La Argentina está en el top one de los países de Sudamérica que registran el mayor nivel de igualdad entre hombres y mujeres

Cinco historias que acreditan que el género no es algo que limite a la hora de enfrentar trabajos: una delegada gremial, una colectivera, una referí, un maestro jardinero, un amo de casa y un secretario ejecutivo cuentan el día a día de su profesión.
Por MARIANA MERLO
Sn el último informe global sobre disparidad de géneros del Foro Económico Mundial, la Argentina quedó posicionada como el puesto número 1 de los países de Sudamérica registrando el mayor nivel de igualdad entre hombres y mujeres pese a haber caído 5 puestos a nivel mundial. El documento es elaborado de acuerdo a cómo se reparten recursos y oportunidades entre personas de ambos sexos en 134 países, y estudian los sectores relacionados a la participación económica, educación, acceso a la política y salud.
7 DÍAS encontró casos de hombres y mujeres que se inmiscuyeron en un mundo cotidianamente habitado por el sexo opuesto, y que demuestran día a día que la igualdad existe y se hace valer.
MARTÍN MONTERO (24)
SECRETARIO EJECUTIVO
Si sonara «Let the river run» de Carly Simon, quien vivió los ’80 experimentará una imagen mental de Melanie Griffith vestida con un impecable trajecito en el filme Secretaria ejecutiva. Era Griffith la que cumplía ese rol y no Harrison Ford, que personificaba a un ejecutivo.
Más cerca en tiempo y espacio, el IASE instruye a personas que quieran cumplir ese rol en nuestro país. Es el Instituto Argentino de Secretarias Ejecutivas. El nombre de la institución está en femenino porque en su momento de creación era impensado que un hombre ocupara ese cargo. Sin embargo, Martín está terminando su carrera de dos años allí. La institución bancaria en la que trabaja como secretario ejecutivo de uno de sus directivos le cubre los gastos. «Cuando me dijeron que me mandaban a estudiar acá me impactó mucho, eran 25 mujeres y yo. Pensaba: ‘¿qué hago acá?’».
Las cargadas de los amigos no tardaron en llegar aunque en su trabajo los hombres iban ocupando cada vez más el cargo. «Todos los chistes que se te puedan ocurrir, me los hicieron. El de sentarme en las rodillas de mi jefe, fue un clásico», admite entre risas, aunque reconoce que la envidia también está presente: «Imaginate, en el aula estoy rodeado de chicas».
¿Qué busca un director de un banco en un secretario hombre? «En principio nos buscaban por el tema de la maternidad en las mujeres, el embarazo, las obligaciones como madre, que son inevitables y que les hace más difícil tener trabajos hasta las 20. Además, no quiero sonar machista, pero entre los hombres no hay tanto lleva y trae, yo no ando chusmeando sobre mi jefe con otros secretarios».
A Martín le gusta asistir a las personas, encontrar en su agenda ese hueco tan preciado para pasarle un llamado telefónico importante u organizarle aquel almuerzo que tuvo que posponer su jefe la semana pasada. «Yo no acompaño en viajes ni comidas aún, pero me gustaría llegar a ese nivel, hay secretarios que son como asistentes personales». Esposas atentas: «El imaginario de que la secretaria puede convertirse en una tercera en discordia, queda en el olvido con nosotros, deja a las mujeres mucho más tranquilas», bromea Martín. Aunque, no hay que olvidar la complicidad masculina.
Fotos Juan Vera, Ignacio Arnedo.
http://www.elargentino.com/nota-115922-seccion-109-Cambio-de-roles.html





