El Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) contará con una planta de escalado para moléculas usadas en terapias oncológicas, que hoy se importan, para transferir anticuerpos monoclonales a la pequeña y mediana empresa nacional y al Estado

Alberto Díaz, director del área de Biotecnología Industrial del INTI, que «se firmó el contrato para que empiecen a girar los fondos para trabajar en el laboratorio» de desarrollo y producción de anticuerpos monoclonales, que estará listo en «un año y medio o dos».
El plan consiste en desarrollar la plataforma a través de un biosimilar (anticuerpo monoclonal anti-CD20), utilizado en Linfoma no-Hodgkin (LNH), leucemia linfática crónica y artritis reumatoidea, de modo tal que el producto, una vez trasladado a la escala industrial, también pueda ser exportado.
Alejandro Krimer, de la misma área del INTI, indicó que el medicamento consiste en «una serie de moléculas que fueron evolucionando con el tiempo, desde que se inmunizó a un ratón para sacar la línea productora de estos anticuerpos y, por una fusión», se inmortalizó la célula para producirla industrialmente.
Los anticuerpos son elementos producidos habitualmente por el sistema inmune, con la capacidad de reconocer de manera específica partículas extrañas al organismo.
Un anticuerpo monoclonal se produce fusionando un único linfocito productor de un anticuerpo con una célula tumoral, logrando una célula inmortal que crece a gran ritmo y origina una población «clonal» que sólo produce anticuerpos idénticos.
«Cuando uno recibe un patógeno externo, hace anticuerpos que son células que se le van pegando y se lo comen», dijo Krimer.
Inmunizando a un animal, se obtiene una serie de diferentes células productoras de anticuerpos, se las selecciona por separado y se obtiene de cada una un monoclonal diferente, que se puede multiplicar industrialmente.
«Cuando se halla el más promisorio y de mejor respuesta, se le hace un trabajo de ingeniería genética para cambiarle la secuencia de ratón y obtener una secuencia humana».
Entonces «hay que llevarla a cultivo en cantidades industriales, en fermentadores de mil o dos mil litros», para luego purificar esa sopa de anticuerpos en unas 5 a 8 etapas.
Desde los primeros anticuerpos monoclonales «quiméricos», a los actuales «humanizados-humanos», en los que ya no hay secuencia original de ratón, hay producción de estos medicamentos inyectables contra enfermedades que afectan a «100 pacientes o a 400 mil», afirmó Krimer.
Fuente : Diario Hoy
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