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Diez años de repunte científico

Posted on 04 octubre 2014 by hj

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El satélite argentino de observación climatica y oceanográfica SAC-D.

Por Ignacio Jawtuschenko
Los ciclos en los que reverdeció la ciencia en nuestro país coinciden con momentos históricos regidos por un paradigma de desarrollo. A partir del 25 de mayo de 2003, hace hoy diez años, se pudo demostrar que para contar con más y mejor ciencia y tecnología argentina, había que tomar decisiones ciento por ciento políticas, que la ciencia –inseparable de la política– es uno de los instrumentos de poder para producir cambios sociales, y que el nivel de producción de conocimientos es uno de los indicadores que distingue a los países ricos de los pobres, después de décadas en las que la política liberal estaba desinteresada del quehacer científico y escasos recursos del Estado la financiaban.

Hoy cada vez más investigadores locales publican en revistas prestigiosas y un plan estratégico nacional orienta la actividad a partir del diagnóstico de necesidades, vacancias y prioridades, determinadas por decisiones que se toman en el interior de instituciones y organismos, casi siempre todavía desconocidos para la mayoría de la sociedad.

Durante estos diez años se inició la repatriación de científicos y se frenó la fuga de cerebros, se federalizó la actividad para atender a las demandas locales, se mejoraron los salarios, se incrementó el presupuesto y se sacó a la ciencia del coma profundo en el que la había dejado Domingo Cavallo. Recordemos, los científicos durante el menemismo representaban un gasto inútil, y había que mandarlos a “lavar los platos”. Además de intentar privatizar los organismos científicos, en los años ’90 el Estado argentino pagó fortunas en retiros voluntarios a investigadores que se llevaron consigo conocimientos que no pudieron ser recuperados. Si bien el ataque no fue sanguinario como con el golpe cívico-militar de 1976, el ajuste neoliberal y el pensamiento mágico de los años ’90 fueron una guillotina para desa-rrollar una política científica independiente.

A partir de 2003 comenzó la desmenemización, revirtiendo décadas de exclusión educativa, bajo nivel de inversión en ciencia, escasos recursos humanos y un sistema nacional de innovación débil y poco articulado, que estimulaba la fuga de científicos. Desde 2003, la materia gris es valorada en la Argentina, y cada año, por ejemplo, se incorporan al Conicet 500 investigadores y 1500 becarios. El Conicet tiene ahora unos 18 mil integrantes, entre los que hay 6500 investigadores (en 2003 eran 3800) y más de 8500 becarios. Con esto, el paisaje en los centros de investigación de todo el país cambió y están repletos de jóvenes que garantizan el trasvasamiento generacional.

Regreso de científicos

Si bien últimamente está vinculado con la crisis que azota a los países centrales, el regreso de más de 880 científicos al país desde 2004 es una señal de estos tiempos.

No hay cifras oficiales, pero se estima que, en el exterior, hay entre 4000 y 5000 científicos argentinos. Para cualquier política de ciencia, los recursos humanos son fundamentales. Por ello en 2008 la repatriación de científicos fue declarada política de Estado. Fenómenos como la fuga de cerebros y la pérdida de talentos afectan a los países periféricos, y la Argentina fue uno de los países de América latina que más investigadores aportó a las naciones desarrolladas.

Cabe recordar que en pleno gobierno militar de Juan Carlos Onganía, en la llamada Noche de los Bastones Largos de septiembre de 1966, 1300 técnicos y científicos se fueron del país y más de 6000 abandonaron la UBA. La universidad era considerada “un nido de subversivos”. Durante la última dictadura genocida, por lo menos 3000 profesores, personal administrativo y estudiantes fueron expulsados de las universidades por razones políticas. En el Conicet se cesanteó a casi un centenar de investigadores. Las noticias sobre científicos desaparecidos circulaban profusamente en periódicos y revistas científicas del mundo.

Innovación con inclusión

En estos diez años aumentó un 68 por ciento el egreso de las universidades, lo cual equivale a inclusión y movilidad social ascendente. El caso de la Universidad Nacional de La Matanza es ejemplar: el 90 por ciento de sus 46 mil alumnos son la primera generación de universitarios de sus familias.

