En abril se reinagurará el proyecto Sierra Grande, en la provincia de Río Negro. La producción inicial rondará el millón de toneladas de mineral crudo
El proyecto Sierra Grande, en la provincia de Río Negro, por el cual Argentina volverá a producir hierro, será oficialmente inaugurado en abril próximo, en unaceremonia encabezaría la presidenta Cristina Fernández.
El anuncio estuvo a cargo de directivos de la compañía china MCC, operadora de Sierra Grande, acompañados por el secretario de Minería, Jorge Mayoral, y se realizó en el marco de la feria PDAC, de la ciudad canadiense de Toronto, el principal ámbito de negocios de la minería del mundo.
La reactivación de este emblemático proyecto minero rionegrino, que permite recuperar la producción nacional de hierro, generará una inversión acumulada superior a los 350 millones de pesos. Con ello se recuperarán de manera integral los procesos productivos del yacimiento, abarcando la extracción, concentración y tratamiento metalúrgico del hierro y el traslado del mineral a través de un ferroducto para su embarcación y posterior exportación.
En los últimos dos años, la compañía realizó inversiones por arriba de los 175 millones de pesos, a fin de alcanzar esta primera etapa que se inicia en abril con una producción anual que rondará el millón de toneladas de mineral crudo y 400.000 toneladas de hierro concentrado.
En esta etapa se generarán 400 empleos directos y más de 1.600 en forma indirecta, según las estimaciones de acuerdo a la fuerte demanda de insumos y servicios que presenta el proyecto, según DyN.
Una vez iniciada la etapa de recuperación inicial se pondrá en marcha un programa para incrementar la capacidad productiva de Sierra Grande, que demandará una inversión inicial de 180 millones de pesos para alcanzar una producción anual de 2,8 millones de toneladas de mineral crudo y 1,2 millones de concentrado.
«Con la puesta en marcha de Sierra Grande, como reemplazo de la desaparecida Hipasam, que cerró en 1992, se reactiva un proyecto productivo minero símbolo de la provincia de Río Negro y de vital importancia para el país que recupera luego de muchos años de inactividad la producción nacional de hierro», destacó Mayoral.
Esta nueva iniciativa se suma a la firma de un acuerdo, concretado el martes en Toronto, entre la minera pública de Santa Cruz y el operador privado Exeter Resource para el desarrollo de los proyectos metalíferos santacruceños de Cerro Moro y Bahía Laura, en los cuales inicialmente se invertirán 95.8 millones de pesos.
También se anunciaron programas de exploración para San Jorge, en Mendoza; Los azules y Poncha, en San Juan; San José, en Santa Cruz; y Sales de Litio en Jujuy.
http://economia.infobaeprofesional.com/notas/79231-Con-una-inversion-de-350-M-la-Argentina-vuelve-a-producir-hierro.html
Ahora hagamos historia :
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SIERRA GRANDE. Enviada especial
Sierra Grande comenzó a crecer en 1969, tras la creación de Hierro Patagónico Sociedad Anónima Minera (Hipasam), conformada por Fabricaciones Militares, el Banco Nacional de Desarrollo y la provincia de Río Negro.
El proyecto preveía 700 trabajadores para extraer el mineral y, en la planta de Punta Colorada (a 28 kilómetros, sobre la costa), convertirlo en 2 millones de toneladas de pellets al año. El producto, que contiene un 68 por ciento de hierro, estaba destinado a los hornos de Somisa, en San Nicolás.
Pero, con 1.300 empleados, Hipasam llegó a procesar un máximo de 600.000 toneladas en 1990. Un año antes, en plena campaña electoral, el ex presidente Carlos Menem prometía que «desde el socavón de la mina de Sierra Grande empezará la revolución productiva». Firmó el cierre de Hipasam en junio de 1991. Al mes siguiente fue privatizada Somisa.
Los cortes de ruta no lograron revertir la situación. El Estado tampoco aceptó invertir en la reconversión de la empresa los 30 millones de pesos que terminaría gastando en indemnizaciones.
En 1993, el gigante vacío pasó a manos de la provincia, con el nombre de Hierro Patagónico Rionegrino Sociedad Anónima (Hiparsa). En los 96 kilómetros de túneles y en Punta Colorada sólo hay unos 50 trabajadores, encargados del mantenimiento de las instalaciones.
Un sector fue concesionado a una empresa privada para la explotación del turismo de aventura: los turistas llegan y recorren túneles inundados y oscuros, para saber cómo era la vida bajo tierra y tocar el hierro natural incrustado en las paredes. El viaje es un descenso a 70 metros bajo tierra. Entre octubre y diciembre del año pasado lo habían hecho unas 10.000 personas. Pero sólo 6 obreros de la ex Hipasam sobreviven como guías en la oscuridad.
«Sierra Grande se llenó de remises, quioscos y almacenes, que pronto cerraron —señala Hugo Pafumi, periodista y secretario legislativo del bloque del Frente Grande—. Desde el 91, éste es un pueblo subsidiado». Las promesas de privatización nunca se cumplieron. Dan testimonio las mil casas que la empresa construyó para sus empleados, en su mayoría deshabitadas, con puertas, ventanas, cocinas y calefones arrancados de cuajo, y jardines convertidos en yuyales.
Con un 33,4 por ciento de desocupados en 2000, cerca de un 10 por ciento de subempleados y un 21 por ciento de mujeres al frente de los hogares, Sierra Grande enfrenta graves problemas sociales. Sólo la cuarta parte de los habitantes paga los impuestos y, pese al déficit de 25.000 pesos mensuales, la Municipalidad asiste de diversas maneras a 1.200 vecinos, casi la sexta parte de la población.
Ya casi nadie cree en la reactivación de la mina de hierro. El intendente Nelson Iribarren apuesta a otros proyectos. La cárcel para 450 internos que comenzará a construirse en julio. El balneario Playas Doradas, a 32 kilómetros, donde se están levantando 207 casas. La pesquera Tramar, en Punta Colorada, que promete duplicar sus 50 puestos de trabajo. Un turismo que integre la mina, la costa y la meseta de Somuncura.
Todos quieren «un Sierra Grande distinto». Entre ellos están el ex minero Carlos Alí, y «el gallego» Germinal Felgueiras quienes, junto con sus esposas, crearon el Museo Duamn Ruca. Funciona en Sierra Vieja —antiguo emplazamiento del pueblo—, en una espléndida casa centenaria de piedra que perteneció al Correo.
Allí van guardando los vecinos su historia colectiva. Fósiles de plantas y animales. Boleadoras, morteros y puntas de flechas de los tehuelches. El sillón del peluquero. Un Wincofón. Una teletipo. Herramientas de minería. La cronología de Hipasam en fotos. Y cientos de rocas con los cartelitos de los minerales que contienen.
http://www.clarin.com/diario/2001/06/10/s-05901.htm