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Científicos Argentinos del Conicet ensayan una terapia para restituir tejidos cardíacos dañados

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Científicos Argentinos del Conicet ensayan una terapia para restituir tejidos cardíacos dañados

Posted on 03 noviembre 2009 by hj

Células madre contra el Chagas . La experiencia, en fase de prueba, la llevan a cabo investigadores del Conicet. Implantan células madre obtenidas del propio paciente en el tejido cardíaco dañado. Lograron una “importante recuperación” de la zona afectada

A cien años del descubrimiento y caracterización como enfermedad del Mal de Chagas, una terapia desarrollada en el país en base al implante de células madre contribuiría a la restitución del tejido del corazón dañado en pacientes con insuficiencia cardíaca secundaria o miocardiopatía dilatada, provocada por esa patología en su estadio crónico. El proceso comienza cuando las células madre se extraen de la médula ósea del paciente mediante una punción en la cresta ilíaca –en la parte superior de la pelvis– y se implantan con un catéter que transporta el fluido, por las arterias coronarias, hasta su destino final: el corazón. Los resultados del ensayo clínico, sin embargo, no son definitivos, ya que la experiencia se mantiene “en fase de seguridad y factibilidad”.
Andrés Ruiz, investigador del Conicet y director del Instituto Nacional de Parasitología, dependiente de la Anlis/Ministerio de Salud, explicó a Página/12 que la experiencia comenzó “en 2005, cuando tratamos a una mujer con una patología cardíaca que presentaba zonas del corazón muertas”. “Después del implante observamos que donde antes había un sector dañado, teníamos tejido cardíaco reconstituido con capacidad para contraerse y mejorar la funcionalidad del órgano”, agrega.
Mientras un video muestra en su computadora el preciso momento en el que el catéter descarga la solución con células madre en el corazón, el investigador aclara que las células utilizadas no provienen de embriones sino que son propias del paciente, más diferenciadas que las embrionarias, pero altamente efectivas: “Son células madre, que se encargan de regenerar tejidos y que están presentes en todas las personas”.
La idea base de la experiencia es “utilizar, favorecer, aumentar o mejorar la disponibilidad para que las células madre puedan actuar en el sector lesionado”. Después del autoimplante, se evalúa la reconstitución del tejido dañado utilizando una cámara gamma: una tomografía computarizada (Spect, según las siglas en inglés de Single Photon Emission Computed Tomography).
Los estudios se hacen a los 47 días y a los tres meses del implante. El Spect realiza un barrido del corazón para determinar la viabilidad del tejido, mediante un marcador radiactivo. Durante el barrido, el software “corta” la imagen que se toma del órgano y observa si el marcador (una sustancia radiactiva que es captada por la cámara gamma y no representa peligro para el paciente) ingresó o no en las células coronarias. Por último, la sustancia es captada por la célula cardíaca viable, que recibe una coloración amarillo-rojiza.
Sobre su escritorio, el investigador reconoce una imagen utilizada durante el diagnóstico y seguimiento del primer paciente tratado con esta técnica: “Había sectores del corazón que no se iluminaban y otros que estaban muy oscuros –señala–. Después del implante, el mismo corte hecho por el barrido con cámara gamma muestra una importante recuperación de las áreas afectadas, que aparecen iluminadas”.
“Antes del implante, la fracción de eyección (un parámetro de la capacidad de bombeo) era de 37 por ciento y con la intervención aumentó al 41 por ciento. Aunque parezca poco –advierte Ruiz–, un incremento del 4 por ciento es realmente importante, porque constituye un 10 por ciento de aumento de la evaluación, en etapas tempranas post autoimplante.”
La técnica se practicó, por primera vez, en el Hospital Interzonal de Agudos Presidente Perón, de Avellaneda, centro de salud que participó del protocolo médico y de un acuerdo de cooperación junto con el Instituto Nacional de Parasitología y el Hospital Guillermo Rawson de San Juan. En 2005, el Ministerio de Salud avaló la aplicación terapéutica de células madre –actualmente, en etapa inicial de investigación clínica– y la Anmat lo autorizó, un año después, mediante la disposición . El grupo que participó del ensayo clínico fue monitoreado a los seis meses y a los dos años de realizado el estudio por el Comité de Etica del Hospital Perón y un comité de evaluación externo.
Sobre la circulación de Chagas en el país, Ruiz asegura que es necesario reconocerlo como “un mal que no sabe de fronteras” y admite que junto con las migraciones de los trabajadores golondrina, que viajan desde el norte para ocuparse en el campo, en los últimos años se generó un mayor traslado de la infección: “Ahora resulta que Tierra del Fuego, con un clima desfavorable para el desarrollo de la vinchuca, observa una importante cantidad de infectados con transmisión congénita y una potencial transmisión por bancos de sangre”. “Y en la ciudad de San Juan hay un edificio abandonado que funciona como un palomar, donde las vinchucas pican a las palomas y estas aves viajan por la ciudad trasladando al insecto de un lado al otro. Ahí tenemos un claro ejemplo de cómo la enfermedad se urbaniza.”
Pero este contexto no es exclusivo de los países emergentes. En 2005, el realizador argentino Ricardo Preve mostraba en el documental Chagas, un mal escondido, el desconocimiento de las autoridades sanitarias de los países centrales sobre este padecimiento cuando personas infectadas, provenientes de América latina, llegaban a la consulta por dolencias cardíacas.
Ruiz confirma que la infección se ha extendido fronteras afuera: “En España están sumamente preocupados por la aparición de algunos casos en gente que proviene de América latina, algo que se repite en Estados Unidos. Por eso, no podemos decir que sea un problema únicamente rural”.
–¿Entonces el Mal de Chagas ha dejado de ser una “enfermedad exclusiva de la pobreza”? –preguntó este diario.
–Creo que acompaña a la pobreza. Chagas, leishmaniasis, tuberculosis y dengue son todas dolencias que tienen su correlato en la exclusión social y, por añadidura, en la exclusión sanitaria. No son “enfermedades de la pobreza” sino que la pobreza las acompaña.