También se concretaron las más importantes obras de infraestructura en los últimos 50 años. Se construyeron 91 mil metros cuadrados de los 120 mil que se necesitaban en materia de infraestructura científica. El Programa de Desarrollo de la Infraestructura Universitaria, orientado a financiar el desarrollo de la infraestructura física universitaria, ha financiado 206 obras (terminadas y en ejecución) por un total de 748,7 millones de pesos en el período 2005/2012, y el Plan Federal de Infraestructura del Ministerio de Ciencia, en marcha a partir de 2008, ha atendido cincuenta obras de institutos de investigación, con ejecución en dos etapas. En la primera se financiaron obras por 319,1 millones de pesos y la segunda prevé 402 millones de inversión.

La inversión pública en innovación y desarrollo (I+D) alcanza el 0,62 por ciento del PIB, pero, a pesar del ejemplo que viene dando el Estado, es escasa la inversión privada. La diferencia está en la cultura empresaria y la matriz productiva. En Japón, donde toda empresa es sinónimo de innovación y tecnología, la inversión privada en I+D cuadruplica la pública, y supera el 2,5 por ciento del PIB.

La ciencia y la tecnología nunca existen en el vacío. Se desenvuelven e interaccionan con un contexto político, económico, social y cultural definido. Por eso la ciencia no puede ser neutral.

La maquinaria científico-tecnológica está alineada tras un proyecto de industrialización y su impulso requiere de planificación económica. En el mundo de hoy no hay lugar para paradigmas de ciencia aislada de lo productivo. La riqueza de las naciones depende y dependerá cada vez más de su capacidad de crear y utilizar conocimiento.

Es por eso que en pocos años la Argentina pasó de mandar a los científicos a lavar los platos a sentarlos a la mesa de la toma de decisiones. La creación del Ministerio de Ciencia, la megamuestra Tecnópolis, la señal Tec TV, como parte de la celebración del Bicentenario, es un mensaje claro: el conocimiento tiene que ir del laboratorio al parque industrial y no del tubo de ensayo a un estante en la biblioteca.

Un área en la que se lleva adelante esta revolución pacífica, silenciosa y contundente es en el área nuclear. La CNEA, que fue casi destruida por los gobiernos anteriores, fue puesta de pie. Hoy en día se está construyendo el primer reactor nuclear de diseño ciento por ciento argentino, el Carem; se está volviendo a enriquecer uranio en Pilcaniyeu, y en general se han puesto en marcha todos los sectores estratégicos nucleares que permiten pensar que en algún momento podamos ser considerados líderes en exportación de tecnología nuclear.

Algo que ocurrió en el año 2005. La exportación “llave en mano” más grande de la historia de la Argentina fue el reactor que Invap vendió a Australia, el Opal, construido para la Ansto, Agencia de Ciencia y Tecnología Nuclear de Australia. Una operación de ese tipo, sostenida con el trabajo de cientos de personas calificadas, ubica al país entre los líderes en el desarrollo de alta tecnología, y tiene un efecto derrame en cuanto a la confianza del país como proveedor de tecnologías.

Logros

En diez años se desarrollaron semillas que soportan sequías. Se finalizó la construcción de la Central Nuclear Atucha II, se clonaron especies amenazadas de extinción. Se puso en marcha la primera planta de Sudamérica que fabrica anticuerpos monoclonales. Se exportan radioisótopos, insumo clave para la medicina nuclear. La vaca Rosita produce leche maternizada; se desarrolló el Yogurito, un yogurt probiótico que incluye bacterias beneficiosas para los chicos. Se desarrolló el Bio Jet, un biocombustible para aviones. Desde el Observatorio Pierre Auger, en Mendoza, se avanzó en el estudio de los rayos cósmicos. Se inauguró el mayor laboratorio de bioseguridad de América latina preparado para investigar bacterias, virus y parásitos. Se fabricó el satélite SAC D que lleva un año en órbita. La empresa Arsat construye tres satélites de comunicaciones. Se exportó un reactor nuclear a Australia. Volvieron a funcionar los Astilleros de Río Santiago, fábrica de barcos nacionales; empresas argentinas desarrollaron micromáquinas y nanosensores. Se desarrolló un innovador método de fertilización no invasiva; grupos participan en proyectos de punta como el Colisionador de Hadrones (LHC). Se elaboró un cóctel para el retardo de crecimiento de tumores, entre otros tantos logros. Más que a méritos individuales, son avances que deben entenderse en el marco del fortalecimiento y jerarquización de la actividad científica.

