Encontraron que los pobladores del delta entrerriano se defienden de las crecidas con los mismos métodos que se utilizaban hace más de mil años
Un grupo de arqueólogos de la Universidad Nacional de La Plata logró determinar que los actuales habitantes del Delta del Paraná continúan enfrentando las crecidas e inundaciones utilizando técnicas aborígenes con más de mil años de antigüedad. Las conclusiones de esta y otras investigaciones serán presentadas en el VI Congreso de Arqueología de la Región Pampeana Argentina, que se realizará desde mañana y hasta el 23 de septiembre en la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la UNLP.
Según se informó en la casa de altos estudios, desde hace 5 años, científicos comandados por el arqueólogo de la UNLP Mariano Bonomo, realizan excavaciones en las islas entrerrianas de los departamentos de Victoria, Diamante y Gualeguay, donde hace más de un milenio establecieron sus campamentos grupos aborígenes conocidos como Chaná-Timbu.
Para mantenerse a salvo de las inundaciones, los indígenas litoraleños construyeron montículos de tierra que les permitían elevar hasta 3 metros el nivel de la superficie. De esta manera lograban protegerse incluso durante las peores crecidas del Río Paraná.
Bonomo explicó que estas formaciones artificiales siguen siendo utilizadas por los actuales pobladores de las islas del delta; incluso, muchos de ellos emulan a los antiguos Chaná-Timbú y construyen sus propios montículos para la práctica de la ganadería y la apicultura.
VINCULO
El investigador de la UNLP destacó que «estos hallazgos sirven para reafirmar que, a diferencia de lo que se piensa, tenemos un vínculo cultural muy fuerte con lo prehispánico; que nuestra historia no arrancó con la conquista. Es importante comprender que, en pleno siglo XXI, estamos usando un paisaje construido hace mil años y esa estrategia de ocupación del ambiente sigue siendo funcional y útil para los puesteros y pescadores del Delta».
Las excavaciones permitieron además establecer con certeza que estos grupos aborígenes practicaban la horticultura -además de la caza, la pesca y la recolección- sobre esos cerritos artificiales. Según Bonomo, «se trata de una evidencia que no se tenía hasta ahora y, como no hay registros de otros grupos indígenas dedicados a la agricultura más al sur de las Islas del Delta, podemos afirmar que allí se encuentra el límite meridional de la práctica del cultivo en Sudamérica».
Para arribar a esta conclusión, los arqueólogos platenses realizaron estudios microscópicos del material hallado en el interior de vasijas, platas y otros utensilios. Así lograron determinar con exactitud que los antiguos habitantes cultivaban, al menos, maíz, poroto y zapallo.
Fuente: El Dia
http://www.eldia.com.ar/edis/20110919/hallazgo-arqueologico-investigadores-unlp-educacion0.htm