http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-132999-2009-10-06.html

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En el Conicet crearon el área de Ecomateriales?

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En el Conicet crearon el área de Ecomateriales?

Posted on 26 octubre 2009 by hj

Materiales amigables.En un instituto del Conicet crearon el área de Ecomateriales, cuyo objetivo es reducir el impacto ambiental asociado al uso de polímeros. Trabajan en el desarrollo de materiales derivados de la biomasa, tales como celulosa, almidón, proteínas y aceites vegetales, entre otros

En un instituto del Conicet crearon el ?rea de Ecomateriales, cuyo objetivo es reducir el impacto ambiental asociado al uso de pol?meros. Trabajan en el desarrollo de materiales derivados de la biomasa, tales como celulosa, almid?n, prote?nas y aceites vegetales, entre otros

El término polímero es un concepto que no está incorporado al vocabulario del común de la gente y se lo utiliza más asiduamente en el ámbito científico. Sin embargo, los elementos que se incluyen dentro de esa categoría forman parte de nuestra vida cotidiana y, sin que lo percibamos, pueden influir negativamente sobre el medio ambiente. Investigadores del Conicet trabajan en el desarrollo de polímeros naturales con el objetivo de reducir el impacto ambiental.

Como polímero los científicos definen a una macromolécula formada por la unión química de muchas moléculas pequeñas. Con estos elementos están hechas las bolsas de supermercados, las fibras sintéticas de la ropa, la mayor parte de las piezas interiores de automóviles y de los aparatos electrónicos. También los juguetes, cañerías para diferentes usos, las carcazas de las computadoras y hasta los lentes de contacto, diferentes piezas médicas y materiales dentales, entre otros.

