Por José del Río, director de Apertura e IT José del Río Director de Apertura e IT [email protected] ()
Para algunas es la oportunidad perfecta para llegar a nuevos mercados. Para otras, la vidriera en la que los especialistas redefinen el business plan, los números y la estructura ideal de la compañía, cuestionando y desandando cada una de las decisiones. Tal vez por ello, cada vez son más las argentinas que se convierten en caso de estudio en el mundo. Una de las últimas es El Castillo, que después de casi dos años de proceso se convirtió en caso de Insead, IMD y RPI. La propuesta del emprendimiento de la familia Fábrega (los padres y sus tres hijos) combina un proyecto hotelero y turístico al que le incorporaron, como elemento diferencial, un centro de capacitación y consultoría. Así, en 2002 compraron un castillo abandonado en Valle Hermoso, Córdoba, que remodelaron para hacerlo habitable y que, además, respondiera a las normas del ecoturismo. De ahí que las habitaciones no tienen televisores ni frigobar. Los Fábrega no dudaron en replantearse las unidades de negocio post análisis de los académicos y concentrarse en el segmento Corporate por un lado y en el turístico, que apunta a un nicho familiar y solo abre tres veces al año, por otro. Ser sede temporal de dos universidades internacionales, fortalecer los programas a medida para las empresas y continuar con la capacitación ejecutiva de MBA son otros de los proyectos en los que trabajan. La situación de Lando Simonetti, creador de La Martina, cuando lo llamaron desde Suiza para consultarle sobre la posibilidad de que la empresa -que fundó en 1985 en los Estados Unidos fuera caso de estudio en IMD, es distinta. De hecho, fueron necesarios una carta y un nuevo llamado, esta vez de un contacto en común, para aseverarle la elección que lo había sorprendido telefónicamente. Los suizos, habituados a una variedad de historias de emprendedores del mundo, la seleccionaron por el reconocimiento de la brand en los mercados premium de Europa, a la altura de íconos de la moda internacional como Polo Ralph Lauren. Cuando profundizaron, también se sorprendieron por el promedio de edad del equipo de la empresa –26 años– y la estructura horizontal organizada en departamentos, en el que ninguno prevalece en importancia sobre otro. La Martina desembarcó en la Argentina en los ‘90, pero su despegue fue tras la crisis de 2002, cuando triplicó sus ventas y desembarcó en ciudades tan disímiles como Mykonos, Madrid, Saint Tropez, Puerto Banus y hasta Dubai. Para Simonetti fue clave haber creado una marca con contenido, ‘que trascienda a la moda’. Para linkearla eligió al polo, porque era el único deporte que ninguna de las grandes iba a tocar. La elección le permitió posicionarse en el segmento de lujo mundial, una fórmula que en los últimos cinco años le permitió crecer a un ritmo de entre 20% y 30% cada doce meses. Otro caso for export, aunque con distinto claim, es el de Prontowash.
‘Lavando autos al ritmo del tango’ fue el título del caso de Harvard protagonizado por la firma argentina. La aplicación del balance score, una especie de tablero de control que permite organizar información para crear valor, muy utilizada por grandes franquicias como McDonald’s y muy conocida en el mundo de los negocios, pero poco habitual en las Pymes. Alan Packer y Sergio Kompel tuvieron la certeza de que crearían una empresa argentina con proyección internacional. Así, se animaron a replicar un modelo de franquicias y desembarcaron en más de 25 países. Los carritos de autospa fueron otra de las últimas apuestas. Por los pasillos de la universidad bostoniana no se ven alumnos vistiendo la camiseta azul y oro. Sin embargo, sí se habla de Boca Juniors, cuyo modelo de negocios se convirtió en caso de estudio durante la gestión de Mauricio Macri. También se discute en IESE, en la Universidad de Navarra, donde están más familiarizados con las pasiones que despierta el fútbol. La pasión también fue uno de los principales impulsos para el crecimiento de Globant, la tecnológica argentina fundada hace seis años por Martín Migoya, Guibert Englebienne, Martín Umaran y Néstor Nocetti que se convirtió en caso de la escuela de negocios del MIT. El paper les sirvió para quedar linkeados al G-Lab de la institución, un laboratorio práctico del último año del MBA por el cual los alumnos trabajan en la compañía.
Investigación: Florencia Radici y Carla Quiroga
http://www.cronista.com/notas/222862-cada-vez-mas-empresas-argentinas-son-caso-estudio-las-universidades-del-mundo