Y después…

Todas las señales indican –como el plan Argentina Innovadora 2020– que se busca impulsar la innovación productiva e inclusiva, sobre la base de la expansión, el avance y el fortalecimiento del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación. Por ello es preciso profundizar las políticas transformadoras y comunicar a la sociedad la trascendencia de los avances de esta década, dado que la ciencia no puede avanzar si no se la acompaña con una debida conciencia de las mayorías.

Es decir, con la reconstrucción y articulación del sistema científico nacional en marcha, es tiempo de movilizar, ampliar los espacios para la discusión de las políticas científicas, incrementar la circulación pública del trabajo de los organismos científicos, ampliar los espacios de popularización, continuar acercando la ciencia a la sociedad, vinculando los avances de la ciencia con el desarrollo humano. Explicar que la ciencia no es solamente teoría básica, sino fruto de una política para resolver demandas sociales o estratégicas. El futuro se inventa.

Fuente : Pagina 12

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/futuro/13-2849-2013-05-26.html

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Ciencia argentina, el valor agregado

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Ciencia argentina, el valor agregado

Posted on 20 agosto 2012 by hj


Foto:www.argentina.ar

 

La Argentina fue durante años el semillero de científicos de América Latina. Las crisis sociales y económicas los hicieron emigrar hacia el primer mundo. Pero las puertas de la investigación y el desarrollo tecnológico se abren nuevamente en nuestro país.

Fuente:DEFTV argentina

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El seleccionado Sub 20 de la ciencia

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El seleccionado Sub 20 de la ciencia

Posted on 03 abril 2011 by hj

Para poner a punto sus presentaciones, la semana última se reunió la delegación local que participará en la Feria Internacional Intel-ISEF