En la actualidad, la vida sin estos materiales es inimaginable pero, de todos modos, no debemos desconocer que generan un importante problema en el ambiente debido a su persistencia luego de su disposición final y al hecho de que, en general, se sintetizan a partir de fuentes no renovables y escasas, como el petróleo.

Desde agosto de este año, el Instituto de Investigaciones en Ciencia y Tecnología de Materiales (Intema), que depende de la Universidad Nacional de Mar del Plata y del Conicet, cuenta con el área de Ecomateriales. Su objetivo general es reducir el impacto ambiental asociado al uso de materiales poliméricos, promoviendo el desarrollo sostenible, entendido como el desarrollo económico y social respetuoso con el medio ambiente.

Mirta Aranguren, investigadora del Conicet en el Intema, explicó que las estrategias utilizadas para lograr el objetivo de reducir el impacto ambiental se basan en la utilización de polímeros naturales derivados de la biomasa, tales como celulosa, almidón, proteínas, aceites vegetales, furfural, entre otros, además de los subproductos del agro (por ejemplo, fibras de algodón, sisal, yute) o forestales (como fibras o harina de madera). En general, productos derivados de recursos renovables de producción nacional para desarrollar nuevos materiales.

Con este mismo objetivo se estudian también nuevas técnicas de procesamiento de polímeros y sus compuestos o modificaciones de otras existentes que contribuyan a reducir el impacto medioambiental.
Para mencionar sólo algunas de las líneas en que trabaja el grupo, que es justamente la línea que dio origen, se puede nombrar la de materiales compuestos con fibras vegetales. “Estos materiales de matriz termoplástica (polietileno, polipropileno, PVC) o de matriz termorrígida (resinas fenólicas, poliéster insaturado, epoxi) se reforzaron con partículas o con fibras vegetales, como harina de madera, cáscara de arroz o de maní, algodón, bagazo de caña, sisal, yute, cáñamo, formio, etcétera, que reemplazan así refuerzos inorgánicos como los carbonatos o las fibras de vidrio”, señaló Aranguren.

Los que se consiguen en el mercado

El mercado para los materiales poliméricos, que era inexistente a principio de los ‘90 cuando comenzaron las actividades en Intema, ha crecido exponencialmente, siendo los mayores consumidores de estos compuestos, la industria automotor (en Europa principalmente, aunque Brasil ha participado como país colaborador a través de la utilización de fibras vegetales locales) y la industria de la construcción (en Estados Unidos principalmente, en la construcción de decks, muelles, senderos en paseos públicos como parques, señales, etc).

Estos compuestos también han sido utilizados en otras aplicaciones como utensilios de librería o de tocador, muebles, pallets, recubrimientos, paneles de aislación térmica o acústica, entre otros.
La lógica evolución del trabajo llevó a reemplazar total o parcialmente los polímeros utilizados por otros que tuvieran su origen en fuentes renovables. Así se utilizaron, por ejemplo, taninos y actualmente furfural como reemplazos parciales en la formulación de resinas fenólicas.
También se incorporaron polímeros obtenidos a partir de proteínas de soja, así como poliuretanos y resinas tipo poliéster, insaturado a partir de aceites vegetales como aceite de lino o aceite de tung.
En los últimos años, se incorporó como línea de trabajo los materiales para empaque y envoltura de alimentos, el conocido packaging.

Polímeros inteligentes

En el Intema, de Mar del Plata, los científicos trabajan además con poliuretanos con memoria de forma, de origen sintético, no natural, que son reforzados con nanocristales de celulosa. Estos compuestos se utilizan en suturas, stents y otras piezas como actuadores, porque responden en forma autónoma a un cambio de temperatura cambiando la forma que poseen. Los cristales de celulosa se agregan para aumentar la rigidez sin perder extensibilidad ni transparencia.
Pero actualmente están tratando de reemplazar estos polímeros por otros con similares características funcionales, de origen vegetal.

