todo en una época de un crecimiento tan alto del Producto Bruto Interno (PBI)”, subrayó Recalde. Además, agregó que la medida sería fundamental para las pequeñas y medianas empresas, que serían las más beneficiadas por el nuevo flujo de dinero que el trabajador volcaría en el mercado interno.
Los últimos datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) datan de 2007 e indican que en ese año la participación de la Remuneración al Trabajo Asalariado (RTA, que es la masa de dinero que se vuelca a la economía en forma de salarios), en el Valor Agregado Bruto (el PBI a precios de mercado menos los impuestos sobre los productos) era del 42,9%. Fuentes del organismo aseguraron a este diario que recién en marzo próximo se presentarán los datos de 2009, y según ciertos trascendidos que llegaron a la prensa, la participación de los trabajadores habría aumentado al 44,9% en 2010.
Es lógico evaluar entonces cuál sería el efecto de la ley de Recalde en la participación de los trabajadores en la economía. Una estimación que realizó Tiempo indica que de haber sido aprobada la ley en 2010, en 18 sectores representativos de la actividad productiva, las ganancias a repartir entre los trabajadores habrían ascendido hasta los $ 5.145.349.700, es decir el 2% del total de la masa salarial de 2007, que ascendió a los $ 288.040 millones.
Frente a esto hay que tomar en cuenta que en la aproximación realizada por Tiempo faltan sumar otras actividades económicas, especialmente de servicios, y que los salarios acumularon en los últimos tres años un incremento del 60% en promedio. Son argumentos a favor de pensar que la participación en las ganancias empresarias podría llevar la distribución de la renta al 50-50 de Perón.
El informe trimestral El trabajo en Argentina, del Centro de Estudios para el Desarrollo Argentino (CENDA), señala que “la medida va en una dirección positiva para los trabajadores, en tanto busca incrementar su participación en la riqueza producida en el país”. Además, agrega que la proporción que los trabajadores toman de esta riqueza disminuyó desde mediados de la década de 1970, con un último y fuerte recorte con la reducción de salarios que implicó la devaluación del peso en 2002. El piso se alcanzó con el 34,3% registrado en 2003, momento a partir del cual, de la mano de la expansión económica, no dejó de crecer.
La aplicación de la ley en el contexto actual permitiría establecer un mecanismo automático que asegurase una mejora en la distribución del ingreso precisamente cuando es menos costoso para las empresas, es decir, cuando el ciclo económico está en auge y sus ganancias son mayores.
El director del CEIL-PIETTE del Conicet, Guillermo Niman, señaló que el impacto del proyecto de Recalde sería realmente positivo ya que fortalecería la tendencia que provocó una participación más igualitaria entre capital y trabajo. “No sólo mejoraría la calidad de vida de los trabajadores, sino que además beneficiaría a la economía en sí misma porque activaría el consumo”, agregó.
Mariana González, economista e integrante de CENDA, dijo en la misma línea que, de aprobarse la ley, expandiría significativamente la participación del conjunto de los trabajadores en la economía. Sin embargo, advirtió que esto no debe ocultar que existe el riesgo de que se incremente la heterogeneidad salarial hacia el interior de los asalariados, por la existencia de un todavía amplio conjunto de trabajadores en condiciones precarias de trabajo, especialmente el irregular. González indicó que para evitar esta desigualdad sería importante aumentar sustancialmente la proporción (la ley establece un 5%) que se dirigiría, a través del llamado Fondo Solidario, a los trabajadores no registrados. “Una opción es que los fondos que se dirigen al colectivo de los trabajadores sean enviados directamente a la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES) para su gestión”, indica en este sentido CENDA en su documento.
Por su parte, Fernando Groisman, investigador del Conicet y especialista en temas laborales, también subrayó que aunque esta ley sería un paso importante, falta recorrer un largo camino en el combate contra la informalidad laboral.
http://tiempo.elargentino.com/notas/participacion-de-los-trabajadores-economia-va-camino-del-50