El seleccionado Sub 20 de la ciencia

Los chicos de todo el país que competirán por uno de los premios de la Feria Internacional de Ciencias Intel-ISEF. / Rodrigo Néspolo
Fabiola Czubaj
LA NACION
Cuando el próximo 8 de mayo se abran las puertas del imponente Centro de Convenciones de la ciudad de Los Angeles, en los Estados Unidos, más de 1500 adolescentes de 60 países ingresarán con la ilusión de obtener uno de los premios internacionales más importantes a los descubrimientos juveniles en la Feria Internacional de Ciencia y Tecnología Intel-ISEF 2011.
Allí competirán los diez proyectos argentinos ganadores de la competencia nacional, que el año pasado les aseguró un lugar entre los cientos de stands agrupados por categoría, y en los que estos jóvenes investigadores deberán exhibir y explicar sus proyectos a entre 6 y 10 de los 1200 expertos en ciencia y tecnología que actuarán como jueces.
Y el idioma no será una barrera para que nuestro Sub 20 los convenza de que sus inventos o descubrimientos merecen alguno de los Grandes Premios, que en total suman cuatro millones de dólares, o alguna de las distinciones de las sociedades científicas e instituciones de investigación y desarrollo más importantes del mundo. Ya sea porque puedan defender su proyecto en inglés o porque soliciten ayuda a uno de los 500 intérpretes. El año pasado, la delegación argentina obtuvo un segundo lugar en los llamados Grandes Premios Intel-ISEF.
«La calidad de los proyectos que viajarán este año es muy buena -aseguró Mariana Iribarne, gerenta de Asuntos Corporativos de Intel, que trabaja junto con el Ministerio de Educación para la participación de los equipos en la feria-. Los estudiantes que viajan son la punta del iceberg de un extenso camino recorrido en las ferias provinciales y la nacional, en las que participaron más de 600 chicos.»
Este año es la 62a. edición de la competencia creada por la ONG Science Service, con sede en Washington (Intel es su principal sponsor desde hace 15 años). Allí, los argentinos compartirán tres días con los autores de los más de 1200 proyectos en 17 categorías de las ciencias.
Expectativa y ansiedad
Todos los equipos se reunieron en esta ciudad para empezar a darles forma final a las presentaciones. Por momentos, era evidente que las expectativas de los docentes superan las de los chicos, que, por ahora, parecen equilibrar mejor la ansiedad por la competencia y el entusiasmo por la aventura del viaje.
«¡Nerviosos, no…! Contentos, sí, porque estamos muy ansiosos por llegar a otro mundo tan distinto del que tenemos», confió Erick Zalazar (18), de la EET N° 2 de Resistencia, Chaco. Con Luis Zampar (19), desde 2009 vienen poniendo a punto un sistema de alarma para el hogar.
Consta de un conjunto de sensores de movimiento, magnéticos o por ultrasonido, que se instalan en las puertas y las ventanas de la casa. Cuando detectan algún movimiento, envían una señal al sistema central, en el que un celular cargado con un crédito de 10 o 15 pesos genera una llamada de aviso al celular del usuario. «Le estamos haciendo los últimos ajustes y metiéndole mucha pila», aseguró Erick.
Dos equipos llevarán proyectos sobre el agua. Uno, de Caleta Olivia, Santa Cruz, puso a prueba un método avanzado de oxidación para purificar aguas residuales de la explotación petroquímica. Para sus autores, Federico Cuilliere y Sebastián Semenza, de la Escuela Industrial N° 1, este sistema sería más eficiente que los tradicionales. En tanto, los alumnos porteños David Varlotta y Ruth Maurete Jaime, de la Escuela Técnica N° 12, presentarán un sistema autónomo de destilamiento de agua que combina la evaporación y la condensación para remover sustancias como el cianuro y el arsénico. El equipo optó por completar el proceso con biotecnología: aprovechó la capacidad del helecho Pteris v ittata para «absorber e hiperacumular» los residuos del arsénico.
El equipo de Nahuel Gaillard y Karen Mogni, de la Escuela N° 18, de San Cipriano, Entre Ríos, expondrá sobre las consecuencias del uso de plaguicidas en los campos de Colonia San Cipriano, mientras que Florencia Baudry y Aylen Caballero, del Instituto San Bernardo, de la costa bonaerense, responderán: «¿Qué onda con nuestras playas?». Aplicando un método de medición adaptado por geólogos del Centro de Geología de Costas, del Conicet, al cordón de dunas de San Bernardo y Costa Azul, confirmaron que la apertura de bocacalles para acceder a la playa modificó un 100% su perfil, no así en Costa del Este, donde se utilizaron pasarelas de madera sobre los médanos.
En tanto, Clara Duarte y Emilce Espinoza, de la EPES N° 78 de Colonia Presidente Yrigoyen, Formosa, explicarán en Los Angeles la importancia de revertir la tala de la espina corona, utilizada como leña y en la fabricación de carbón, porque «al incorporar nitrógeno y materia orgánica» es un recurso natural «restaurador del suelo y purificador del aire».
Braian Lescano, del Centro de Educación Técnica N° 14 Agroindustrial, de Allen, Río Negro, difundirá el alto valor nutricional de los frutos del olmo, las sámaras. También estarán Leonardo Sorasio (18), Nahuel Mirande (18), Federico Burgo (17) y César Acuña (19), de la Escuela de Educación Media N° 5 de Azul, provincia de Buenos Aires. Ellos se convirtieron en verdaderos detectives literarios para responder de dónde proviene el temor a una sociedad secreta que dejó su impronta en su ciudad, la masonería. «Lo más interesante fue ver cómo las primeras personas que entrevistamos se referían a la masonería como a algo tabú -dijo Leonardo-. Pero después tuvieron otro punto de vista. Hubo maestros masones que se enteraron de que estábamos haciendo esta investigación y así pudimos entrevistarlos.»
Habilidades matemáticas
Dos equipos demostrarán sus habilidades matemáticas.
Leandro Pérez y José Sales, de la Escuela Provincial de Comercio N° 7, de San Pedro, Jujuy, construyeron un jardín en el patio de la escuela que respeta el número de oro.
Cintia Branca y Yanina Mansilla, de la Escuela de Enseñanza Media N° 318 de Díaz, Santa Fe, construyeron una cinta de Moebius, algo así como una banda con una sola cara, y la aplicaron a una melodía aún más intrigante. «El canon cangrejo», de Bach, se va repitiendo cíclicamente y eso sucede porque tiene la misma cantidad de notas al inicio y al final. Es la representación del infinito», explicó Cintia (18), que con Yanina están realizando los últimos ajustes del proyecto, con la ayuda de un matemático y de un astrónomo. Vehemente defensora de «desestructurar la enseñanza de la matemática», dijo: «Integrar la delegación de la Argentina va a ser una experiencia única».