Diario Hoy

http://www.diariohoy.net/accion-verNota-id-49055-titulo-Materiales_amigables

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Innovación Argentina: Investigadores de la UNL y el Conicet tratan frutillas con calcio para que resistan el congelamiento?

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Innovación Argentina: Investigadores de la UNL y el Conicet tratan frutillas con calcio para que resistan el congelamiento?

Posted on 19 octubre 2009 by hj

También inhiben los procesos de oxidación de las hortalizas como acelgas y espinacas para que el frío no altere sus tejidos. Además, analizan cuáles son los procesos ideales de conservación.

Frutillas por rulicamweb.
Foto: propiedad y gentileza de Raúl Pereyra   http://www.flickr.com/photos/rulicamweb/2814397399/

Congelar un alimento para después descongelarlo es una manera óptima de conservarlo durante largos períodos de tiempo. Sin embargo, cuando se descongelan productos como las frutas su estructura puede variar totalmente y convertirse en un alimento poco agradable al consumidor por tener menor consistencia.

Un equipo de investigadores de la Universidad Nacional del Litoral (UNL) y el Conicet estudió diferentes procesos para determinar cuál procedimiento obtiene alimento con mejores atributos.

Según explicó Amelia Rubiolo, investigadora del Instituto de Desarrollo Tecnológico para la Industria Química (Intec) al frente del proyecto, el problema del congelamiento en el caso de la frutilla es mantener la consistencia. Por eso, para preservar esa estructura, los investigadores trataron las frutas especialmente con sales de calcio para otorgarles resistencia.

“Las frutillas poseen un compuesto orgánico denominado pectina que da resistencia a las paredes, por ello cuando más calcio incorporado tienen, más resistentes se vuelven a la acción destructora del frío”, comentó.

Pero la investigadora señaló que no se trata simplemente de mojarlas en calcio, sino de encontrar la forma de que ese elemento penetre la suficiente cantidad en el tiempo del tratamiento y que a la vez no se pierdan otros compuestos muy importantes de las frutas.

Asimismo, sabiendo que con el método ensayado se favorecía la conservación de las paredes, el grupo decidió avanzar un paso más y buscó una alternativa para acelerar el proceso de impregnación. Lo hizo provocando la hidrólisis de las pectinas a través de la acción de una enzima (llamada pectín metil esterasa). De esta manera las pectinas se rompían y captaban más cantidad de calcio y más rápido era el ingreso y la retención.

“Con esta enzima obtuvimos buenos resultados, pero observamos que el éxito dependía del estado de madurez de las frutas. Si el tratamiento se hacía en frutillas que aún estaban un poco verdes, no había prácticamente acción, no se le podía incorporar el calcio y, por lo tanto, no había aumento de la resistencia al congelado. Determinamos entonces que convenía dejarlas madurar unos días más para que el tratamiento fuera efectivo”, aseguró.

Proceso ideal

A la vez estudiaron qué tipo de proceso era ideal en el congelamiento, porque las frutillas podrían enfriarse a través de un congelador, que, sin embargo, es un método muy lento. “Lo mejor es hacerlo a través de un túnel con circulación de aire a través de temperaturas lo más bajas posible. Así, la principal ventaja resulta en que se producen cristales más pequeños en la frutilla y, por lo tanto, se daña menos la estructura de las paredes. Si a la vez hacemos que el enfriamiento se logre a través de la circulación de corrientes, mejoramos la velocidad del congelado. Todo esto se define como coeficiente de transferencia de calor, que cuando más alto menor es el tiempo para congelar los alimentos”, apuntó.

Por esa razón, cuando el coeficiente es mejorado, porque se aumenta la velocidad o se mejora la diferencia de temperatura, se realiza más rápido el proceso y mejoran las condiciones para mantener las características del producto.

