Andrea Buccino, doctora en Física, junto a Matías Flores, astrónomo, pasaron por el stand Rayos Cósmicos: un siglo de ciencia con la idea de dialogar con el público y explicar de qué se trata el trabajo realizado en el observatorio Pierre Auger.

Foto: Mariano Sandá / Tecnópolis
El stand de Rayos Cósmicos se montó con el objetivo de celebrar el centenario de su descubrimiento. En ese contexto y para ayudar a entender qué son estas partículas que llegan desde el espacio y se exploran desde el observatorio Pierre Auger, ubicado en la provincia de Mendoza y donde trabajan 500 científicos de 70 instituciones de 17 países, Tecnópolis convocó a estos dos especialistas para que respondieran todas las preguntas al respecto.
¿Qué son los rayos cósmicos?
“Los rayos cósmicos son partículas subatómicas con variados niveles de energía. El estudio de estas partículas otorga diversa información acerca de las distintas fuentes de donde provienen”, explica Buccino, quien también se desempeña como investigadora del CONICET. “Son un recibo que queda dando vueltas en el espacio. Nos brindan datos acerca de los procesos que se pueden dar en las diferentes fuentes en donde se originaron. Vienen de lugares muy lejanos, pueden ser fuentes que ya no existen incluso. Cuando se habla de lejano también se habla de tiempo”, agregó Flores.

Foto: Mariano Sandá / Tecnópolis
El observatorio Pierre Auger es el único en el mundo diseñado para estudiar específicamente estas lluvias y pone a la Argentina a la vanguardia en esta temática que, según Buccino, puede ayudar a conocer cómo se originó el universo: “Una de las cosas que estuvo de moda en el último tiempo fue La Máquina de Dios, un proyecto que ayudará a encontrar el origen del universo. Sin embargo, a través de esta iniciativa menos conocida, también se investiga en ese sentido puesto que los rayos cósmicos, que vienen de muy lejos, nos cuentan cómo fue el origen del universo”, comparó la docente de la UBA.
Además, los investigadores explicaron que detectar un rayo cósmico no es una tarea sencilla ya que no se puede hacer individualmente. Entonces, generamos una superficie de detectores espaciados por kilómetros: “Los detectores multiplican el rayo cósmico que les llega a través de lo que llamamos cascadas, muchísimos detectores distribuidos en un gran espacio. Por ejemplo, el Pierre Auger tiene 1.600 detectores en 3.000 kilómetros cuadrados”, contó Buccino.
Un lugar de experimentación
El espacio de rayos cósmicos de Tecnópolis cuenta con diversas actividades para realizar, entre ellas, el “Espejo Prototipo del Detector de Fluorescencia”, un espejo gigante formado por diferentes vidrios en el cual los visitantes pueden tener una experiencia sensorial única. “Si nos vemos en ese espejo nos vamos a ver agrandados. Es un multiplicador de luz, pero también es un multiplicador de rayos cósmicos, muestra de alguna manera lo que se hace en el observatorio”, graficó la Física.

Foto: Mariano Sandá / Tecnópolis
Pero también hay un contador de rayos cósmicos, el cual va mostrando las partículas detectadas en tiempo real. Otra atracción con la que es posible interactuar es la balanza espacial, a través de la cual el público puede saber el peso que tendría en cada planeta del sistema solar.
En forma decorativa y didáctica, a lo largo del stand es posible observar una línea de tiempo que muestra los sucesos más importantes del último siglo en materia física y se detiene especialmente en el trabajo de los científicos argentinos: “El mural también expone cómo fueron evolucionando las técnicas de detección de estas partículas”, finalizó la doctora.
Fuente: Tecnopolis
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