Fuente : La Nacion

http://www.lanacion.com.ar/1362452-el-seleccionado-sub-20-de-la-ciencia

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Ciencia Argentina en crecimiento : El Conicet termina el año «para arriba»

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Ciencia Argentina en crecimiento : El Conicet termina el año «para arriba»

Posted on 23 diciembre 2010 by hj

Se termina el almanaque y, entre días de calor infernal, reencuentros nostálgicos, brindis y buenos deseos, se desata la fiebre de los balances


Nora Bär

Como corresponde, la doctora Marta Rovira, astrofísica y primera presidenta del Conicet, presentó esta semana un detallado informe de situación que, más allá de algunas materias pendientes por la propia dinámica de crecimiento (¡siempre las hay, cuando el proyecto es ambicioso!), fue realmente optimista: mostró una institución en expansión y en pleno rejuvenecimiento gracias al ingreso de 500 nuevos investigadores (de los entre 800 y 900 doctores que produce anualmente el país) y alrededor de 1500 becarios, al aumento de presupuesto y a una nueva visión de cuál es el papel que le cabe a la ciencia en este momento del país.

Una de las señales más claras de la atmósfera positiva que se vive en el ambiente científico local es el creciente retorno de investigadores. «Todos tienen un currículum muy bueno, trabajaron en instituciones importantes… Sólo este año hubo 96 presentaciones», dijo Rovira, que luego aclaró que el número de científicos repatriados ya está por alcanzar los 800.

Actualmente, el Conicet posee 12 centros científicos y tecnológicos, y dos instituciones interdisciplinarias en las que trabajan 6350 investigadores, 8122 becarios y 2309 técnicos y personal de apoyo. Su presupuesto ronda los 1420 millones de pesos. Tiene en ejecución 33 nuevas obras que agregarán 60.000 m2 de infraestructura en todo el país. Firmó más de 140 convenios con empresas e instituciones, ofreció más de 400 asesorías y servicios tecnológicos de alto nivel, y atendió pedidos de vinculación tecnológica de más de 60 empresas.

Entre los principales objetivos para el año próximo, figuran aumentar e intensificar la descentralización, la relación con las universidades y la vinculación tecnológica.

¿Un símbolo de esta nueva etapa? El renovado sitio web (www.conicet.gov.ar), que acaba de inaugurarse y que esta semana recibe al visitante con una espectacular foto del sol…

http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1335894

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Los avances de la ciencia Argentina

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Los avances de la ciencia Argentina

Posted on 15 diciembre 2009 by hj

En una entrevista, el ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva (MinCyT), Lino Barañao, anunció la creación de un canal de TV dedicado a acercar la ciencia a la empresa y explicó cómo intenta generar políticas de largo plazo

En el estricto sentido de la palabra su gestión es incomparable. Él lo sabe y se lo toma con humor cuando dice que están «recién aterrizados». Lino Barañao es el primer ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva (MinCyT) que ha tenido la Argentina. Desde que hace dos años, el actual gobierno de Cristina Kirchner decidió que la Secretaría de Ciencia y Tecnología suba un escalón en el organigrama al rango de ministerio este doctor en ciencias químicas en la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA, especializado en biotecnología, se hizo cargo de la nueva institución.

En su discurso existe un optimismo claro, cree que el país se encuentra en su adolescencia y entiende que esto es lógico teniendo en cuenta nuestro pasado. Quizás por su formación científica hace un análisis de la actualidad lejana de lo que muestran los medios y si bien reivindica la relación entre política y ciencia, no pareciera ser un defensor dogmático del Gobierno. Salvo algún caso puntual, como las críticas que recibió en relación a un estudio sobre el glifosato , no ha tenido mayores trabas en su gestión. El ministro también es una rara mezcla de visión de largo plazo, por su formación, y pragmatismo para vincular ciencia y empresa en la actualidad. En la serie de entrevistas de cara al Bicentenario, en su despacho situado en la avenida Córdoba donde se encuentra la maqueta de la futura sede del ministerio en las ex Bodegas Giol, Barañao opina sobre el país en un mano a mano con lanacion.com.

– ¿El Bicentenario es una fecha que puede motorizar una oportunidad real de lograr algún avance o es una propuesta que puede quedar sólo en lo abstracto?

– Creo que es una fecha para hacer un balance y relanzar el país hacia un nuevo objetivo, me parece que estos ejes del Bicentenario son muy claros: ciencia y tecnología, federalismo e integración latinoamericana, son ejes muy distintos a los del primer centenario donde se creía en un modelo agroexportador elitista mirando hacia Europa.