Pero el equipo de Rubiolo no se limitó a estudiar sólo los parámetros de tiempo de congelación o cómo debe ser el coeficiente de transferencia de calor, sino que analizó qué sucede cuando el alimento se almacena congelado.

En este caso observaron que la constancia de la temperatura era un factor muy importante, por lo cual determinaron que era preciso evitar cortes de energía, el transporte de los productos fuera de las cámaras de conservación o el traslado a un ambiente menos refrigerado. Obviar ese tipo de cambios contribuye a evitar la formación de cristales grandes en las paredes de las frutillas que destruyen sus estructuras e impiden mantener los requerimientos de calidad, aseveró.

También evaluaron otros parámetros de las frutas más allá de su consistencia y sabor, como los aportes de elementos como las vitaminas C. Por eso, luego de descongeladas hicieron un seguimiento de cuánta vitamina se mantenía según los distintos períodos de conservación y las temperaturas del freezer.

Hortalizas

Los investigadores también ensayaron el congelamiento de hortalizas como espinacas y acelgas. En este sentido, vieron que el trabajo era más sencillo, ya que sólo había que pretratar los alimentos inhibiendo las enzimas de oxidación que modifican el color. El resultado fue que la estructura de las hojas al no ser frescas como las frutillas, fue menos afectada.

“Con los procedimientos empleados en hortalizas obtuvimos mejores resultados que en frutillas frescas. En las verduras hacemos el mínimo tratamiento inhibiendo las enzimas oxidasas. Además no las sumergimos en agua, sino en vapor, que provoca menor alteración del tejido, porque luego el congelamiento destruye un poco la estructura”, dijo Rubiolo.

“Como las hortalizas generalmente se utilizan para cocción, entonces es fácil hacer el tratamiento sin variar la consistencia que se emplea en los productos, pero no sucede así con las frutas, que se utilizan muchas veces para repostería, por lo cual se requiere que la estructura del producto natural sea conservada”, culminó.

http://www.conicet.gov.ar/NOTICIAS/portal/noticia.php?n=4549&t=4

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Un equipo de científicos de la UBA busca reforzar las defensas contra la Tuberculosis

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Un equipo de científicos de la UBA busca reforzar las defensas contra la Tuberculosis

Posted on 14 octubre 2009 by hj

Tuberculosis: buscan reforzar las defensas. La respuesta inmunológica a la infección depende, en gran parte, de la cantidad de una sustancia clave para la producción de linfocitos T.

Tuberculosis: buscan reforzar las defensas

Susana Gallardo
Para LA NACION

Parecía que los antibióticos iban a terminar con la tuberculosis, la enfermedad infecciosa más antigua de la humanidad. Sin embargo, hoy es la de mayor prevalencia, junto con el sida: un tercio de la población mundial está infectada; cada año, hay 8 millones de casos nuevos, y mueren 3 millones. Aquí, cada año, aparecen 11.000 o 12.000 casos nuevos, y mueren alrededor de mil pacientes.

Esto ocurre, entre otras razones, por el abandono de los tratamientos y la resistencia a los antibióticos. Pero las defensas del organismo cumplen un papel central y no todas las personas hacen frente a la enfermedad de la misma manera. Una de las claves es la presencia del interferón gamma, una sustancia que fabrican los linfocitos T, las células del sistema inmune.

«El hecho de que un paciente pueda tener más o menos interferón depende de una cascada de señales en las células, y hemos identificado algunas de las moléculas involucradas», explica la doctora Verónica García, profesora del Departamento de Química Biológica de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA e investigadora del Conicet. Acaba de recibir un subsidio de 300.000 dólares de los Institutos de Salud de los Estados Unidos para trabajar 4 años en el mejoramiento de la efectividad de las terapias.

Los pacientes con tuberculosis suelen abandonar la medicación al sentirse mejor, tras las primeras cuatro semanas. «El tratamiento incluye una asociación de cuatro fármacos por un mínimo de seis meses, plazo que puede prolongarse si se presentan formas pulmonares muy graves», explica la doctora Rosa Musella, del Servicio de Neumotisiología del Hospital Muñiz.

La experta indica que la protección de la vacuna BCG es pasajera y eficaz sólo para las formas diseminadas y graves, en especial en niños y jóvenes. «Muchos grupos de investigación en el mundo trabajan para lograr una vacuna más efectiva, segura y con protección de por vida», dice Musella. Hoy, la BCG se aplica sólo al nacer.

Por otra parte, García señala que los pacientes pueden tener alta o baja respuesta inmunológica frente al patógeno. «Los que están más graves tienen muy disminuida la producción de interferón gamma». Y su administración externa puede tener efectos adversos, por lo que García apunta que «es importante lograr que el paciente pueda producirla en cantidades adecuadas para defenderse del patógeno».

En toda célula ocurre una cascada de señales que activan distintas moléculas hasta llegar a una que, como un interruptor, enciende el gen responsable de la producción de una proteína. En el caso de los linfocitos T, la molécula SLAM activadora de linfocitos, como otras, participa en la regulación del proceso de fabricación de interferón.

«Pudimos demostrar que la SLAM activa un factor que desencadena la producción de interferón», relata Virginia Pasquinelli, becaria del Conicet y primera autora de los trabajos publicados en Journal of Immunology y en The Journal of Infectious Diseases. El equipo detectó también una molécula con la función opuesta: se une a la SLAM e inhibe la producción de interferón; y está elevada en los pacientes que no responden a la terapia.

Cuando la bacteria Mycobacterium tuberculosis ingresa en las vías aéreas, se dirige directamente hacia el pulmón. Y hacia allí van también los macrófagos, que son las células «devoradoras» que rodean al intruso para engullirlo. Pero, para eso, necesitan el estímulo del interferón.

«Al manipular las moléculas, es factible aumentar la respuesta del organismo para que produzca interferón», afirma García. En efecto, los investigadores cultivaron linfocitos T de pacientes tuberculosos con buena y mala respuesta. Mediante anticuerpos monoclonales, pudieron activar la SLAM y así aumentaron los niveles de interferón gamma en los linfocitos T de quienes tenían baja respuesta, hasta el nivel de los que respondían bien al tratamiento.

«Algunas de esas moléculas, que se activan en los pacientes que son buenos respondedores, no muestran actividad en los malos respondedores, y eso es lo que queremos dilucidar ?destaca Pasquinelli?. No sabemos si se debe a una característica de los pacientes o si es consecuencia de la infección con una cepa más virulenta.»

Y agrega: «Aún tenemos que avanzar más para lograr la combinación precisa de moléculas que permita mejorar la terapia». Con un subsidio de la Agencia Nacional de Ciencia y Tecnología el grupo intenta diseñar un método de diagnóstico rápido que pueda producirse en el país.

Musella destaca: «Esta investigación podría ayudar a desarrollar medicamentos y una vacuna más efectiva». También integran el equipo Javier Jurado, Ivana Belén Alvarez y Darío Fernández do Porto.

http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1185415

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Científicos Argentinos desarrollan un recubrimiento que evita la corrosión del acero

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Científicos Argentinos desarrollan un recubrimiento que evita la corrosión del acero

Posted on 30 septiembre 2009 by hj

Fruto de un convenio entre el Conicet y la empresa Siderca, dos investigadores argentinos diseñaron un método de características novedosas que permite producir superficies «superhidrofóbicas», es decir que rechazan el agua a tal extremo que una muy ligera inclinación del material (apenas uno o dos grados) hace que una gota del líquido ruede sobre su superficie.