– En ese contexto, y a dos años de la creación del ministerio, ¿cuál es su balance?

– Hasta la creación del ministerio ha habido buena ciencia basada en el voluntarismo de individuos y un financiamiento ecléctico. Se pensaba en la ciencia como un factor cultural y no como un disparador de la economía. Nosotros apuntamos a achicar esa brecha entre ciencia y economía, creemos se tiene que apuntar a generar trabajo de calidad para mejorar a la sociedad. Por algo nuestra denominación incluye «innovación productiva», ese no es un agregado inocente.

Estamos convencidos de que la Argentina puede ser un país que basa su economía en el conocimiento. Hasta ahora se ha basado en los recursos naturales y esto es una base importante, pero no es excluyente. No podemos dar trabajo de calidad a la población basados en los recursos naturales.

– Pero, ¿cuál es la propuesta de su ministerio frente a esto?

– Tenemos una expectativa marco, una suerte de folleto turístico, que nos dice adónde tenemos que ir. No tenemos todos los detalles, pero tenemos en claro que queremos ser un país desarrollado que basa su economía en el conocimiento, nuestras acciones concretas apuntan todas a esa meta.

Los últimos estudios mostraban 120 áreas prioritarias, eso es políticamente correcto pero se queda en el universo de lo posible, cuando uno entra a trabajar en detalle se da cuenta que los sectores clave son salud, energía renovable, agroindustria y desarrollo social. A esto se le suman plataformas de tecnología que le dan nuevas soluciones a estos problemas que son la biotecnología, la nanotecnología y la tecnología de la información y la comunicación. En esa red de siete variables que se cruzan tenemos mucho por hacer.

Creo que tenemos que desarrollar sectores tecnológicos donde la Argentina tiene que ser altamente competitiva e inclusiva. No estamos en un país como la India donde hay 700 millones de personas por abajo del límite de pobreza lo que hace impensable incluirlos en un trabajo de calidad en el presente siglo. En cambio, la Argentina con menos de 50 millones de habitantes puede tener un nivel de vida como cualquier país europeo si nos basamos en el conocimiento.

– ¿Cómo llegaron a priorizar estas áreas entre tantos campos de trabajo?

– No es una decisión arbitraria, hemos analizado y tomado en cuenta la opinión de todos los sectores. El principal trabajo es tratar de instalar esto para que sea un rumbo que se pueda mantener por décadas. Hasta ahora creo que lo estamos logrando.

– Pero tendrá algún opositor al que no le termina de cerrar su gestión enfocada en la tecnología, ¿no?

– No tanto. Lamentablemente no hay referentes de la oposición relacionados con ciencia, pero sí referentes con otras visiones políticas que están de acuerdo en nuestros grandes trazos. Los únicos que se nos oponen sistemáticamente son muy pocos y plantean que hay que volver a la agricultura orgánica, eso es realismo mágico latinoamericano. También están quienes se oponen al trabajo en tecnología pero no hay que renunciar a la tecnología como si fuese algo inherentemente dañino.

Nosotros queremos propagar el modelo de empresas como Invap a distintos sectores, no hay voces en contra de eso, tenemos una muy buena base de recursos humanos, con desarrollos innovadores y pequeños empresarios que empiezan a ser altamente competitivos. Lo que tenemos que lograr es llevarlos de ser una empresa de 3.000.000 de dólares a otra que genere 200 millones de dólares en el mercado global.

Falta el acompañamiento del Estado en este proceso, Brasil lo tiene. Ellos cuentan con un banco de desarrollo que financia con subsidios, Brasil lo apoya en ese proceso y apoya al cliente para que le compre. Acá el empresario asume el riesgo crediticio para ser innovador, esto es muy rescatable.

– ¿Piensa en ir hacia un modelo similar al brasileño?

– Sí, estamos pensando en crear un fondo de garantías para empresas tecnológicas que no existe en el país. Estamos viendo si a través del BID se puede crear un fondo para que esa Pyme pueda tener crédito por el banco. Ahora tenemos la posibilidad de financiar con Anses a tasas razonables y eso es muy interesante desde lo social porque crea empresas nuevas.

– Se suele hablar del peso de la ciencia en un país por el porcentaje de PBI que moviliza, en la Argentina este número está por debajo del 1% recomendado, ¿qué opina de esto?