La innovación, que ya está protegida por una patente, fue publicada en la prestigiosa revista científica Langmuir: «La originalidad de nuestro trabajo radica en que logramos un recubrimiento que se une al acero muy fuertemente y en sólo dos pasos», señala el doctor Federico Williams, profesor de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA e investigador del Conicet en el Centro de Investigación Industrial de Tenaris Siderca, empresa que financió la investigación.

Numerosos estudios dan cuenta de modificaciones efectuadas a la superficie de diferentes materiales con el fin de otorgarles nuevas propiedades y funciones. Así, mediante el agregado de nanopartículas (partículas con un tamaño de una mil millonésima parte del metro) se han obtenido elementos con capacidad de autolimpiarse o autorreparar daños en su superficie. Por ejemplo, lentes que no se rayan, pinturas antigrietas o revestimientos antigraffiti para paredes.

Pero la estabilidad de esas superficies nanoestructuradas y, por lo tanto, su rendimiento dependen en gran medida de la fuerza de unión de las nanopartículas con el material. Muchas de las técnicas desarrolladas consiguen uniones débiles o, cuando logran uniones un poco más fuertes, requieren tres etapas muy controladas.

Williams y María Joselevich, coautora del trabajo, no sólo lograron ahorrar un paso, sino que, más importante aún, consiguieron que cada partícula establezca múltiples uniones con la superficie del metal: «Las partículas que diseñamos se adhieren muy fuertemente y, además, lo hacen de manera espontánea, con lo cual evitamos un paso, que es el de la preparación previa de la superficie del metal», consigna Williams, que volvió a la Argentina tras diez años de trabajo en la Universidad de Cambridge, Inglaterra.

A veces sucede que la observación de la naturaleza permite encontrar soluciones de problemas tecnológicos. De ese modo, el descubrimiento de que la superficie de las hojas de la flor del loto se mantiene permanentemente limpia condujo al estudio de su estructura y a la comprensión del fenómeno de superhidrofobicidad, denominado «efecto loto».

El efecto de autolimpieza de las hojas de loto, explica Williams, se debe a que tienen una superficie con una estructura que la hace extremadamente hidrofóbica, de tal manera que el agua no se absorbe, sino que rueda y arrastra la suciedad.

«Microscópicamente puede observarse cómo una superficie con dos tipos de prominencias, unas más grandes, del orden del micrómetro (millonésima de metro), y otras más pequeñas, del orden del nanómetro (mil millonésima de metro), que están incrustadas en las primeras. Esa estructura, llamada de doble rugosidad, es una de las condiciones para que haya superhidrofobicidad», agrega el experto.

Con el modelo de la hoja de loto presente, los investigadores diseñaron micropartículas y nanopartículas de óxido de silicio -«es un material muy barato y relativamente fácil de manipular químicamente», aclara Williams- con un grupo químico altamente reactivo unido a ellas: «Cada partícula lleva uno o más grupos diazo y eso es lo que les permite establecer una o más uniones espontáneas con el acero», indica, y destaca: «Expusimos el acero superhidrofóbico a diferentes solventes y a distintas temperaturas y comprobamos que las partículas seguían unidas a la superficie del material, lo que demostró que la unión era fuerte».

Williams aclara que todavía falta evaluar si este desarrollo es económicamente viable en gran escala: «La empresa decidió patentarlo porque es una tecnología original que, en principio, evitaría la corrosión del acero. También, permitiría exponer maquinaria de acero a temperaturas muy bajas en zonas donde el agua se condensa sobre su superficie y afecta su funcionamiento», considera, y añade: «En realidad, nosotros empezamos con este tema por simple curiosidad. Hoy hay una potencial utilidad tecnológica que surgió desde la curiosidad científica». (APF.Digital)

http://www.conicet.gov.ar/NOTICIAS/portal/noticia.php?n=3623&t=4

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Tras el rastro de los primeros Argentinos

Posted on 12 septiembre 2009 by hj

INVESTIGACIÓN DEL CONICET – En Neuquén se estudian restos humanos de 10 mil años de antigüedad, para conocer las costumbres de los primeros habitantes de nuestro territorio

Investigadores de distintas disciplinas, apoyados en modernas tecnologías y el desarrollo de la genética, estudian restos de pobladores de Neuquén de hace 10.000 años para desentrañar su cultura y costumbres.

Hasta hace pocos años eran escasos los conocimientos acerca de los antiguos grupos humanos que habitaron lo que hoy es el territorio neuquino, pero en virtud de una investigación iniciada en el año 2000 se registraron grandes avances.

Cómo eran, qué comían, cuáles eran sus costumbres, actividades, ritos, enterramientos; qué relación tenían con las plantas, con los animales; qué rol cumplían los hombres y las mujeres en esas primeras poblaciones, son algunos de los interrogantes. Para responderlos está la investigación de un equipo de expertos en distintas disciplinas del área de Patrimonio Cultural de la provincia de Neuquén.

La coordinadora del programa de investigación, Claudia Della Negra, explicó a Télam que el trabajo se basa en distintos sitios arqueológicos que fueron hallados en el territorio neuquino. «Estamos trabajando con restos óseos y materiales asociados a ellos -como cerámicas- con una antigüedad que va desde los diez mil años hasta los 190», dijo.

Puntas de flecha, piedras de distinto tamaño, restos de cerámicos, restos de huesos humanos, un cráneo con deformaciones provocadas adrede a los recién nacidos en un rito que aún no encuentra explicación, invaden el laboratorio del área de Patrimonio Cultural e Histórico de la Dirección de Cultura de la provincia. «Las preguntas que nos hacemos en lo que es bioantropología son quiénes eran, desde dónde llegaban y hasta dónde fueron para conocer las migraciones», indicó.

«Hasta la aparición de la cerámica eran grupos nómades que viajaban pero se casaban con determinados grupos. Había intercambio de mujeres», agregó. Ejemplificó que «hace 1.200 años en el río Grande de Mendoza en un margen del río había grupos agricultores que hacían cerámica y en el otro había grupos cazadores que tuvieron relación con los valles neuquinos. Y un grupo de un lado no se mezclaba con otro».

Uno de los aspectos más interesantes de la investigación se refiere a cuestiones de género.
«Hasta ahora no hemos encontrado indicios de violencia doméstica o familiar, como se la denomina hoy. Sí sabemos qué rol o función desempeñaba cada uno. Por ejemplo, la mujer llevaba a sus pequeños hijos en la espalda con un soporte hecho de tablas y ataba la cabeza de la criatura a esa estructura. Además llevaba mucha carga porque recogía leña, piedras y semillas de las plantas», explicó.

Agregó que la mujer «era la encargada de la molienda de las semillas para el alimento y no se alejaba demasiado de su lugar para cumplir con estas tareas. En cambio, el hombre caminaba largas distancias y los restos revelaron fuertes deformaciones en las rodillas y en los dedos de las manos, tal vez por las tareas que hacían», indicó.

Dijo que «eran muy buenos talladores de piedras que usaban para los enterramientos. Los muertos eran enterrados a unos 50 centímetros de profundidad y los señalamientos se hacían con estas piedras talladas todas en forma trapezoidal».

A propósito de los alimentos, los estudios determinaron que estos grupos humanos estaban muy bien nutridos.

Todos estos avances fueron logrados en los últimos años mediante los estudios genéticos encargados a laboratorios especializados a través del ADN obtenido de los restos óseos hallados en sitios arqueológicos y otros materiales como plantas, animales y cerámicas. El equipo de investigadores está integrado por 17 profesionales de distintas disciplinas, la mayoría de ellos desarrollan actividades en el Conicet en diferentes puntos del país y trabajan puntualmente en su especialidad.

http://www.criticadigital.com/index.php?secc=nota&nid=29518

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DANIEL PAZ & RUDY | Página 12

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