– Las estimaciones sobre el peso de ciencia y tecnología en el PBI van del 0,47 al 0,6. Si se suma todo el presupuesto de ciencia y tecnología del estado da 0,40 y pico, a esto se le agrega la inversión del sector privado que suele desembolsar poco. Pero eso no es culpa del empresariado argentino sino que la mayor parte de las firmas no tienen base tecnológica, esa matriz productiva es la que baja la inversión en tecnología.

– De hecho, las empresas locales invierten lo mismo que una empresa estadounidense, como Motorola o Microsoft, en porcentaje de sus ingresos, simplemente necesitamos más empresas de ese tipo.

– El incremento al 1 por ciento del PBI que es un nivel basal que se considera adecuado tiene que ir acompañado de esto, el monto que se dedica a investigación desde el Estado es un récord histórico, pero tenemos una limitación de recursos humanos, para tener el uno por ciento necesitamos casi el doble de investigadores y no los tenemos. Esto es un crecimiento gradual en el que no tiene sentido forzarlo, Venezuela hizo el intento de subirlo al 3 por ciento y no tiene donde meter la plata, ésta termina dentro de las empresas disfrazada de cualquier otra manera.

-Usted dice que hay que acercar la ciencia a la comunidad. ¿Qué proyectos concretos tiene en ese sentido?

– Estamos trabajando fuertemente en la divulgación de las ciencias. Estamos pensando en la iniciativa de tener un canal de televisión donde llevemos no sólo la divulgación científica que ya se ve en los medios internacionales y en Encuentro, apuntamos a llevarle ideas al empresario Pyme para que pueda ver el ejemplo de un posible competidor que está comprando tecnología y le va bien. Eso se está pensando para aire, como un canal de TV digital.

Tenemos que romper la idea del arquetipo de empresario que es el tipo gordo de avanzada edad, que no tuvo formación universitaria ni siquiera, pero fue muy hábil especulando, creo que una de las bases de este proceso es trabajar con arquetipos diferentes.

– ¿Cuándo creen que estará en marcha este canal?

– Lo estamos pensando ahora, estamos armando la unidad especial en el MinCyT y queremos tener algunos programas al aire el año que viene. El canal de tv digital de Canal 7 se supone que empieza en marzo así que por lo pronto empezaremos en Encuentro divulgando los casos exitosos que han sido financiados por el Fondo Tecnológico Argentino.

– ¿Qué rol tienen en este armado las ciencias sociales?

– Son el traductor ineludible de estos cambios que le están pasando al ciudadano común, que necesita que alguien le interprete. Hoy están pasando cosas más interesantes que las que pasaron en toda la historia y hay más gente interesada en lo que menganito dijo de fulanito. Me parece que hay que centrarse en cosas que están pasando. A las ciencias sociales le pido lo mismo que a las ciencias duras que tengan alguna inclusión en la realidad, que adviertan para qué puede servir lo que está haciendo y las consecuencias positivas o negativas de esto.

– Las ciencias sociales tienen que informarse adecuadamente de los cambios que están sucediendo en las tecnologías, de la misma manera en que me parece inadmisible que un científico de ciencias duras no tenga conceptos de filosofía, antropología y ciencias sociales. De hecho, estoy enseñando bioética en Exactas porque me parece inadmisible que un biólogo no tenga un contexto ético en cual moverse. Lo mismo pasa con las ciencias sociales, alguien tiene que explicarle como se está moviendo la tecnología, porque si no va a opinar sobre un organismo transgénico desde una perspectiva económica, entonces piensa que transgénico es igual a una compañía multinacional cuyo objetivo final es esquilmar a los países en vías de desarrollo, si solo piensa eso y no entiende cuál es la revolución biológica de las nuevas tecnologías y cómo eso puede mejorar la producción de alimentos, el medio ambiente, la cura de enfermedades va a tener una visión parcial. No va a pensar en el ciudadano común, se va a poner en un bando o en el otro y no se van a entender, porque si alguien de las ciencias sociales discute con alguien de las ciencias duras es como un marciano tratando de entender un partido entre River y Boca.

Fuente: La Nación.

http://www.argentina.ar/_es/ciencia-y-educacion/C2868-los-avances-de-la-ciencia-argentina.php

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DANIEL PAZ & RUDY | Página 12

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